Pemex, prioridad en las reformas de EPN, debe dejar de ser el “árbol de dinero” del gobierno: WP
Por: Redacción / Sinembargo - mayo 8 de 2013 - 9:06Destacadas, México, TIEMPO REAL, Último minuto - Sin comentarios
Ciudad de México, 8 de mayo (SinEmbargo).– México sigue siendo la tercera mayor fuente de petróleo importado de Estados Unidos, después de Canadá y Arabia Saudita. Sin embargo, la bomba del crudo se está secando rápidamente, pues la empresa carece de tecnología y tampoco sabe cómo perforar para buscar reservas que están en depósitos más difíciles de alcanzar, que se cree, están debajo de los desiertos y mares del país.
Además, el gobierno mexicano debe dejar de tratar a la empresa petrolera como un “árbol de dinero”, que utiliza para compensar un sistema tributario endeble que, encima, castiga con mayor severidad a los contribuyentes menores.
Lo anterior se establece en un artículo de The Washington Post que destaca por qué Petróleos de México (Pemex) se ha convertido en una prioridad para el Presidente Enrique Peña Nieto.
La cuestión, dice el influyente diario de la capital estadounidense, es si el Jefe del Ejecutivo federal dará apertura a la colaboración de empresas extranjeras en la explotación de los recursos petroleros nacionales, como lo han hecho Brasil y Noruega y la delgada línea que eso supone ante la privatización.
Para Peña Nieto, quien inició su sexenio en diciembre pasado, la apertura de la industria energética es la tarea más ambiciosa de una buena lista que incluye la fijación del sistema de educación, las telecomunicaciones y la recaudación de impuestos, siendo éstas las áreas vistas como los principales obstáculos de México para el desarrollo en un sistema más moderno, democrático y de clase media.
El reporte firmado por Nick Miroff y William Booth expone que Peña Nieto ha puesto a Emilio Lozoya para encabezar la paraestatal, a pesar de que no tiene conocimientos sobre el negocio del petróleo.
The Washington Post destaca que Peña Nieto insiste en que el objetivo de la Reforma Energética es la “modernización” de Pemex y no su privatización como han señalado algunos opositores.
El reto al que se enfrentará Peña con la Reforma es que acabar con las restricciones a las empresas petroleras extranjeras para participar con Pemex, pero requiere una mayoría de dos tercios en el Congreso de México, además del apoyo de más de la mitad de los gobernadores estatales, explica el Post.
Analistas dicen que si México no ofrece a perforadoras extranjeras una parte del crudo, en lugar de los contratos de tarifa por servicio que ofrece Pemex, se tendrán dificultades para atraer el capital y la experiencia que se necesita.
De acuerdo con el Diputado Luis Espinoza del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Pemex necesita una autonomía fiscal y operacional, “el capital no es privado”.
Tanto el legislador como otras personas desconfían de los cambios más radicales, pues el problema central es que el gobierno trata a Pemex como un árbol de dinero, utilizando los ingresos petroleros como un sustituto de un sistema fiscal más sólido y progresivo que impone cargas mayores a los particulares y a las empresas más ricas del país.
Altos funcionarios de la administración de Peña Nieto dicen que el objetivo a largo plazo de Pemex sería emular a otras grandes compañías petroleras nacionales, como la brasileña Petrobras y la noruega Statoil, que venden acciones minoritarias a los inversores privados. Pero primero, dicen, necesitan hacer que la empresa sea valiosa para los socios extranjeros y aumentar las reservas de petróleo.
Una vez más, los analistas dicen que México no va a ser capaz de atraer la inversión extranjera si no permite la competencia a nivel minorista en un país donde no hay Chevron o estaciones Shell y cada bomba de gas lleva el logotipo verde y blanco Pemex.
Finalmente, el artículo concluye con John Padilla, analista de energía de IPD Latin America que ha estado trabajando en México desde 2001, quien dijo que los recursos del país son demasiado variados para que sólo una compañía los maneje.
