La cifra corresponde al primer semestre del presente año
Grupo México, Peñoles, Wal-Mart, Soriana, Televisa y TvAzteca, entre ellas
La mayoría forman parte del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios
Las ganancias reportadas por los consorcios ascienden a $130 mil millones
Concentran más de 70% del valor del mercado y ganaron $130 mil 51 millones en el lapso
Grandes empresas despidieron a 68 mil personas de enero a junio
El 73 por ciento de los recortes afectaron a empleados, con 50 mil 61 cesados en el periodo
Aspecto parcial de Santa Fe, donde se instalaron las empresas más grandes del país
Foto Roberto García Ortiz
Susana González
Periódico La Jornada
Lunes 5 de agosto de 2013, p. 28
Lunes 5 de agosto de 2013, p. 28
Las grandes empresas del país que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), muchas de ellas trasnacionales y que tienen entre sus principales accionistas a integrantes del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios (CMHN), despidieron en total a 68 mil 479 trabajadores durante el primer semestre de 2013. El dato corresponde a los informes financieros más recientes de 31 firmas mineras y siderúrgicas, constructoras, televisoras, telefónicas, agroalimentarias, de servicios, fabricantes de diversos artículos de consumo así como de materiales, fraccionadoras, aerolíneas y cadenas de supermercados que concentran más de 70 por ciento del valor del mercado.
Se trata de Grupo México, Industrias Peñoles, Altos Hornos, Walmart, Soriana, Chedrahui, Comercial Mexicana, ICA, Cemex, Cementos Chihuahua, MexiChem, Vitro, Geo, Sare, Hogar, Homex, Ara, Televisa, Tv Azteca, América Móvil, Bachoco, Bimbo, Femsa, Grupo Modelo, Aeroméxico, Grupo Posadas, Kimberly-Clark, Alfa, Gruma, Grupo Carso y San Luis.
Muchas son parte también de los 39 integrantes del CMHN, presidido por Claudio X. González, de Kimberly-Clark, y que este año se comprometió a invertir 27 mil millones de dólares en México, lo que según divulgaron, contribuiría a la generación de más puestos de trabajo.
Sin embargo, al llegar a la mitad del año las esas compañías reportaron tener un millón 280 mil 856 trabajadores (entre obreros, empleados y funcionarios), una reducción de 5 por ciento respecto al millón 349 mil puestos de trabajo que informaron tener cuando finalizó 2012.
Esa caída en la plantilla laboral de estas grandes empresas implica que cada día, entre enero y junio de este año, 378 mexicanos perdieron su trabajo, es decir, entre 15 y 16 por hora. En promedio, cada una de las 31 empresas revisadas por este medio de información cesaron a 2 mil 208 empleados en el semestre.
Los despidos contrastan con el aumento de ganancias que, en general, reportaron la mayoría de las empresas en comparación con el primer semestre de 2012 y que sumaron 130 mil 51 millones de pesos. La principal excepción la constituyen fraccionadoras como Homex, Ara, Geo, Hogar o Sare, que desde el año pasado ya presentaban pérdidas.
El 73 por ciento de los recortes afectaron a empleados, pues acumularon 50 mil 61 despidos, lo cual se explica porque la mayoría de las empresas son de servicios. Este grupo pasó de tener 803 mil 9 puestos de trabajo a 752 mil 948, una caída de 6.2 por ciento en el semestre.
Los obreros sumaban 451 mil 302 en diciembre, pero para junio llegaron a 431 mil 622, es decir, una disminución de 4.3 por ciento.
En cambio, el grupo de funcionarios no disminuyó en varias empresas e incluso en algunas se incrementó, aunque hay muchas que no tiene este tipo de puesto. Entre las 31 empresas analizadas, el de los funcionarios fue el único de los tres grupos de personas contratadas que ganó más plazas, al pasar de 95 mil 16 en diciembre a 96 mil 30 para junio, es decir, un punto por ciento adicional en seis meses.
Más grandes, menos empleo
Entre el listado seleccionado destacan los siguientes casos: la fraccionadora Homex registró un desplome de 38 por ciento en sus puestos de trabajo, al pasar de 9 mil 975 en diciembre pasado a sólo 3 mil 792; de ellos 35 por ciento eran de obreros, pues sólo se mantuvieron 748 contra 4 mil 267 que había a finales de 2012.
