Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

viernes, 14 de junio de 2013

LAS MAS DEL 14 DE JUNIO DE LA PORTADA EN LA JORNADA INTERNET

Peña: mitigará las inundaciones en el Valle de México
Cubre 10 kilómetros y tendrá 62; ordena el Ejecutivo recalcular costos
De 1975 a la fecha había disminuido 40% la capacidad de desagüe
Mancera: se aleja el riesgo de una gran catástrofe en la capital del país
El Emisor Oriente duplicará la capacidad del desagüe, señala el mandatario
Nuevo túnel mitigará inundaciones en el valle de México: Peña Nieto
El Presidente pone en operación los primeros 10 kilómetros de esa obra
Instruye a Conagua a realizar estudios técnicos y financieros para recalcular el costo total del proyecto, que rebasará el monto original
Es una ‘‘válvula de seguridad’’ para la capital del país, reconoce Mancera
Foto
En Ecatepec, estado de México, el presidente Enrique Peña Nieto refrendó el compromiso e interés de su gobierno para garantizar el abasto de agua potable y un mejor manejo de aguas pluviales y residuales del valle de México, y para ello propuso la creación del organismo metropolitano de drenaje. Después de que puso en operación los primeros 10 kilómetros del Túnel Emisor Oriente, dijo que ya hay pláticas con los gobiernos del DF y del estado de México para dar ese siguiente paso, ‘‘muy importante’’ para un manejo óptimo e integral de las aguas de la zonaFoto Presidencia
Alonso Urrutia, Gabriela Romero y Javier Salinas
Reporteros y corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 14 de junio de 2013, p. 3
Ecatepec, Méx., 13 de junio.
Con la puesta en operación de los primeros 10 kilómetros del Túnel Emisor Oriente (TEO), se logrará mitigar los efectos de las lluvias en esa zona del valle de México, porque duplicará la capacidad de desagüe que tiene la región, sostuvo el presidente Enrique Peña Nieto. Sin embargo, instruyó a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) a realizar estudios técnicos y financieros para recalcular el costo total de la obra, que rebasará el monto original.
El mandatario sostuvo que la construcción total del Túnel Emisor Oriente será de 62 kilómetros de longitud, mayor a los 50 kilómetros del Eurotúnel que conecta a Francia con Gran Bretaña. Destacó que la capacidad de desagüe en el valle de México venía declinando en las tres vías con que cuenta –Túnel Emisor Poniente, Drenaje Profundo y Gran Canal del Desagüe– por efecto del hundimiento que ha tenido el suelo en la zona, lo que hacía imperiosa la obra.
Al acto asistieron el gobernador del estado de México, Eruviel Ávila, y el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, quien sostuvo que con la puesta en operación de estos primeros 10 kilómetros del TEO se da tranquilidad respecto de la amenaza latente de una gran inundación en la ciudad de México.
‘‘Hoy queremos reconocer este importante esfuerzo de trabajo conjunto que realiza de manera decidida el gobierno federal y que se vuelve una válvula de seguridad para la ciudad de México, y por supuesto, para la zona metropolitana’’, dijo Mancera. Admitió que para la ciudad la temporada de lluvias cada año representa un reto muy importante a enfrentar y anunció que ‘‘con el presupuesto que se ha platicado aquí, podemos tener un estimado de más de 7 mil millones de pesos por parte de la ciudad de México; lo aportaremos de manera decidida, de manera franca, porque es vital para la ciudad’’, garantizó.
Por su parte, el director de Conagua, David Korenfeld, dijo que la obra total tiene un avance de 35 por ciento, pero adelantó que se requerirán obras complementarias, como la rectificación del río Tula, la estructura de descarga del río El Salto y otras. ‘‘Tales circunstancias derivaron en que fuera necesario realizar un análisis de costos de las etapas posteriores, lo que nos permitió proyectar, con el máximo apego a la realidad posible, un costo estimado de 32 mil millones de pesos.
El presidente Peña Nieto explicó que de 1975 a la fecha, la capacidad de desagüe disminuyó de 280 metros cúbicos por segundo a 165, es decir, 40 por ciento menos. Con el TEO se podrá ahora mitigar las inundaciones en el oriente, no eliminarlas, ‘‘porque eso sería decir una verdad a medias o no decir la verdad completa’’, dado que siempre son imprevisibles las dimensiones de las lluvias.
Destacó el mandatario federal que el Túnel Emisor Oriente podrá desalojar el equivalente a 14 mil 400 pipas de agua en una hora, es decir, dos veces la dimensión del estadio Azteca, por lo que favorecerá el retorno a la normalidad en un lapso breve, encauzándolas al Gran Canal. Esto implicará una sustancial mejora en el manejo de aguas pluviales y residuales, lo que dio pie al mandatario a anunciar la creación de un organismo metropolitano para operar el drenaje en el valle de México.
Anunció una inversión adicional de 15 mil millones de pesos para obras hidráulicas adicionales, entre las que destacó: una tercera línea del Sistema Cutzamala para incrementar la sustentabilidad de la región; construcción del Túnel Emisor Poniente 2; embovedamiento del río de Los Remedios para inhibir inundaciones en Ecatepec y Nezahualcóyotl, y el Túnel Canal General, para reducir riesgos en Chalco y Valle de Chalco.
 
