Cómo cocinar un cambio social: a fuego lento
Estamos en los albores de una mutación de las estructuras políticas, las sociedades evolucionan, y como rezaba con ironía una pancarta el pasado 19 de Junio, “no podemos apretarnos el cinturón y bajarnos los pantalones a la vez”. Los cambios no operan sólo con palabras, precisan de hechos. Comprometerse para que las palabras signifiquen. El movimiento 15M brotó en una anodina escena política, dio frescura a las plazas y ha conseguido enarbolar un mensaje multigeneracional de regeneración política, no mero reformismo, sino un cambio más profundo. Esto es el principio de un largo proceso. Y en esta génesis evolutiva todo influye, Islandia, las insurrecciones árabes, las ideas sugerentes, los análisis sesudos, las militancias anónimas, la generosidad y la esperanza.
El cómo ha nacido este movimiento es síntoma de su naturaleza. Ha nacido con inteligencias y paradojas múltiples, 100% humana, por eso para hacer un pequeño retrato de las fuerzas que afectan e influyen a este fenómeno social hemos invitado a algunos activistas y pensadores, con tal de acopiar puntos de vista e integrar con humildad y autocrítica qué se está cociendo. Las nuevas herramientas nos permiten aunar opiniones y juicios de un heterodoxo equipo planetario que tiene en común abogar por los derechos humanos, y un cambio en el sistema político y económico hacia la dignidad y libertad de las personas.
No hay fórmula, pero la inteligencia interpersonal, la empatía y el sentido común, jugarán un papel predominante, pero ojo, debe cocinarse a fuego lento, con generosidad y cautela.
Hördur Torfason es uno de los impulsores clave de la revolución islandesa, visitó Palma de Mallorca y comentó al respecto “Esto es trabajo, trabajo duro y va a llevar su tiempo. Pero ¡no os rindáis! Los políticos no merecen nuestra confianza. Ellos trabajan para nosotros, nosotros les pagamos su sueldo y deben ganarse nuestra confianza.”. Es decir, hay que mantener un espíritu crítico y escéptico con el poder político, y a la vez hay que ser pacientes, perseverantes. Estamos en un proceso de contagio de entusiasmos e ideas, Internet canaliza esta red horizontal de flujo de conocimiento y estrategias… y por eso el 15M en sus diferentes manifestaciones está aprendiendo, viendo sus puntos flacos, y sus reales fortalezas.
Stéphane Hessel, el único redactor vivo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos ha sido el que recordase a los jóvenes la necesidad de crear como acto de resistencia, la imaginación ha hecho el resto. Acaba de publicar tras su Indigneu-vos un nuevo libro, dando pistas acerca de la dirección a considerar, con el claro título: “Comprometeos”. Hessel, una de las fuentes inspiradoras de las que bebe el movimiento ciudadano nacido el 15 de mayo parece invitarnos a inventar una especie de “foro ciudadano permanente” que audite a la clase política, pues ellos son los administradores de lo público, y no de lo privado, y por eso esto no es un panfleto, sino un verdadero símbolo de los nuevos tiempos que se avecinan. Hace ya décadas, Albert Camus, otro francés rebelde y premio Nobel de literatura, apostilló sin pestañear ante los desmanes del poder: “Ellos mandan hoy… porque tú obedeces”.
El civismo y la no violencia del movimiento 15M, se ha demostrado con creces en las multitudinarias marchas del 19J, detalle que Valentina Karga, ha destacado, ella es una arquitecta griega y especialmente le ha llamado la atención ese espíritu pacífico y pacificador. “Creo que el pueblo español ha encontrado un modo muy bueno de protestar, muy original, los campamentos urbanos. Por otro lado se siente como algo muy tranquilo en comparación con las protestas griegas donde la gente recibe disparos en las protestas”. Este camino pasa por la no violencia, y aunque las realidades geopolíticas son diferentes, tanto las protestas griegas como la revolución en el mundo árabe tienen nexos, y también diferencias obvias. Hay coincidencias y sincronías, de hecho definen la fragilidad de cualquier estado frente al poder financiero omnívoro. La explosión de protestas ciudadanas siempre tienen en común un punto: que el FMI siempre está a la saga, en Túnez, meses antes de las revueltas, hubo Planes de Ajuste Estructural y recortes sociales diversos. La primavera democrática de los sociedades árabes tiene un largo camino por delante, los lastres que acarrea cada pueblo del mundo es diferente, pero comparte flanquear la barrera del miedo (ser audaz) y tomar medidas tácticas para defender la dignidad: la estrategia del enjambre.
