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Paraestado: Naranjo
Gendarmes castrenses
IFE incompetente
Julio Hernández López
EN EL ZÓCALO. Maestros de la sección sindical 22 de Oaxaca instalaron anoche un campamento a un lado de las vallas metálicas colocadas en el Zócalo de la ciudad de México
Foto Roberto García Ortiz
El policía colombiano con grado de general Óscar Naranjo Trujillo, asesor
externode Enrique Peña Nieto para asuntos de seguridad, emitió una nueva clasificación para nuestro país:
paraestado. Decidido a que se ponga un freno a los grupos de autodefensa civil que han surgido en varios estados, así lo dijo el extranjero que por gracia y pago de Los Pinos opina abiertamente sobre asuntos internos:
un Estado que no asegure el monopolio de la aplicación de justicia y no asegura el monopolio legítimo de su fuerza es un Estado que da origen al paraestado (...) cuando a una autodefensa se le empieza a llamar policía, se produce una distorsión que realmente, lejos de invocar el deber ser, destruye el deber ser y es imaginario.
Con menos pretensiones filosóficas y más contundencia práctica, los asesorados por el general Naranjo se preparan para enfrentar grupos de autodefensa, policías comunitarias
piratas, disidentes en protestas callejeras y criminales requetebien organizados mediante una escénica
gendarmería nacionalque se enfila a ser uno más de los costosos e ineficaces ensayos que cada administración sexenal va habilitando para aparentar que desarrolla planes
inéditosy contundentes, aunque a fin de cuentas todos los artificios que se les van ocurriendo a los jefes en turno acaban convertidos en chatarra criticable por los siguientes innovadores que a su vez iniciarán un nuevo ciclo en el infinito de la corrupción institucionalizada.
Por lo pronto, se ha fijado el día en que aparecerá en público la creación peñista que no es sino una variante de lo hecho por Fox y Calderón en cuanto a transferir fuerzas militares a corporaciones teóricamente civiles. El 16 de septiembre, en el gran desfile patrio habrán de mostrarse bajo envoltura policiaca 8 mil 500 miembros del Ejército y mil 500 de la Marina. Diez mil
gendarmesque en realidad constituirán una fuerza paramilitar más, aunque la propaganda de tres colores podrá jurar que se está en un proceso de restitución del poder civil, de retorno de los militares a sus cuarteles (para luego darse de alta con ropaje de presuntos guardias).
Los malabares del pasado son denunciados en el presente, pero apuntalan el futuro. Jesús Murillo Karam se queja de las distorsiones que en el sexenio pasado se produjeron a partir del encumbramiento de la Secretaría de Seguridad Pública (con el vicepresidente ejecutante, Genaro García Luna, como intocable par del macabro Felipe) y del avasallamiento contra la procuraduría federal de justicia. A ello atribuye la caída de varios procesos que armaron la Policía Federal y el garcialunismo reinante, pero resulta que solamente han sido corregidos en este sexenio los que han sido del interés político de la actual administración, sin que el presunto espíritu justiciero del priísmo se extienda a los miles y miles de casos que también surgieron de la chistera fúnebre del panismo recién ido.
En realidad, el propio Murillo Karam y el grupo al que sirve están acumulando con gran velocidad sus propios esqueletos en el clóset que abrirán las siguientes administraciones. Uno de ellos, para no ir tan lejos, el de la explosión en el edificio de Pemex, tema del cual se ha dicho que en un par de semanas se tendrán resultados concretos de las investigaciones que, sin embargo, han sido golpeadas en su línea de credibilidad por las revelaciones periodísticas gringas de que los investigadores del país vecino apuntaron en sus primeras indagaciones a que el estallido se había debido a un explosivo, aunque la tesis oficial sostenida hasta hoy insiste en una acumulación de gases, que se ha prestado a múltiples elaboraciones populares juguetonas.
Los gases malolientes del Chayogate jarocho también han sido confinados al archivo político muerto. El mencionado procurador Murillo Karam no deberá citar al gobernador de Veracruz, Javier Duarte, para que hable sobre el escándalo de sus funcionarios grabados en maridaje de defraudación electoral con operadores del PRI, pues los representantes de este partido en la Comisión Permanente del Congreso de la Unión impidieron que se conjuntase la mayoría necesaria para que un exhorto legislativo hiciera al ex gobernador hidalguense llamar a declarar al asentado en Xalapa.