La Copa Confederaciones, que arranca este sábado, pondrá a prueba avances de su selección
Brasil, contrarreloj hacia el Mundial
La Copa Confederaciones, que arranca este sábado, pondrá a prueba avances de su selección
Eric Nepomuceno
 
Periódico La Jornada
Viernes 14 de junio de 2013, p. a40
Brasil tiene poco más de 190 millones de habitantes. Entre ellos hay alrededor de 80 millones que, a juzgar por su actitud y sus comentarios, se consideran técnicos altamente especializados en futbol. Es de los pocos países del mundo en que este deporte, más que pasión nacional, es un culto místico. De los pocos en que existe un número considerable de mujeres que saben perfectamente lo que es un fuera de lugar, y que discuten de igual a igual con árbitros, entrenadores, jugadores, comentaristas y analistas.
En ese escenario empieza, el sábado 15, la Copa Confederaciones, que cada dos años reúne a los seis campeones continentales, más el país sede y el campeón del pasado Mundial. Una especie de previa de lo que podrá ser –o no– el Mundial del año que viene.
El partido inaugural será en Brasilia, y tendrá a Japón y Brasil en el césped nuevito del Estadio Nacional. En realidad, el nombre del estadio es Mané Garrincha, en homenaje al genial ángel de piernas chuecas que alumbró al mundo en los Mundiales de 1958 y 1962, cuando Brasil se consagró bicampeón. La rigidez draconiana de la FIFA, sin embargo, determina que ningún estadio del Mundial puede tener nombre de quien sea, atleta o no. Así que, al menos por ahora, el Mané Garrincha deberá ser tratado como Estadio Nacional, cosa que no hará ningún aficionado. Porque, entre otras tantas características, el brasileño no suele ser disciplinado.
Con el nombre que sea, el estadio de la capital es considerado especialmente bello, y más vale así. El presupuesto para su reforma, que estaba previsto en 350 millones de dólares, cerró las cuentas en 650 millones. Un aumento de 86.8 por ciento con relación a lo que se anunció cuando empezaron las obras.
A propósito, parece que en Brasil es más barato construir un estadio que reformarlo. El Maracaná, donde el 30 de junio se disputará la final de la Copa Confederaciones, quizá el más místico de los estadios de futbol en todo el mundo, requirió otros 600 millones de dólares para ser reformado. Poco menos que el doble de lo previsto, pero hay un dato que merece atención: transformado en valores de hoy, construir el Maracaná para el Mundial de 1950 costó mucho menos de 320 millones de dólares. Cuando fue inaugurado, el Maracaná abrigaba hasta 200 mil personas. Reformado podrá recibir como máximo 79 mil.
Los brasileños, en todo caso, no parecen especialmente preocupados con esa clase de cuestión. Primero, porque están todos bien acostumbrados a que, cuando se trata de obras públicas, los presupuestos anunciados son, invariablemente, meras piezas de ficción. Y segundo, porque bastantes preocupaciones provoca la selección.
Es siempre lo mismo, en vísperas de cualquier torneo importante. Y también es verdad que, en esas ocasiones, la reacción inicial es una cierta indiferencia, algo así como ‘‘ya veremos qué ocurre, pero mejor no esperar demasiado’’. Luego, cuando todo empieza de verdad, saltan de todos lados los millones de especialistas, siempre dispuestos a indicar al técnico todas las estupideces que está cometiendo y, claro, presentando sugerencias obvias y milagrosas. Y rompiendo el alma para empujar al equipo, claro.
