Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

lunes, 6 de mayo de 2013

Astillero- ¿Y si no hubiera muerto?- Reformas: unidad de cúpulas- Sociedad cerrada y sus defensores

Astillero
PRD solitario
Cumpleaños desairado
Mancera, ¿se afilia?
Todas las muertes
Julio Hernández López
Foto
ANIVERSARIO PERREDISTA. Raúl Flores, presidente del PRD-DF; los senadores Dolores Padierna y Miguel Barbosa, y Jesús Zambrano, presidente nacional del PRD, durante la ceremonia por el 24 aniversario de la fundación del Partido de la Revolución Democrática, que se realizó ayer en el Convento de San Hipólito
Foto María Luisa Severiano
 
Alejados de los intereses de la sociedad (particularmente en momentos como los actuales, cuando tanto se necesita una vía organizada de lucha popular), enredados en los entretelones palaciegos del Pacto por México (que les ha dado vida artificial pero también les ha resaltado el estigma de colaboracionistas) y alegremente dedicados al reparto de cargos y canonjías entre ellos, los dirigentes del Partido de la Revolución Democrática celebraron ayer de manera casi privada los 24 años de existencia de la organización de izquierdas surgida después de las elecciones presidenciales de 1988.
 
No estuvo el padre fundador, Cuauhtémoc Cárdenas, ni el otro personaje con el que comparte el casillero de las candidaturas presidenciales perredistas, Andrés Manuel López Obrador. Tampoco los gobernadores que teóricamente le deben su llegada al poder al sol azteca (Distrito Federal, Morelos, Tabasco y Guerrero, aunque formalmente también Oaxaca, Sinaloa y Puebla, éstas en alianzas con el PAN y otros partidos menores) ni los ex presidentes nacionales (salvo Pablo Gómez, quien cubrió un interinato, a la salida de AMLO, para conducir los comicios internos que llevaron al liderazgo a Amalia García). Solamente los Chuchos y los representantes de las corrientes que continúan participando en el juego aparentemente infinito de las rupturas, las reconciliaciones, los repartos y la vuelta a empezar.
 
La soledad de la élite perredista evidencia el agotamiento del esquema de representación de la izquierda bajo las condiciones impuestas por los Chuchos y las corrientes que les son aliadas en cuanto a mantener el estatus partidista. Hoy, esa cúpula de negro y amarillo vive una peculiar luna de miel con quien compró los pasados comicios y así logró instalarse en Los Pinos. Como nunca, los dirigentes perredistas, particularmente Jesús Zambrano y Jesús Ortega, tienen presencia y reflectores en la mesa del poder, a título de un pacto tripartidista que ha dado grandes ganancias políticas a Peña Nieto y al PRI, pero que va dejando al perredismo en el casillero de la oposición domesticada, útil a los intereses del sistema, contestataria nada más en el discurso y disidente solamente cuando el comprador se atrasa en los pagos convenidos o pretende cambiar alguna parte del clausulado.
 
El personaje de mayor arrastre electoral, Andrés Manuel López Obrador, está dedicado a la construcción de su corriente particular, Morena, con la idea de contar con un instrumento que permita proponer sus propias listas de candidatos y, convalidado ya su registro en el primer asomo en solitario a las urnas, participar en los siguientes comicios en mejores condiciones en los arreglos con los demás partidos progresistas a la hora en que sean necesarios frentes unitarios contra el priísmo, desde ahora ya tan desbordado.
 
En la capital del país, mientras tanto, Miguel Ángel Mancera ha logrado instalar al ex delegado en Coyoacán Raúl Flores en la presidencia de un partido al que ese jefe del gobierno capitalino no pertenece y al que se resiste a afiliarse. A pesar de la oposición del bejaranismo, que sigue teniendo una importante base clientelar construida en el Distrito Federal, Mancera sacó adelante a su favorito, entre demandas a coro de que se registre como militante del sol azteca, pues hasta ahora el sucesor de Marcelo Ebrard se mantiene en condición de ciudadano, aunque es evidente que al imponer a Flores en el PRD-DF está adquiriendo compromisos políticos que le exigen correspondencia en términos del padrón partidista. A la distancia, Marcelo Ebrard también observa los movimientos de la cúpula perredista, convencido de que la dirigencia nacional del PRD está demasiado cercana a Peña Nieto y que, de mantenerse en los términos actuales, el sol azteca no tendrá viabilidad electoral en 2018.
 