La aplicación a pie juntillas de las cuatro famosas palabras del peñismo en cruzada electoral (
no te preocupes, Rosario), permitieron al caballero de la triste presidencia del IFE, Leonardo Valdés Zurita, batirse contra los opositores mercuriales conocidos como PAN y PRD (cambian de intensidad conforme la situación: sonrientes cómplices en los foros pactistas; ardorosos gladiadores en batallas sabidamente perdidas o esperadamente negociables). Nada de que el instituto federal anduviera invadiendo el sacrosanto espacio de las autoridades estatales, así que la subsecretaría colegiada de acción electoral conocida como IFE decidió declararse incompetente, pero no en los términos globales que muchos le adjudican, sino específicamente en cuanto al abordaje de una acusación que así es dejada virtualmente en manos del propio acusado.
En otro tema, Angélica Garrido Yanes comenta: Al Astillero de las
tragedias con causaagregaría “la negligencia de los empresarios que, ignorando las normas, remiten ‘doble carga’ en un solo envio para abatir costos. Esto se ha visto muy frecuentemente en los meses recientes por las carreteras del país y creo que allí está el punto del problema para todo lo demás. Esto es de sentido común ya que bastantes carreteras están en pésimo estado y si a eso se suma la imprudencia e impericia de los conductores, el cansancio, la falta de mantenimiento de vehículos, etcétera,, andan ‘bombas de tiempo’ circulando por todos lados”.
Y, mientras Jesús Zambrano ha confundido en público al presidente del PRI, César Camacho, con el del PAN, Gustavo Madero, como al del propio PRD lo confunden con el del PRI y el PAN, en una abierta confirmación involuntaria de que el Pacto por México es una comedia de enredos, con personajes y siglas intercambiables, sin definiciones firmes sino batidillo confeso, ¡hasta mañana!
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No te preocupes, papi-Rocha
Reforma financiera: trasfondo y riesgos
La Presidencia de la República y los tres principales partidos políticos del país presentaron ayer una iniciativa de reforma en materia financiera que tiene como fin principal ampliar y abaratar la oferta de crédito en el país –según expresó el presidente Enrique Peña Nieto– y que se basa en cuatro ejes: fomentar el crédito por medio de la banca de desarrollo, incrementar la competencia en el sector financiero, estimular el otorgamiento de préstamos por parte de los bancos privados y garantizar la solidez del sistema financiero en su conjunto.
No obstante, en el contexto nacional presente la aprobación de medidas como las comentadas –particularmente la ampliación de la oferta de crédito por parte de los bancos privados– conlleva riesgos evidentes, empezando por la posibilidad de promover un endeudamiento poco sostenible y a la postre peligroso por la población de menores recursos, e incluso por la clase media y los pequeños empresarios. En efecto, en las circunstancias actuales de desempleo, inestabilidad laboral y empresarial y carestía generalizada; con el telón de fondo de una política económica que se traduce en nulas perspectivas de incremento al poder adquisitivo de los salarios y en alzas generalizadas en impuestos, tarifas, productos de primera necesidad y servicios –lo que merma las actividades productivas y la creación de puestos de trabajo–, se corre el riesgo de que el otorgamiento de préstamos bancarios
alegresentre la población derive en un incremento de los niveles de endeudamiento y de morosidad y, por ende, se multiplique el riesgo de inestabilidad y debacle del sistema financiero. Es de suponer que los costos de un escenario semejante serían transferidos a los propios usuarios de créditos y a la población en general, como ha ocurrido en el pasado reciente mediante intervenciones gubernamentales impresentables como el Fobaproa.
Por lo demás, la pretensión de
hacer valerla rectoría del Estado sobre la banca –enunciada ayer mismo por el titular de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray– contrasta con un poder público que, como resultado de la desregulación fundamentalista y la promoción a ultranza del libre mercado, impulsadas por los gobiernos neoliberales, ha renunciado a casi todos sus mecanismos de regulación sobre las instituciones financieras, y carece, en consecuencia, de capacidad para presionar a la baja el costo del crédito, como no sea mediante la aplicación de estímulos fiscales o el empleo directo de recursos públicos; es decir, con reducciones en las percepciones del Estado o con inyecciones de dinero público.