En esa Copa Confederaciones, Brasil quedó en el grupo A, junto a Japón, Italia y México. En el otro, el B, están España, Uruguay, Tahití y Nigeria. Se supone que cada grupo esté integrado por dos selecciones fuertes y dos meras figurantes. En el grupo B, España y Uruguay serían las fuertes, y las otras dos simples figuras de reparto.
En su grupo, Brasil tiene la responsabilidad de ser la gran estrella, al lado de Italia. Sería la lógica. Pero, más aún que de futbol, cuando de una selección brasileña se trata, la lógica muchas veces se hace absolutamente ilógica.
Luis Felipe Scolari, Felipón, entrenador de humor escaso y paciencia ínfima, esta vez parece bastante cambiado, insólitamente tranquilo. Al menos, hasta ahora. Asumió el puesto hace poco más de seis meses, ocupando el lugar que durante dos años fue de Mano Meneses. Para esta copa, el responsable por el equipo que conquistó el Mundial de Japón y Corea, en 2002, reunió un grupo que sorprendió a todos, y no exactamente por demostrar un criterio fácilmente comprensible a la hora de elegir sus integrantes.
Es una selección que, en su conjunto, cuenta con escasa experiencia en mundiales. Además, casi no tuvo tiempo para preparar lo que sería un equipo efectivo y no una mera reunión de talentos que poco jugaron juntos. Felipón trata de insinuar que perder ese torneo no sería el fin del mundo. Lo que importa es el Mundial del año que viene.
En parte, tiene razón. Al aceptar una vez más el puesto de entrenador de la selección, aceptó una circustancia desafiante: armar un equipo ideal en menos de dos años. La Copa Confederaciones, por lo tanto, es la única oportunidad de poner a prueba, en términos de competición real, su estrategia, antes de la prueba definitiva, el Mundial de 2014.
Si la selección fue armada de forma apresurada y con poco tiempo de preparación, exactamente lo mismo ocurre con las ciudades que, dentro de un año, recibirán los partidos del Mundial.
Toda la planificación anunciada con pompa y circunstancia en 2007, cuando Brasil fue elegido para realizar el Mundial de 2014, quedó en los discursos. Los estadios están listos, es verdad. Todo lo demás es, en el mejor de los casos, un desastre. Y, en el peor de los casos, caótico. Aeropuertos, carreteras, estructura urbana, son un retrato minucioso y fiel de que el país está lejos de estar preparado para hospedar a una Copa del Mundo.
La estructura urbana de Brasilia, por ejemplo, prevé como obra principal un corredor exclusivo para buses entre el aeropuerto y el centro de la ciudad. Tiene que estar terminado en junio de 2014. Las obras recién comenzaron. El aeropuerto también reclama reformas. Las obras empezaron en octubre del año pasado y su término está previsto igualmente para junio de 2014. Tan veloz es su ritmo, que todo sigue igualito a cuando empezaron.
Los aeropuertos brasileños, a propósito, son una especie de verdugos de la paciencia de los viajeros. El Galeao, de Río, quizá el peor del país, desde 2011 ostenta carteles anunciando reformas. El presupuesto previsto ronda los 450 millones de dólares. La promesa de transformarlo en algo decente tiene plazo: abril de 2014. Faltan seis meses, y de lo anunciado recién se cumplieron 30 por ciento. A esa velocidad de torneo de tortugas nadie apuesta un centavo a que todo estará listo a tiempo.
No hay ferrocarriles, el tránsito en las ciudades suele presentar –especialmente en Sao Paulo– embotellamientos que alcanzan una extensión total de 200 kilómetros.
Bueno, queda la osada belleza de la arquitectura de Oscar Niemeyer en Brasilia, la pujanza metropolitana de Sao Paulo, la maravilla de la naturaleza en Río de Janeiro. Hay encantos y buena atmósfera humana en el país. ¿Servirá para mitigar todo lo demás?
 
