Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

martes, 6 de agosto de 2013

El nuevo debate sobre la mariguana- Raúl Álvarez Garín: la referencia indispensable

El nuevo debate sobre la mariguana
Javier Flores
La legalización o regulación de la mariguana es un proceso inevitable e irreversible en el mundo entero. En América presenciamos cambios en las leyes, que modifican las tradicionales conductas punitivas sobre la posesión y el consumo de una planta cuyo principio activo es el delta-9-tetrahidrocanabinol. En Estados Unidos, nación que se reconoce a sí misma como una en las que existe la mayor demanda de esta y otras sustancias ilícitas, se han aprobado leyes en algunos estados que permiten su empleo con fines terapéuticos y, como ha ocurrido recientemente en Washington y Colorado, incluso recreativos. Pero esto no ocurre solamente en el Norte.
 
En Uruguay los diputados aprobaron el miércoles pasado una iniciativa con la que ese país se convertiría en el primero en el mundo en el que el Estado asume el control de todo el proceso de producción y venta de mariguana en su territorio. El proyecto de ley, que fue lanzado desde agosto de 2012 en el contexto de diversas medidas para combatir el aumento de la violencia; determina que el Estado asumirá el control y la regulación de la importación, producción, adquisición, almacenamiento, comercialización y distribución de mariguana y sus derivados. El proyecto citado, está avalado por el presidente de la República, José Mujica, y los titulares de todos los ministerios (el equivalente a los secretarios de Estado). Pasará ahora al Senado, en el que el gobierno también tiene mayoría.

Es interesante observar que en el contexto latinoamericano –donde se han perdido miles de vidas en una guerra contra el narcotráfico que ahora todos reconocen ha fracasado–, desde hace algunos años se han expresado con toda seriedad voces que apoyan la legalización o regulación de las drogas, como las de los ex presidentes Fernando Henrique Cardoso, de Brasil; César Gaviria, de Colombia; Ricardo Lagos, de Chile, y Ernesto Zedillo, de México. En este caso llama la atención que estos prominentes políticos, cuando estuvieron en la presidencia de sus respectivos países, poco hicieron para avanzar hacia la meta por la que ahora pugnan. Esto obliga a formular la pregunta de por qué se produjo este cambio en ellos. Quizá la respuesta, o alguna pista, podamos encontrarla en la declaración de otro ex presidente, el licenciado Vicente Fox, quien con su peculiar estilo dijo en mayo de 2010 que a México le estaba saliendo muy caro “hacerle la tarea a Estados Unidos…”

En México se ha abierto nuevamente un debate sobre la legalización de la mariguana. No es la primera vez que esto ocurre. En distintos momentos se han hecho llamados a discutir este tema, pero ahora puede tener un significado especial, si los diputados de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal toman en sus manos con seriedad la elaboración de un proyecto de ley que convierta a la ciudad de México en un territorio en el que la mariguana esté regulada. ¿Cuáles serán los alcances de esta iniciativa? No lo sabemos. Puede ser tan tímida que sólo asome a los usos terapéuticos de la cannabis, o tan ambiciosa como la ley uruguaya.
 
Por lo pronto, el debate está abierto y la semana pasada en la Fundación Miguel Alemán AC se realizó el foro titulado Mariguana: ¿despenalizar su consumo?, que reunió a destacadas personalidades de los medios político, cultural y científico, en el que participaron Héctor Aguilar Camín, Pedro Aspe, Jorge Castañeda, Juan Ramón de la Fuente, Fernando Gómez Mont y María Elena Morera. Todas las participaciones fueron muy valiosas, pero me voy a referir sólo a dos de ellas. Una, la de Pedro Aspe, ex secretario de Hacienda, y la del doctor Juan Ramón de la Fuente, ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Aspe dijo algo que es muy revelador. Se refirió al narcotráfico como un negocio muy curioso, pues entre más se le persigue y castiga, los precios de las drogas aumentan, y más personas entran a una actividad que produce más renta, la cual se emplea en corromper. Aquí es muy interesante observar que para quien fue un alto funcionario del gobierno de México, la estrategia punitiva es contraproducente, pues hace crecer a esta actividad ilícita y, más interesante todavía, es advertir en sus palabras que existe corrupción (la entiendo como personas que reciben dinero del narcotráfico), que permite que el negocio florezca…
 
