11 de julio de 2011
Videos de México
LIBRERIAS GANDHI METROLIBRO
Sondeo a gestión de Calderón
Muertos en Michoacán
Farsa electoral
Continúan asesinatos por cárteles de narcotráfico en México
En México, al menos 20 personas fueron asesinadas por un grupo de sicarios en un bar en la ciudad de Monterrey, y en las afueras de la Ciudad de México, se encontraron 11 cadáveres en un pozo de agua. TeleSUR
Comando masacra a 20 en bar de Monterrey
El comando armado irrumpió cerca de las 22:00 horas en el antro conocido como el Sabino Gordo, ubicado en el Centro de Monterrey.
Videos del Mundo
Facundo Cabral defensor del amor y la paz mundial
La trova latinoamericana esta de luto, por el asesinato en Guatemala de Facundo Cabral. Por la muerte del cantautor, el gobierno guatemalteco decretó tres días de duelo nacional. Cabral fue asesinado por un grupo armado a las 05H30 locales en el llamado Bulevar Liberación que conduce al Aeropuerto Internacional La Aurora de Ciudad de Guatemala. La caravana que trasladaba al artista fue sorprendida por dos vehículos desconocidos, cuyos pasajeros lo mataron a tiros. TeleSUR
La descarga…
Mensaje URGENTE para Santiago Creel Miranda:
Senador, el dinero otorgado como “financiamiento a los partidos políticos el año pasado fue de: Tres mil 633 millones 67 mil 851 pesos
Equivalente a: 68 millones 548 mil 450 salarios mínimos
Ya no hociquees Santiago que quieres transparentar a los Sindicatos, el buen juez por su casa empieza…
Violencia: mensajes inadmisibles
En días recientes, diversos organismos defensores de derechos humanos han denunciado el atentado sufrido por Oralia Villaseñor Vázquez, esposa de uno de los 15 ciudadanos desaparecidos por presuntos elementos de la Secretaría de Marina en Nuevo Laredo, Tamaulipas, entre el primero y el 23 de junio, y cuya casa fue baleada con armas de alto poder la madrugada del pasado domingo. El episodio empata con un panorama en que se multiplican las denuncias por acciones de intimidación o de represalia cometidas por elementos de las fuerzas armadas o por funcionarios públicos contra las víctimas de la violencia que se desarrolla en el país: por citar algunos, recientemente el sacerdote Alejandro Solalinde señaló que miembros de la Procuraduría General de la República han intimidado a testigos del secuestro de migrantes ocurrido en Medias Aguas, Veracruz, a finales de junio pasado, y a ello han de sumarse las acusaciones de diversos activistas de derechos humanos en Ciudad Juárez, quienes han afirmado ser objeto de hostigamiento por parte del Ejército.
El hecho es que hay indicios claros y preocupantes, en este y en otros episodios, de un designio por silenciar las voces que se atreven a denunciar los abusos que involucran a servidores públicos supuestamente encargados de salvaguardar el estado de derecho en el territorio. Tales indicios agravan un panorama particularmente devastador, marcado por la falta de esclarecimiento de crímenes como el cometido por supuestos integrantes de la Marina en Nuevo Laredo, y por la consecuente ausencia de castigo para los responsables. Si resulta grave y alarmante el involucramiento de soldados o marinos en episodios de desapariciones forzadas o ejecuciones extrajudiciales, ahora, con la situación de riesgo en que se encuentran quienes denuncian esos crímenes, se pone en perspectiva la colocación de la población en general, empezando por los deudos de las víctimas, ante un doble agravio: el que sufren con la pérdida de sus familiares y conocidos, y el que padecen cuando se atreven a exponer ante la opinión pública esos atropellos.
La circunstancia descrita configura, en el entorno cercano de las víctimas de la violencia, pero también en la población en general, un mensaje terrible: que los asesinatos, las desapariciones forzadas y en general las violaciones graves a los derechos humanos que involucran a funcionarios públicos son sucesos soslayables e incluso aceptables en aras del fin supremo de combatir al crimen organizado, y que los afectados por estos sucesos pueden enfrentar la disyuntiva de persistir en sus demandas de justicia y esclarecimiento o salvaguardar su propia integridad física.
