Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

miércoles, 31 de julio de 2013

Bajo la Lupa- Papa Francisco: después de Brasil, la reforma de la curia- Sudáfrica: del apartheid a los BRICs

Bajo la Lupa
Condy Rice, de Chevron, apadrina reporte del WWC/ITAM/Imco para privatizar Pemex
Alfredo Jalife-Rahme
Foto
Imagen de archivo de la refinería de Salamanca
Foto Alfredo Domínguez
 
Antes de que privaticen Pemex lo están desmantelando por dentro sus peores enemigos: sus ex directores (dos son cabilderos, uno de las petroleras texanas y otro de las británicas, además de ser directivo de la depredadora texana Schlumberger), sus ex secretarios de Energía (la itamita/calderonista Georgina Kessel, empleada de la gasera española Iberdrola, y el zedillista-cordobista Luis Téllez Kuenzler, miembro del Grupo Carlyle bushiano) y sus dos consejeros profesionales, quienes se arrogan atribuciones que no les fueron conferidas como empleados: un filoperredista que firmó el reporte entreguista del Centro Woodrow Wilson (WWC)/ITAM/Imco que encabeza el angloestadunidense Duncan Wood, y el segundo, el filopanista Héctor Moreira Rodríguez, quien fue a rematar Pemex con Bloomberg a Nueva York.
 
Perturbó la brutal amenaza que profirió el polémico Luis Téllez Kuenzler, presidente de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) –a quien se le sumó de asesor estrella el controvertido Joseph-Marie Córdoba, presuntamente implicado en el affaire Colosio–, quien advirtió de una fuga masiva de capitales si no se privatiza Pemex ( Capital de México, 26/7/13).
 
Han sucedido muchas interrupciones extrañas en la BMV en la etapa Téllez/Córdoba y aterra que su software y manejo sean producto de empresas con sede en Haifa, Israel (¡supersic!), y Austin, Texas ( El Financiero, 26/7/13), lo que atenta ostensiblemente contra la seguridad financiera y nacional. ¿Dónde están los ciber-resguardos de origen y destino de México?
 
El reporte expoliador del Centro Woodrow Wilson/ITAM/Imco que dirige Duncan Wood representa la quintaescencia de la reforma Peña/Videgaray/Aspe (ver Bajo la Lupa, 30/6/13; 3, 7, 10, 14, 17, 21, 24 y 28/7/13) y entona la exigencia del poder petrolero a los más altos niveles del gobierno de Estados Unidos, si nos atenemos a su apadrinamiento por Condy Rice –ex directora de Chevron, ex asesora de Seguridad Nacional y ex secretaria de Estado de Baby Bush– en su célebre encuentro con el consejo consultivo mexicano del Centro Woodrow Wilson (es.scribd.com/).
 
El Centro Woodrow Wilson operó el retiro espiritual petrolero en Sunnylands, en octubre de 2012, donde su Instituto México realizó recomendaciones en materia energética (wilsoncenter.org), bajo la batuta de Condy Rice y adonde acudieron Emilio Lozoya Austin, Rafael Fernández de Castro (del ITAM), Daniel Servijte y Enrique Krauze Kleinbort, éste miembro tanto de la Comisión Trilateral (trilateral.org/) como del Committee on the Present Danger (atimes.com/) y prominente aliado del FAES del Partido Popular español de José María Aznar López, hoy en el ojo del huracán por su pestilente cleptocracia.
 
De las recomendaciones expoliadoras resaltan la creación de una plataforma común (¡supersic!) de producción y exportación de Norteamérica (¡supersic!) y la creación de una nueva visión (sic) para la cooperación de energía en Norteamérica (sic) reconociendo que el petróleo y el gas pueden ayudar a estimular un ciclo de crecimiento y desarrollo en los tres países que pueda mover significativamente las economías de los tres hacia adelante. ¡Ni más ni menos que la reforma Peña/Videgaray/Aspe!
 
No fue un asunto menor que Condy Rice, conservadora del Partido Republicano y uno de los más importantes tornillos del engranaje del poder petrolero en Estados Unidos, haya apadrinado –con el aval del embajador de México en turno, Arturo Sarukhán Casamit­jana– el retiro de Sunnylands para interactuar con el consejo consultivo mexicano del Centro Woodrow Wilson (es.scribd.com/).
 
Condy es un personaje fuera de serie: puede ser motivo de ditirámbicas apologías –desde su capacidad musical y académica– hasta las más execrables diatribas –por su presunta indolencia previa al 11-S (sourcewatch.org/), pasando por negocios turbios de Chevron en Asia Central, hasta su colaboración mendaz para invadir Irak.
 