Por lo pronto, el famoso Pacto por México continúa, a pesar de los amagos rupturistas del panista Gustavo Madero y del perredista Zambrano. Con el pacto o sin él, continuarán las reformas peñistas, ha dicho el coordinador de los senadores priístas, Emilio Gamboa. Pero el chuchismo sabe que vienen días turbulentos cuando se presente la propuesta de reforma energética, contra la que está dispuesta a pelear de frente López Obrador, así que el dirigente perredista va acomodándose a las necesidades escenográficas del futuro inmediato, en el que podrían aparecer Cárdenas, AMLO y Ebrard a la cabeza de cierta resistencia al entreguismo en materia petrolera.
 
Astillas
 
El asesinato de dos jóvenes en Chihuahua es absolutamente lamentable, como lo es el de decenas de mexicanos al día en este México que ha pasado de la buscada condición tétrica del calderonismo a la tramposa apariencia peñista de disminución de la violencia. Las instituciones públicas deben atender el doloroso caso de los hijos del periodista David Páramo pero también, con diligencia y eficacia, los de tantos mexicanos sin relevancia mediática que viven cotidianamente el infierno del abandono institucional, la etiquetación simplista, la inacción judicial y la convicción del triunfo de la impunidad. Una de las desgracias impuestas a partir de 2006 ha sido la de la división social mediante el uso faccioso de los medios de comunicación y de la clasificación como indeseables, revoltosos o nacos de aquellos que protestan contra un sistema injusto (no solamente en lo electoral). Como consecuencia de ese envenenamiento de la vida comunal, suele agredirse al adversario político o ideológico y se mantiene una constante guerra de opinión contra quien piensa o actúa diferente. La tragedia de los Páramo, como la de tantos mexicanos, merece condolencia, solidaridad y reflexión, más allá de las circunstancias específicas de los asesinatos (que el gobierno de César Duarte rápidamente dijo que estaban fuera del ámbito estricto del periodismo).
 
Y, mientras el gobernador de Veracruz se deshace de su secretario de finanzas, como si éste hubiera actuado por su propia decisión en el Chayogate jarocho, ¡hasta mañana!
Twitter: @julioastillero
Facebook: Julio Astillero
¿Y si no hubiera muerto?

Gonzalo Martínez Corbalá*
Era yo director del Issste, en el régimen del licenciado Carlos Salinas de Gortari, cuando estaba, como labor de rutina, en una junta con médicos y jefes de enfermeras, tratando asuntos de planeación del uso adecuado de tiendas y farmacias de la institución. Yo mismo estaba en el uso de la palabra, cuando se acerca, con apariencia impertinente, el jefe de ayudantes, capitán Alejandro Campos, quien insistentemente trataba de interrumpirme, hasta el punto de que, ya molesto, le pregunto: ¿qué es lo que quiere?
 
El capitán, un poco perturbado, me dice: Señor, es que acaban de balacear al candidato Colosio, en Tijuana.

Quien en ese momento se perturbó fui yo mismo. Enmudecí y un grueso rumor se empezó a difundir por toda la sala: Colosio había recibido en partes vitales del cuerpo, varios balazos, disparados a quemarropa. Dentro de la confusión, en ese momento no se sabía si sobreviviría. Se dio a la audiencia la escasa información de que se disponía, y a toda prisa tomamos los vehículos que nos condujeron a las oficinas de la dirección del Issste, desde donde, con toda seguridad obtendríamos más y mejor información.

Todo lo que se sabía, ya en contacto con elementos médicos nuestros que estaban dentro del quirófano del hospital nuestro, aun allí había confusión, lágrimas y un cabal desconcierto. Todos los presentes creían tener mejor información que el otro, pero lo cierto era que, desde la oficina del director, la perspectiva era sumamente pesimista, entre todos nosotros, y todos teníamos la gravísima convicción de que el tiempo transcurrido y la suma de todos los demás factores, entre los que no había uno solo que permitiera alentar objetivamente una conclusión optimista. En suma, desgraciadamente para nuestro país, para sus familiares y para sus seguidores en la campaña, para quienes habíamos visto un candidato que ganaría sin duda la campaña y que abriría grandes vías de progreso, y de alternativas alentadoras para el país, en su conjunto, y un prometedor futuro para erradicar la pobreza y para crear una generación de jóvenes en quienes depositar la confianza de todo México.

