Astillero
Sabadazo de luz Estela de corrupción
Mancera, el oficial
AMLO y su gabinete
Julio Hernández López
GOBERNAR CON LOS MEJORES HOMBRES. Durante un mitin en Champotón, Campeche, Andrés Manuel López Obrador dijo que cumplirá el compromiso de rodearse de los mejores hombres y mujeres para gobernar,
sin importar dónde esténFoto Carlos Ramos Mamahua
Fiel al estilo de la casa, Felipe Calderón inauguró la polémica Estela de Lu$ por la puerta cronológica trasera. Sabedor de que se preparaban protestas para el domingo en que oficialmente habría de ser puesta en funcionamiento la obra conmemorativa del ya casi olvidado bicentenario de la Independencia, se permitió la licencia de adelantar la ceremonia y pasar el luminoso trago amargo en un típico sabadazo (ironías de calendario angustiado: el monumento nunca tuvo un cumplimiento puntual de los compromisos oficiales; se retrasó 15 meses en estar listo y se apresuró un día en el arranque).
Por lo pronto, ya hay algunas propuestas para rebautizar una de las obras más emblemáticas de lo que ha sido el calderonismo: la Suavicrema, en referencia a la galleta tipo barquillo, de doble relleno cremoso, a cuya cuadriculada conformación se asemeja, sin mayores pretensiones estéticas; o la Estela de Pus o el Museo de la Corrupción, tomando en cuenta las supuraciones de opacidad y abusos que se advierten en el emblemático proceso de asignación, rediseño y construcción de la obra que terminó costando más de mil millones de pesos cuando originalmente se había presupuestado en 350 millones; o el Monumento a las Víctimas de la Guerra de Calderón, considerando la posibilidad de que en las placas de cuarzo pudieran escribirse los nombres de las decenas de miles de personas que han caído en ese contexto (ayer mismo se realizó la primera protesta pública en esa estela, interrumpiendo una desangelada
verbenaorganizada por las autoridades, en lo que podría ser otra inauguración, la de ese sitio como muro de lamentaciones y de las mentadas que profieren ciudadanos altamente inconformes con las andanzas del sexenio).
Inauguración a hurtadillas, con artistas convocados para un
ensayo generalque a último minuto se enteraron de que se trataba de la ceremonia formal y con invitados que comenzaron a ser reclutados cinco horas antes. No participó en la
fiestainaugural Alonso Lujambio, el secretario de Educación Pública al que le enjaretaron el vergonzoso desorden con tufo de gran corrupción que comenzó la entonces todopoderosa jefa de la oficina de Calderón, Patricia Flores, quien ahora apuesta a la desmemoria colectiva y pretende llegar al Senado por su natal Durango.
Tampoco estuvo Marcelo Ebrard en el arranque oficial de las alumbradas oscuridades calderonistas convertidas en material de importación y tecnología extranjera para celebrar extemporánea- mente nuestra presunta independencia. Entre otros asuntos, el jefe de Gobierno capitalino está concentrado en su proceso de sucesión. Dado que Andrés Manuel López Obrador le cedió el derecho a designar en la capital del país al candidato del PRD o, genéricamente, de las izquierdas, a cambio de la candidatura presidencial, el mencionado Ebrard ha ido jugando sus cartas conforme a las circunstancias, ya haciendo a un lado a Mario Delgado, a quien mantuvo durante largo tiempo como su aparente precandidato favorito, y ahora abriendo paso a su ex procurador, Miguel Ángel Mancera, en quien convergen los beneplácitos de Televisa (a cuyos intereses sirvió con aplicación), de AMLO (que se ha expresado positivamente sólo de este aspirante), de Felipe Calderón (a quien se atribuye incluso el empuje original para que fuera procurador capitalino negociado) y, como es obvio, del marcelismo-camachismo que de manera abierta cataloga la imposición de Mancera como un eslabón de la cadena que considera que llevará a Ebrard a la candidatura presidencial de 2018.
Contra esa pretensión de arreglos cupulares se mantienen algunos aspirantes deseosos de mucho más que encuestas manejables a contentillo de árbitros inapelables. Martí Batres es impulsado por una corriente que considera que el DF debe caminar por la izquierda y que el candidato a la jefatura de Gobierno debe tener experiencias y compromisos sociales que vayan más allá de la procuración de justicia. Gerardo Fernández Noroña ha trabajado en la construcción de su propia candidatura y asegura que seguirá adelante. Y Joel Ortega, con el estigma del News Divine a cuestas, ha denunciado la inequidad del proceso en curso.