Amira Charfeddine es una diseñadora tunecina, y activista feminista, y nos relata cómo están ahora, “La revolución de los jóvenes se basa en la dignidad y la libertad, todos teníamos la misma voz. Pero hay una deriva islamista institucionalizada que ha raptado la revolución. Planteamos poder hacer un referéndum sobre la Constitución, Túnez es la encrucijada de varias civilizaciones, queremos ser laicos, lo que está sucediendo en España es no es lo mismo, pero necesitamos que nos deseen suerte para hacer frente a la fuerza que viene de Oriente Medio. Aplicar la religión en las leyes, no es aceptable, para nosotros y nunca lo aceptaremos, la revolución de los jazmines no puede derivar a la revolución de las flores del mal.” La gallina y el huevo surgen de Túnez, tras la auto-inmolación de Mohamed Buazizi, un vendedor ambulante de fruta, como signo trágico de la indignación ante la tiranía y la corrupción de Ben Alí. Todas las acusaciones han sido confirmadas, y WikiLeaks, las redes sociales y la cadena Al-Yazeera han permitido dejar patente que el hurto del dictador tenía el beneplácito de muchos gobiernos occidentales.
En junio un tribunal tunecino condenó al derrocado Ben Ali y a Leila Trabelsi (su esposa), a 35 años de cárcel tras ser declarados culpables de robo y posesión ilegal de grandes sumas de dinero y joyas. Siguen abiertas decenas de causas judiciales, incluyendo homicidios y tráfico de drogas. La doble moral de muchos dirigentes políticos dejan entrever la fragilidad de sus discursos que modifican en función de los hechos… eso es otro funesto ejemplo de la perorata del camaleón. La ‘revolución de los jazmines’ ha sido aplaudida por muchos políticos y dirigentes internacionales, tras los 23 años de dictadura tunecina. Pero hace poco, en el comienzo de la crisis no fue así. Los que hoy evitan recordar sus apoyos al autócrata, son por ejemplo José María Aznar (“Túnez y su gobierno como un ejemplo de progreso y apertura en el mundo árabe”). En 2008 Nicolás Sarkozy, recibió la llave de la ciudad y en su discurso el francés dijo lindezas como “Este gobierno es tolerante y debería ser ejemplo para otros muchos países islámicos. A veces pienso que algunos observadores internacionales son demasiado duros con Túnez, su política económica demuestra gran dinamismo”. Strauss-Khan, el ex-presidente del FMI (acusado de crímenes sexuales) siempre destacó los “méritos de la economía tunecina y aseguraba que lo estaba haciendo pese a la crisis, es una buena política económica que deberían seguir muchos países emergentes”.
Ahora, la revolución en Túnez está intentando ser monopolizada por los feudos islamistas, y la paciencia y resistencia de la que estamos hablando es la que la ‘revolución de los jazmines’ blande con la no violencia como arma ante la represión y muchas veces el silencio mediático. En las bases del movimiento del 15M, en las reivindicaciones del 19J detectamos rasgos comunes, de estas críticas, pero a otra religión, la neoconservadora creencia de la bondad de la desregulación y la privatización. El Pacto del Euro es su credo más reciente y el más discutido por muchos economistas (Arcadi Oliveres, José Luis Sampedro, Carlos Taibo, Vicenç Navarro) y eso sin contar los varios centenares de miles de ciudadanos que se manifestaron el 19 de junio de 2011, además de todos los intelectuales y analistas críticos con las políticas neoliberales de la UE, BCE, FMI, BM, OMC, EEUU, etcétera. Lo del 15M redunda en críticas globales y es un nuevo síntoma de una enfermedad global que azuza el contexto social y medioambiental planetario.
Noam Chomsky nos comenta la evidencia de que la situación en Grecia y otros países mediterráneos ha generado un movimiento ciudadano de protesta. Entonces para entender el conjunto hay que preguntarse cómo funciona el poder financiero de las grandes empresas en las políticas de los estados y especialmente cómo afecta a los ciudadanos los intereses corporativos? Chomsky, contesta sin dudar: “El poder empresarial tiene una influencia preponderante en la política estatal. Desde la década de 1970, las instituciones financieras se han expandido rápidamente. En el año del crash, en el 2007, las ganancias corporativas en los EEUU, fueron un 40% más altas que años anteriores. Como resultado, su influencia en el sistema político ha aumentado considerablemente.” Y a pesar de la evidencia geopolítica, las protestas ciudadanas en el caso español no dejan claro si se trata del advenimiento de una nueva democracia ciudadana, o la continuación de históricas rebeliones, como mínimo es un proceso de cambio singular. “Estos movimientos son muy alentadores y en muchos casos con desarrollos interesantes, pero hasta ahora la estructura organizativa y los programas parecen ser obras en proceso, es difícil de comentar”. Lo mismo que contestó ante lo que las insurrecciones árabes tanto en Egipto como en Túnez están generando: “Son procesos, no metas.” Más claro agua.
