Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

miércoles, 8 de mayo de 2013

López Obrador, a la baja- Moreno Valle, criminalizar las redes sociales

López Obrador, a la baja

Andrés Manuel López Obrador, excandidato a la presidencia. Foto: Benjamin Flores
Andrés Manuel López Obrador, excandidato a la presidencia.
Foto: Benjamin Flores
MÉXICO, D.F. (apro).- De vuelta a la extrema penuria en la edificación de un partido político nuevo y acompañado sólo de un puñado de colaboradores, como hace exactamente un cuarto de siglo en Tabasco, Andrés Manuel López Obrador enfrenta ahora, conforme a sus propias cifras, un drástico desplome en su base de apoyo.
Al iniciar su segunda campaña por la Presidencia de la República, en marzo de 2012, López Obrador afirmó que en todo el territorio nacional había 3 millones 600 mil “protagonistas del cambio verdadero” y 2 millones 500 mil representantes del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) para defender las casillas.
Sin embargo, hace una semana, Martí Batres, presidente de Morena, informó que, luego de cuatro meses de iniciado el programa de afiliación, cuenta ya con 220 mil afiliados, el mínimo que exige la ley electoral para cumplir uno de los requisitos para crear un partido político.
“De ahora en adelante toda la afiliación que realicemos es ganancia, es un extra, va más allá de la cifra que se requiere para el registro electoral”, dijo con entusiasmo Batres, el único que aceptó cargar con la tarea de convertir a Morena en partido político.
Pero la cifra con la que Batres se regodea revela una drástica caída en el número de afiliados a Morena, que hace un año ascendían a 2 millones 500 mil y ahora sólo a 220 mil. Ese desplome es brutal, siempre con base en cifras del movimiento que encabeza López Obrador, y sin tomar en cuenta la cantidad, más abultada, de los “protagonistas del cambio verdadero”: 3 millones 600 mil.
¿Qué pasó con los otros 2 millones 250 mil que decidieron no ratificar su afiliación a Morena? ¿O es que en realidad nunca existieron? ¿Y si existieron ya no tuvieron motivación para seguir? ¿Fue sólo un ardid publicitario?
Esos 2 millones y medio de supuestos afiliados a Morena son los mismos que credencializó el Gobierno Legítimo de López Obrador, que en 2009 él mismo decía que ascendían a 2 millones 200 mil, y son los que participaron en el movimiento nacional en defensa del petróleo, la economía popular y la soberanía nacional y que formaron parte del la resistencia civil pacífica.
El problema es que, tras la segunda campaña presidencial de López Obrador –en la que obtuvo el segundo lugar con 15 millones 896 mil 999, equivalente a 31.59% del total— los 2.5 millones de ciudadanos no se han volcado para, de ser cierta la cifra, convertir a Morena en el partido con más afiliados en México.
Esa meta, según López Obrador, se materializará el próximo año: Morena, aseguró en enero, tendrá 3 millones de afiliados en el 2014, justo la cifra de afiliados que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) desea también tener –hoy tiene un millón 928 mil–, sólo que este mismo año.
Las cifras de Morena ya habían sido puestas en evidencia en la elección del Estado de México, en 2011, cuando el propio López Obrador aseguró que se trataba de “un ensayo” para probar la fortaleza de su movimiento, y que a la postre resultó un fracaso.
Morena tenía en el Estado de México 550 mil afiliados, según el entonces coordinador nacional, Higinio Martínez –por cierto mexiquense–, y las instrucciones de López Obrador fueron que cada uno de ellos conseguiría otros cinco votos, para lograr 3 millones de éstos para Alejandro Encinas, el candidato de la izquierda.
Fue una quimera: Conforme a resultados, Encinas alcanzó poco más de 970 mil votos (equivalentes a 22% del total), una cifra ínfima respecto de lo prometido por el movimiento de López Obrador.
De hecho, si Morena contaba con 550 mil electores y el PRD decía tener 329 mil 894 afiliados en la entidad, entonces suman 880 mil posibles votantes, apenas 100 mil menos de los que obtuvo Encinas.
Las cifras de Morena parecían un autoengaño entonces y lo parecen ahora otra vez.
Pero cuidado: Si bien sus propias cifras acreditan un desplome en su base de apoyo, más vale ser cautelosos respecto de un político como López Obrador, a quien después del 2006 se le había extendido acta de defunción y, de no ser por prácticas de defraudación y el realineamiento de los factores de poder, gana la Presidencia de la República.
Este mismo año, mientras el PRD obtendrá, si acaso, 10% de los votos, López Obrador obtendrá, con toda seguridad, el registro de Morena como partido político.
Y cuidado…
Comentarios: delgado@proceso.com.mx y Twitter: @alvaro_delgado

Moreno Valle, criminalizar las redes sociales

La página de Facebook “Revolución 2013”. Foto: Tomada de Facebook
La página de Facebook “Revolución 2013”.
Foto: Tomada de Facebook
MÉXICO, D.F. (apro).- En vísperas de la visita oficial de Enrique Peña Nieto a Puebla para celebrar el aniversario de la batalla del 5 de mayo hace siglo y medio, los operadores del gobernador Rafael Moreno Valle –rebautizado como el Góber Elboso– vieron amenazas y planeación de actos violentos en la página de Facebook “Revolución 2013” y en algunos videos subidos a Youtube, denominados “Operación 5 de Mayo”.
En uno de esos videos, con la imagen de la máscara emblemática del colectivo Anonymous, se anunciaba lo siguiente:
“Durante estos meses hemos difundido la Operación 5 de Mayo, la fecha está próxima, será un día de manifestación en la Ciudad de Puebla, así que invitamos al Pueblo nacional a manifestarse, el gobierno daña cada vez más al país y debemos hacer algo para evitarlo. Es hora de que el gobierno tema a su pueblo”.


