Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

miércoles, 12 de junio de 2013

Mancera, los errores de comunicación política- Fanáticos y corruptos

Mancera, los errores de comunicación política

El jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera. Foto: Germán Canseco
El jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera.
Foto: Germán Canseco
MÉXICO, D.F. (apro).- El jefe de Gobierno capitalino Miguel Ángel Mancera está entrampado. Llegó con más del 60% de los votos, pero desde el 1 de diciembre del 2012 enfrenta una secuela de crisis de comunicación política, agravada a raíz del secuestro colectivo en el bar Heaven.
No es el primer jefe de Gobierno en cometer errores de comunicación política y enfrentar una campaña mediática en su contra. Esa es la característica principal del cargo: por ser el corazón político, financiero, intelectual y civil del país, el Distrito Federal es una gran vitrina, pero también una trampa mortal. Negar la crisis constituye, casi siempre, el primer error del falso espejismo del Narciso defeño.
Al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas le estalló en las manos el asesinato del conductor Paco Stanley, en junio de 1999. De poco importó que Stanley no fuera el héroe ni la víctima que el linchamiento mediático de TV Azteca y Televisa vendió en esos días. El error de Cárdenas fue minimizar el hecho, responder mal y tarde. En buena medida el “caso Stanley” le costó la presidencia del 2000.
López Obrador entendió que no podía gobernar sólo para un sector después de su desdén a aquella marcha de camisas blancas contra la inseguridad capitalina, en 2004. Sus errores de comunicación enfurecieron a un sector de la clase media del Distrito Federal. De ahí la polarización del 2006.
Y a Marcelo Ebrard también le tocó la crisis derivada de la arbitrariedad policiaca en la tragedia del News Divine. Antes de que el suceso le costara el cargo, ordenó la remoción de su jefe de la policía y de su procurador. Ahí está la clave del ascenso de Miguel Ángel Mancera. Extraño que no recuerde lo difícil que suelen ser estas crisis agravadas por la incomunicación política.
Mancera no es el primer ni el último jefe de Gobierno que se enfrenta a una ciudadanía crítica. Sin embargo, puede ser el primero cuyo aprendizaje tardío ponga en riesgo el proyecto de izquierdas que tiene más de una década en la administración capitalina.
Los errores de comunicación política de Mancera se pueden analizar de la siguiente manera:
1.-Infantilizar a los capitalinos.- El peor error es menospreciar la inteligencia de los gobernados. No basta con repetir mucho un eslogan ni modificar percepciones para transformar las realidades. Mucho menos afirmar, como un padre sobreprotector, que se debe “hablar bien” de lo que ocurre en el DF y confiar a ciegas en el gobierno.
De Mancera y su equipo, los capitalinos esperan acciones, información concreta y medidas certeras, no mediáticas ni cosméticas para enfrentar un problema que todos los habitantes del Distrito Federal conocen muy bien: el narcomenudeo y sus redes de corrupción.
No importa si son “bandas”, “pandillas” o “cárteles”. Lo importante es afrontar el problema sin minimizarlo ni dorarle la píldora a los ciudadanos.
2.-Desgastar su voz.- El secuestro masivo de jóvenes en el Bar Heaven –grave en sí mismo- se agudizó por la respuesta confusa y tardía de las autoridades policiacas y ministeriales, y luego por la saturación y desgaste de la voz del propio Mancera que se envolvió en la versión de que no se trató de un acto atípico, ocurrido a escasos metros del edificio de la Secretaría de Seguridad Pública.