La trasnacional Walmart, que se ufana de ser una de las principales empleadoras del país y que no ha dejado de inaugurar tiendas, en el periodo mencionado despidió a 8 mil 847 empleados (no tiene funcionarios ni obreros), lo que representa una reducción de 3.5 por ciento de su plantilla laboral. En diciembre contaba con 193 mil 333 trabajadores, pero cerró junio con 182 mil 260, indica su informe financiero enviado a la BMV.
Alfa, dedicada a los petroquímicos, autopartes, alimentos refrigerados y telecomunicaciones, reportó contar con 66 mil 989 funcionarios, empleados y obreros en 2012, cuyo número quedó reducido a cero en junio de este año, sin que se explique si esto se debe a que ya son contratados mediante outsourcing.
En Cemex se perdieron mil 22 puestos de trabajo, al pasar de 43 mil 905 a 42 mil 883. En Grupo Bimbo se perdieron mil 61 y en la cadena Chedrahui mil 294.
En otras compañías las reducciones fueron menores y también están las que reportaron incrementos en algunos de los tres grupos de trabajadores que conforman sus plantillas, como por ejemplo Altos Hornos de México o Industria Peñoles. Incluso hay fraccionadoras o vivienderas donde aumentaron los puestos de trabajo como Ara y Geo, en el sector de obreros.
Autocrítica y fortalecimiento de los gobiernos de izquierda en América Latina planteó el Foro de Sao Paulo durante la sesión de clausura de su 19 encuentro, realizado en esa ciudad. Un millar de delegados de naciones como Bolivia, Brasil, Ecuador, Cuba, Nicaragua y Venezuela, entre otros, criticaron la recién creada Alianza del Pacífico, formada por Chile, Perú, Colombia y México,
países que no por casualidad poseen tratados de libre comercio con Estados Unidos. En la imagen, el ex presidente brasileño Luiz Inacio Lula de Silva y el mandatario boliviano, Evo Morales
Foto Xinhua
Evo Morales condena el imperialismo
Culmina Foro de Sao Paulo; pide fortalecer a la izquierda
Afp, Pl y Dpa
Periódico La Jornada
Lunes 5 de agosto de 2013, p. 26
Lunes 5 de agosto de 2013, p. 26
Sao Paulo, 4 de agosto.
Mayor integración en momentos de crisis internacional, autocrítica y el fortalecimiento de los gobiernos de izquierda en América Latina, planteó hoy el Foro de Sao Paulo, al clausurar el encuentro 19 que lanzó duras críticas a la recién creada Alianza del Pacífico.Fundado en 1990 por el brasileño Partido de los Trabajadores con el liderazgo de Luiz Inacio Lula da Silva, quien luego ejerció la presidencia entre 2003 y 2010, el foro arrancó el viernes en Sao Paulo con un millar de delegados de grupos y partidos políticos de izquierda de la región, varios de ellos en el poder en países como Bolivia, Brasil, Ecuador, Cuba, Nicaragua y Venezuela, entre otros.
Según el documento final del encuentro, en cuya clausura participó el presidente boliviano, Evo Morales, frente a
la profunda crisis del capitalismoAmérica Latina
vive no sólo una época de cambios, sino un cambio de época. La integración regional es la gran respuesta de América Latina, según el Foro.
El texto cuestionó la Alianza del Pacífico recién formada por Chile, Perú, Colombia y México, bloque que avanza hacia un área de libre comercio y estimula el intercambio con los países de Asia.
Durante la clausura Evo Morales destacó la importancia del antimperialismo como expresión libertaria de los pueblos de América Latina y subrayó que las potencias capitalistas desean mantener su imperio y buscan la división de las naciones, pero
si no nos unimos le ofrecemos a la derecha la posibilidad de continuar gobernando.
Los delegados condenaron de manera unánime el bloqueo contra Cuba impuesto por Estados Unidos desde hace más de medio siglo. Bolivia será el próximo anfitrión del cónclave.
