ONU, minería y pueblos indígenas
Gilberto López y Rivas
Muy pertinente resulta el estudio sobre las industrias extractivas en México y la situación de los pueblos indígenas en los territorios en que están ubicadas éstas, que el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas del Consejo Económico y Social de la Organización de Naciones Unidas encargó a Saúl Vicente Vázquez para ser presentado en su 12 periodo de sesiones, en mayo de este año.
ley federal de consulta y consentimiento libre, previo e informado conforme a los estándares internacionales establecidos en la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
Concordante con los reclamos de las organizaciones indígenas ante el incumplimiento y la violación de los Acuerdos de San Andrés, el informe considera que se debe reconocer a los pueblos indígenas como sujetos de derecho público, particularmente en los artículos 2, 26, 27 y 115 de la Constitución, así como armonizar este marco constitucional y sus leyes con los instrumentos jurídicos internacionales en derechos humanos.
Preocupados diputados y senadores del Congreso de la Unión en hacer el mayor número de reformas legales y constitucionales para favorecer a las corporaciones del capital trasnacional, es revelador que la ONU exhorte a estos representantes populares y de la nación a
revisar la legislación relativa a los métodos de extracción y los tipos de explotación, y reformar la ley minera, la ley de aguas nacionales, la ley agraria, la ley general de bienes nacionales y la ley federal de derechos para que sean acordes con los derechos de los pueblos indígenas y con el desarrollo sustentable y la protección del medio ambiente.
Como se ha venido insistiendo por quienes se manifiestan en contra de la mega-minería toxica, son especialmente lesivas y contrarias al espíritu y la letra de los artículos 2 y 27 constitucionales, las distintas leyes secundarias que otorgan a la exploración, explotación y beneficio de los minerales el carácter de
utilidad públicay
preferente, sobre cualquier otro uso o aprovechamiento del terreno, así como las que dan facilidades extraordinarias a los particulares para acceder a las tierras que amparan las concesiones, transformando a ejidatarios y comuneros al rango inédito de
superficiarios, fuera de todo criterio o marco legal. Estos privilegios para corporaciones, en su mayoría extranjeras que ya poseen concesiones, según el informe que se comenta, del 35 por ciento del territorio nacional, constituyen una ruptura total con el pacto constitucional que resulta del movimiento armado de 1910 -1917 y una prueba más del colaboracionismo y la traición nacional del grupo gobernante mexicano.
El informe destaca la ratificación por parte de México del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo y la adopción de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y, en consecuencia, la obligación del Estado en cuanto a industrias extractivas mineras se refiere, de respetar la libre determinación de los pueblos indígenas, a través de la cual determinan libremente su condición política y persiguen su desarrollo económico, social y cultural. Este derecho sólo puede ejercerse a partir del reconocimiento de su espacio vital, esto es, el territorio; por lo que el autor del informe, con especial coherencia argumentativa, cita el artículo 26 de la Declaración Universal de que los pueblos indígenas tienen
derecho a poseer, utilizar, desarrollar y controlar las tierras, territorios y recursos que poseen en razón de la propiedad tradicional u otro tipo tradicional de ocupación o utilización.
También el autor señala, con conocimiento pleno, que los derechos a la consulta y consentimiento previo, libre e informado y a la participación en la adopción de decisiones que les afecten directa o indirectamente son la piedra angular de la Declaración Universal y el Convenio 169, por lo que las leyes secundarias referidas, especialmente la ley minera, van a contrasentido de las obligaciones a ese marco jurídico internacional que México ha ratificado y adoptado.
El informe corrobora la conflictividad inherente a la actividad minera citando al Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina, que ha detectado 164 conflictos en 17 países de la región, que incluyen los 19 de México. Aquí, hace notar la gravedad de la situación de los enfrentamientos en Guerrero, Oaxaca y San Luis Potosí, entre otros estados, en que oposicionistas a las mineras incluso han sido asesinados y sus movimientos criminalizados.
Estas empresas, además, capitalizan la crisis de la agricultura, la marginalidad y la pérdida de soberanía alimentaria para cooptar a algunos líderes comunitarios. “La preocupación por la relación entre pueblos indígenas y las empresas extractivas en México ha llegado al ámbito de las Naciones Unidas. Así, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial expresó su
seria preocupación ante las crecientes tensiones entre actores externos y pueblos indígenas asociados a la explotación de recursos naturales, destacando en particular los casos de explotación minera.
¿No fue suficiente el levantamiento en armas del EZLN en 1994 para llamar la atención acerca de la problemática de los pueblos indígenas?
El suicidio, el capitalismo y la ideología
Maciek Wisniewski *
La ideología tirada por la puerta del boom neoliberal, regresa por la ventana de la crisis. Después de la caída del
socialismo realse nos decía que ya vivíamos libres de las
ilusiones ideológicas, cuando en realidad estábamos sumergidos en otra ideología que cubría el brutal avance del capital. El nombre de esta ideología:
el fin de la historia.
falsa conciencia), viéndola como algo inconsciente grabado en la misma realidad:
No sabemos lo que hacemos, pero lo hacemos. Hoy, analizando los acontecimientos alrededor de la crisis (OWS, Primavera árabe, los indignados), subraya que el objetivo de la ideología era neutralizar la dimensión de estos hechos, sintomáticos para las nuevas tendencias en el capitalismo: el paso de la ganancia a la renta, la conformación de una
burguesía asalariaday el papel más central del desempleo donde ser explotado parece un
privilegio( The year of dreaming dangerously, 2012).
