Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

miércoles, 12 de junio de 2013

El INEGI desenmascara el mito del “país de clase media”: el 59% de los mexicanos –más de la mitad–, es clase baja

El INEGI desenmascara el mito del “país de clase media”: el 59% de los mexicanos –más de la mitad–, es clase baja

La gran mayoría de los mexicanos, dice el reporte –el primero en su género–, está en niveles de pobreza.
Según INEGI, 59.13% de los mexicanos pertenece a la clase baja; 39.16% de clase media y apenas 1.71% de clase alta.
El Instituto señaló que entre 2000 y 2010 la clase media aumentó cuatro puntos porcentuales: pasó de 38.4 a 42.4 por ciento de la población.
Al dar a conocer cifras preliminares sobre las clases sociales en México en la primera década del siglo XXI, indica que en 2010, 42.4 por ciento de los hogares, donde vivía 39.16 por ciento de la población total del país, pertenecía a la clase media.
Subraya que en términos absolutos, a nivel nacional la clase media sumaba 12.3 millones de hogares y 44 millones de personas, de las cuales, tres cuartas partes se concentraba en áreas urbanas.
El organismo informa además que 2.5 por ciento de los hogares mexicanos era de clase alta y donde vivía 1.7 por ciento de la población del país.
En tanto, abunda, 55.1 por ciento de los hogares -donde desarrollaba su vida 59.1 por ciento de la población mexicana- integraba la clase baja.
El organismo aclara que estos datos forman parte de una investigación que realiza sobre la magnitud de las clases sociales en México en la primera década del siglo XXI, basándose en datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares de 2000 y 2010.
De esta forma, detalla que mientras en el ámbito urbano, la clase media en 2010 ascendía a 50.1 por ciento de la población mexicana -47 por ciento de los hogares-, en el medio rural esta proporción era de 28.1 y 26 por ciento, respectivamente.
Expone que al seleccionar al azar un hogar de clase media, “lo más probable” es que éste cuente al menos con computadora y gaste alrededor de cuatro mil 400 pesos al trimestre por consumir alimentos y bebidas fuera del mismo.
Asimismo, anota, existe la posibilidad de que en ese hogar se tenga tarjeta de crédito, un integrante inserto en el mercado laboral formal, lo encabece alguien que con escolaridad mínima de media superior y que su estado civil sea casado, conformando una familia de cuatro personas.
También es probable que quienes viven en hogares de clase media trabajen en el sector privado y que sus hijos asistan a escuelas públicas, abunda.
Para efectos del estudio, el Instituto aclara que clase social baja no es sinónimo de pobreza, dado que no necesariamente todos los miembros de este segmento se ubican debajo de un umbral normativo de ingresos y de acceso a bienes y servicios públicos que les impida ejercer sus capacidades básicas sociales.
Al respecto, resalta que más que constituir una clase social en sí misma, la pobreza es una condición que puede presentarse con mayor probabilidad para la clase baja que corresponde a 55.1 por ciento de los hogares y 59.1 por ciento de la población del país.
Agrega que dicha condición tiene que ver más con eventos catastróficos al interior del hogar (fallecimiento del proveedor o enfermedades de sus integrantes) o sucesos de carácter económico en el país.
 

