Ofensiva
Hermann Bellinghausen
Es una ofensiva, y muy amplia, la que sostienen sobre las tierras, aguas y alimentos del pueblo de México el puñado de empresas de todos conocidas con nombres y apellidos. El gobierno nacional y sus ramales, en carácter de socios o facilitadores, inventan malabares jurídicos, hacendarios y discursivos para aparentar que hacen las cosas limpiamente. Se apoyan en la división pesada de los medios, en lo que éstos callan y dicen, y en su versión unificada de esa idea de progreso que consiste en saquearnos y dañar nuestro patrimonio de manera irreversible a cambio ¿de qué? De flujos de capital ajeno. Como si nos beneficiara ese no futuro que avanza sobre nuestras cabezas y llena los bolsillos insaciables de los inversionistas y sus capataces.
El otro, el viejo oro de los siglos pasados, y su hermanita la plata, resulta que aún quedan en codiciable cantidad bajo nuestros desiertos, bosques, selvas y cerros, y les urge sacarlos a como dé lugar. Oro, plata y lo que haya: coltán, arcilla, carbón, cobre, uranio, neptunio, plutonio. Esos
orosnecesitan, para salir y ser lavados, de millones de billones de litros del otro oro, el del siglo XXI, que pasado por el metal y sus arsénicos ya no sirve para nada, salvo envenenarnos cuando no nos quede de otra que beberlo. Ya avanzan venenos en las lechugas, en los rábanos y vienen químicamente puros en la comida chatarra, cuyo dios es Mercurio.
Entrados en materia, la batalla contra el maíz va duro y a la cabeza. Las cruzadas contra las semillas y por el hambre topan con los obstáculos que más temen, no la resistencia nada más: la identidad, la dignidad, la dieta no tan mala si la dejan, una entera civilización de la que también estamos formados, la del maíz. Quizá no nos percatemos (y menos si nos fiamos de casi toda la prensa y la totalidad de los medios electrónicos comerciales), pero en México se da una batalla de importancia mundial contra Monsanto y sus iguales. La libran infinidad de rostros, nombres y apellidos, pueblos y ejidos que enfrentan distintos peligros en la Tarahumara y la Lacandona, en las sierras zapotecas y mixtecas, en las extensiones maiceras de Sinaloa y la Frailesca, en el vasto macizo central del país, sus serranías, altiplanos, Xochimilcos, Atencos y Huastecas.
Ninguna de las plagas globales viene sola. De hecho, van de la manita, las bestias. Todo les favorece. Salvo la gente abajo, único inconveniente. ¿Leyes? ¿Qué congreso aguanta (y con estos partidos) los cañonazos que les disparan sus lobistas, vendedores y predicadores en los pasillos de las Cámaras, o bien universidades, hospitales, oficinas de gobierno? Para ellas las reformas estructurales.
Por oponernos nos acusan de irracionales, mitoteros, luditas, oenegeros, vegetarianos, chavistas, zapatistas, budistas, concheros. ¿A qué oscuro interés obedecemos? Los irracionales son ellos, fieles a un catecismo inalterable que no mide las consecuencias humanas de lo que causa; si algo vislumbran colateralmente esos intereses bastardos es el desmantelamiento de la sociedad organizada comunalmente sobre territorios definidos, propios y generosos, bajo cuyos pies (o frente a ellos en el caso de las playas) está la pachocha. Así, se carcajean de los yaqui los panistas para sacarles el agua, como los canadienses (coreanos, mexicanos) de los wixaritari y la sociedad civil que los apoya en la Huichola y el desierto de Wirikuta, o la burla a los pueblos de la región de Xochicalco.
Aunque sea simbólico, podemos celebrar que el señor Herminio Blanco no quedara al frente de la Organización Mundial de Comercio. Es uno de los padres-madres del desastre neoliberal que hoy nos aflige. Fue actor directo de la negociación-abdicación del tratado de libre comercio, inicialmente con Norteamérica, que hoy nos devora. (Aunque usted no lo crea, el estallido de la pipa en Xalostoc es parte del mismo desenlace. El crimen del caso: mover cuánta mercancía en miles de tráileres incesantes de doble remolque, peligrosos e ilegales, luego de desmantelar los trenes.)
El absceso más canijo: donde le piques sale la pus. Sin exagerar, México es una trinchera importante contra desmantelamientos educativos, aeropuertos, transgénicos, inundaciones deliberadas, arsénico y encaje: una misma ofensiva que, sí, nos ofende. Profundamente.
Sequía: falta lo peor
Iván Restrepo
El país sufre ahora no solamente los efectos de la sequía, sino también de los incendios. Cuando estos últimos apenas comenzaban, algunos funcionarios reconocieron la falta de coordinación que ha existido entre las instancias oficiales para cuidar y utilizar racionalmente bosques y selvas. El nuevo director de la Comisión Nacional Forestal, Jorge Rescala Pérez, sostuvo en marzo pasado que hay
diferencias de criterioentre la secretaría federal del medio ambiente y la instancia responsable del sector forestal.