El dirigente histórico del movimiento estudiantil de 1968 habla para La Jornada
El
masivo, amplio y diversomovimiento social, una de las fortalezas de México, sostuvo Raúl Álvarez Garín
Foto Francisco Olvera
En la lucha nos veremos: Álvarez Garín
El dirigente histórico del movimiento estudiantil de 1968 habla para La Jornada
Arturo Jiménez
Periódico La Jornada
Lunes 5 de agosto de 2013, p. 44
Lunes 5 de agosto de 2013, p. 44
Una de las fortalezas de México ante los muchos problemas nacionales se encuentra en su
En una larga entrevista en su casa de Coyoacán, en la que recibe a La Jornada descalzo y en compañía de María Emilia Caballero, su esposa, Álvarez Garín se describe y se muestra como un ciudadano comprometido, con moral y masivo, amplio y diversomovimiento social, de resistencia popular y antineoliberal, considera Raúl Alvarez Garín, uno de los principales líderes históricos del movimiento estudiantil de 1968, el cual a su vez, agrega, detonó
tremendosprocesos civilizatorios en el país.
nacionalista al estilo Lázaro Cárdenas, además de optimista ante los actuales procesos de cambio en América Latina tras la llegada de diversos gobiernos de izquierda.
De excelente ánimo y platicador, pese a lidiar con problemas de salud, también aclara divertido que, aunque muchos lo describen como de
muy mal carácter, eso no es cierto. Quizás uno de los motivos de su buen talante es el
Homenaje a Raúl Álvarez Garín y a la generación del 68, 45 aniversario, que se realizará el viernes 9 a las 5 de la tarde en la sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario.
Álvarez Garín fue delegado del Consejo Nacional de Huelga por la Escuela Superior de Física y Matemáticas del Instituto Politécnico Nacional; es matemático, autor de libros como La estela de Tlatelolco e integrante del Comité 68, que promueve el esclarecimiento de la memoria histórica de aquellos acontecimientos y el encarcelamiento de los responsables de la represión, la matanza y los presos políticos.
–Muchos consideran que, además de la parte oscura, represiva, el 68 también fue una victoria, la fractura de un régimen autoritario. ¿Usted qué piensa?
–Esa manera de verlo se dio por consideraciones de lo que fue el movimiento juvenil en el mundo, especialmente en Europa, con fenómenos de cambio generacional como los rebeldes sin causa o la moda, los jeans y el rock. La nueva generación eran los niños de la guerra, 20 años después, y todo el futuro que se prometía tenía elementos de desesperanza.
“Se señaló en términos generales que en el mundo se había dado un movimiento lúdico. Esas cosas se interpretaron de una manera trivializada por algunos sectores en México, como si fuera un movimiento sin referencias políticas fuertes. Sin embargo, el movimiento mexicano, a diferencia de los demás, fue de confrontación muy fuerte con un Estado autoritario y con un desenlace tremendo. Ambas interpretaciones tienen elementos de realidad y de verdad.
Pero lo que ha sido perdurable es la conmemoración y el reclamo anual del 2 de octubre: es un crimen, no se olvida, tiene que ser juzgado. Eso le da continuidad en estos 40 y tantos años. Es una herida abierta que no ha cicatrizado, sino al contrario. Más allá de Tlatelolco y las demandas específicas, lo que reclamamos es que México tenga una vida política sin violencia legal ni extrema ni tampoco arrebatos de cólera e imposición de los gobernantes.
–En ese sentido, ¿el movimiento del 68 generó procesos civilizatorios?
–Tremendos. Entre los efectos inmediatos y como un ejemplo está la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), que fue un proyecto muy inspirado en el 68, igual que las prepas populares, aunque asediado por el gobierno. Cada vez que se daba un acto de violencia brutal contra la UAG, ésta hacía una sesión del Consejo Universitario en el lugar en que se había perpetrado.
–¿El 68 también detonó una transformación cultural?
–Hubo varios cambios sociales. El primero fue en la relación familiar, porque los muchachos adquirieron una experiencia tremenda que no se correspondía con la figura del padre autoritario. Afortunadamente en México no se dio como conflicto, sino como los padres reconociendo la experiencia y autoridad de los hijos. Eso es importantísimo. También cambió la jerarquización de intereses, pues era más importante vivir con los demás que tener un éxito individual. Además, se reivindicó el origen humilde de muchos estudiantes y se debilitaron las actitudes clasistas.