Por su parte, De la Fuente aportó más datos a la idea que ha impulsado sobre la necesidad de ubicar este problema en el campo de la salud, con lo que se dejaría de ver a los consumidores como delincuentes. Desde una perspectiva científica, el ex rector ha contribuido a eliminar los mitos en torno al consumo de la mariguana. En primer lugar aceptar que sí puede causar daños a la salud, pero en una magnitud que es diferente a la de otras drogas consideradas legales. Así, la mariguana es menos adictiva que el alcohol o el tabaco. En los accidentes fatales el alcohol está presente en 29 por ciento de los casos y la mariguana en sólo 2.5 por ciento. Muerte violenta con examen toxicológico positivo al alcohol 77 por ciento, a mariguana 7.4. La propuesta del ex secretario de Salud consiste no en prohibir y castigar el consumo de la mariguana, sino regularla, como se ha hecho con el tabaco, con resultados muy positivos.
 
Como sea la oposición a que la mariguana se despenalice o se regule en nuestro país es grande. En parte por una complicidad apenas disimulada con un negocio que depende de la prohibición, y también en parte por la oposición de personas que actúan de buena fe, pero basadas en el dogmatismo y la ignorancia, y que suponen, sin base alguna, que la legalización traerá mayores calamidades de las que ya de por sí tenemos. Algo que yo creo, es imposible.
FUENTE: LA JORNADA OPINION
 
Gobierno insensible-Hernández
Raúl Álvarez Garín: la referencia indispensable
Luis Hernández Navarro
Raúl Álvarez Garín es uno de los personajes más emblemáticos del movimiento estudiantil-popular de 1968. Durante el conflicto tuvo una enorme influencia en la conducción del Consejo Nacional de Huelga. Preso en Lecumberri durante dos años y siete meses, desempeñó un papel central en atenuar los efectos degradantes de la vida en la cárcel y fomentar a su interior un ambiente de estudio organizado. Años más tarde, su reflexión sobre los acontecimientos fue central para esclarecer lo sucedido. Con mucho, su trayectoria política encarna las aspiraciones y convicciones de la generación que protagonizó esa protesta.
 
“El 68 –escribió Carlos Monsiváis en La tradición de la resistencia– es el fenómeno más significativo de la historia de México en la segunda mitad del siglo XX”. Para muchos jóvenes, esa fecha fue su bautizo de fuego en el mundo de una política distinta. Hasta ese momento, política era, en lo esencial, sinónimo de transa, corrupción, componenda y manipulación. Pero el movimiento dio a esa actividad un nuevo sentido de honradez, dignidad y verticalidad, de compromisos con causas colectivas. Raúl Álvarez ha mantenido a lo largo de todos estos años esos valores. Él es un político de convicciones morales.

Nacido en 1941, militante de izquierda desde su adolescencia, integrante de la Juventud Comunista, con la que rompió antes del estallido de 68, animador infatigable de la izquierda revolucionaria, Álvarez Garín es un hombre coherente. Ya lo era cuando con 27 años de edad se encontró en la cresta del descontento estudiantil del 68, había pasado por la Facultad de Ciencias de la UNAM y cursaba el tramo final de la licenciatura en físico-matemáticas en el IPN. Lo ha seguido siendo hasta nuestros días. Crítico implacable del poder, ha navegado toda su vida contra la corriente, apostado siempre a los movimientos sociales para transformar el país.