3) La
ideología en acción: las políticas
anti-crisissegún los mismos dogmas responsables por su estallido y que al resultar contraproducentes –no traen crecimiento, ni empleos– siguen siendo implementadas (para Zizek esto es incluso un cinismo postideológico:
sabemos lo que hacemos y lo seguimos haciendo). Hay otras cegueras: algunos critican las falsas premisas de austeridad, pero ignoran su verdadero objetivo: bajar los costos de trabajo y restablecer la tasa de la ganancia mediante la destrucción del capital muerto y vivo (la renta es importante, pero la ganancia, fundamental).
4) Privilegiando los
mercados financierosla ideología encubre los efectos letales de mala economía. Según The Lancet, los recortes y el desempleo (en la eurozona ya de 12.5 por ciento, entre los jóvenes de 24.4; en España de 27 y 57 por ciento, respectivamente) son directamente responsables por el aumento de enfermedades (en Grecia la mortalidad infantil aumentó 40 por ciento), depresión y suicidios.
5) Emile Durkheim en su clásico de 1897 ( Suicide. A study in sociology, 1979), distingue cuatro tipos de suicidio: a) egoísta b) altruista c) fatalista y d) anómico, frecuente en épocas de crisis: desaparecen los viejos reguladores y no aparecen los nuevos; la disparidad entre necesidades y medios para satisfacerlos provoca la desesperación. Para él, el suicidio no es algo individual, sino profundamente social y debe ser abordado desde la sociedad (su integración y regulación moral).
6) Aunque en España las redes familiares y otros reguladores suavizaron el impacto de la crisis, la tasa de suicidios subió. Los desahucios por deudas hipotecarias (casi medio millón desde 2008) ya llevaron a 15 personas a quitarse la vida. En Grecia los suicidios aumentaron 23 por ciento y en Italia 15 por ciento. En Bulgaria un jubilado se cortó las venas por la cuenta de luz que sobrepasaba su pensión; durante los disturbios provocados por la austeridad y precarias condiciones de vida seis personas se prendieron fuego.
7) Mientras las inmolaciones en el
socialismo realhan sido consideradas como una extrema crítica social –Ryszard Siwiec (Varsovia, 1968) o Jan Palach (Praga, 1969)–, los suicidios en el capitalismo no encuentran el mismo eco. Según la visión dominante el capitalismo es
neutral(para Zizek esto es ideología at its purest), lo que permite negar que los suicidios tengan algo que ver con el ataque a los salarios, derechos o pensiones (
en el capitalismo somos tan libres que hasta nos podemos suicidar). Tratando los suicidios como excesos y no síntomas de algo más profundo, los neoliberales de hoy se comportan como los comunistas de ayer.
8) Lech Walesa, un personaje mediante quien parece hablar la ideología del capitalismo tardío, después de 1989 decía que
los sindicatos servían para abolir el comunismo, pero ya no sirven en el capitalismo; parafraseándolo se puede decir que
los suicidios servían como una crítica del comunismo, pero ya no sirven como crítica del capitalismo.
9) Carlos Marx, en un texto temprano (1846) e insólito ( Sobre el suicidio, 2012), analizando cuatro casos de suicidios (tres mujeres víctimas del sexismo y un hombre desempleado) se centra en la crítica de la opresión de género. Pero introduciendo el concepto de la alienación, subraya que el suicidio afecta a todas las clases, intensificándose entre los más desposeídos. Incluso antes de Durkheim lo ve como una cuestión social. Hoy, a la luz de la ideología, el suicidio deja de ser un problema social, para ser un acto
individual.
10) Así se entiende por qué el suicidio de un campesino venezolano (2010) que se oponía a la reforma agraria (y al
totalitarismo chavista), fue más sonado que la inimaginable ola de suicidios de campesinos en India: desde 1995 más de 270 mil, unos 17 mil muertos al año; mientras el primero luchaba por la
libertad individualy la propiedad privada, los segundos, víctimas de la crisis en el campo y la deuda,
no sabían adaptarse. Lo mismo con los obreros chinos de Foxconn (iPhone, et al.) que se suicidaban por las extremas condiciones de trabajo:
deberían estar agradecidos que tenían chance de ser explotados.
11) Si tiene razón Emir Sader al subrayar que
los desahucios son un límite moral del sistema( El País, 28/2/13), quizás con los suicidios nos acercaríamos a sus límites estructurales. Recordemos que la de Marx no era una crítica moral del capitalismo (por explotación, etcétera), sino estructural: para él, es un sistema ineficiente y desperdiciador, algo oculto por la ideología, pero visible en la crisis: i) para poder relanzarse el capitalismo tiene que ir destruyendo mercancías, empleos y vidas humanas; ii) en España, después de la burbuja inmobiliaria, hay más de 3 millones de viviendas vacías, mientras la gente se suicida acorralada por los bancos.