Vinculada a los máximos jerarcas del poder crudo y rudo de Estados Unidos –dos pesos pesados: George Shultz y Brent Scowcroft–, íntima del primer círculo bushiano y miembro del controvertido grupo de los Vulcans, el peso específico de Condy radica en que representa(ba) los intereses supremos de Chevron, la segunda trasnacional petrolera-gasera de Estados Unidos, que ocupa el octavo lugar en el ranking de las 500 empresas más importantes del mundo de Fortune/CNN, con ingresos de más de 245 mil millones de dólares (2012).
 
Chevron es la nueva denominación de la legendaria trasnacional Standard Oil of California fundada por J.D. Rockefeller (¡supersic!) y llamada posteriormente Esso Standard Oil.
 
En forma interesante, Chevron y Texaco se fusionaron un mes después del 11-S (ficha personal de soberania.org; Dossier Estado Corporativo).
 
La omnipotente Chevron siempre ha tenido a alguien, como Condy, en la Casa Blanca, sea el presidente republicano o demócrata ( Democracy Now!, 3/12/08).
 
Los portales de investigación han detallado desde el Osamagate (Salon.com, 19/11/01) hasta el Condigate (ThinkProgress, 21/4/05), que exhiben los escandalazos de la ex directora de Chevron, en los que se reseña la enorme influencia cupular de las petroleras de Estados Unidos.
 
Una de las grandes hazañas de Condy, connotada experta en asuntos soviéticos, fue haber descolgado un suculento contrato para Chevron en el gigantesco campo petrolero de Tengiz (Kazajstán).
 
Las famosas sanciones contra Irak que patrocinó Estados Unidos resultaron en realidad un freno a la inversión ajena que no fueran las petroleras de Estados Unidos, como Chevron, quien con la mano en la cintura se pasaba las prohibiciones por el arco del triunfo para hacer negocios bajo la mesa con Irak en la frontera con Irán (IPA, 10/5/07).
 
En forma impactante, Scott Creighton ( American Everyman, 26/12/09) recuerda que “ Condy, desde su ubicuidad dual en Chevron/Casa Blanca, había concluido los planes de invasión a Afganistán dos días antes del 11-S”. ¡Qué eficiencia y omnisciencia!
 
Con profunda gratitud Chevron bautizó a uno de sus tankers con el nombre de Condy, lo que, debido a las protestas de la opinión pública, se vio obligado a cancelar ( SFGate, 5/5/01).
 
La movilidad de Condy en el Olimpo estadunidense es pasmosa y ahora forma parte de un proyecto conjunto de Chevron con el influyente think thank CSIS bajo su omnisciente batuta ( The Washington Post, 2/6/13).
 
El poder de Chevron es inconmensurable: fue condenada por los tribunales de Ecuador por su depredación ambiental en el Amazonas con una multa de 19 mil millones de dólares, que con la mano en la cintura los jueces estadunidenses de distrito desecharon bajo la falacia de que una sentencia de un tribunal extranjero no tenía aplicación legal en Estados Unidos (rebelion.org/). No comment!
 
¿Tienen la más mínima idea los entreguistas/pactistas/catastrofistas de la reforma Peña/Videgaray/Aspe con quién van a compartir su lecho matrimonial energético?
Twitter: @AlfredoJalife
Facebook: AlfredoJalife
FUENTE: LA JORNADA OPINION
 
Papa Francisco: después de Brasil, la reforma de la curia
Bernardo Barranco
Debo confesar que tenía muchas reservas sobre el desempeño del papa Francisco, y este viaje que acaba de concluir en Brasil me aporta sólidos indicios de que Francisco realmente, quiere realizar reformas necesarias que sacudan una Iglesia en profunda depresión. Me parecían desmedidos el entusiasmo expresados hacia el papa argentino, tanto de Hans Kung como de Leonardo Boff; éste incluso llegó afirmar que con Francisco es posible pensar en una nueva primavera eclesial. Empiezo a persuadirme. Y es que me orientaba por los juicios de colegas argentinos que conocían de cerca las virtudes y los descomedimientos del cardenal Bergoglio. Pero una cosa es un cardenal disciplinado y otra es ser pontífice con todas las responsabilidades y todos los reflectores. A la renuncia de Benedicto XVI, Jorge Mario Bergoglio, el cardenal de Buenos Aires, parecía ser el nuevo rostro de la última monarquía absoluta en Europa. De manera contradictoria, las imágenes de Francisco me confundían. El papa argentino, con gestos de humildad y sencillez, un actor bonachón que de buena fe quiere hacer cambios; y el entonces cardenal de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, cabeza de la oposición conservadora, señalado por un sector de la sociedad de haber sido cómplice de la dictadura, como casi toda la alta jerarquía católica argentina.
 