El mensaje poco o nada tiene que ver con los tradicionales comunicados del colectivo de ciberactivistas. Sin embargo, los detectives de Moreno Valle “encontraron” que los peligrosos usuarios de redes sociales estaban encabezados por un joven de 22 años: Néstor López Espinoza, militante de Morena en el municipio de Amozoc, y por otros dos muchachos, Iván Guizasola y Eduardo Salazar.
Sin orden de aprehensión ni prueba alguna, los agentes detuvieron en su domicilio a Néstor López desde las 8:45 horas del viernes 3. Lo llevaron al Cereso de San Pedro Cholula, lo dejaron incomunicado y lo encapucharon. Ante la incertidumbre, sus padres denunciaron desaparición forzosa. Durante 28 horas nadie supo dónde estaba el joven.
Lo mismo sucedió con Guizasola y Salazar. A los tres los acusaron de “portación de instrumento prohibido”, de “cohecho”, “desobediencia” y “resistencia a particulares”, a partir de unos mensajes en Facebook, Twitter y Youtube que no concordaban con sus cuentas de usuarios.
El procurador estatal Víctor Carrancá afirmó que procedieron a la detención de estos tres jóvenes a partir de una “denuncia anónima”, acusándolos de “planear” hechos violentos, según relata la nota del lunes 6 de Gabriela Hernández, corresponsal de Proceso.
Por supuesto, no se trataba de desactivar ninguna red de jóvenes violentos sino mandar el mensaje de que el Góber Elboso estaba dispuesto a todo para garantizar el montaje de una ceremonia histórica, presidida por el primer mandatario Enrique Peña Nieto.
Desde la detención de su madrina política, Elba Esther Gordillo, Moreno Valle está nervioso. Sabe que su relación con el gobierno federal es delicada. Piensa que excederse no está de más para “quedar bien” con el presidente, aunque el mismo Peña Nieto se haya encargado de confundir en su blog las fechas de la gesta histórica del 5 de mayo.
Las autoridades poblanas se excedieron. No sólo catearon el domicilio de los jóvenes. En un operativo, decidieron el envío de 30 policías armados al domicilio de los padres de Néstor, para después darse cuenta que el joven no portaba ningún arma y que no se preparaba ninguna bomba molotov en su casa, según se filtró a algunos medios poblanos dispuestos también a desquitar la gacetilla oficial.
–¿Qué encontraron en el cateo? –se le preguntó al procurador Víctor Carrancá.
–Solamente instrumentos de comunicación e Internet.
El mismo procurador de Puebla tuvo que admitir que no había elementos para acusar a los jóvenes de portación de armas prohibidas y de incitar a la violencia.
Tuvieron que salir libres bajo fianza hasta el lunes a las ocho de la noche, pagando 28 mil pesos para Néstor y 20 mil pesos para los otros dos jóvenes.
René Sánchez, integrante de Morena en Puebla, no duda en afirmar que este es otro episodio tendiente a “criminalizar a los usuarios en redes sociales” y una demostración de la “paranoia” de la clase política local.
“La reaparición pública de Peña Nieto en un evento oficial con el gobernador Moreno Valle fue manejada por algunos columnistas como una ‘reconciliación’. Existían en el ambiente los rumores de que en Puebla podía haber violencia el 5 de mayo. Fue todo una cuestión de paranoia”, sintetiza René Sánchez al ser consultado.
Desgraciadamente, no es el primero ni será el último intento de criminalizar a los jóvenes que se expresan en las redes sociales, el único territorio mediático que no ha podido ser controlado por una generación de gobernantes que endiosan su imagen en la pantalla televisiva a costa del erario; pagan para que no les peguen en los medios impresos y radiofónicos y pretenden “controlar” a la opinión pública con base en infomerciales.
Lo sucedido en Puebla coincide con la creciente intención de mezclar a quienes quedan del movimiento #YoSoy132 con grupos de “encapuchados” o de “violentos”. Se trata también de criminalizar la protesta juvenil.
Eso sí, en el programa de Tercer Grado, en Televisa, los conductores pueden clamar un día sí y otro también por aplicar la mano dura contra los “vándalos” de la UNAM o quienes se manifiesten “encapuchados”. Criminalizan y llaman al odio. Pero a ellos ninguna autoridad les advierte que eso también es incitar a la violencia.
Comentarios: www.homozapping.com.mx
Twitter: @JenaroVillamil

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