Desde hace más de cuatro años, cuando se pusieron en marcha los espectaculares operativos policiaco-militares en contra del crimen organizado, el gobierno federal ha demandado el respaldo irrestricto y acrítico de la población y la participación de ésta en la tarea de denunciar actos ilícitos. Al parecer, el discurso oficial omite que un factor principal de agresión y violencia en contra de la población es la propia fuerza pública y que el Estado debe garantizar ante todo los derechos de las víctimas de los delitos, principalmente de aquellos cometidos por los propios servidores públicos. Sin embargo, episodios como el comentado no hacen sino alimentar el sentir generalizado de zozobra, temor e incertidumbre que enfrenta la población en general, y la desconfianza de ésta en los cauces institucionales de procuración de justicia, y tales condiciones son las menos propicias para conseguir el respaldo y consenso social que el gobierno tanto demanda.
La inteligencia contra el narcotráfico
Hace pocos días escuché una conversación en Boston sobre las alternativas para reducir la violencia en México. Uno de los participantes en la charla, un periodista estadunidense veterano decía que si México no alcanzaba a modernizar su policía federal y la habilitaba para combatir al narcotráfico, iba a crecer la tentación de Estados Unidos de invadir a México para combatir de frente a las organizaciones criminales mexicanas.
Ese por supuesto es el escenario más pesimista que supone la ingobernabilidad, el derrumbe del Estado mexicano y su imposibilidad para controlar la ola de violencia. Sin embargo, aunque sea apocalíptico, este escenario deber ser considerado dentro de las posibilidades que pueden ocurrir en los próximos años si el gobierno mexicano fracasa en su intento de contener la violencia.
Por lo pronto, Estados Unidos ha aumentado sus capacidades para recoger información de inteligencia sobre lo que sucede en México, para tomar decisiones y definir los mejores cursos de acción frente a la violencia que aqueja a México.
Los esfuerzos han sido liderados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por su sigla en inglés), que ha modernizado los sistemas de información sobre México desde 1996 con la creación de una red experimental secreta, llamada Proyecto Piloto México, que empleaba tecnología avanzada de comunicación para recolectar y distribuir información sobre crisis económicas, inestabilidad política, narcotráfico, lavado de dinero, tráfico de indocumentados y corrupción en México.
El Proyecto Piloto México fue dado a conocer en una Conferencia sobre Iniciativas de Colaboración del Gobierno de Estados Unidos, organizada por la Agencia de Inteligencia Militar (DIA), la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), el Grupo de Trabajo sobre Colaboración Intelink (ICWG) y la Agencia Nacional de Imágenes y Mapas del Departamento de Defensa (NIMA, por su sigla en inglés, como las anteriores).
Según el proyecto, los usuarios de la información incluirían al presidente de Estados Unidos, a los secretarios de Justicia, Estado y Defensa, así como al comandante del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, quienes accederían a los datos a través de computadoras portátiles.
Este énfasis en México le ha permitido a la comunidad de inteligencia avanzar en la investigación de los casos más relevantes de la violencia relacionada con el narcotráfico en México.
Algunas de esas investigaciones son muy recientes y ponen en tela de duda la integridad del aparato político y militar de México, definitivamente afectado por la corrupción y el contacto con organizaciones criminales.
Según documentos desclasificados mediante el Acta de Libertad de Información de Estados Unidos, la CIA abrió el 8 de octubre de 2010 un caso numerado F-2011-00072 con el título “Policías y militares mexicanos acusados de actuar como transportadores de droga para el cartel de los Zetas, septiembre de 2004-presente”. Los documentos están disponibles en el sitio www.documentcloud.org, creado por la red de Reporteros y Editores de Investigación (IRE, por su sigla en inglés), una organización profesional de periodistas con sede en la Universidad de Columbia, Missouri.
Los casos registrados no se limitan a México, sino a cualquier área geográfica de interés para los narcotraficantes mexicanos. Según reportes de la embajada de Estados Unidos en Guatemala, los Zetas han logrado el apoyo de soldados guatemaltecos quienes supuestamente los proveen de armas y municiones militares. Esto fue parte de un reportaje publicado en El Periódico, de Guatemala, sobre la desaparición de un lote de armas en un arsenal del Ejército guatemalteco. Militares de ese país estuvieron vinculados con el robo de las armas y su entrega a los Zetas, según El Periódico.