Este viaje a Brasil era clave, pues sus mensajes y posicionamientos forman parte programática de su mandato pastoral; son parte de su ejercicio y tutela pontificia. La visita ha sido un éxito rotundo; ha tenido no sólo una capacidad de convocatoria masiva, sino con su estilo simple ha provocado que la palabra cambio flote entre los cerca de 3 millones de jóvenes que participaron en la jornada mundial de la juventud. Francisco renovó el estilo pontifical más cercano al del buen párroco que tiene interés real por su feligresía, que contrasta con el liderazgo carismático del imponente Juan Pablo II y con la fina sofisticación distante y tímida del profesor Benedicto XVI.

El papa Francisco vino sin prejuicios a Brasil a revitalizar el catolicismo del país y del continente. Según el Foro Pew sobre Religión y Vida Pública, con sede en Washington, la proporción de católicos en América Latina pasó de 90 por ciento de la población en 1910 a 72 por ciento en 2010. El mensaje del Papa no sólo fue pastoral, sino político: pone sobre la mesa la opción por la justicia social, los derechos humanos que protejan a los excluidos, los pobres y las víctimas del sistema; principalmente los jóvenes y los viejos. Francisco demanda mayor presencia de la Iglesia en las clases más bajas, es decir, una Iglesia que salga a las calles a la periferia, donde habitan los oprimidos. En la Iglesia de Francisco, de manera sorprendente se vislumbra el atrevimiento de promover una reconciliación entre los progresistas y los conservadores; pareciera que con sus discursos y críticas al sistema imperante reactiva el compromiso social de los católicos, que había sido relegado y hasta reprimido por la curia romana. En todo caso, la crisis del conservadurismo católico permite que las hipótesis pastorales y sociales del progresismo católico se reactiven.
 
Frente a los obispos congregados en el Celam, Fran­cisco les señaló que hace bien recordar el Concilio Vaticano II y cuestiona que la Iglesia se convierta en una ONG, advirtiendo que “la Iglesia se vuelve cada vez más autorreferencial y se debilita su necesidad de ser misionera. De ‘institución’ se transforma en ‘obra’. Deja de ser esposa para terminar siendo administradora; de servidora se transforma en ‘controladora’”. Sobre los obispos, Francisco fue contundente: “quisiera añadir aquí algunas líneas sobre el perfil del obispo. Los obispos han de ser pastores, cercanos a la gente, padres y hermanos, con mucha mansedumbre; pacientes y misericordiosos. Hombres que amen la pobreza, sea la pobreza interior como libertad ante el Señor, sea la pobreza exterior como simplicidad y austeridad de vida. Hombres que no tengan ‘sicología de príncipes’. Hombres que no sean ambiciosos. Y el sitio del obispo para estar con su pueblo es triple: o delante para indicar el camino, o en medio para mantenerlo unido y neutralizar los desbandes, o detrás para evitar que alguno se quede rezagado, pero también, y fundamentalmente, porque el rebaño mismo también tiene su olfato para encontrar nuevos caminos”.
 
Pero el obispo de Roma, convertido en pastor en Brasil, es también la cabeza de un Estado. Y le esperan duras decisiones y acciones de gobierno. Bergoglio ha generado expectativas de reformas de la curia y, para frenar las corrientes de corrupción, ya ha dado algunos pasos: creó una comisión de cardenales que lo ayudará a guiar a la Iglesia para la reforma de la curia y otra para investigar el Banco del Vaticano y lograr transparentar sus operaciones. La reforma que se espera incluye saber quién la dirigirá además del Papa. Porque a Francisco se le percibe solitario en Roma y, por tanto, vulnerable. Requiere de un equipo de apoyo o de un gabinete de confianza que pueda ser capaz de operar los cambios por venir.  Se espera con ansiedad el nombre del próximo secretario de Estado (número dos del Vaticano), cargo para el que suenan Giuseppe Bertello, de la Gobernación del Estado de ciudad del Vaticano, y Pietro Parolin, nuncio apostólico en Venezuela, y el cardenal de Honduras, Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga. El reto no sólo es restar poder a los lobbies, ni poner orden en las disputas internas, sino la desromanización de la Iglesia o, dicho de otro modo, la internacionalización de la curia. Sobre el lobby gay, Francisco hizo una muy buena y oportuna clarificación. No se trata de cuestionar el hecho de que sean gays, sino porque se constituyen en un grupo de presión que utiliza los secretos de alcoba como método para acceder a privilegios, destruir o encumbrar carreras políticas en el Vaticano.
 
Francisco regresa a Roma fortalecido como papa pastor, líder religioso y espiritual. Ahora le tocará ejercer y tomar decisiones de Estado que reformen el anquilosado aparato curial y fortalecerse como hombre de Estado.
FUENTE: LA JORNADA OPINION
 
Sudáfrica: del apartheid a los BRICs
Alejandro Nadal
En 1964 Nelson Mandela fue capturado, juzgado y condenado a cadena perpetua. El golpe dio la impresión de que el movimiento antiapartheid había sido aplastado definitivamente. Parecía que las fuerzas de seguridad del régimen racista en Sudáfrica podrían hacer frente a cualquier nuevo intento de rebelión. Los inversionistas del Reino Unido, Francia y Estados Unidos incrementaron su presencia en Sudáfrica.
 