 
El accidente ocurrió en la autopista Siglo XXI en la caseta San Ángel Zurumucapio, a 80 kilómetros de Morelia, cuando un tractocamión con doble remolque, que transportaba chapopote, se quedó sin frenos y embistió el lugar, donde maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación se manifestaban contra la reforma educativa. Se reportó que 15 profesores resultaron heridos, cinco de gravedad. El autotransporte arrastró una veintena de vehículos, volcó y se incendió Foto Ignacio Juárez/ La Jornada Michoacán
Protestaban contra la reforma educativa en una caseta de la autopista Siglo XXI, en Michoacán
Arrolla tractocamión sin frenos a maestros de la CNTE; 7 muertos
Hay 15 heridos, cinco de gravedad
El camión de doble semirremolque arrastró vehículos y personas y se incendió
Detienen y hospitalizan al chofer
El gobierno estatal lamenta el accidente
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El choque de un tractocamión de doble semirremolque contra la caseta de peaje de San Ángel Zurumucapio, en la autopista Siglo XXI, en Michoacán, provocó la muerte de ocho personas y lesiones a 14Foto Ignacio Juárez / La Jornada Michoacán
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El vehículo, que transportaba chapopote, se quedó sin frenos y arrolló a profesores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación que se manifestaban contra la reforma educativaFoto Ignacio Juárez / La Jornada Michoacán
Ernesto Martínez Elorriaga
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 14 de junio de 2013, p. 28
Morelia, Mich., 13 de junio.
Siete profesores murieron y 15 resultaron lesionados, cinco de gravedad, cuando un tractocamión de doble semirremolque que transportaba chapopote se quedó sin frenos en la autopista Siglo XXI y chocó contra la caseta de peaje de San Ángel Zurumucapio, donde más de 100 integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se manifestaban contra la reforma educativa.
Los maestros llegaron a las 9 horas para tomar la caseta y permitir el libre paso de los automovilistas, como parte de las medidas de presión que iniciaron el miércoles para exigir a las autoridades estatales que cumplan la minuta signada en marzo.
Pasadas las 11 horas, tras tomar una prolongada pendiente en el tramo Pátzcuaro-Uruapan de la vialidad mencionada, a unos 80 kilómetros de Morelia, el vehículo se quedó sin frenos y embistió las oficinas y los baños de la caseta, así como a las personas que ahí se encontraban. Arrastró varios metros una veintena de automóviles y se incendió; sus restos quedaron esparcidos en una ladera.
Policías y socorristas recibieron llamadas de auxilio y se trasladaron al kilómetro 87+500, donde encontraron cadáveres esparcidos, algunos irreconocibles.
El chofer del automotor, Luis Raúl Villate, de 28 años, quedó prensado en la cabina. Bomberos y paramédicos lo sacaron con ayuda de equipo hidráulico. Gravemente herido, fue trasladado a un nosocomio de Uruapan, donde se encuentra internado y detenido.
El tractocamión es propiedad de la empresa Transportes, Servicios SPN SA de CV, con domicilio en Guadalupe, Nuevo León, según informó en entrevista radiofónica el encargado de despacho de la Secretaría de Gobierno de Michoacán, Fernando Cano Ochoa.
La Procuraduría General de Justicia del Estado informó que las víctimas son Arcenio Merced Tolentino, Salvador Zalpa Chávez, Alejandro Olivo Cervantes y Héctor Ortega Gutiérrez, de Paracho; Juan Alejandro Rodríguez Castro y Julio César Pérez Cerda, de Mújica, y Flor Guadalupe Castillo de la Cruz, de Uruapan.
Los demás se encuentran en calidad de desconocidos porque la pipa los desfiguró al arrastrarlos. Sus compañeros recogieron algunos miembros y los colocaron en una bolsa de plástico. Los lesionados fueron llevados a hospitales de Uruapan, Pátzcuaro y Morelia.
Personal de la Subprocuraduría Regional de Justicia midió la primera de las rampas de frenado, la cual se ubica a una 300 metros de la caseta; sin embargo, a 150 metros hay otra, por lo cual se presume que el chofer no se dio cuenta de que la pipa se había quedado sin frenos. Cuando reaccionó, contaron algunos testigos, gritó a los maestros que se quitaran, pero la unidad los embistió.
El dirigente de la CNTE en Michoacán, Juan José Ortega, aseguró que los siete muertos eran integrantes de la CNTE y laboraban en escuelas de Uruapan y Paracho. En un comunicado, el gobierno del estado, lamentó el accidente.
(Con información de José Luis Díaz Pérez / Agencia Esquema)

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