Luego, después de un breve titubeo, que el sentido de responsabilidad mostrado por quien era presidente de la República, a quien elegimos con toda la legitimidad necesaria, las alternativas que se presentaron en Los Pinos no eran las mismas, que queríamos seguir con Colosio al frente. Y hubo que aceptar, sin ese entusiasmo que se había levantado y sin esa confianza que sin reservas se había entregado a Luis Donaldo, no había otra salida, intuimos, que el creador de la sana distancia, que encerrado en su gabinete, con sus computadoras, allí en la soledad del mando supremo, se estableció, la sana distancia entre el partido y el gobierno, sino que se mantuvo entre el gobierno y el pueblo. Las computadoras no fueron bien manejadas en favor del pueblo mexicano, sino que únicamente en beneficio propio para mantener hasta el final una sana relación entre él mismo y las grandes empresas estadunidenses, que habrían de ser sus empleadoras en el periodo pospresidencial.

Ahora tenemos a nuestro alcance, otra nueva opción: la sana distancia, se mantendrá, sí, entre el pueblo y el gobierno, como factor de unión que habrá de beneficiar al pueblo mexicano.
 
Quien esto escribe fue testigo casual cuando el licenciado Manuel Camacho llegó a la entrada posterior de la funeraria que atendió el servicio para el velorio de Luis Donaldo. Al bajarse de su ve­hículo, la gente que se arremolinaba allí para entrar a la capilla mortuoria, al advertir la presencia del licenciado Camacho, fue muy áspera con él y no lo dejaba entrar. Le gritaban cosas desagradables y le bloqueaban el paso. A empujones llegó. Hubo un fotógrafo, que le aventó la cámara contra la cara, y alguien que metió la mano con fuerza impidió que le pegara. Avanzando así, difícilmente, entró finalmente a la sala en donde estaba Diana Laura, esposa de Luis Donaldo. Al advertirlo, dio instrucciones a quien fue su secretario particular hasta estos difíciles momentos, Alfonso Durazo. De inmediato cumplió. Tomándolo del brazo le dijo que, por instrucciones de ella misma, le comunicara que sus presencia no era grata allí. Que hiciera el favor de abandonar la sala. Camacho contestó algo sin mucho sentido: Es que yo vengo en son de paz, lo cual no tenía sentido. Pues todos los que estábamos allí. También íbamos en son de paz, pero lo que sí es cierto es que a él era al único que se le ocurría explicar de este modo su presencia, sobre todo si ya había recibido el mensaje expresándole su deseo de que abandonara la sala mortuoria. Momentos muy difíciles para Camacho.
 
Por ahora lo que interesa es lo que Luis Donaldo llegó a significar para el pueblo mexicano, que fueron las mismas causas por las que lo mataron. Muy lejos todavía de que se hiciera pública cuál sería su decisión, lo visité en su oficina de Sedeso, y le dije en unas cuantas palabras, que yo no iba a explorar su posición frente a la gran corriente que ya se formaba para que él fuera candidato. En primer lugar le expresé mi convicción de que, independientemente de lo que él fuera a decidir, lo mismo si quería serlo como si no lo quisiera, yo tenía la clara idea de que sería candidato a la Presidencia, así como de que si él resolviera serlo, la iba a ganar arrolladoramente. Yo le ofrecí dedicarme a profundizar en el estudio del problema del mercado internacional de los combustibles fósiles, del que un candidato, como era ya casi un hecho, debía mantenerse bien informado. Su respuesta fue inmediata: Yo sí quiero ser presidente de México, y acepto tu ayuda. ¿Qué necesitas para empezar inmediatamente? Que me ayudes con algunas publicaciones que se necesitarán, porque son muy caras. Inmediatamente tomó el teléfono de la red interna, y ordenó que me atendiera el oficial mayor. Al despedirme de Luis Donaldo fui a verlo, era yo amigo también y como tal se comportó.
 
¿Qué habría pasado si Colosio no hubiera muerto? Lo que pasó en Gran Bretaña cuando Churchill estuvo a punto de ser atropellado por un automóvil en Nueva York, por un descuido al bajar del taxi por el lado del tránsito: Inglaterra habría perdido la guerra.
 
