Espectáculo lamentable
Irma Eréndira Sandoval
Felipe Calderón ha calificado de
espectáculo lamentableel intercambio de acusaciones entre Elba Esther Gordillo y Miguel Ángel Yunes. Pero lo verdaderamente lamentable es la total abdicación del gobierno federal para defender la institucionalidad democrática de cara a las presiones y chantajes de los poderes fácticos. Como buen yerno y alfil político de Gordillo, el subsecretario de Educación Básica, Fernando González, ha salido a defender a su suegra afirmando con enorme descaro que
vivimos en un país de leyes, no de chismes. Sin embargo, el problema de fondo es precisamente la vulnerabilidad de un estado de derecho en el que personajes como Gordillo, Yunes, González, Guzmán Loera, Montemayor, Hank Rhon, Ruiz y Marín, todos los días demuestran con sus acciones que la ley misma se ha convertido en un
chisme, cuyo continuo abuso siempre queda en la impunidad.
Ni Gordillo ni el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE)
han respondido al emplazamiento directo de su ex aliado incómodo para que la
presidenta vitalicia del sindicato permita que un auditor externo revise
sus cuentas personales, bienes patrimoniales, ingresos, gastos de inversión, cuentas de cheques, sus tarjetas de crédito y los ingresos que sustentan su ritmo de vida, así como el manejo discrecional que se le ha dado al Fondo para el Retiro de los Trabajadores de la Educación. Eso sí, el Partido Nueva Alianza (Panal) celebra ya la decisión de la Comisión Permanente de solicitar a la Secretaría de la Función Pública (SFP) y a la Procuraduría General de la República (PGR) una investigación a fondo del manejo financiero del Issste durante el periodo de Yunes.
Sin embargo, de poco sirve que políticos, diputados y analistas exijan que
las instancias competentes realicen las investigaciones correspondientessi como todos sabemos estas indagaciones suelen terminar en simulaciones y encubrimientos. Recordemos, por ejemplo, los estériles resultados de aquella
rigurosa investigaciónque la SFP hiciera a los contratos de dudosa legalidad celebrados entre Pemex y la familia Mouriño.
Más que pedir investigaciones de la SFP al Instituto de Seguridad y Servicios
Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste), la exigencia debería ser que
el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y la PGR inicien inmediatamente
una revisión al manejo financiero del SNTE, así como a los ingresos, gastos y
declaraciones fiscales de Gordillo y sus familiares más cercanos. El fisco tiene
el derecho de averiguar la legalidad de los movimientos financieros realizados
por personas físicas y morales, así como la obligación de comprobar la veracidad
de todas las declaraciones fiscales. Si las acusaciones de Yunes Linares son
ciertas, muy probablemente se podrían configurar los delitos de enriquecimiento
ilícito o de fraude fiscal en contra de
la maestra, así como otras faltas en contra de los altos funcionarios del SNTE por haber desviado los fondos de sus agremiados hacia un partido político sin su conocimiento.
Otra auditoría de suma urgencia sería la relativa al manejo de los recursos
en la Secretaría de Educación Pública (SEP). En particular urge revisar los
fideicomisos que se han creado para financiar indirectamente al SNTE. Las
irregularidades que han podido conocerse respecto del manejo de Enciclomedia y
las fiestas del Bicentenario demuestran que en la SEP también
hay gato encerrado. Desde su llegada al puesto, el secretario Alonso Lujambio no se ha interesado por defender la institucionalidad, sino solamente por aprovechar las redes y el poder político de Gordillo.
Todo lo anterior renueva la exigencia en favor de ampliar los horizontes de
la transparencia. Más allá de poder acceder a las cuentas del gobierno, también
habría que convertir en sujetos obligados de las leyes de transparencia a
sindicatos, partidos políticos, y las corporaciones dominantes en los medios de
comunicación.
Siguiendo la sabia alocución de Marx sobre la repetición de los
acontecimientos históricos, la
tragediadel quinazo de Carlos Salinas hoy se convierte en la
comedia del Hankazo y el Elbazode Calderón. Por medio de un golpe mediático y autoritario, Salinas quiso reconquistar parte de la legitimidad no obtenida en las urnas. Hoy, los fallidos y tardíos intentos de parte de Calderón de hacer lo mismo han terminado por hundirlo aún más en el pozo del desprestigio.
Investigadora y Coordinadora del Laboratorio de Documentación y Análisis de
la Corrupción y la Transparencia del IIS-UNAM.
Por diosito-Helguera

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