Las madres que no tienen paz
Este 10 de mayo millones de madres en México serán festejadas por todo lo alto, y qué bueno que así sea.
Pero otras, en vez de celebrar como deberían, marcharán por las calles del Distrito Federal y otras ciudades del país para, por enésima ocasión, exigir al gobierno federal, ahora encabezado por Enrique Peña Nieto, la búsqueda de sus hijas e hijos desaparecidos desde el inicio de la guerra desatada por la administración de Felipe Calderón Hinojosa en 2006.
La Segunda Marcha de la Dignidad Nacional simboliza el reclamo de justicia no sólo de estas madres, sino para millones de mexicanos agraviados por esta guerra que aún no acaba.
Para ellas, sin embargo, la herida por la ausencia forzada se ha vuelto más profunda en la medida que los gobiernos de Calderón Hinojosa y ahora de Peña Nieto han ignorado sus demandas.
“Cada día esperamos el amanecer con la esperanza de saber algo de nuestros seres queridos, llega la noche y les volvemos a hablar en el silencio de nuestro corazón, con la única certeza de nuestro amor y la esperanza de que les encontraremos”, plantearon esas madres al convocar a la marcha de este viernes.
“No susurramos sus nombres encerradas en la intimidad de nuestras casas, lo gritamos, salimos y seguiremos saliendo a las calles, a donde nos digan que es posible que estén. Nuestra búsqueda no la hacemos solas, nos acompaña una gran familia que se ha ido forjando entre el dolor y la esperanza”, dijeron.
También, Amnistía Internacional (AI) y otros grupos de la sociedad civil se sumarán a los reclamos de familiares de víctimas de desaparición en México, para exigir verdad y justicia sobre los miles de casos de desapariciones sin resolver, “incluso desapariciones forzadas –es decir, desapariciones ocurridas con la participación de agentes del estado–”.
Aunque el nuevo gobierno reconoció al menos 26 mil casos de desapariciones ocurridas en los últimos años, la mayoría de éstas permanecen sin ser investigadas. Tampoco hay información sobre cuántos de estos casos podrían constituir desaparición forzada.
Mientras la guerra continúe y el gobierno de Enrique Peña Nieto siga sin enfrentar de lleno esta dolorosa realidad para el país, no se avanzara en la reconciliación y mucho menos se aminorará la tragedia que ha enlutado a decenas de miles de familias por toda la República.
Por eso, luchadores sociales y organizaciones como AI y la propia Organización de las Naciones Unidas (ONU) urgen a que el actual gobierno federal reconozca la dignidad de la lucha de las familias y actúe para cumplir con sus justos reclamos qué exigen el esclarecimiento de las desapariciones y llevar ante la justicia a los responsables.
Para millones de madres este viernes será de justa celebración, pero no olvidemos a las otras, a las que marchan en las calles, dan la cara y exigen a las autoridades acciones urgentes para detener la tragedia humanitaria que enluta al país.
Ellas, que han perdido a sus hijas e hijos y luchan por encontrar el camino para que vuelvan, representan la dignidad, la fortaleza y la esperanza que aún le queda a este país, uno al que sus gobernantes le han dado la espalda una y mil veces.

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