* Discurso leído en la Fundación Colosio de San Luis Potosí en el homenaje que hicieron al autor
FUENTE: LA JORNADA INTERNET
 
Comida chatarra-Magú

Reformas: unidad de cúpulas


Al tomar protesta a integrantes del Servicio Militar Nacional clase 1994, el presidente Enrique Peña Nieto dijo ayer que la agenda de reformas que impulsa su administración cuenta con unidad y compromiso de las principales fuerzas políticas y del gobierno.
 
La afirmación puede ser matizada por los disensos surgidos en semanas recientes en dos de los tres partidos que firmaron el Pacto por México, que es el acuerdo político a cuya sombra se gestiona la aprobación legislativa de tales reformas, en torno a la cual se regatea ahora el compromiso y la unidad de los firmantes.

Pero, más importante, el proceso de las reformas transformadoras no ha suscitado ni unidad ni compromiso claros en la base de la pirámide social. Por el contrario, varias de las modificaciones legales, consumadas o en curso, han dado pie a posicionamientos de desacuerdo o a movilizaciones de protesta de diversos sectores. Los casos más claros son la proyectada reforma energética, que pretende realizarse a contrapelo de una parte de México que hace cinco años –cuando Felipe Calderón presentó una iniciativa semejante a la que ahora se prepara– expresó su rechazo a cualquier forma de privatización –parcial o total, abierta o simulada– de la industria petrolera del país. La aprobación de la reforma educativa, por su parte, dio lugar a un agudo descontento de sectores magisteriales con presencia en Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Morelos, cuando menos, que ha derivado en confrontaciones violentas y en una preocupante tensión política, sobre todo en la primera de esas entidades.
 
A estas alturas queda claro que esta nueva tanda de reformas estructurales de signo neoliberal tiene su principal debilidad en la manera excluyente en que fue concebida: habida cuenta de la crisis de representatividad que afecta a las instituciones, no basta con asegurarse el respaldo parlamentario de las principales fuerzas partidistas para lograr que las modificaciones sean aceptadas por el conjunto de la sociedad. Su diseño y promoción, en consecuencia, habrían debido realizarse no en los pasillos de Los Pinos o de San Lázaro, sino en un amplio proceso de consulta y participación ciudadanas. Acaso podría verse, entonces, que lo que desde el poder se observa como resistencia a la modernización es, en realidad, un conjunto de propuestas de modernización diferentes y alternativas a la planteada por la actual administración.
 
En suma, la unidad y el compromiso a los que hace referencia el titular del Ejecutivo federal debieran ser, en lo sucesivo, propósito y objetivo a buscar no sólo en las cúpulas de la clase política, sino en la población en general. De otra manera, las modificaciones legales que se busca adoptar seguirán alimentando fracturas que resultan indeseables y peligrosas en la circunstancia actual del país.
FUENTE: LA JORNADA INTERNET
 
Discursos-Hernández

Sociedad cerrada y sus defensores

León Bendesky
En Adén, Arabia, publicado en 1932, Paul Nizan expresaba el sentimiento de un joven francés ante la sociedad de aquel tiempo: Tenía 20 años. No dejaré que nadie diga que es el mejor tiempo de la vida. Todo amenaza a un hombre joven con la ruina: el amor, las ideas, la pérdida de su familia, su entrada al mundo de los adultos. Es difícil aprender cuál es el lugar de uno en el mundo. Se trata de una novela que transcurre en un viaje por Adén, en Yemen, en el extremo sur del Mar Rojo. Es la crónica de un escape.
 
Puede parecer cursi volver a Nizan para pensar en lo que ocurre en medio de la crisis económica que abarca hoy al mundo de una u otra forma, más o menos grave. Y, sin embargo, si Nizan escribiera unas cartas desde un Adén imaginario podría decir en 2013 algo muy similar a lo que aquel joven de 20 pensaba hace 80 años. Es más, podría ampliarlo hasta aquellos que tienen ahora 30 o más y que enfrentan un difícil entorno personal, de trabajo y, sobre todo, expectativas muy pobres para el futuro.

Claro que pensar en estos términos puede verse como algo anacrónico, sobre todo en esta era de una racionalidad económica y política tan rígida y totalitaria, extendida por todas partes y que castra el pensamiento y la imaginación convencionales. Hay que admitir con seriedad que un pensamiento alternativo lo hay, pero está aún en el margen. Sobre todo cuando las cifras del déficit y de la deuda públicas, de la inflación, del crecimiento del producto, del desempleo, de las tasas de interés y de la atención a lo que hacen los inversionistas en el mercado de dinero y de capitales son las referencias primordiales para discutir lo que está pasando. Ya sea en las sociedades más ricas, en las de desarrollo emergente y en las más pobres, es decir, en todo el mapa.