Como lo está también la falta de previsión que tuvieron para adelantar medidas que permitieran sortear con mayor éxito los meses de sequía. Desde el año pasado, cuando no llovió lo suficiente en la mayor parte del país para llenar las presas y recargar los acuíferos, se dijo que 2013 sería todavía más seco. También en Estados Unidos, donde llevan tres años de lluvias insuficientes, lo que ha afectado especialmente la producción agropecuaria, elevando los precios internacionales de cosechas con demanda mundial, como la de maíz. Era entonces momento de poner en marcha medidas para que el agua no faltara aún más a millones de personas en el campo y las ciudades. Y para echar a caminar programas de emergencia para las zonas agropecuarias más afectadas por la falta de líquido. No se hizo así y ahora las nuevas autoridades tienen que enfrentar las carencias de agua lo mismo en el campo que en las poblaciones.
De la gravedad de la situación hablan las ciudades que apenas ayer presumían de tener asegurado el abasto de líquido para el largo plazo. Como Monterrey y su área conurbada. Ya no digamos Guadalajara o San Luis Potosí, donde muchas colonias reciben el agua bajo el sistema de tandeo para cubrir las necesidades mínimas de miles de familias. En el campo la situación es todavía más desesperada. Con el agravante de que los embalses de las presas del país se encuentran a su nivel más bajo en muchos años, fruto de la acumulación de faltantes. De ese abatimiento de los niveles de almacenamiento no se salva Cutzamala. Tampoco el lago de Chapala, donde la extracción de líquido para surtir a Guadalajara tiene al lago en estado crítico. Esto demuestra que no se cumplieron los programas anunciados en años anteriores y en los que se prometió recargar dicho embalse y no extraerle líquido más allá de lo recomendable en términos de sustentabilidad.
Se agrava la falta de agua en las principales ciudades y carecen más de ella colonias que se distinguen por disponer de poca, fenómeno que se observa igual en la ciudad de México que en Tijuana, Puebla, León, Oaxaca, Zacatecas o Acapulco. No la tienen 13 poblados de Coyuca de Benítez y Acapulco porque habitantes de otra localidad rompieron el acueducto que surtía el líquido. Los nuevos responsables de administrar racional y sustentablemente los recursos hídricos del país reconocen que recibieron de las anteriores autoridades un sector plagado de problemas. No será tarea fácil resolverlos. Comenzando por tomar medidas que impidan el mal uso del agua en ciertas áreas del sector agropecuario y en las ciudades; evitar su contaminación y la sobrexplotación de los acuíferos. Y falta lo peor de la sequía.
México SA
La fábula de Obama
Lentes para Barack
¿País de clase media?
Carlos Fernández-Vega
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, durante el mensaje que ofreció a estudiantes en el Museo Nacional de Antropología a principios de mayo
Foto Carlos Ramos Mamahua
Entre el
impresionante progreso de Méxicoque Barack Obama narra en su fábula y la realidad económico-social del país hay un abismo: de un lado el discurso fatuo, y del otro un país que acumula tres décadas sin crecimiento, con habitantes cada día más alejados del bienestar. Y en el fondo, millones de mexicanos (52 por ciento de ellos) que sobreviven en la pobreza, sin visos de mejorar su situación.
Como parte de su fábula Obama relata:
veo un México que ha sacado a millones de personas de la pobreza. A causa de los sacrificios de varias generaciones, una mayoría de mexicanos puede considerarse dentro de la clase media, con una calidad de vida que sus padres y abuelos sólo podrían soñar. No hay razón para salir al extranjero en busca de una vida mejor: hay buenas oportunidades aquí. Y colorín colorado, este cuento no da para más.
Pues bien, de entrada esos
millonesque el país
ha sacado de la pobrezaen realidad se han incorporado a ella, especialmente en tiempos de Felipe Calderón, quien durante su sexenio sumó alrededor de 15 millones de paisanos al ejército de depauperados. Así, conservadoramente se estima que poco más de la mitad (52 por ciento) de los habitantes de esta República de discursos registra algún grado de pobreza.
La fábula del inquilino de la Casa Blanca también celebra que
una mayoría de mexicanos puede considerarse dentro de la clase media. Eso dice, pero a la hora de las cuentas ni de lejos se sustenta lo dicho por Obama: al cierre de marzo pasado (información del Inegi), 66 por ciento de los mexicanos con ocupación obtuvo de cero a tres salarios mínimos como máximo (es decir, de nada a 189 pesos por día, considerando un salario mínimo promedio de 63 pesos).