Rosario Robles: la avanzada al DF

Por: - junio 12 de 2013 - 0:00Casa de citas - 3 comentarios
El pasado 23 de abril, el Jefe de Gobierno del Distrito Federal (GDF) lanzó incluso un reto público a los tres niveles de gobierno: comparar cualquier programa social con el que se opera en el DF desde hace dos sexenios: la Pensión Alimentaria para Adultos Mayores.
“Yo quisiera preguntar y retar a cualquier programa que se quiera comparar con el que tiene la Ciudad de México, para que nos pudieran decir que tiene todo esto, a ver cuál se le acerca un poquito siquiera”, dijo entonces.
Mancera Espinosa también detalló el asunto pues, expuso, en la capital del país los adultos mayores reciben atención integral: “No se trata sólo de la entrega de un apoyo económico, sino de atender todas sus necesidades: alimentación, cuidado de su salud, acceso a actividades de recreación y condiciones de seguridad, certeza jurídica y económica”.
A nadie, y menos para el titular del GDF, le es ajeno que la Cruzada Nacional contra el Hambre, operada desde la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) por la polémica Rosario Robles Berlanga, haya enfocado sus baterías –y los recursos federales, claro– en las cuatro delegaciones que acumulan el mayor número de votantes en la capital del país: Iztapalapa [con un padrón de electores estimado en un millón 465 mil 927], Gustavo A. Madero [un millón 90 mil 817], Álvaro Obregón [605 mil 565] y Tlalpan [528 mil 175].
Sin embargo, de acuerdo con cifras del Consejo Nacional de Evaluación Política de Desarrollo Social (Coneval), el gobierno de Peña Nieto dejó fuera de esos apoyos a las dos delegaciones con los mayores índices de pobreza multidimensional en el DF: Milpa Alta, donde 48% de su población vive en míseras condiciones, y Tláhuac, que reporta a 37.4% de sus habitantes en pobreza.
Miguel Ángel Mancera se reunió el pasado 22 de abril con Rosario Robles. La intención de esa cita fue solicitar a la Secretaria –ex titular del GDF y quien conoce muy de cerca la situación política y social de la Ciudad de México– una reorientación de los recursos federales destinados a esas cuatro demarcaciones.
El resultado de su esfuerzo porque no le coman el mandado y, de paso, sacar mejor provecho de los recursos de la Cruzada Nacional aún está por verse. Lo que es un hecho es que Robles Berlanga está dispuesta a que la imagen de la Sedesol y del gobierno priista de Peña Nieto se fije claramente en las mentes de los ciudadanos en esas cuatro delegaciones, que son vitales para que cualquier candidato aspirante al GDF pueda alzarse con la victoria.
Antes de esto, que sucederá en 2018, esa imagen también servirá para colocar candidatos fuertes y afines de cara al proceso electoral de 2015, donde se renovarán las 16 jefaturas delegacionales y la totalidad de los diputados locales en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF).
Más cerca incluso, el próximo 1 de septiembre, los capitalinos elegirán a los representantes de los Comités Vecinales y de los Consejos de los Pueblos, que es el primer paso y el acercamiento más profundo que tienen los partidos políticos para vincularse con los ciudadanos.
Así que el encuentro de este miércoles no es una cosa menor, por donde se le vea.
Rosario Robles, como en sus viejos tiempos al frente del GDF, tendrá la oportunidad de verse cara a cara con los jefes delegacionales en Gustavo A. Madero, Nora Arias Contreras; Iztapalapa, Jesús Valencia Guzmán; Tlalpan, Maricela Contreras Julián, y Álvaro Obregón, Leonel Luna Estrada, todos ellos de extracción perredista.
En esta cita no estará presente el Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera, aunque según un comunicado enviado por Robles sí fue invitado.
Del avance y el éxito de la Cruzada Nacional contra el Hambre en el DF dependen muchas cosas. Ojalá y la prioridad fuera lograr cero hambre para los habitantes de esas demarcaciones, eliminar la desnutrición infantil aguda, mejorar los indicadores de crecimiento y aumentar la producción e ingreso de los campesinos.
Pero en el aire flota la desconfianza…
La izquierda gobierna el DF desde 1997, año en que Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano se convirtió en el primer Jefe de Gobierno de la ciudad electo en la historia, al derrotar al priista mexiquense Alfredo del Mazo González.
Para el tricolor recuperar la Ciudad de México es un objetivo central. Y nada como tener dinero suficiente, programas sociales y una conocedora del terreno para llevar a cabo la estrategia de invasión. 

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