Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

miércoles, 3 de julio de 2013

Bajo la Lupa- La globalización contra-hegemónica- Argentina: mujeres en vías de empoderamiento

Bajo la Lupa
Entrega de aguas profundas/shale gas a la anglosfera; ANP e irrelevancia de Pemex
Alfredo Jalife-Rahme
Foto
Instalaciones de Pemex en la sonda de Campeche
Foto Notimex
 
Las interpretaciones tanto de Juan Montes (JM), de The Wall Street Journal ( WSJ, 18/6/13) –quien curiosamente maneja dos versiones, una en inglés y otra muy amputada en español–, como de Bloomberg, (18/6/13) se concilian con los asertos de Peña al Financial Times (ver Bajo la Lupa, 30/6/13): ambos son más explícitos en cuanto se refiere a los alcances del control de las aguas profundas del Golfo de México y el shale gas por las trasnacionales extranjeras (léase: anglosajonas).
 
Según JM/ WSJ, la propuesta del Pacto por México modifica varios artículos de la Constitución y las negociaciones formales se iniciarán después de las elecciones del 7 de julio.
 
El plan prevé la apertura (sic) a la exploración (sic) y producción (sic) de aguas profundas (sic), donde se cree que está mas de la mitad (¡extrasupersic!) de los posibles recursos petroleros y en gas esquisto. But of course!
 
La jugada maestra está en las aguas profundas y en el shale gas, mientras le dejan a Pemex –con su sindicato pantagruélico, su abultada carga de fondos de pensiones y su desmantelamiento tecnológico– el cascarón del petróleo/gas natural que todavía queda en las sobrexplotadas tierra firme/aguas someras que han disminuido su producción, pero que han elevado exorbitantemente su precio (esto lo oculta tramposamente JM/ WSJ).
 
Paradojas de la geopolítica y la geología: hoy Pemex gana mucho más produciendo menos.
 
A mi juicio, se fractura la exploración y la producción de los energéticos: aguas profundas/transfronterizos/ shale gas para las trasnacionales anglosajonas, mientras el restante –desarmado, a la baja y sin futuro– para Pemex, en alianza fagocitaria con las empresas privadas locales. Pemex se moriría de inanición a fuego lento.
 
Muy condescendiente con lo ajeno, JM/ WSJ sentencia que el petróleo de fácil acceso (con menor costo de producción) en tierra firme/aguas someras seguirá en dominio exclusivo de Pemex. ¡Gracias!
 
Juan Montes cita a un clandestino alto funcionario de Sener: Queremos una reforma profunda (sic) que otorgue certeza jurídica (sic) a las compañías, no otro parche más. Queremos dejar absolutamente (sic) claro en la Constitución bajo qué condiciones pueden participar las trasnacionales extranjeras.
 
Viene la amenaza obscena de JM/ WSJ: La reforma podría ser la última (sic) oportunidad para México de atraer miles de millones de dólares necesarios para desarrollar las reservas de aguas profundas (¡supersic!) y para evitar convertirse en un importador neto de crudo (algo que Pemex advierte que podría ocurrir en 2020). ¡Qué exageración!
 
A mi juicio, tal privatización significa el control de las mayores reservas de hidrocarburos por las trasnacionales anglosajonas, relegando a Pemex a la irrelevancia.
 
Pemex ha contratado empresas privadas extranjeras como Schlumberger (donde es accionista privilegiado un anterior director de Pemex) y Halliburton (vinculada a Dick Cheney) para la perforación de pozos a cambio de comisiones fijas. Traducción: ambas trasnacionales se han posicionado ( reforma Calderón de 2008) para lanzarse ya a las codiciadas aguas profundas.
 
El plan maestro, según JM/ WSJ: concesión de contratos de 25 años para las áreas designadas; permitir a empresas privadas (sic) apartar (sic) las reservas de petróleo, lo que les da acceso más fácil a la financiación (¡extrasupersic!); y creación de la agencia nacional del petróleo (ANP) –fondo soberano de riqueza (FSR)– para administrar los ingresos petroleros de México.
 
Se infiere que los FSR de la ANP se acomodarían unidireccionalmente en las plazas financieras de la anglosfera mediante su bidireccionalidad extractiva multiplicada: ¡negocio redondo!
 
Comenta JM/ WSJ que la ANP tendría que pagar costos (sic) de producción (sic) en caso del petróleo y el gas producidos privadamente (¡supersic!) por las trasnacionales y el beneficio sería compartido (sic) entre el Estado y las trasnacionales. ¡Qué cómodos!
 
Cita a un iluso alto funcionario clandestino, quien conjetura que el beneficio sería de alrededor (¡supersic!) de 70 por ciento para el gobierno. ¡Cómo no!
 