El principal error en éste y los episodios posteriores –la ejecución de cuatro jóvenes en un gimnasio de la Morelos, la ronda de entrevistas en medios masivos, etcétera–, es que Mancera habla aún como procurador y no como jefe de Gobierno. En varias apariciones mediáticas adelanta líneas de investigación que las presenta como líneas de interpretación de hechos que no deben ser cuestionados.
El error de comunicación es ser juez y parte en este desconcierto. Él es el jefe de Gobierno, no el Procurador en funciones ni el titular de la SSP. Mancera ha borrado al secretario de Gobierno, no tiene vocero, sus declaraciones se sobreponen e, incluso, contradicen a las de su procurador y al titular de la SSP. Algo similar le ocurrió a Marcelo Ebrard –quien venía de ser jefe de la policía capitalina- en el episodio del News Divine. A duras penas, Ebrard entendió que un jefe de Gobierno actúa para defender a la ciudadanía, no a sus colaboradores.
3.-Uso de la Fuerza.-El otro recurso reiterado de su administración –desde el 1 de diciembre de 2012 al 10 de junio de 2013- es el despliegue de fuerza y presencia policiacas, cuyos excesos se han ido documentando de manera sistemática. En lugar de apresar a los presuntos vándalos, criminaliza a los manifestantes y, por si fuera poco, manda un pésimo mensaje de autoritarismo.
Después del secuestro masivo en el Heaven, ordenó el despliegue policiaco como mensaje político de presunta eficacia y autoridad. No se desmantela el narcomenudeo sólo patrullando la Zona Rosa o la Condesa sino enfrentando la corrupción de autoridades centrales y delegacionales. Desde un taxista hasta un franelero saben que quienes operan en estas zonas cuentan con la protección de algún comandante o funcionario delegacional.
Al GDF no se le reclama el uso policiaco sino una mejor labor de inteligencia preventiva y punitiva. Todos los capitalinos relacionaron la ejecución de cuatro personas en el gimnasio de la Morelos porque, interconectados o no, los sucesos, tras el secuestro de los jóvenes de Tepito se suponía que el GDF iba a vigilar mejor las redes delictivas del “barrio bravo”.
Para una ciudad que ha vivido la matanza del 68, el halconazo del 71, la corrupción criminal del Negro Durazo, la represión brutal de Oscar Espinosa y la corrupción de La Hermandad en la SSP, por mencionar sólo algunos casos, el uso de la fuerza policiaca no es garantía de nada. Por el contrario, es la anticipación de una secuela de arbitrariedades.
4.-Víctima de una Campaña.- Por supuesto que cada error que cometa el jefe de Gobierno capitalino le cuesta el doble. Es la naturaleza de su cargo. Encabeza el gobierno de la ciudad más importante y de la sociedad civil más activa. Es un precandidato presidencial por la sobrexposición, pero también un blanco vulnerable de adversarios dentro y fuera.
Las campañas vienen de varios lados. Cárdenas, Robles, López Obrador, Encinas, Ebrard las vivieron y lo saben bien. Desde el “fuego amigo” hasta el contragolpe federal. Y los poderes fácticos en el Distrito Federal son mucho más virulentos y riesgosos.
Esas campañas no se resuelven con marketing ni con gacetillas electrónicas o impresas. Se resuelven con comunicación política. No es lo mismo “vender” una imagen o una percepción que “convencer” a los gobernados.
Esta es la principal fuga de la comunicación de Mancera. Y este será su principal desafío en los próximos meses, con o sin campañas de linchamiento en medios.
www.homozapping.com.mx
Twitter: @JenaroVillamil
 