Es razonable, por último, que la reforma financiera haya sido recibida con beneplácito por las instituciones bancarias y los grandes capitales del país, en la medida en que serán éstos los grandes beneficiarios de una eventual multiplicación del endeudamiento de la población. Para que tal beneficio logre dispersarse hacia los estratos más bajos de la pirámide social, es necesario crear las condiciones económicas para que las personas físicas y morales puedan hacer uso de los servicios financieros sin el peligro de colocarse, por ello, en una circunstancia de bancarrota, desahucio y confiscación. Para ello se requiere un reordenamiento de la política económica a fin de impulsar la generación de empleos, robustecer en forma sostenida a las pequeñas y medianas empresas y al sector social de la economía, y fortalecer el poder adquisitivo de los salarios y de los ingresos de los sectores mayoritarios de la población.FUENTE: LA JORNADA
Alzas-Ahumada
A 24 años, nada que celebrar
Octavio Rodríguez Araujo
Como estudioso de los partidos políticos y porque no me llevo mal con los principales Chuchos, pese a nuestras grandes diferencias, es que fui invitado al acto del aniversario número 24 del PRD. No pude asistir por tener otros compromisos. Me disculpo.
suspirantes. Fue, por lo que leí, un acto deslucido, y tenemos que preguntarnos por qué.
El PRD nació como un partido de oposición, electoral y de centro-izquierda. Nunca ha sido socialista a pesar de que algunos de sus miembros quisieran que lo fuera, por lo menos discursivamente. Sin embargo, había sido de oposición hasta que la hegemónica corriente Nueva Izquierda (los Chuchos) y sus aliados resolvieron convertirse en una
izquierda moderna, la cual es interpretada como una posición que colabora en lo positivo con el gobierno de Peña Nieto y se reserva como oposición para el IVA en alimentos y medicinas o el proyecto de privatizar Pemex.
Al haber firmado el Pacto por México no sólo se ató las manos sino que terminó por desprestigiarse como partido de oposición. Quizá Jesús Zambrano pensó que estando
adentro(que es un decir) se podría influir más que desde fuera. Con ese argumento, tan viejo como Alexander Millerand a finales del siglo XIX y principios del XX, muchos políticos mexicanos se metieron en el PRI y no lograron cambiar nada. Fue precisamente esta realidad la que llevó a Cárdenas, Muñoz Ledo, Ifigenia y otros a romper con su partido y fundar el Frente Democrático Nacional para, posteriormente y con el registro del PMS, crear el PRD en 1989.
Por quién sabe qué mecanismos mentales no pocos perredistas, sobre todo de la corriente de los Chuchos, se han querido convencer de que es mejor (¿para quién?) estar con el gobierno del PRI que en su contra. Bien podría ser al revés: al ver los priístas que sus supuestos opositores no se oponen sino que quieren compartir la mesa, ¿para qué tenerles consideraciones especiales?
Y, en esta misma lógica, ¿qué pensarán los ciudadanos de los partidos que en vez de oponerse llaman a la unidad nacional y a quitarle piedras y piedritas al camino que tiene que recorrer Peña Nieto? Lo veremos muy pronto en las elecciones locales de este año: muchos preferirán votar por el PRI y no por sus paleros que, al parecer, lo único que quieren es conservar sus cargos de elección y, eventualmente, vender un poco menos barato su amor.
Ellos dicen que su línea es dialogante y propositiva, pero que no son paleros. Un reportero le preguntó a Barbosa (coordinador de los senadores del PRD) si su partido era palero del gobierno y el senador contestó que la pregunta era ofensiva y, para justificar su posición añadió que la sociedad
no quiere una izquierda rupturista, catastrofista, radical [sino] una izquierda que proponga, que dialogue( La Jornada, 6/5/13). Para empezar, una izquierda así no es izquierda. Pero, además, nadie está proponiendo que el PRD rompa relaciones con el poder priísta pues los caminos del poder y de la oposición están entreverados, son inevitables pues el gobierno de la República, espurio o no, es con el que se tienen que tratar las leyes, los recursos y muchas cosas más. Con Calderón, dado que no ganó la Presidencia, la consigna era no reconocerlo, pero no funcionó del todo: tuvieron que respirar el mismo aire en muchas ocasiones. Empero una cosa es reconocer a un gobierno, como es el caso de Peña, y otra es ser obsecuentes con él. Aquí está el problema, según lo veo.