Su formación política inicial estuvo marcada por el activismo estudiantil, la influencia de la revolución cubana y su crítica a los partidos comunistas y las discusiones ideológicas promovidas por las organizaciones revolucionarias que surgieron en el país. Simultáneamente tímido y hosco, formal y responsable, desarrolló grandes dotes como organizador.

Ante asambleas y grupos, Raúl habla pausadamente, con sencillez y autoridad. Así lo ha hecho durante décadas. En sus intervenciones políticas busca explicar el significado de los hechos, los alcances de las acciones. Es simultáneamente estratega y pedagogo. De manera directa da contexto y problematiza el alcance de las posiciones a debate. Su lenguaje es comprensible, ajeno a la jerga marxista aunque profundamente influido por esta teoría.

Casado en primeras nupcias con María Fernanda Campa, hija del dirigente ferrocarrilero comunista Valentín Campa, quien pasó la mitad de su vida en cárceles y en la clandestinidad, Raúl vivió desde joven la experiencia de la represión de manera directa. Nunca ha olvidado esa lección.

Entrevistado hace cinco años por una publicación de izquierda, señalaba: Siento un compromiso vital con los aspectos políticos generales, no sólo por la experiencia propia, sino por lo que se muestra que continúa como amenaza grave en la vida nacional. Esto lo vivo como un problema de emoción también, porque uno siente que las amenazas de violencia represiva, de irracionalidad total, se mantienen y son de los componentes más graves.
 
Periodista revolucionario, al salir de la cárcel, en 1971, Álvarez Garín fue promotor, junto a un grupo de dirigentes del movimiento de 68, de la revista y organización política Punto Crítico. En el México de aquellos años los espacios para ejercer un periodismo independiente se limitaban al Excélsior de Julio Scherer, el suplemento La Cultura en México de Siempre! y la revista ¿Por qué? De allí que contar con una publicación que rompiera el cerco informativo fuera vista por la izquierda como una tarea central.
 
Punto Crítico apareció por vez primera en enero de 1972 para contribuir con una política editorial clara y consecuente, al debate organizado de las fuerzas de izquierda sobre bases objetivas y permanentemente renovadas, con la intención de acceder a una unidad creadora y no a una unidad estéril y a la postre burocrática.
Han pasado ya muchos años desde aquella aventura pero, ya como militante del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Raúl continúa promoviendo la prensa crítica, ahora como coordinador de asuntos laborales y sindicales de Corre la Voz, un periódico de masas ampliamente distribuido entre movimientos populares del valle de México.
 
Incansable guardián de la memoria, Alvarez Garín presentó, a finales de 1993, siendo diputado de la 55 Legislatura, la iniciativa para adicionar al artículo 8 de la Constitución un párrafo que dice: Los ciudadanos tienen derecho al libre acceso a todos los archivos y registros oficiales, salvo aquellos relacionados con la seguridad y defensa del Estado, que estarán reservados hasta por un periodo máximo de 25 años, contados a partir de la fecha original de expedición del documento. Su propuesta fue congelada.
 
Como parte de su lucha contra el olvido publicó La estela de Tlaltelolco: una reconstrucción histórica del movimiento estudiantil del 68, uno de los libros más brillantes de cuantos se han escrito sobre los acontecimientos de ese año. También forma parte de esta misión, su incansable labor para que se esclarezcan los crímenes del pasado perpetrados por el Estado y se castigue al ex presidente Luis Echeverría.
 
El movimiento de 68 no se ha diluido ni asimilado. Su espíritu sigue vivo en los movimientos que hoy cuestionan el autoritarismo estatal y la falta de democracia, la desigualdad y la exclusión social. Para ellos, 68 es, como Raúl Álvarez, una re­ferencia indispensable. Por eso, este vier­nes 9, a las 5 de la tarde, en la sala Mi­guel Covarrubias del Centro Cultural Uni­versitario, se le realizará un homenaje.
Twitter: @lhan55
FUENTE: LA JORNADA OPINION
 
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