Peña encontró el cochinero calderonista
Aunque la política son problemas y resistencias que deben solucionarse con negociaciones, el peñismo no halla cómo enfrentar el cochinero que dejó el calderonismo: desempleo, miseria, nulo crecimiento económico (aunque Peña asegura que “desde hace 5 décadas”, no hay crecimiento); más de 100 mil homicidios, 24 mil desparecidos, 10 mil feminicidios. Y miles enterrados en fosas comunes.
Calderón fue otro Pinochet, Videla, Gómez Montt… otro Victoriano Huerta, que dejó a la nación en vísperas del golpismo militar, y una corrupción como para ser llevado a los tribunales en lugar de estar becado en Hard-Bar y repleto de recursos, viajar por el mundo para visitar a su corredor de autos favorito. Peña no puede esquivar tantos desafíos, pues las familias afectadas por esas desgracias, los maestros, los padres de la Guardería ABC, etcétera, le salen al paso, ejerciendo la democracia directa.
Y no obstante que desde el nacimiento de la política, proponer reformas y resolver problemas sigue siendo tarea de los gobernantes (Moses I Finley, El nacimiento de la política, y de Norberto Bobbio, Teoría general de la política), Peña no quisiera encontrar obstáculos, pero desde Salinas el país está en ruinas y a los peñistas no se les ve capacidad política para sacarlo adelante; sólo ponen sus esperanzas en privatizar Petróleos Mexicanos (Pemex), y los trabajadores, maestros, campesinos, desempleados y pobres exigen soluciones a corto plazo. No basta con Elba Esther en la cárcel. Calderón debe responder de sus actos y omisiones, o el peñismo será otro gobierno fallido.
Fue el profesor de Lingüística y Filosofía en el Instituto Tecnológico de Boston, Massachusetts, del imperio estadunidense (que ya parece en decadencia) Noam Chomsky quien fundamentó el concepto: “Estados fallidos”, como continuación de las categorías: “Estados terroristas”, “Estados canallas” y “Estados del Eje del Mal”, en su libro Estados fallidos: el abuso del poder y el ataque a la democracia (ediciones B, con traducción al español de Gabriel Dols). Una definición para el caso mexicano es: “Estado fallido es aquel que por su incapacidad política, económica y social no puede ofrecer seguridad a la población ni garantizar los derechos humanos ni mantener las instituciones democráticas en el contexto de un Estado de Derecho”.
Y aunque los peñistas andan celebrando su primer semestre en el poder presidencial y Peña se presenta como hombre de resultados, “Mi única definición es que soy un pragmático al que le importan los resultados”, ninguno positivo hay a la vista, porque sólo hay promesas en el parturiento Pacto por México (que ha sustituido al Congreso de la Unión). Programas, planes, proyectos… reuniones, declaraciones: la política como espectáculo a la sombra de los ídolos peñistas: Obregón y López Mateos.
Estos hechos acusan que el peñismo va camino de ser un gobierno fallido. Su reformismo sin resultados aumenta el desempleo, la inseguridad, la pobreza y la impunidad. Y no es el Estado, sino el gobierno lo que está fallando. Entramos al túnel donde a lo lejos se ve una lucecita y no es la salida, sino un tren que viene en sentido contrario trayendo más crisis.
*Periodista
Fuente: www.contralinea.com.mx Periodismo de investigación http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2013/06/11/pena-encontro-el-cochinero-calderonista/
Fuente: www.contralinea.com.mx Periodismo de investigación http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2013/06/11/pena-encontro-el-cochinero-calderonista/
Primer semestre

Fuente: www.contralinea.com.mx Periodismo de investigación http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2013/06/04/primer-semestre/
Fuente: www.contralinea.com.mx Periodismo de investigación http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2013/06/04/primer-semestre/

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