Tarifas eléctricas y corrupción
Antonio Gershenson
En otras empresas públicas hay aumentos de precios, pero sólo en la Comisión Federal de Electricidad (CFE) hay recibos locos”, que siguen durante años y no los corrigen ni les interesa hacerlo. Al contrario, buscan formas para presionar al consumidor, sin que les importe que sea una vivienda de una unidad habitacional y les llegara un recibo de 5 mil pesos. No les importa que sea un problema nacional y de años, y le echan la culpa a la ex Luz y Fuerza del Centro. Debían corregir, pero no les importa el público, de él quieren sacar el dinero que va a dar en beneficio de las trasnacionales y de los altos funcionarios corruptos.
Reproducimos algunos títulos de La Jornada en los últimos días. “En 90 días suben 28% las quejas de consumidores contra la CFE”, “En la indefensión, usuarios de luz enfrentan alzas hasta de 114 mil %”, “Se extiende el descontento por las altas tarifas de electricidad”. También se plantea crear en la Cámara de Diputados una “comisión para regular tarifas y acabar con abusos de la CFE”.
Muchos consumidores se quejan también de fallas, no sólo apagones, sino cambios de voltaje que dañan equipos eléctricos. Y se quejan también de la pésima atención al público, por personal que no conoce la red.
En Guerrero, el jueves salió una marcha de pobladores de Costa Chica y de La Montaña, al Distrito Federal, en protesta contra las tarifas muy caras. El gobernador del estado dijo que le constaba que las tarifas eran muy altas (las regiones son muy deprimidas, además); que había incluso un recibo de 800 mil pesos. No es posible que en esas regiones se aplique la tarifa de alto consumo. En Villahermosa, Tabasco, pobladores retuvieron a dos trabajadores de la CFE que estaban cortando el servicio. ¿No que era culpa de Luz y Fuerza del Centro?
Llegan al DF pobladores de Guerrero, y otros se manifiestan en varias ciudades del estado. En Oaxaca, en el istmo, cientos de afectados se concentran frente a la oficina de la CFE en Matías Romero y bloquean la carretera transístmica. También van miles de manifestantes a San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. Asimismo, en Comitán y cerca de Palenque. También en Morelos.
Hay dos grandes causas de fugas de dinero de la CFE, que podrían ser pretexto para los altísimos precios. La primera son los productores independientes de energía (PIE). Sus plantas operan con gas natural, que de una u otra manera lo paga la CFE. Además, les hace una serie de pagos hasta por respirar y, claro, sale carísimo.
Ya hemos señalado que los funcionarios dan preferencia a estos particulares, dejando sin funcionar o funcionando sólo parcialmente las plantas de la propia CFE. Y lo más grave es que dejan con bajo funcionamiento a las plantas hidroeléctricas de la CFE. Entonces, se llena el vaso de la planta, y cuando llegan fuertes lluvias, se sobrellenan vasos y los funcionarios ordenan que se abran las compuertas y causan, o agravan, inundaciones, incluso destruyendo casas, siembras, etcétera.
La otra gran causa de fuga de dinero de la CFE es la corrupción. Arrestan a Néstor Moreno Díaz, que aparece en procesos de Estados Unidos por recibir corrupción en dinero y en especie (un coche Ferrari y un yate). Y también hay cargos a Arturo Hernández, antecesor de Moreno en su puesto de recibidor de mordidas, sin arresto. Que se le va a acusar de enriquecimiento ilícito. Pero si se causó daño a la CFE, lo cual no sólo es evidente sino que se menciona, ¿por qué no se le acusa también de daños a la nación y otros cargos similares?
Luego salen con que lo tenían que soltar, y lo sueltan. Luego, que siempre no... pero ya se había escapado. ¿Era tan difícil seguir estrechamente al acusado, al soltarlo, para que no se fugara?
Y si puede estar cometiendo estos delitos durante años sin que nadie de sus superiores “se dé cuenta”, ni los acuse de nada, ¿qué tan arriba debe o debió alcanzar el reparto del botín?
Creo que debemos resumir las principales alternativas a esta situación. Ya lo mostramos en el artículo de hace dos semanas: sí se puede generar electricidad de manera muy eficiente en la región central, con combustóleo desulfurado. Se trata de plantas que trabajan a muy alta temperatura y presión, en el caso concreto que mencionamos, con 44 por ciento de eficiencia.