La radiografía completa revela lo siguiente: 7.4 por ciento de los mexicanos ocupados no recibe ingreso (3.5 millones de personas); 13 por ciento hasta un salario mínimo (6.25 millones de mexicanos); 24.5 por ciento entre uno y dos salarios mínimos (11.7 millones); 21 por ciento entre dos y tres salarios mínimos (7.7 millones). En total, 31 millones 431 mil mexicanos (de un total de 47.7 millones de ocupados, 29 millones de ellos en la informalidad) con un ingreso que puede ser calificado de lo que sea, menos de clasemediero. ¿Dónde está la
mayoríacelebrada por el presidente estadunidense?
Lo que sí es documentable (información del Inegi, una vez más) es que los mexicanos con un ingreso superior a cinco salarios mínimos (315 pesos por día en adelante) cada vez son menos y actualmente apenas representan 7.4 por ciento (3.5 millones) de la población ocupada, lo que ya es un indicativo de la inexistencia de la
poderosaclase media narrada por Barack Obama. Este es el segmento poblacional que mayor ingreso promedio obtiene en México (Forbes aparte).
Si se compara dicho ingreso con el salario mínimo vigente en Estados Unidos, entonces la
clase mediade plano desaparece de la geografía mexicana, pues resulta que cinco salarios mínimos mexicanos (315 pesos por día) equivalen a menos de la mitad de un salario mínimo en Estados Unidos (cerca de 700 pesos por ocho horas de jornada laboral), ingreso que en aquella nación obtiene la
clase baja. El propio Obama ha propuesto en su país un aumento de 24 por ciento (de 7.25 a 9 dólares por hora) al mini salario, mientras en México el incremento es de 4 por ciento, si bien va. En el mejor de los casos, pues, México tendría una reducidísima
clase media, con un ingreso promedio equivalente a 45 por ciento del que obtiene la
clase bajaen el vecino del norte.
Para redondear su fábula, Obama destaca que actualmente los mexicanos reportan
una calidad de vida que sus padres y abuelos sólo podrían soñar. ¿En serio puede hablar de una envidiable calidad de vida con un ingreso que, en el mejor de los casos, se aproxima a 10 mil pesos mensuales (cinco salarios mínimos mexicanos), cuando en Estados Unidos un salario mínimo mensual es de 21 mil pesos? Y en el mismo contexto,
¿no hay razón para salir al extranjero en busca de una vida mejor (porque) hay buenas oportunidades aquí, como afirma el inquilino de la Casa Blanca? Que lo digan los cerca de 12 millones de mexicanos indocumentados que, con todos los riesgos inherentes, migraron al norte en busca de mejores condiciones de vida.
Mientras mister Obama deja las fábulas a un lado, se documenta mejor sobre la realidad mexicana y se compra unos lentes de alta graduación, el Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, campus estado de México, advierte que
las condiciones del mercado laboral siguen siendo un problema estructural, situación que no tiene solución en el corto plazo y que por el contrario continúa avanzando y constituyendo un elemento más de un escenario de desaceleración de la economía mexicana que, de cimentarse sin atender previamente la debilidad del mismo y sin atenuar la vulnerabilidad de la población en general, implicaría la exacerbación de la inestabilidad social.
Como consecuencia de todo ello, subraya el CIEN,
se manifiesta un crecimiento en la vulnerabilidad del mercado laboral que se exhibe en las cifras reportadas por el Inegi para el primer trimestre de 2013 contrastado contra el primer trimestre de 2007. Ejemplo de esto se encuentra un incremento en personas ocupadas sin acceso a la salud, trabajadores subordinados sin contrato escrito, población ocupada en el sector informal, trabajadores subordinados sin prestaciones, entre otros.
Todas las clasificaciones citadas
exhiben un incremento desde el primer trimestre de 2007. Adicionalmente, en el primer trimestre de 2013 el número de personas que devenga más de cinco salarios mínimos resulta menor al registrado en el primer trimestre de 2007, por lo que el poder adquisitivo de las personas se está viendo manejado no por un correcto control de la inflación sino por un estricto control que exacerba el ingreso, haciendo que el ingreso de más familias mexicanas se reduzca. Paralelamente, la población ocupada en la informalidad (seis de cada diez mexicanos) refleja el elevado nivel de precarización del mercado laboral”, sin considerar que más de 30 millones no tienen acceso a las instituciones de salud. Y esto no es fábula.
Las rebanadas del pastel
¡Felicidades, mexicanos incrédulos!, que se ha
reducidoel número de homicidios relacionados con la delincuencia organizada: de 42 por día, con el tal Jelipe, ahora ya
sóloson 35 cada 24 horas, lo que anualizado
apenassumaría 12 mil 775 cadáveres.

No hay comentarios:
Publicar un comentario