Jesús Zambrano ha dicho que la firma del Pacto por México fue para evitar la marginación de la izquierda y de sus propuestas. La marginación de la izquierda es una realidad como también en el caso del PAN. Por los errores del PRD y del PAN es que triunfó el PRI no sólo en 2012 sino desde 2007. El PAN perdió, y mucho, no por el partido mismo sino gracias a Calderón. Y el PRD logró remontar su tercer lugar por López Obrador, no por el trabajo de partido y aliados (me refiero a la elección presidencial). Si para las elecciones locales de 2013 y 2014 el PRD obtiene pocos votos no será por radical, catastrofista ni rupturista, sino porque ya no cuenta con López Obrador y porque quiere ser el primo pobre en la fiesta del PRI en lugar de no asistir a ella y afirmarse como oposición real y verdadera.
El PRD ha cumplido 24 años y sus dirigentes todavía no asimilan que los mejores momentos de su partido fueron con Cuauhtémoc y Andrés Manuel, es decir, con grandes líderes, y no por su imagen como organización ante los electores. Ellos fueron la verdadera insignia de su partido (y de otros más pequeños), y no los logos partidarios.
Está bien que aspiren a reconstituir su partido al margen de grandes líderes carismáticos, es sano que lo hagan, pero las veces que se han propuesto, sobre todo después del fracaso de 2009, refundarse o transformar de verdad su partido, no lo hicieron. Siguen con sus pugnas internas, a veces peores que si se tratara de partidos antagónicos, y no han logrado trabajar por su organización de manera unida y disciplinada, con auténtica vocación de poder y de servicio al país, a sus mayorías.
Sólo en apariencia el Pacto por México los ha beneficiado, porque la realidad es que, una vez más, los dirigentes no tienen la simpatía ni el consenso de sus bases, mucho menos del electorado nacional. Quisieron estar dentro dizque para influir y lo único que han logrado es engordarle el caldo a Peña Nieto en su presunción de que todos, incluida la oposición, están unidos por un bien superior: la nación, la nación de los priístas que, para éstos, no es otra que la del modelo que nos han venido imponiendo Washington, el Banco Mundial, la OCDE, el FMI, etcétera.
rodriguezaraujo.unam.mxFUENTE: LA JORNADA
Pacto por México-Helguera
¿Qué educación?
Adolfo Sánchez Rebolledo
Es un lugar común decir que el destino de la reforma constitucional en materia educativa será el que le confieran las leyes correspondientes que aún están por aprobarse en el Congreso. Se ha divulgado que las iniciativas están terminadas, listas para discutirse, pero lo cierto es que mientras se extiende el conflicto magisterial, el gobierno se abstiene de informar, lo cual no ayuda a canalizar racionalmente el debate ni a distender el clima de confrontación que hasta el día de hoy acompaña a la reforma. Resulta inexplicable que la Secretaría de Educación Pública no salga a defender la exposición de motivos que inspira el proyecto gubernamental o, por lo menos, a rechazar las que considera como interpretaciones erróneas en torno a la gratuidad, el carácter público de la escuela y la visión punitiva de la evaluación que alimentan el temor de vastos contingentes de profesores cuya labor se realiza, justamente, en las regiones donde la precariedad y el desamparo son realidades ominosas pero tangibles.