Se desprende, de lo asentado por JM/ WSJ, que existen dos tipos de privatizaciones con sus respectivas privaciones: una versión en inglés, para los inversionistas anglosajones, y otra en español, para el despreciable público doméstico. De nuevo emerge el deliberado doble discurso esquizofrénico.
 
Lo que no queda claro del Financial Times y del Wall Street Journal lo elucida generosamente Bloomberg, que chantajea subliminalmente con la devaluación del peso y la fuga de capitales: Peña contempla acabar monopolio de 75 años de Pemex del crudo, que sólo desarrollaría algunos (¡supersic!) campos y/o pozos mientras los otros (sic) son explotados por trasnacionales foráneas (¡supersic!).
 
Se delinean así dos Méxicos energéticos: uno nacional en decadencia para Pemex, a quien se dejaría morir a fuego lento con su chatarra, mientras es capturado paulatinamente por las empresas privadas locales, y otro trasnacional, en auge, en las aguas profundas/transfronteras/ shale gas para la anglosfera, que se llevaría las joyas de la corona.
 
Bloomberg exulta el regreso de las trasnacionales anglosajonas despedidas hace 75 años y destaca una controvertida frase de Peña: Es obvio (¡supersic!) que Pemex no tiene la capacidad financiera (¡supersic!) para estar en cada uno de los frentes (sic) para la generación de energía.
 
Pues ni tan obvio, porque ulteriormente demostraré que si algo le sobra a Pemex y a México –visto como un todo holístico, válgase la tautología– es dinero (ver video).
 
Muy obsequioso de lo ajeno, Peña considera que el “ shale gas es una de las áreas para las empresas privadas (¡supersic!), pero no es la única”. Obvio que no es la única entrega: le faltó agregar aguas profundas/transfronteras.
 
A propósito, el ex embajador de Estados Unidos en México James Jones compara la sensibilidad (sic) política de Peña con Salinas. Sin comentarios.
 
Bloomberg concluye con una pregunta de Duncan Wood, socio prominente del CSIS y uno de los artífices de la privatización en la versión en idioma inglés para la anglosfera: Si se muere el Pacto por México, ¿entonces cuál es el plan?
 
¿Existe un plan B para la anglosfera que sólo impone su plan A?
 
Duncan Wood es el director del Instituto México (sic) del Woodrow Wilson International Center, con sede en Washington, y ha sido profesor numerario de relaciones internacionales del ITAM, cuyo papel entreguista vuelve a surgir a la palestra después de su firma con el CSIS del documento entreguista Nuevos horizontes de 2001.
 
La ignominiosa conexión ITAM/Woodrow Wilson queda sellada en otro nuevo documento más imperativo, que merece un escrutinio riguroso: Un nuevo comienzo para el petróleo mexicano: principios y recomendaciones para una reforma a favor del interés nacional (¡supersic!).
 
Se deduce en su exégesis que el interés nacional (sic) que prima es el de la anglosfera, no el de México: desmantelado tecnológicamente y castrado financieramente.
Twitter: @AlfredoJalife
Facebook: AlfredoJalife
fuente: La jornada opinión
Aclaración-Helguera
 
La globalización contra-hegemónica

Víctor M. Toledo
Estamos siendo testigos de la irrupción de los ciudadanos de innumerables países, que protestan indignados contra la realidad de un mundo cada vez más injusto, más inseguro y donde la democracia real se ha vuelto una ilusión. Se trata de un fenómeno inédito. Las nuevas tecnologías de la información y la telecomunicación permiten ya no sólo transmitir el malestar, sino organizar expresiones masivas por canales no controlados ni por el poder político (gobiernos y partidos) ni por el poder económico (empresas y corporaciones). Estas rebeliones ciudadanas, ocurridas de manera espontánea en regiones tan diferentes como el mundo árabe (Egipto, Túnez, Argelia, Marruecos), Europa (Islandia, Grecia, Portugal, España) o América Latina (Chile, México, Brasil), han logrado detener o anular medidas coercitivas, cambiar leyes o derrocar regímenes autoritarios. Son reacciones a la crisis de la civilización moderna. Sin embargo, ahí donde parece que todo termina, es donde todo comienza. Si la protesta callejera, por más impactante que sea, no se transforma en organización autónoma de la sociedad civil, su efecto tenderá a desvanecerse o apagarse y a terminar recluida en el baúl de los recuerdos. ¿Cómo convertir la protesta en una fuerza real de transformación social?
 
Debemos al pensador lusitano Boaventura de Sousa Santos la expresión de globalización contra-hegemónica. Bajo este título agrupa los proyectos, iniciativas y procesos de carácter alternativo que, creados y ejecutados por la sociedad civil, representan fisuras en el modelo dominante de la civilización industrial o moderna. Su importancia es nodal, porque muestra que existen ejemplos y casos exitosos de la vida real construidos sobre valores no sólo alternativos, sino opuestos a los que hoy dominan. Se trata de experiencias autónomas e independientes de los poderes políticos y económicos inspirados en el apoyo mutuo y la cooperación y basados en una economía que es moral, ecológica y solidaria. Hagamos un brevísimo recuento.