En una lista de casos activos entre el 1 de octubre y el 31 de diciembre de 2010, desclasificada mediante el Acta de Libertad de Información, la CIA presenta una serie de casos relacionados con México. Entre ellos están el caso F-2011-00070, abierto el 8 de octubre de 2010 con el título “Violencia contra periodistas mexicanos desde septiembre de 2010”. El mismo día fue abierto el caso F-2011-00071 con el nombre de “Asesinato de tres personas conectadas con el consulado de Ciudad Juárez, México 3/4/2010 al presente” (sic).
La CIA ha seguido de cerca los asesinatos relevantes en el último año. El 20 de octubre de 2010, la agencia abrió otro caso numerado F-2011-00135 con el título “Asesinato de Edelmiro Cavazos, Marco Antonio Leal y Alexander López García, junio-septiembre 2010”. Cavazos, alcalde de Santiago, Nuevo León, fue secuestrado en su casa y posteriormente asesinado. Arturo Beltrán Leyva también cuenta con el expediente F-2011-00180, 2000-presente”.
Los sistemas de inteligencia de la CIA serán reforzados por la intervención de otras agencias de seguridad estadunidenses. El Departamento de Seguridad Interna destinó 97.8 millones de dólares para crear unidades del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por su sigla en inglés) dedicadas a combatir el tráfico de armas y drogas. De esos recursos, ICE dedicará 70 millones de dólares para contratar a 349 agentes de inteligencia y analistas criminales y crear una Célula de Inteligencia para la Violencia Fronteriza.
Este incremento de los recursos de inteligencia estadunidenses sobre México puede ser explicado también por la proverbial desconfianza que los agentes de ese país sienten hacia sus contrapartes mexicanas. Si las agencias de inteligencia civil y militar tuvieran un papel más relevante en la estrategia general del gobierno mexicano frente al narcotráfico, no habría necesidad de que Estados Unidos sobredimensione su propio aparato de inteligencia sobre México de la misma manera en la que lo está haciendo ahora. La cooperación con la Policía Federal mexicana y con el Ejército Mexicano está mermada y es obvio que los nuevos interlocutores de las agencias de seguridad estadunidense son los miembros de la Armada de México.
Paradójicamente, el gobierno mexicano sigue considerando a la violencia del narcotráfico como el resultado exitoso de su política antinarcóticos y no como evidencia de su fracaso. No existe ningún indicio de que en el corto plazo vaya a ocurrir una modificación drástica del enfoque punitivo-militar de esta administración por otro concentrado en la reducción del consumo de drogas, la educación y el mejoramiento de las condiciones de vida de las poblaciones afectadas no sólo por el narcotráfico, sino por el desempleo y la carencia de oportunidades reales de sobrevivencia.
Aunque la política de seguridad requiere un énfasis mayor en los sistemas de inteligencia, tanto táctica como estratégica, es evidente también que esta visión informada de la realidad mexicana debe conducir a políticas más integrales, que vayan más allá de un enfoque restringido de seguridad.
Esto era un poco difícil de explicar en la charla de Boston. Por eso decidí que mis colegas expusieran sus puntos de vista. Yo me limité a decir que ni la militarización de la lucha antidroga, ni la hipotética invasión estadunidense a México solucionarían ningún problema ni para México ni para Estados Unidos. Por el contrario, llevarían al problema de la violencia hacia un nivel aún más grave y extendido. Y si de escenarios pesimistas hablamos, entonces nos enfrentaríamos a una violencia que rebasaría las fronteras mexicanas y se dispersaría por el territorio estadunidense y centroamericano. Una probada de ese escenario ocurre ahora en Guatemala.
Cabralesca-Rocha
El fin de Elba Esther Gordillo
Jorge Zepeda Patterson
¿Es posible un elbazo? ¿Hay manera de deshacerse políticamente de Elba Esther Gordillo? Desde luego que es una tarea urgente, pero tendría que ver más con la filigrana que con el nocaut.