Destaca la creación de los Colegios de Ciencias y Humanidades por el rector Pablo González Casanova, quien buscaba que los jóvenes tuvieran una experiencia de vida en un ambiente escolar de investigación, libre y democrático, lo cual operaba contra la enseñanza autoritaria.
–¿A 45 años, ¿cómo observa a la generación del 68, cuál fue su aporte? ¿Cumplió?
–Sí, cómo no. Además, ha sido protagonista de momentos importantes en la vida del país. La segunda mitad del siglo XX está muy determinada por acciones de esa generación. Por ejemplo, el asunto de la opción electoral es una consideración teórico-política de cómo modernizar y civilizar la vida nacional: que sea por elecciones, no por violencia, que haya instrumentos. Es una generación consistente, de principios y muy fuerte.
Destaca además algo que considera incontrovertible:
Hoy el movimiento social en México tiene componentes muy significativos en términos políticos y de masas. Si uno ve desde fuera al país, se observa que el movimiento de resistencia popular es masivo: el Ejército Zapatista, los electricistas, los sindicalistas, los maestros, el movimiento indígena. El movimiento antineoliberal en México es tremendo, en dimensiones y en diversidad.
La siguiente pregunta surge de modo natural.
–¿Qué es para usted el 68?, ¿qué le viene a la mente al escuchar esa referencia?
–Como soy un poco obsesivo, la tarea que tenemos enfrente es meter a la cárcel al ex presidente Luis Echeverría, porque sería un hecho político indeleble. No es cierta la idea de que los juicios en su contra no sirvieron para nada. En México quedó admitido que sus delitos son de genocidio y no prescriben, e incluso estuvo en arraigo domiciliario. No es cierto que está exonerado, está libre bajo reservas de ley, y mañana mismo se le podría procesar.
No me ando construyendo imágenes
–¿Cómo se ve a sí mismo?, ¿quién es para usted Raúl Alvarez Garín?
–Me veo poco en el espejo. Lo que sí puedo decir categóricamente es que no me ando construyendo imágenes. Eso lo reflexioné en 1994-95, cuando dejé el Comité Ejecutivo Nacional del PRD. Me pregunté por qué andaba en esas cosas políticas. Por megalomanía no, porque eso no me causa mayor interés. Es más bien como una obligación civil frente a los demás, una cuestión moral, de qué hacer.
–¿Así se ve, como un ciudadano comprometido?
–Sí, porque eso ha sido de toda la vida.
¿Por qué te metiste al movimiento del 68?, me preguntan. Pues no me metí, ahí estaba.
Sin embargo, dice divertido que, para
atenuar y justificar pleitos, él mismo se construyó la imagen de que es enojón.
Me tomaron la palabra y difundieron por todos lados que yo tenía un carácter de perros. Y la verdad es que no.
–¿Qué sentimiento le genera México?
–Mucho orgullo, realmente; el país y los mexicanos, quienes tenemos una manera muy peculiar de enfrentar situaciones: con ironía, diplomacia, formas y tiempos.
–¿Es nacionalista?
–Sí, del nacionalismo que construyó el país, al estilo Lázaro Cárdenas, con la creación de instituciones como el Politécnico, las normales rurales, el sistema de salud pública.
–¿Cómo observa los procesos de cambio en América Latina?, ¿le generan optimismo?
–Sí, claro. Evo Morales es un maestro de la diplomacia compleja, tiene una sobriedad impresionante. En el 68 teníamos mucha relación con los brasileños revolucionarios, en particular la organización de Dilma (Rousseff, actual presidenta): Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares.
Al principio las varias corrientes revolucionarias hicieron críticas muy duras e injustas a Lula y luego a Chávez y a Kirchner, pero ahora hacen una reflexión común muy importante sobre las diferentes vías y el socialismo.
Al final, aún con ánimo tras dos horas de charla, Raúl Alvarez Garín propone una despedida como antes lo hacían él y sus com-pañeros:
En la lucha nos veremos. Y enseguida añade:
Está buena, ¿verdad?.

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