Es posible que el rasgo clave de estas experiencias sea el espíritu solidario, cooperador o altruista de quienes participan en ellas. Ello las sitúa de raíz como antípodas de la competencia y del individualismo. Sobre ese valor se construyen entonces instituciones verdaderamente democráticas, horizontales e igualitarias que surgen en paralelo a los proyectos. En esta perspectiva el primer baluarte lo conforman las cooperativas y las redes de muy diferente tipo. Las cooperativas, que son modalidades de empresas sin patrones donde los trabajadores son todos socios con derecho a voz y voto, no sólo existen y subsisten sino que se expanden por todo el mundo. Las redes de producción y consumo igualmente crecen, especialmente las de los productos orgánicos.

La cooperativa es y será cada vez más el modelo productivo que habrá de remplazar a las empresas y corporativos privados. La cooperativa surgió en 1844 en Inglaterra cuando 28 trabajadores despedidos decidieron fundar su propia empresa. Si usted, lector, explora por Internet el tema, encontrará más de 3 millones de respuestas y se enterará que existe la Alianza Internacional de Cooperativas, fundada en 1895. El modelo cooperativo está presente en los principales proyectos contra-hegemónicos.
 
Ya hace más de cuatro décadas que en Japón surgió el Tekei, redes que conectan cooperativas de productores y consumidores de alimentos, en su mayoría orgánicos. Se estima que hacia 2004 participaban unos 22 millones de ciudadanos. El Tekei japonés se considera una experiencia emblemática que ha inspirado muchas otras experiencias similares en numerosos países. En India, el influyente legado filosófico de Mahatma Gandhi, que incluye conceptos de gran importancia como el swaraj (autogobierno) y la swadeshi (control popular de los procesos) y las notables resistencias ecológicas, como el movimiento Chipko (mujeres defendiendo los árboles) o la protesta de Bophal, han inducido unas 30 mil iniciativas sociales emancipadoras conocidas como micromovimientos. También está el caso del estado de Kerala, en el extremo sur, donde gobiernos de izquierda, a contracorriente de lo que habitualmente sucede, han gestado un extenso movimiento de democracia participativa, que ha llegado a sus mil 214 municipios. Kerala mantiene una población, equivalente a la de España, de casi 40 millones. En México existe un registro de un millar de experiencias locales, de inspiración ecológica, realizadas por empresas sociales, casi todas indígenas, distribuidas principalmente por el centro y sur del país. En España el cooperativismo tiene una alta presencia en la economía; su experiencia emblemática es Mondragón, con 100 mil socios, y frente a la crisis se han constituido nuevas cooperativas integrales en Barcelona, Madrid y Andalucía.
 
La información disponible, por lo común dispersa, revela que en Cuba un movimiento ciudadano de carácter agroecológico logró remontar la crisis alimentaria provocada por la ausencia de petróleo, tras la caída de la Unión Soviética, más allá del aparato político de la isla; que en Brasil, las tres principales confederaciones campesinas se plantean no sólo el reparto agrario, sino el modelo agro-ecológico y la soberanía alimentaria; y que en Europa el movimiento de las Transition Towns, poblaciones que buscan vivir sin petróleo bajo un modelo sustentable rebasan, las 200.
 
Es posible que toda esta gama de proyectos ciudadanos no alcance aún a conformar un proceso global. Pero todo apunta hacia allá. Mientras que la Alianza Cooperativa Internacional reúne a 800 millones de socios, la Vía Campesina es ya una organización global, con 200 millones de miembros. En escasas dos semanas el movimiento ambientalista logró sacar a la calle a más de 2 millones en 435 ciudades para protestar contra Monsanto y los alimentos transgénicos. El día del orgullo gay igualmente convoca cada año a cientos de miles a manifestaciones callejeras. Quienes se dedican a la teoría de redes, saben que una vez consolidada una red en un nivel, el siguiente paso es su articulación con otras más y así sucesivamente. Conforme se vaya consolidando este proceso trans-escalar se habrá de pasar a la formulación de contenidos teóricos para buscar una civilización diferente, o una modernidad alternativa. La frase del pensador alemán Bertolt Brecht resulta significativa: La crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer.
fuente: La jornada opinion
 
Argentina: mujeres en vías de empoderamiento

José Steinsleger /IV
A los historiadores de intereses y fobias inconfesables, que sin prueba alguna continúan calificando a Evita de populista, caudillista, chovinista, redentora y pro nazi, no les interesa recordar el día que la ministra de Trabajo y Seguridad Social Golda Meir visitó Buenos Aires, y se abrazó con la lideresa argentina por su labor realizada en favor del flamante Estado de Israel (abril 1951).
 