Si el modelo sindicalista de Elba Esther fuera un virus, sería una mutación mucho más resistente y dañina que las versiones originales encarnadas en Fidel Velázquez e incluso en “La Quina”. Lo que ha sucedido con Gordillo y el poder que ha adquirido su grupo político, rebasa los límites del mero corporativismo para incidir en abierto faccionalismo. Ningún presidente del país había entregado un pedazo del gabinete a cambio del apoyo de un líder sindical como lo hizo Calderón. La formación del Panal y su utilización como moneda de cambio de votos, le ha permitido a Gordillo subastar su apoyo cada tres años en pujas cada vez más onerosas. Tras cada elección el SNTE emerge con más posiciones políticas, que a su vez lo hacen más poderoso, codiciado e invulnerable. ¿Cómo romper este círculo vicioso? El país tendría que reaccionar para conjurar este virus que amenaza la precaria salud de las instituciones. Pero, ¿hay vacuna contra el poder de Elba Esther Gordillo?
Contra la opinión de algunos colegas, estoy convencido de que Calderón no tiene posibilidades de operar un quinazo en contra de La Maestra. Primero, porque carece de los instrumentos políticos: el Congreso, dominado por los priístas, ya salió en defensa de la líder al iniciar una investigación en contra de Miguel Ángel Yunes, su detractor. El poder judicial, que tendría que ser el ejecutor de la estrategia, carece de la solvencia técnica para encarar a esta enemiga, más poderosa que los enfrentados en los casos fallidos de Michoacán y Hank Rhon. En una palabra, frente al formidable tablero de botones y palancas que tuvo Carlos Salinas para deshacerse de “La Quina”, Calderón da manotazos fútiles sin aliados y no muchos querrán meterse con ella.
Pero sobre todo, el Presidente no puede arriesgarse a incendiar la pradera en el último año de su gobierno. La actuación de los maestros disidentes en Oaxaca es muestra en pequeña escala de lo que podría suceder a nivel nacional si el SNTE tuviera que luchar por sus prebendas. Las protestas del SME constituyen un juego de niños comparado con la potencial inestabilidad que provocarían más de un millón de maestros movilizados.
No creo, pues, que vaya existir un “elbazo” en lo que resta del sexenio. Pero sí creo que el próximo gobierno, no importa de qué partido sea, deberá priorizar en su agenda desmontar el poder del SNTE en materia electoral. La autonomía de Gordillo y sus lealtades, esquivas y efímeras, resultan disfuncionales para el país. El proyecto político de Peña Nieto está centrado en el restablecimiento de una suerte de presidencialismo para ampliar los márgenes de maniobra de Los Pinos. Necesariamente esto implica reducir la fuerza que ante la debilidad institucional han adquirido los poderes de facto: gobernadores, cárteles, líderes sindicales y monopolios.
El mejor momento, el único, para enfrentarse a un poder tan grande como el de La Maestra es a principios del sexenio, mientras un presidente aún disfruta del bono de popularidad que otorga el triunfo. El manual del político profesional, inventado por los priístas, indica que la manera más tersa de lograr el descabezamiento de un líder sindical es mediante la construcción de un liderazgo alternativo al que con paciencia y jalea real puedan hacer digno de la corona. Fue la manera en que Salinas destronó a Carlos Jonguitud y convirtió en reina del panal a Elba Esther.
Las relaciones entre Gordillo y Peña Nieto apenas comienzan, pero serán decisivas en el desenlace de esta historia. Todo favorece al priísta, a condición de que maneje bien sus fichas. Fox y Calderón estaban más urgidos de una alianza con La Maestra pues enfrentaban comicios mucho más competidos que Peña Nieto. No creo que el del Edomex vaya a comprar tan caro como los panistas el amor del Panal. Entre otras cosas, porque Elba Esther ha quemado naves con el PAN y es intransitable para López Obrador. El reciente pleito de La Maestra con Calderón, no hace más que abaratar el costo de la negociación para Peña Nieto. Podría bastar algo de cariño, y poco más. Eso le dejaría al nuevo equipo más amplios márgenes para someter al poder desmesurado de Gordillo.
Cualquier otro escenario, me parece, condena al país al riesgo de una desestabilización con daños de difícil pronóstico, o peor aún, una Elba Esther transexenal, eterna e intocable.