Fanáticos y corruptos

Margarita Arellanes, alcaldesa de Monterrey. Foto: Víctor Hugo Valdivia
Margarita Arellanes, alcaldesa de Monterrey.
Foto: Víctor Hugo Valdivia
MEXICO, D.F. (apro).- El exhibicionismo religioso de políticos en México, cuyo ejemplo más reciente es el de Margarita Arellanes, alcaldesa de Monterrey, transgrede la Constitución, pero implica además una inmunda coartada: Como es todo voluntad de Dios, ineptitud y corrupción incluidas, todo también debe ser perdonado.
En el discurso religioso —que manipula la fe de los mexicanos— anida una trama para la impunidad.
Por eso no es fortuito que los más recientes escándalos de corrupción estén asociados a fervorosos creyentes: Desde Andrés Granier a Emilio González Márquez, de Enrique Peña Nieto a Felipe Calderón, de César Duarte a César Nava…
El priista Granier es un ejemplo de esta conducta hipócrita: en Tabasco solía hacer, cada año, una misa y un rosario en honor de la virgen de Guadalupe, con multitud de invitados, en la Quinta Grijalva, la residencia del gobernador.
La esposa de Granier, María Teresa Calles, confesó que toda su familia rezaba a diario el rosario y jamás habían dejado de honrar a la Guadalupana el 12 de diciembre, un alarde de fervor religioso sin precedente en gobernantes de Tabasco.
“Para nosotros la Virgen es nuestra madre y por eso la veneramos de toda la vida y lo seguiremos haciendo mientras tengamos vida, así como también lo haremos con el nacimiento de Cristo el próximo 24 de diciembre”, dijo la señora tras la primera festividad con su marido como gobernador, en diciembre de 2007, mientras miles de tabasqueños padecían inundaciones.
Mientras rezaba, la muy católica familia Granier —hijos incluidos— se dedicó a saquear Tabasco.
Apenas el viernes 7 fue detenido Rodolfo Ocampo Velázquez, exdirector del Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) de Jalisco, por irregularidades en el manejo de mil 200 millones de pesos destinados a dotar de agua potable a colonias populares.
Ocampo es amigo íntimo del exgobernador González Márquez, el mismo que hacía ostentación grosera de su catolicismo y quien le mentó la madre a quienes criticaron que regalara dinero público al clero, a tal punto que nombró como gerente de Saneamiento de SIAPA a Samuel Márquez, hermano de éste.
En el escándalo de Ocampo están involucrados miembros del consejo de administración de SIAPA, entre ellos los alcaldes panistas Alfonso Petersen, Hernán Cortés, Juan Sánchez Aldana y Jorge Vizcarra, así como el extitular de la Comisión Estatal del Agua, César Coll.
Siendo alcalde, Vizcarra se dio a la fuga y luego estuvo encarcelado por el homicidio de su compadre, mientras que Coll Carabias, prominente miembro de El Yunque, fue alcalde de Guadalajara —cuando prohibió a empleadas usar minifalda— y funcionarios de la Comisión Nacional del Agua (Canagua) con Vicente Fox.
La alcaldesa de Monterrey, Margarita Arellanes Cervantes, quien entregó la capital de Nuevo León a Jesucristo, es otro ejemplo no sólo de atribuirle a Dios lo que pasa en la comarca que gobierna, sino de súbito enriquecimiento.
Allegada a Juan José Rojas Cardona El zar de los casinos, patrocinador también del Grupo San Nicolás —el grupo panista hegemónico en Nuevo León, que suele celebrar ritos fascistas—, Arellanes no tenía mayor fortuna hasta 2006, cuando se le hizo delegada de Sedesol en Nuevo León, mientras que su hermana, Fanny, quien es gran amiga de César Nava, lo fue de la Secretaría del Trabajo.
De la nada, Margarita Arellanes de pronto exhibió su riqueza: ocho propiedades valuadas en varios millones de pesos, entre ellas una residencia en Woodlands, un exclusivo suburbio localizado a las afueras de Houston, Texas, donde viven millonarios mexicanos.
Conforme a la información que publicó Arturo Rodríguez en Proceso, en julio del año pasado, la casita de Arellanes en Houston tiene cuatro recámaras, cuarto de juegos, estudio, desayunador, comedor, una enorme cocina, dos salas de estar con chimenea, balcones y terrazas pletóricas de madera y mármol, así como un jacuzzi individual en el baño y otro para varias personas en el jardín, junto a la alberca. Desde ahí se puede observar uno de los lagos privados del fraccionamiento, pues la casa está situada en la rivera y cuenta con un pequeño muelle.
Pero si la panista Arellanes entregó el municipio de Monterrey a dios, en un acto público multitudinario, el priista César Duarte entregó completo el estado de Chihuahua ante más de 10 mil personas y en presencia de representantes de los tres poderes del estado y de jerarcas católicos.
Fue el 20 de abril cuando Duarte pidió perdón por los problemas que es su obligación resolver y enseguida pronunció una pieza del más burdo atentado contra el Estado laico:
“Yo, César Duarte Jáquez, por este medio me consagro a mí mismo, a mi familia, a mi servicio público en la sociedad, pido al Sagrado Corazón de Jesús que escuche y acepte mi consagración, que me ayude a la intercesión del Inmaculado Corazón de María, le entrego a Dios y a su divina voluntad todo lo que somos, todo lo que tenemos en el estado de Chihuahua… Le pido a Dios que nos ayude a cambiar todo lo que no sea de él, yo César Duarte declaro mi voluntad delante de Dios, delante de los señores obispos y de mi pueblo, amén”.
Una semana antes, el sábado 13 de abril, el pío Duarte celebró su cumpleaños con una fiesta a todo lujo en la casa de gobierno y con la contratación multimillonaria de Juan Gabriel, Francisco Céspedes, Alicia Villarreal, Pablo Montero y Yuriria.
Y para rematar, en una visita que hizo a Aguascalientes para clausurar la Feria de San Marcos, el gobernador de Aguascalientes, Carlos Lozano de la Torre, le regaló un caballo cuarto de milla que vale 100 mil dólares.
Como servidor público, Duarte no puede recibir regalos que valgan más de 623 pesos, pero eso no importa: Él, como otros políticos que encubren la corrupción con lenguaje religioso, han pretendido hacer de dios un alcahuete…
Apuntes
Este sábado 8 de junio se cumplieron 10 años de que Proceso publicó, en su portada, una reseña de mi libro El Yunque, la ultraderecha en el poder, firmada por Alejandro Caballero, y días después comenzó a circular en las librerías de todo el país. Expreso mi gratitud a todas las personas que, en un concierto de generosidades, le dieron impulso a mi primera obra…
Comentarios: delgadao@proceso.com.mx y Twitter: @alvaro_delgado

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