La economía como disciplina no ofrece en medio de la crisis un asidero para contrarrestarla. Llevar a las economías a un ajuste basado en la austeridad a ultranza, a unas tasas de interés fijadas por los bancos centrales de prácticamente cero, que indica que el valor del dinero es casi nulo, son manifestaciones de una pésima gestión política y social.

Y eso, únicamente por el enorme desperdicio que provoca en cuanto a la vida de los seres humanos y el uso de los recursos materiales. Todo eso pasa mientras se siguen acumulando ganancias financieras. Lo que está fuera de foco es la creación de riqueza, las fuentes de empleos, ingresos y bienestar. Muy distinto de la especulación.

La Unión Europea, por ejemplo, ha reconocido luego de más de cuatro años que la situación del desempleo en España es alarmante. ¡Vaya capacidad de análisis y de mentes abiertas! En 2012 la tasa de paro en ese país había llegado a 25 por ciento y en el caso de los jóvenes superaba el 50 por ciento. Este año se estima que llegará 27 y las previsiones son de que apenas bajará a 26.4 el año entrante. Nada de qué impresionarse y, además, creer que la gente resistirá todo.
 
En otros países de esa región (Francia, Inglaterra, Italia, Portugal) la situación laboral empeora y la acción de los gobiernos es tibia, cuando más si no es que está en parálisis. El panorama es funesto para parafrasear a Carlyle, una vez más, que en la primera mitad del siglo XIX llamó a la economía la ciencia lúgubre.
 
El caso es que aún entre los inversionistas se admite que la capacidad de previsión del desempeño de la economía es muy reducida. Estas son en general bastante malas, son hipótesis más o menos educadas y en el peor de los casos adivinaciones que no logran sostenerse más que en periodos cada vez más cortos.
 
Los modelos econométricos combinan una serie de variables conocidas, datos que se recaban de manera cuestionable a las que se asigna una cierta aleatoriedad para hacerlos más reales. Hay un pequeño escándalo en Chile acerca de la falsedad de los datos de inflación y crecimiento del gobierno, y eso en un país que era ejemplo de gestión, un pequeño milagro regional. Hay otro en torno a la previsión de dos influyentes economistas que aseguran que cuando la deuda pública llega a 90 por ciento del PIB, éste se desacelera. Se encontró que había problemas en la hoja de cálculo usada para tal argumento, que ya se había avalado entre los expertos del FMI y de los gobiernos que alientan el ajuste.
 
En los mercados, las proyecciones ofrecen un escaso valor para quien invierte y sirven para acomodarse más o menos a lo que está sucediendo. Por eso se dice que los mercados descuentan las expectativas fijando los precios y cantidades correspondientes.
 
En fin, que la caja de herramientas se adapta cada vez menos al grosor de la tuberías, la dimensión de los tornillos y las tuercas o a los engranajes que definen el funcionamiento del sistema de producción, distribución y financiamiento vigentes. Por eso es que la austeridad sólo puede agravar la situación. En Estados Unidos los intentos por generar una expansión son limitados, en Japón, aún más.
 
En México siempre se proponen ilusiones. Aquí medimos la tasa de ocupación y no la de desempleo. No es lo mismo estar ocupado que tener un empleo con beneficios (lo que se llama formal). En las encuestas de ingreso y gasto de los hogares y en la de ocupación el Inegi cuenta ya 60 por ciento de la población económicamente activa en el sector informal y con ingresos sumamente bajos. Hasta hace un par de años lo más que se admitía era menos de 30 por ciento de informales.
 
Las previsiones de crecimiento del gobierno ya se están cayendo apenas a cinco meses de haberse formulado; cae el producto, caen las exportaciones, estamos llenos de inversiones de fuera en el mercado de deuda pública, las remesas disminuyen cada mes. No somos una isla y el entusiasmo que ha generado la política de reformas dentro y fuera no parece tener un asidero sólido.
A mi me gustaría recibir unas Cartas de Adén.
FUENTE: LA JORNADA INTERNET

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