Si el modelo sindicalista de Elba Esther fuera un virus, sería una mutación mucho más resistente y dañina que las versiones originales encarnadas en Fidel Velázquez e incluso en “La Quina”. Lo que ha sucedido con Gordillo y el poder que ha adquirido su grupo político, rebasa los límites del mero corporativismo para incidir en abierto faccionalismo. Ningún presidente del país había entregado un pedazo del gabinete a cambio del apoyo de un líder sindical como lo hizo Calderón. La formación del Panal y su utilización como moneda de cambio de votos, le ha permitido a Gordillo subastar su apoyo cada tres años en pujas cada vez más onerosas. Tras cada elección el SNTE emerge con más posiciones políticas, que a su vez lo hacen más poderoso, codiciado e invulnerable. ¿Cómo romper este círculo vicioso? El país tendría que reaccionar para conjurar este virus que amenaza la precaria salud de las instituciones. Pero, ¿hay vacuna contra el poder de Elba Esther Gordillo?
Contra la opinión de algunos colegas, estoy convencido de que Calderón no tiene posibilidades de operar un quinazo en contra de La Maestra. Primero, porque carece de los instrumentos políticos: el Congreso, dominado por los priístas, ya salió en defensa de la líder al iniciar una investigación en contra de Miguel Ángel Yunes, su detractor. El poder judicial, que tendría que ser el ejecutor de la estrategia, carece de la solvencia técnica para encarar a esta enemiga, más poderosa que los enfrentados en los casos fallidos de Michoacán y Hank Rhon. En una palabra, frente al formidable tablero de botones y palancas que tuvo Carlos Salinas para deshacerse de “La Quina”, Calderón da manotazos fútiles sin aliados y no muchos querrán meterse con ella.
Pero sobre todo, el Presidente no puede arriesgarse a incendiar la pradera en el último año de su gobierno. La actuación de los maestros disidentes en Oaxaca es muestra en pequeña escala de lo que podría suceder a nivel nacional si el SNTE tuviera que luchar por sus prebendas. Las protestas del SME constituyen un juego de niños comparado con la potencial inestabilidad que provocarían más de un millón de maestros movilizados.
No creo, pues, que vaya existir un “elbazo” en lo que resta del sexenio. Pero sí creo que el próximo gobierno, no importa de qué partido sea, deberá priorizar en su agenda desmontar el poder del SNTE en materia electoral. La autonomía de Gordillo y sus lealtades, esquivas y efímeras, resultan disfuncionales para el país. El proyecto político de Peña Nieto está centrado en el restablecimiento de una suerte de presidencialismo para ampliar los márgenes de maniobra de Los Pinos. Necesariamente esto implica reducir la fuerza que ante la debilidad institucional han adquirido los poderes de facto: gobernadores, cárteles, líderes sindicales y monopolios.
El mejor momento, el único, para enfrentarse a un poder tan grande como el de La Maestra es a principios del sexenio, mientras un presidente aún disfruta del bono de popularidad que otorga el triunfo. El manual del político profesional, inventado por los priístas, indica que la manera más tersa de lograr el descabezamiento de un líder sindical es mediante la construcción de un liderazgo alternativo al que con paciencia y jalea real puedan hacer digno de la corona. Fue la manera en que Salinas destronó a Carlos Jonguitud y convirtió en reina del panal a Elba Esther.
Las relaciones entre Gordillo y Peña Nieto apenas comienzan, pero serán decisivas en el desenlace de esta historia. Todo favorece al priísta, a condición de que maneje bien sus fichas. Fox y Calderón estaban más urgidos de una alianza con La Maestra pues enfrentaban comicios mucho más competidos que Peña Nieto. No creo que el del Edomex vaya a comprar tan caro como los panistas el amor del Panal. Entre otras cosas, porque Elba Esther ha quemado naves con el PAN y es intransitable para López Obrador. El reciente pleito de La Maestra con Calderón, no hace más que abaratar el costo de la negociación para Peña Nieto. Podría bastar algo de cariño, y poco más. Eso le dejaría al nuevo equipo más amplios márgenes para someter al poder desmesurado de Gordillo.
Cualquier otro escenario, me parece, condena al país al riesgo de una desestabilización con daños de difícil pronóstico, o peor aún, una Elba Esther transexenal, eterna e intocable.
El peor panista
Itinerario Político
Ricardo Alemán
Es probable que –en su momento– la historia coloque al gobierno de Felipe Calderón muy por encima de la gestión de Vicente Fox –dado que el guanajuatense comparte lugar con los peores presidentes– e incluso es posible que se coloque por arriba de uno que otro presidente surgido del PRI. Claro, si la evaluación se hace sin fanatismo y lejos del odio.