Para el servicio por colonias o por subestaciones, se requiere una estructura de unidades regionales profesional, no contratando a empresas privadas cuyo personal trabaja sin conocer partes importantes de la red eléctrica de esta parte del país.
Debe haber números de teléfono para cada unidad local reparadora, de modo que el contacto sea inmediato, y la asistencia del personal, también.
Debe haber un equipo calificado, encabezado por profesionales, para atender la red en su conjunto (incluyendo líneas aéreas, y cables subterráneos que la CFE no conoce).
La información del público debe ser empleada como base para ampliar el conocimiento por los técnicos y profesionales del sector eléctrico, para superar a fondo los problemas.
Las tarifas, en especial las domésticas y las que se aplican a pequeños servicios y comercios, deben ser sencillas (eliminando tarifas “de salto” como la tarifa de alto consumo). Se debe montar una amplia red de oficinas con personal que conozca el servicio. Los “recibos locos”, resultado de un salto, por ejemplo, de 10 veces hacia arriba, deben rastrearse hasta su origen, para eliminar las causas.
Dar plena vida al párrafo del artículo 27 de la Constitución: “Corresponde exclusivamente a la nación generar, conducir, transformar, distribuir y abastecer energía eléctrica que tenga por objeto la prestación de servicio público”.
Finalmente, la corrupción de funcionarios debe ser considerada delito grave, con todos los agravantes de los delitos organizados, en los casos en que la participación no se compruebe como individual.
antonio.gershenson@gmail.com
El Despertar
Contra el fatalismo
José Agustín Ortiz Pinchetti
La democracia mexicana está en la mitad del camino entre su nacimiento y su muerte por esclerosis múltiple. En 1991 publiqué La democracia que viene; hoy podría escribir La democracia que ya llegaba pero se regresó. Entre 1997 y el año 2000 brilló la esperanza. Pero los gobiernos panistas tan ineptos como tramposos impidieron en 2006 la segunda alternancia que hubiera consolidado el nuevo régimen. A consecuencia de las traiciones y desvíos de priístas y panistas las cosas están tan mal que expertos caritativos han clasificado a México como un “Estado fallido”.
El proyecto vigente impuesto por la oligarquía en su beneficio está agotado. Corresponde el turno a los reformistas. Roberto Mangabeira ha presentado una propuesta para reorganizar la economía de mercado, la democracia política y la sociedad libre, desde una perspectiva progresista y original. La clave sería dar poder y capacitación a los ciudadanos comunes. En México el proyecto de Morena tiene afinidades con él. Además su organización implantada en todo el país está a punto de emerger.
A Calderón y al PAN lo que les preocupa es impedir la alternancia: preparan ataques mortíferos contra el PRI e impulsan la división de la izquierda. Seguirán con la inercia actual sin percatarse del agudizamiento de la crisis.
El PRI propone algo más grandioso que un proyecto alternativo. Nada menos quieren restaurar un pasado inexistente. Quieren regresar al poder para ejercerlo a plenitud. No utilizarán la violencia sino la mercadotecnia. Quieren que el país se convierta en estatua de sal y que se olvide de lo desastroso de los últimos tres regímenes priístas. No proponen un cambio de retórica. Ni es cierto que lo encabecen políticos jóvenes y “modernos”. Si se revisa su nómina comprobaremos que 90 por ciento de sus líderes mayores tienen 20 años o más en la farándula. ¿Renovación ética? Ni de chiste. Aunque hay priístas honrados, la mayoría conforman una alegre cleptocracia. El PRI no ha cambiado. Tampoco tienen un programa. Prometerán lo que la gente quiera oír, sin la intención de cumplir. Su candidato a la Presidencia puede ser inteligente, pero no ha exhibido una sola idea original. Ahora Peña Nieto nos propone rescatar al país, cuando ni siquiera puede rescatar a Cuautitlán.
Pero el PRI y sus asesores consideran el triunfo inevitable. Se basan en la certeza de que el pueblo de México padece amnesia y estulticia. Están seguros de que inducido por la televisión votará por ellos. De hecho en 2012 veremos si la nación padece el complejo de “la abnegada mujer mexicana”. Si la gente dice “ya basta” y se enfurece lo suficiente, el PRI y toda su miseria no podrán regresar. Son los ciudadanos quienes tendrán que decidir y no basta que quieran votar por el cambio sino que se organicen para promover y defender la esperanza de un nuevo rumbo.
jaorpin@yahoo.com.mx

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