Las cosas cambiaron en los años setenta. La resistencia antiapartheid recibió un nuevo impulso con el retiro de Portugal de Angola y Mozambique. Las fuerzas armadas de Sudáfrica y de Zaire (apoyadas por Estados Unidos) trataron de evitar que el izquierdista MPLA tomara el poder en Angola. Sólo la intervención de Cuba evitó la caída de Luanda en manos de los agentes de Estados Unidos y del régimen racista en Pretoria.


En lo interno, la desobediencia fue ganando terreno. En 1976 el régimen racista aprobó una ley prohibiendo toda enseñanza que no fuera en inglés y en afrikaans. En Soweto la protesta fue ahogada en sangre, pero su ejemplo condujo a mayores movilizaciones, sabotajes y huelgas. Para principios de la década de los ochenta era evidente que el costo de manejo de los bantustán era ya una carga insoportable. Dotados de una cierta autonomía, los bantustán concentraron a la población negra y funcionaron como centros de reproducción de la fuerza de trabajo, pero la necesidad de mantener altos niveles de vigilancia y control de la población les convirtieron en un estorbo para el desarrollo del capitalismo en Sudáfrica. El sistema de pasaportes internos para la población de color se transformó en una hipoteca insoportable.

Hasta la década de los sesenta la agricultura y la explotación minera en Sudáfrica necesitaron de una fuerte dotación de mano de obra barata y poco calificada. Pero hacia finales de los años 1970 el impulso a la industria manufacturera fue imponiendo la necesidad de contar con una mano de obra más calificada y un mercado doméstico en expansión. El choque con la política de segregación en los bantustán no podía ser más evidente.

El apartheid comenzó a agotar su capacidad de soportar un proceso de acumulación de capital basado en segregación racial. La gran contradicción es que la hiperexplotación basada en el apartheid comenzó a limitar de manera decisiva la expansión del capitalismo sudafricano. La minoría blanca comprendió las señales: era el principio del fin para el apartheid.

Entre 1989 y 1993 una complejo proceso de negociaciones abrió la puerta a la transición pacífica a un gobierno de las mayorías. En 1990 el CNA fue legalizado y Nelson Mandela liberado después de 27 años de cautiverio. Las primeras elecciones democráticas en Sudáfrica en 1993 resultaron en la victoria de Mandela.

 
Pero algo fundamental permaneció inalterado en Sudáfrica: la injusta distribución de la propiedad entre la minoría blanca y la mayoría negra. La tierra, las minas, las industrias y el control del sistema bancario y financiero, prácticamente todo quedó en posesión de la minoría blanca (hoy el 87 por ciento de la tierra en Sudáfrica está en manos de blancos). Los beneficiarios de décadas de apartheid conservaron sus activos. El segregación político-electoral desapareció, pero el apartheid económico permaneció intacto. Quizás el éxito de la minoría racista en Pretoria fue lograr separar la rebelión en contra del apartheid de la oposición al capitalismo rapaz.
 
 
 
En el interior del CNA las posiciones se polarizaron mientras avanzaban las negociaciones. Chris Hani, el carismático líder del brazo armado del CNA anunciaba una postura más radical en relación a la distribución de la riqueza. Sus discursos fueron alarmando a las potencias occidentales, como queda claro en un cable de la embajada estadounidense en Pretoria y divulgado en abril en el portal de Wikileaks. El contraste con las posiciones entreguistas de Thabo Mbeki no podía ser más claro. Ambos políticos estaban en la recta final para disputarse la herencia de Mandela y el ascenso al poder. Pero Chris Hani fue asesinado el 10 de abril y nunca se sabrá cómo habría sido su influencia sobre Sudáfrica de haber sobrevivido. A la fecha el motivo de su eliminación física es objeto de especulación.
 
En 1999 Mbeki accede a la presidencia de Sudáfrica y bajo su administración no sólo se afianza el régimen de injusta distribución, sino que se consolida el neoliberalismo (en parte con su absurda Nueva alianza para el desarrollo de África). Sus errores en materia de salud pública significaron la muerte de cientos de miles en la epidemia del VIH/Sida. Y por si fuera poco, bajo su mandato se fomentó el mito de los BRICs, una agrupación de cinco ‘países emergentes capaces de transformar la estructura económica mundial’. En realidad, los BRICs constituyen hoy un nuevo vehículo de penetración y saqueo de la base de recursos naturales de África. Con los BRICS estamos de regreso a la Conferencia de Berlín de 1885, cuando las potencias europeas se dividieron el continente para poder explotarlo mejor.
FUENTE: LA JORNADA OPINION
 
 

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