Pero también es cierto que cuando la historia repase la gestión de Felipe Calderón en relación al desempeño del PAN, sin duda que el actual mandatario mexicano podría resultar calificado como el peor panista. ¿Por qué? Respuesta de párvulos. Porque el Calderón presidente de los mexicanos, hizo todo aquello que cuestionó, combatió y contra todo lo que luchó el Calderón presidente del partido azul. En pocas palabras, que Felipe Calderón habría sido no sólo el arquitecto –acaso hasta el albañil– de la penosa regresión que vive el PAN.
¿Y de que regresión hablamos?
De la pérdida de valores, mística, doctrina y, sobre todo, de que el PAN perdió toda su capacidad de formar cuadros gestados en la cultura democrática por la que luchó durante más de medio siglo el partido azul. Y si existen dudas, basta comprobar que Acción Nacional no ha ganado una sola elección –en años recientes– con cuadros surgidos de su cantera. En las elecciones de 2010, debió sumarse al PRD y postular a ex priístas para ganar en los estados de Oaxaca, Puebla, Sinaloa y Guerrero. Ya en el paquete electoral de 2011, el partido azul fue aplastado y relegado al tercer lugar en el estado de México, en tanto que en Nayarit llevó como candidata a una ex priísta y ex perredista.
Pero el gravísimo problema que vive el PAN –y que enfrenta en tiempos cruciales como el de la sucesión presidencial– no se exhibe sólo en la falta de cuadros y candidatos para convertirse en alternativa de poder al PRI y al PRD. No, el mayor problema es que los azules –igual que les pasa a los amarillos del PRD– fueron víctimas del “Síndrome de Estocolmo”. ¿Y eso que quiere decir? Muy fácil, que los dirigentes del PAN que asumieron el apostolado de echar al PRI del poder, terminaron por hacer suyas todas las prácticas del viejo PRI; claro, una vez que los azules llevaron al poder.
¿Cómo son hoy los gobiernos del PAN, desde el federal de Felipe Calderón, hasta el más humilde alcalde azul? Son copias burdas, vulgares y groseras del PRI; de la cultura del poder vertical, corrupto, transa y autoritario; del poder clientelar, despótico, nada democrático y abusivo. Y por eso, porque se convirtieron en gobiernos peores que los del PRI, el PAN perdió –por ejemplo– todo el llamado corredor azul en el Estado de México. Y si tienen dudas, las disiparán en gobiernos como Guanajuato, Jalisco, Baja California –norte y sur– y en las alcaldías azules.
Pero “la perla” de que el PAN es víctima del “Síndrome de Estocolmo” –y del éxito del PRI en colonizar a la derecha y a la izquierda– la vemos en la gestión de Calderón. ¿Qué fue lo primero que hizo en el PAN, cuando llegó a la Presidencia de la República? Todos lo saben; Calderón inició la etapa de imposición de los presidentes del partido desde la casa presidencial.
Y es que Calderón impuso de manera grosera –como presidentes del PAN– a sus amigos Germán Martínez y César Nava. Y los dos comparten hoy ese selecto grupo de los peores presidentes del PAN. ¿Qué hizo la familia Calderón-Zavala en el caso de la presidencia de Gustavo Madero? Lo mismo, llevar a la jefatura del partido azul a un bulto que tampoco ha sido capaz de ganar ninguna elección.
¿Y qué ha hecho Felipe Calderón en la preparación, conducción y operación de la sucesión presidencial? Todo lo que por décadas cuestionó el PAN. Es decir, se olvidó de la preparación de cuadros desde abajo y prefirió la fórmula del amiguismo, el oportunismo y el arribismo. ¿Tienen dudas?
Santiago Creel y Alonso Lujambio fueron consejeros del IFE; cargo que alcanzaron porque juraron ser apartidistas. Y hoy presumen su dizque sangre azul. Ernesto Cordero tiene de panista lo que de astronauta, en tanto Javier Lozano se formó y forjó en el PRI. ¿Y qué tal con la señora Josefina Vázquez Mota? Nadie debe olvidar que surgió no de la cantera azul, sino de los grupos emergentes del PAN, igual que el oportunista y vividor gobernador de Jalisco, Emilio González. ¿De esa “cantera” saldrá el candidato del PAN? ¡Que nadie se queje cuando pierdan! Al tiempo.