Motivos para ignorar a Romero Deschamps
Pero la semana arrancó demasiado lenta y gris como para desanimar al lector y al que escribe sobando una vez más estas infamias. En lugar de hacerlo, quisiera comentar tres momentos que por una razón me hicieron sentir que la semana podía terminar mejor. Si no el país, al menos mi estado de ánimo. Las comparto.
Ayer, Rosa Montero se preguntaba en su columna de El País, “qué es mi verdad”. La respuesta me dejó pensando durante horas y compensó en parte la sensación de que los muertos por la explosión en Xalostoc eran la cuota periódica que debíamos pagar por la corrupción.
Rosa Montero dice: “Es verdadera mi edad, la ya larga memoria de lo ganado y lo perdido, los errores cometidos, la ilusión quizá pueril de poder enmendarlos, de ser capaz de reinventarse una y otra vez. Son verdaderos los amigos con los que he crecido, hermanos de trayecto. Y el orgullo y la gratitud de saber que hay personas que me quieren y a las que quiero. Es maravillosamente cierto que algo he aprendido, aunque sea poco; que ya no aspiro a la grandeza; que mi ambición es el aquí y el ahora, la serenidad, la pequeña vida vivida con los otros. Todo esto, tan sencillo, es bastante difícil de lograr. Es verdad que el mayor placer es la belleza, un paisaje hermoso, una música, un libro; pero también, y sobre todo, es bella cierta gente, tipos que conoces, historias que te cuentan. Es verdadero mi convencimiento de ser una más entre muchos; de pertenecer a esta modesta cosa que es lo humano; y es cierto, en fin, que soy capaz de escribir esta ñoñería sin avergonzarme (o sólo un poco) mientras miro llover en Buenos Aires y disfruto de la alegría de estar viva”.
Volví a recordar el texto de Rosa unas horas más tarde mientras leía un texto autobiográfico de Richard Ford, Flores en las grietas. “Trato de escribir sobre la especie humana no para hacerme querer, sino para dignificarla gracias a la insistencia en su humanidad y su complejidad”.
En palabras de Montero, “pertenecer a esta modesta cosa que es lo humano” y disfrutar la “alegría de estar viva”. Lo mismo dice Ford a su manera: dignificar a la especie humana insistiendo en su humanidad.
Comprenderán que con estas citas en mente no haya querido arruinar mi día invocando a Romero Deschamps. Preferí buscar en mi librero algo similar que había visto en un texto de Natalie Goldberg unos días antes (El gozo de escribir). El escritor vive dos veces, dice ella. “Lleva su propia vida cotidiana y en ella corre como todo el mundo yendo a comprar, atravesando la calle, vistiéndose por la mañana para ir a trabajar… pero al mismo ha entrenado otra parte de sí mismo. La que vuelve a vivir todo esto por segunda vez. La que se sienta y vuelve a recorrer mentalmente todo lo que ha sucedido”. Y allá donde los demás corren por las calles al caer un temporal del que quieren ponerse a salvo, el escritor observa los charcos, los ve llenarse, ve cómo las gotas de lluvia puntúan la superficie.
Mariana Gallardo, columnista de Sin Embargo, se define como “editora de su vida”. Una buena manera de resumir lo que ha escrito Rosa Montero o afirma Goldberg: podemos observar cosas que antes creíamos feas y ver detalles irrepetibles, “la pintura que se despega en virutas, el gris de las sombras, así como son –simplemente por lo que son, ni bien, ni mal, sino parte de la vida que nos rodea– y amemos esta vida, porque es la nuestra, y por el momento no tenemos nada mejor”.
Terminé el texto, salí a caminar al parque y me di cuenta de que desconocía la mayor parte de los nombres de los árboles que todos los días veo y disfruto. Puedo recitar el apellido de los miembros del gabinete de Peña Nieto, pero desconozco el nombre de las cosas vivas que me rodean. Pero apenas es martes, pensé. Así que decidí desaprender un poco de política y sus infortunios, y comenzar a observar los codos de las personas, la manera en que se llenan los charcos y el lugar en el que la gente carga sus celulares (la mano).
@jorgezepedap

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