En otro nivel, el de los presidenciables, también siguen los claroscuros. Enrique Peña Nieto no ha logrado superar la crisis de sus capacidades diferentes de lectura, pero ayer le hicieron decir con soltura en Chihuahua que la falta de crecimiento económico en que las administraciones panistas han sumido al país ha arrojado a los jóvenes en brazos del narcotráfico. Los panistas, por su parte, han remontado la pretensión de Los Pinos de realizar una maniobra
indicativaque buscaba reducir desde ahora el número de aspirantes a la candidatura presidencial, presumiblemente sacando de la jugada a Santiago Creel y colocando artificialmente a Ernesto Cordero en un lugar menos atrasado que el que actualmente muestra en relación con Josefina Vázquez Mota.
Mientras tanto, AMLO parece caminar sin oposición firme al frente, pues Peña Nieto está entrampado en tratar de superar sus propias deficiencias y los panistas siguen en su contienda interna. Tal espejismo irá diluyéndose en los próximos días, cuando PRI y PAN multipliquen sus posibilidades mediáticas, sobre todo las televisivas, y cuando los ríos de dinero público y privado, lavado y sin lavar, activen las maquinarias de adulteración electoral. En espera de que sus dos adversarios afinen estrategias, AMLO va dando golpes interesantes, como la develación de nombres de integrantes de lo que sería su gabinete: ayer habló de Javier Jiménez Espriú y Claudia Sheinbaum como cartas para las secretarías de Comunicaciones y Transportes y de Medio Ambiente, respectivamente. En ambos casos hay probado conocimiento de las materias que podrían estar a su cargo y fundadas esperanzas que, de llegar a esas carteras, promoverían cambios sustanciales y actuarían con honestidad y responsabilidad. ¡Hasta mañana, y feliz año a todos!
Twitter: @julioastillero
Facebook: Julio Astillero
Astillero
Josefina reivindica guerra sucia
Solá, un peligro para México
Mancera, bajo la lupa
Protestas: Tec y Ayotzinapa
Julio Hernández López
Carlos Medina Plascencia, Rodolfo Elizondo y Antonio Solá conversan momentos antes del acto en que la precandidata panista Josefina Vázquez Mota presentó a su equipo de campaña
Foto Guillermo Perea/Cuartoscuro
La gestualidad y los tonos de estudiada proposición casi beatífica de la precandidata Josefina Vázquez Mota han dado paso a la peor cara posible de la suciedad política publicitaria, al hacerse acompañar sugestivamente por Antonio Solá, estratega del odio, el miedo y la polarización sociales implantadas en 2006 para imponer la percepción de que Felipe Calderón había logrado en meses el milagro de remontar electoralmente hasta hacerse de una presidencia no solamente precaria, sino ilegítima.
Solá ya se había encargado de presentar en sociedad derechista hispana a Vázquez Mota durante un viaje de meses atrás, pero ayer acompañó desde lugar privilegiado el nuevo lance josefino que pareciera constituir un signo de decantación del felipismo en favor de la precandidata, que a pesar del rechazo del círculo íntimo de Los Pinos ha logrado sostener su postulación y podría estar en condiciones de reproducir el escenario de discordias llevadas por las circunstancias a arreglos de supervivencia obligada que se vivió durante el foxismo, cuando el deslenguado mayor no tuvo más que aceptar al indeseado Calderón como candidato a la sucesión.
Ahora, uno de los pocos receptores de ciertas dosis de confianza del receloso ocupante de Los Pinos, Roberto Gil, ha pasado a ocupar la coordinación de la campaña de Vázquez Mota y, aun cuando el ex secretario particular ya tenía definida su inclinación en favor de la ex secretaria de Educación Pública, el momento y el contexto de esta designación abonan la tesis de que el desfondado Ernesto Cordero comienza a ser dejado de la mano de quien lo infló cuanto pudo, pero sin que el objeto de esa improvisación alcanzara cuotas aceptables para competir. En todo caso, para compensar esa lectura de desahucio del corderismo (a cuya cuenta se produjo el último intento fallido de ayuda calderonista: la famosa consulta indicativa, que nomás no pudo realizarse), a las filas del promotor de la vida en rosa mediante 6 mil pesos mensuales se añadió ayer Luisa María Calderón Hinojosa, la famosa Cocoa, quien en Michoacán ya mostró la vulnerabilidad del aparato pinolero de blanco y azul y que, en términos de contabilidad política fría, sólo agrega en estos momentos acciones devaluadas por los aires de la derrota.