Pero también es cierto que cuando la historia repase la gestión de Felipe Calderón en relación al desempeño del PAN, sin duda que el actual mandatario mexicano podría resultar calificado como el peor panista. ¿Por qué? Respuesta de párvulos. Porque el Calderón presidente de los mexicanos, hizo todo aquello que cuestionó, combatió y contra todo lo que luchó el Calderón presidente del partido azul. En pocas palabras, que Felipe Calderón habría sido no sólo el arquitecto –acaso hasta el albañil– de la penosa regresión que vive el PAN.
¿Y de que regresión hablamos?
De la pérdida de valores, mística, doctrina y, sobre todo, de que el PAN perdió toda su capacidad de formar cuadros gestados en la cultura democrática por la que luchó durante más de medio siglo el partido azul. Y si existen dudas, basta comprobar que Acción Nacional no ha ganado una sola elección –en años recientes– con cuadros surgidos de su cantera. En las elecciones de 2010, debió sumarse al PRD y postular a ex priístas para ganar en los estados de Oaxaca, Puebla, Sinaloa y Guerrero. Ya en el paquete electoral de 2011, el partido azul fue aplastado y relegado al tercer lugar en el estado de México, en tanto que en Nayarit llevó como candidata a una ex priísta y ex perredista.
Pero el gravísimo problema que vive el PAN –y que enfrenta en tiempos cruciales como el de la sucesión presidencial– no se exhibe sólo en la falta de cuadros y candidatos para convertirse en alternativa de poder al PRI y al PRD. No, el mayor problema es que los azules –igual que les pasa a los amarillos del PRD– fueron víctimas del “Síndrome de Estocolmo”. ¿Y eso que quiere decir? Muy fácil, que los dirigentes del PAN que asumieron el apostolado de echar al PRI del poder, terminaron por hacer suyas todas las prácticas del viejo PRI; claro, una vez que los azules llevaron al poder.
¿Cómo son hoy los gobiernos del PAN, desde el federal de Felipe Calderón, hasta el más humilde alcalde azul? Son copias burdas, vulgares y groseras del PRI; de la cultura del poder vertical, corrupto, transa y autoritario; del poder clientelar, despótico, nada democrático y abusivo. Y por eso, porque se convirtieron en gobiernos peores que los del PRI, el PAN perdió –por ejemplo– todo el llamado corredor azul en el Estado de México. Y si tienen dudas, las disiparán en gobiernos como Guanajuato, Jalisco, Baja California –norte y sur– y en las alcaldías azules.
Pero “la perla” de que el PAN es víctima del “Síndrome de Estocolmo” –y del éxito del PRI en colonizar a la derecha y a la izquierda– la vemos en la gestión de Calderón. ¿Qué fue lo primero que hizo en el PAN, cuando llegó a la Presidencia de la República? Todos lo saben; Calderón inició la etapa de imposición de los presidentes del partido desde la casa presidencial.
Y es que Calderón impuso de manera grosera –como presidentes del PAN– a sus amigos Germán Martínez y César Nava. Y los dos comparten hoy ese selecto grupo de los peores presidentes del PAN. ¿Qué hizo la familia Calderón-Zavala en el caso de la presidencia de Gustavo Madero? Lo mismo, llevar a la jefatura del partido azul a un bulto que tampoco ha sido capaz de ganar ninguna elección.
¿Y qué ha hecho Felipe Calderón en la preparación, conducción y operación de la sucesión presidencial? Todo lo que por décadas cuestionó el PAN. Es decir, se olvidó de la preparación de cuadros desde abajo y prefirió la fórmula del amiguismo, el oportunismo y el arribismo. ¿Tienen dudas?
Santiago Creel y Alonso Lujambio fueron consejeros del IFE; cargo que alcanzaron porque juraron ser apartidistas. Y hoy presumen su dizque sangre azul. Ernesto Cordero tiene de panista lo que de astronauta, en tanto Javier Lozano se formó y forjó en el PRI. ¿Y qué tal con la señora Josefina Vázquez Mota? Nadie debe olvidar que surgió no de la cantera azul, sino de los grupos emergentes del PAN, igual que el oportunista y vividor gobernador de Jalisco, Emilio González. ¿De esa “cantera” saldrá el candidato del PAN? ¡Que nadie se queje cuando pierdan! Al tiempo.
¿Qué dijo?-Hernández

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