* Periodista polaco
José María Pérez Gay
Javier Aranda Luna
En 1969 Gabriel García Márquez llegó a Berlín con un libro bajo el brazo y el compromiso de dar una de las poquísimas entrevistas que ha concedido. Los productores de la radio y la televisión pública alemanas no querían un traductor convencional. Querían un buen lector de literatura para sacarle provecho a la conversación con el novelista que había cimbrado al mundo de las letras con un libro donde la ficción alcanzaba momentos realmente fantásticos.
vamos, no te preocupes, con calma, es sólo una conversación. Cuarenta y cinco minutos duró la entrevista con traducción simultánea. Y fue tan fluida a pesar del nerviosismo inicial del joven traductor que al término de la misma García Márquez lo tomó del hombro y le soltó una frase que recordó toda su vida:
vamos a tomar algo: Usted se lo merece y yo me lo merezco.
Ese día José María Pérez Gay conoció en un bar de Berlín a quien con el tiempo se convertiría en uno de sus amigos de toda la vida. Tenía además un ejemplar de la primera edición de Cien años de soledad (la de la portada del barco publicada por Sudamericana) y los 140 marcos que le habían pagado por la traducción.
Lo que sigue ocurrió en 1988 en el restaurante Lincoln de la calle de Revillagigedo:
En uno de los apartados del restorán forrados con piel Chema Perez Gay ha dejado mudo a Fernando Benítez. Y no cualquiera lo logra. El
hermanitoFernando tiene en la mano un Benson&Hedges cuya ceniza crece a medida que la intensidad del relato de Pérez Gary aumenta. Chema se emociona con su relato y nos emociona a todos. Habla de El hechizo de Hermann Broch, novela donde el médico rural de un pueblo en las montañas austriacas, recuerda los acontecimientos cuando un forastero de nombre Marius Ratti llega para hacerse del poder en la comunidad.
Por lo que refiere Chema, el tal Ratti es brutal e impredecible
como un rostro de Kokoschka. Es, según entiendo, una especie de profeta demagogo que centra su misticismo en el carácter sagrado de la tierra. Con eso hechiza al pueblo. A tal grado que la gente del pueblo llega a creer las leyendas más absurdas, a reinventar su historia y algunos llegan a cambiar su nombre y biografía. La voz que los cautiva no es de este mundo, o no lo parece. Ya hechizada la comunidad los vivales quieren sacar provecho de ello: terratenientes, políticos, fanáticos hasta que en una Semana Santa se desata la violencia más sádica en una especie de delirio colectivo.
Chema no repara en detalles. Nos dice que para escribir ese libro Broch se documentó en la historia de las religiones, sobre todo en los trabajos del teólogo protestante Rodolf Bultman, autor de un libro excepcional: El cristianismo primitivo.
Luego nos dice que George Steiner considera que esa es una de las mejores novelas el siglo XX: quizá más penetrante y eficaz que el Doctor Faustus de Thomas Mann.
–¿Ves algo equivalente en la literatura mexicana Chema? –pregunta Benítez.
–Los días terrenales de José Revueltas.
Después de cerrar la edición del suplemento de La Jornada, cuando sus oficinas estaban en el antiguo edificio de la Fundidora de Monterrey en la calle de Balderas, Chema Pérez Gay quiso acompañarme a visitar a Juan García Ponce, otro obseso de la cultura centroeuropea.
Me gustaba la casa de Juan con sus muros divididos. En la parte baja de las paredes sólo había libreros y en la de arriba, cuadros. Me atraían particularmente tres objetos desde la primera vez que los vi: la figura de paja encima de la chimenea, el libro de pastas anaranjadas de Robert Musil, El hombre sin atributos y un cuadro estupendo de Roger von Gunten en el que aparecía un gato.
Chema tomó un whiskey y Juan y yo, un Martini. Hablaron de Heimito von Doderer, Robert Musil, Karl Kraus, Wittgestein, Joseph Roth, de la Cartuja de Parma, de Madame Bovary –la historia de una mujer tonta–, de Friedl Reichler, de Otto Weiniger, de la correspondencia de Kafka y la de Joseph Roth como si hablaran de amigos. No sé qué cosa le dijo Chema en alemán a manera de despedida. La mirada de Juan resplandeció y nos dijo adiós con una sonrisa.
La última vez que lo vi fue en su casa de Coyoacán, allí donde Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, Rolando Cordera, Héctor Vasconcelos y otros políticos e intelectuales de izquierda se reunían cada semana para pensar un nuevo país. Lilia Rossbach me recibió con una sonrisa y me acompañó hasta donde estaba Chema: en su estudio de ventanales grandes y lleno de libros. Me preguntó a manera de saludo qué estaba leyendo. Después de mencionarle algunos títulos me dijo que para él leer era tan importante como escribir y releer
quizá sea lo más importante. Él releía en ese momento La guerra y la paz de Tolstoi:
es una gran película que te traga, es una novela que no terminas.

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