En el flanco del sol azteca y sus aliados partidistas quisquillosos, las turbulencias se constriñen actualmente al plano capitalino, donde el precandidato oficial del ebrardismo regente, el ex procurador Mancera, es sometido por sus contrincantes a una revisión intensa de su hoja de servicios y sus indicios ideológicos. En aras de la apuesta mayor (la Presidencia de la República) se van haciendo concesiones
tácticas(el gobierno del DF y las candidaturas viables a las cámaras), que por sí mismas significarán retroceso aun en demarcaciones proclives a una izquierda real, como la ciudad de México, y que constituirán una base de poder real para esas fuerzas
secundarias(el marcelismo-ebrardismo y los chuchos, por ejemplo) si no se llega al Palacio Nacional.
En el activismo abierto, normalistas de Ayotzinapa reciben respaldo a sus sostenidas denuncias de que fueron agredidos por fuerzas policiacas sin que se hubiera producido una provocación armada de parte de los futuros profesores rurales. A pesar de sus sabidas limitaciones, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos dio a conocer una indagación en la que se confirma la autoría de agentes, federales o estatales, de la represión que dejó dos muertos. El gobernador parapriísta Ángel Aguirre sigue siendo defendido por el perredismo chucho-marcelista, que le ayudó a fingir
alternanciaen Guerrero. Y algo más: ayer mismo aparecieron volantes en los que presuntos grupos de civiles indignados por la falta de castigo para los normalistas amenazan con actuar por cuenta propia.
Carentes de la experiencia de los estudiantes de Ayotzinapa y colocados en otro contexto regional y socioeconómico, alumnos del Tec de Monterrey protestaron ayer en la capital de Nuevo León por la impunidad en que se mantiene el asesinato de dos jóvenes el año pasado durante una balacera entre presuntos narcotraficantes y soldados que no sólo dispararon contra los dos estudiantes de excelencia, sino luego realizaron maniobras para inculpar a los fallecidos mediante el recurso tantas veces practicado de catalogarlos sin prueba alguna como miembros del crimen organizado e incluso simular que habrían enfrentado a los militares que así se habrían visto obligados a soltar disparos mortales.
A pesar de que la protesta no concitó una participación masiva, enmarcada en la visita de Felipe Calderón al citado campus regiomontano del Tec, resulta notable la disposición manifestante en una institución que se ha mantenido silenciosa y evasiva respecto de lo que sucedió con dos brillantes alumnos. Ya pasaron los tiempos de contención que implantó Rafael Rangel Sost- man y ha llegado un nuevo rector general, David Noel Ramírez Padilla, contador público nacido en Lagos de Moreno, Jalisco, quien entre otras distinciones recibidas tiene la de ser Caballero de la Orden de San Gregorio Magno, otorgada por Juan Pablo II.
Ramírez Padilla ha llevado por los campus del Tec un discurso novedoso, cargado de crítica social y comprometido con la acción cívica, incluso con frases que confrontan el actuar de los gobiernos y la pasividad de los mexicanos. Los reportes de prensa de la visita de Calderón a esa institución agraviada no reportaban anoche ecos de esos vientos de cambio y crítica en las palabras o acciones del rector del Tec frente al visitante que ocupa Los Pinos. Por el contrario, se trató de acotar y disminuir la protesta de los estudiantes.
Y mientras desde Toluca Jorge Terrón propone que la famosa estela luminosa sea denominada 6C, en consonancia con los gustos militares del felipismo:
Columna conmemorativa de los crímenes y corrupción del comandante Calderón, ¡hasta mañana, con las encuestas arregladas para que las pifias de Peña Nieto parezcan minucias remontables!
Twitter: @julioastillero
Facebook: Julio Astillero

No hay comentarios:
Publicar un comentario