negociacionescon los maestros disidentes y no la de Educación, repito, da cuenta de la anomalía de origen que está en este delicado asunto. Por cálculo, desdén burocrático o burda impericia, una vez más, como en tantos otros problemas, se ha dejado correr la situación hasta que ésta llega al punto de la confrontación que, al parecer, es el único que conmueve a una sociedad cada vez más acostumbrada a observar la vida bajo la óptica del maniqueísmo televisivo, a juzgar a los movimientos sociales menos por sus causas y objetivos que por sus (¿fatales?) impactos negativos en la vida cotidiana. Sin embargo, la autoridad no mueve un dedo hasta que las cosas la obliguen a intervenir
con toda la fuerza del Estado, según la frase hecha acostumbrada, lo cual condiciona, a su vez, la táctica de violentar las reglas para hacerse escuchar, dejando ver que los mecanismos democráticos, la legalidad y el diálogo son instrumento ficticios en estas latitudes. Lejos de atender el origen de la protesta –cuando ésta es real y documentable, no como en la UNAM–, se abre el espacio a la imaginación conspirativa, a toda suerte de prejuicios autoritarios (de los que no escapan tampoco los disidentes) y se deja el terreno en manos de provocadores que se agigantan a la vista del fuego.
Sin embargo, es un hecho que la educación es uno de los temas nacionales que más preocupan a la ciudadanía y su tratamiento debería concitar atención, responsabilidad y respeto. Hay que ver tan sólo la clase de esfuerzos que realizan las familias pobres para que sus hijos reciban al menos las primeras letras, aunque luego el
sistemalos recicle como analfabetos funcionales. Y es que, por mucho que se hable de las aspiraciones pedagógicas, lo cierto es que la enseñanza no puede sustraerse al entorno social y por lo tanto debería juzgarse con criterios integrales para dar respuestas adecuadas a situaciones concretas. Según datos del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), recogidos por este diario, las condiciones de pobreza afectan a por lo menos 8.5 millones de estudiantes de prescolar, primaria y secundaria, que viven en comunidades de muy alta y alta marginación en el país”. Acuden a 124 mil planteles que enfrentan carencias de infraestructura y equipamiento, pero el mayor problema desde el punto de vista escolar estriba en las condiciones de vida de los niños y jóvenes que son atendidos en ellos. El relato del maestro Daniel Hernández, que trabaja en una comunidad a 16 horas de la capital oaxaqueña, ilustra la situación: “Todo sigue igual. Escuelas de carrizo, alumnos sin zapatos que llegan sin probar bocado. Y toda su subsistencia depende de la tierra, donde siembran maíz, chile, calabaza y ejote. Empleo no hay. Toda su esperanza para alimentarse está en la milpa de temporal… Los niños no tienen ninguna comodidad. No hay camas ni estufa en la casa. Y con esas condiciones llegan a la escuela con hambre. Muchos se aguantan, pero buscamos darles aunque sea una tortilla con sal, porque nuestra tarea no sólo es educar. También hay que estar comprometido con la comunidad y enfrentar sus carencias.”
La pretensión de llevar adelante la reforma educativa sin considerar esas diferencias regionales, culpando al maestro por las fallas del sistema, sería tanto como consagrar para la eternidad la desigualdad que ya caracteriza al modelo educativo mexicano, con sus grandes divisiones entre la enseñaza urbana y la rural, la pública y la privada, pero también entre aquella que atiende con calidad a los educandos y la que sólo aparenta instruir para acreditar el presupuesto… o el negocio confesional y la inversión particular. Claro que la educación nacional está en crisis y es necesaria la reforma, más allá de si se compran o no millones de computadoras y otros insumos apantallantes descontextualizados, pero es imposible suponer que en este punto tras las disputas pedagógicas no habrá diferencias ideológicas que dirimir, pues por mucho que se esfuercen los sabios en la materia, también aquí se juegan los intereses, las visiones del mundo, los valores.
Justo porque esas contradicciones son reales y no invenciones transnochadas es que nos urge un acuerdo en lo fundamental para saber qué educación queremos y qué maestro necesitamos para salir de esta crisis y avanzar hacia el futuro. No basta con que los partidos y sus representantes suscriban un pacto o se agreguen líneas a la Constitución. Aún es necesario escuchar las voces de la sociedad, sobre todo de los maestros y de los jóvenes, antes de que pierdan la esperanza. Y llevarlas a la ley.
FUENTE: LA JORNADA
FUENTE: LA JORNADA
La reforma siguiente-Fisgón

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