En cambio, intelectuales honestos, como el historiador Leonard Senkman, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, escriben: “…en la última década del siglo veinte todavía era posible encontrar en algún kibutz de Israel cobijas con el sello de la Fundación Eva Perón (FEP) enviadas en 1948, cuando Argentina se convirtió en el primer país que reconoció la soberanía del Estado judío” ( El peronismo y los judíos, danielblinder@hombregris 2001.com.ar).

En noviembre de 1951, Perón fue relecto con 62 por ciento de los votos, de los cuales 64 por ciento eran femeninos. Pero en julio de 1952, la muerte de Eva marcó el principio del fin de la FEP. Con todo, la semilla daba ya sus frutos. Al año siguiente, una mujer fue nombrada vicepresidenta de la Cámara de Diputados, primera en ocupar un cargo tan alto en el mundo.

Tras el golpe oligárquico de 1955, la representación política de las mujeres argentinas empezó a declinar, y sólo hacia finales de siglo, con la ley de cupo, el número de diputadas electas fue mayor al alcanzado en aquel trágico año en el que la democracia y la libertad del imperialismo cerró todo un ciclo de luchas populares.

Vale preguntarse: ¿qué predominó en las luchas de las mujeres argentinas? ¿Componentes de género o de clase? Ambos conceptos tienden a embrollarse. Por ejemplo, cuando la ONU consagró el Año Internacional de Mujer (México, 1975), el gobierno de la presidenta Isabel Martínez (segunda esposa de Perón) adhirió a un evento que al mismo tiempo calificaba de marxista. Mientras de su lado, socialistas y feministas argentinas lo repudiaban por su “…visión conservadora y moralizante de la mujer”.

Luciana Sousa, de la Agencia de Noticias Paco Urondo, sostiene que Evita resignificó el lugar de la mujer en particular, y como parte fundamental en los procesos de cambio. “Con ella surge a la vida política un nuevo actor social que amenaza el statu quo, incluso después de muerta.” De paso, afirma que los ataques misóginos a Cristina Kirchner son similares a los que Evita recibió medio siglo atrás.
 
Grandes íconos de la cultura antipopular la despreciaron. Para Jorge Luis Borges Evita fue la mujer del látigo, y Ezequiel Martínez Estrada se refería ella como la mujer de pelo en pecho. Años después, el género masculino no bajaba a Isabelita de puta, así como hoy tratan a Cristina de yegua.
 
El periodista Jorge Halperin, compilador del libro de ensayos Las muchachas peronistas (Eva, Isabel, Cristina)… ¿por qué desatan odios las mujeres en el poder (Aguilar, 2009), recuerda en la introducción que en vísperas del derrocamiento de Isabelita (1976), preguntó a un vendedor de periódicos: ¿Por qué cree que los militares serán mejores que Isabel? Respuesta: cualquier cosa es mejor que esa puta. Y en días pasados, en Luján de Cuyo (Mendoza) la virreina de la vendimia y embajadora de las bodegas Malbec, Priscila Quintero Rovati, fue destronada luego de escribir que maten a la hdp en la red social Facebook.
 
Juliana Di Tullio, jefe de la bancada de diputados kirchneristas, dice: A ningún espacio o sector de oposición se le ocurriría denostar a un presidente varón en su condición de género masculino, pero sí lo hace con una presidente mujer. Por su lado, el historiador Hernán Brienza, afirma: las mujeres que ofenden a Cristina desde el género, son víctimas de su propia concepción cultural… en ella (ven) su propia frustración. En general son mujeres que saben poco y nada de política y se enfrentan a la imposibilidad de realizar un planteo político serio”.
 
¿Género o clase? ¿Género y clase? En todo caso, frente al liderazgo de Evita y los gobiernos de Isabel y Cristina, fue en los sectores femeninos de mayor poder adquisitivo donde se presentaba y continúa manifestándose el rechazo mayor a la equidad y distribución de los roles de género. Elsa Drucaroff, escritora, apunta:
 
La crítica furiosa (contra Cristina) es la otra cara de la admiración y de la envidia, porque ella ejerce de frente y con legitimidad, lo que las mujeres tenemos culturalmente prohibido ejercer, salvo con tretas oscuras o ilegítimas: el poder.
 
Decía la revolucionaria Flora Tristán (1803-44) que el grado de desarrollo de un país se conjuga con el de la libertad de la mujer. ¿Será? Como fuere, parece innegable que la experiencia de millares de mujeres argentinas que pasaron a ocupar niveles de responsabilidad en el Estado, el Congreso y los poderes locales podría, quizá, aportarnos algunas ideas originales. ¿O las multifacéticas y por momentos harto confusas teorías masculinas de la revolución y el socialismo, no necesitan de ellas?
fuente: La jornada opinion

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