En Islandia, el pueblo ha obligado a dimitir a un gobierno al completo, han nacionalizado los principales bancos, y se votó por referéndum no pagar la deuda que estos habían creado con especulativas medidas hacia Gran Bretaña y Holanda. Después se creó una asamblea popular para reescribir la Constitución Islandesa. Todo de forma pacífica. Aprovechando las nuevas herramientas de las redes sociales y generando una interacción semanal para agrupar opiniones, rectificar y ratificar de modo inclusivo las ideas de la ciudadanía. El eco mediático fue mínimo, ni prensa ni televisión.
En noviembre de 2010 el pueblo Islandés escogió a veinticinco ciudadanos sin filiación política para conformar la Asamblea Constituyente encargada de redactar la nueva Constitución Islandesa (se presentaron 522 a las candidaturas, para lo cual era necesario ser mayor de edad y tener el apoyo de 30 personas). Katrín Oddsdóttir, licenciada en periodismo y con una maestría en Derechos Humanos fue miembro de ese consejo. “Es sorprendente escuchar que la gente de España está utilizando Islandia como referencia en su lucha por la justicia. Estoy orgullosa y conmovida al oír eso. Hemos estado trabajando en la Asamblea Constituyente y va muy bien. Esto es una parte importante de la cura de la identidad de la ciudadanía. La constitución es el contrato básico de la sociedad. Si la sociedad se ha roto a causa de la inmoralidad y los crímenes económicos es muy importante poner al día la Constitución y proteger la paz en la sociedad. Si el contrato social en España se ha roto yo les recomendaría que lo reparen y esto es algo que deben hacer los ciudadanos, no sólo a los abogados, no sólo los políticos.”
Hördur Torfason añade: “Mi consejo sería que defináis unas propuestas concretas, 3 ó 4 a lo sumo, las presentéis a los políticos y les deis seguimiento hasta que se cumplan. Después se les vuelven a presentar más propuestas. Ellos trabajan para nosotros, pero NO pueden hacerlo si no les decimos claramente lo que queremos que hagan.”
¿Quién guarda a los guardianes?¿quién gobierna a los gobiernos? No es ético para los ciudadanos aceptar que sean los bancos y las grandes empresas. Quizá son revoluciones de estar por casa, pero su esencia -su cogollo- es ciudadano y legítimo, la gente común está quitándose la venda, destapándose los oídos, y abriendo la boca. El pensamiento único parece que quiere ser sustituido por el pensamiento diverso. La política está varada en la figura de la representación, y esa profesionalización de la gestión, ya ha demostrado que favorece a grupos de poder, el análisis sistémico de las políticas de rescate lo evidencia bajo parámetros cuantificables. Esta cultura política privatizadora ha mostrado sus límites (y sus colmillos), es tiempo de la emergencia subterránea, de ser generoso y de la innovación social: con presupuestos participativos, sistemas de intercambio sin correlato con el dinero (moneda social o los sistemas de intercambio y trueque o LETS -Local Exchange Trading Systems-), bancos de tiempo, iniciativas de reciprocidad comunitaria, cooperativas de producción y consumo, producción agrícola de proximidad, recursos de propiedad común, cooperativas de crédito, banca ética, estricta Responsabilidad Social Empresarial (pero diferenciándola de la RSC de las multinacionales, que es utilizada como actividad estratégica en la competencia comercial, peligro evidenciado por Kenneth Goodpaster y John Mathews, que alertan del peligro que entrama que el poder corporativo se inmiscuya en temas sociales y políticos (como describe y analiza el documental The Corporation). Al hilo de las protestas del 15M hasta la actualidad, y emulando a los pioneros islandeses, los referéndos periódicos pueden ser la clave de decisiones ciudadanas vivas.
Recordemos a Murray Bookchin fundador de la ecología social y uno de los pioneros del movimiento ecologista, siempre insistía en la importancia de unos de los principios básicos para implicarse en la realidad: la audacia. “Pequeños grupos de personas pueden cambiar el mundo si están dispuestos a correr riesgos y nadar contra la corriente de la historia”. Lo que acontecido en Islandia evidencia la certeza de dichas afirmaciones. Y el trovador incitador, el comprometido y audaz ciudadano Hördur Torfason, nos lo recordó hace bien poco, y él sabe de lo que habla “Seguramente, ninguno de nosotros tenga las soluciones, pero sí tenemos una visión compartida y queremos resistirnos al sistema que hay, por lo que os recomiendo que resistáis y os mantengáis con el objetivo común de lograr un mundo mejor y con menos corrupción”.
No nos queda otra: confiar en el proceso, conservando la templanza.
(CC) texto + ilustraciones: Marc Masmiquel / ilustración “indignáos”: voces con futura / fotografías: Olmo Calvo/ 2011

No hay comentarios:
Publicar un comentario