20 de julio de 2011
Videos de México
Grupo Jaguares se revela contra gobierno mexicano en entrevista
El narco por un juego
México en alerta por el huracán Dora
Las autoridades de México se mantienen en alerta por el huracán Dora, esto por la proximidad del fenómeno meteorológico ante las costas del país. TeleSUR
Aumentan las desapariciones en carreteras de México
Los mexicanos optan cada vez menos por viajar en autobús, ya que en México, la desaparición de personas en las carreteras es una realidad innegable, los ciudadanos buscan desesperadamente a sus familiares desaparecidos. TeleSUR
Se desploman tres trabes en Periférico
El percance se registró alrededor de las dos de la mañana de este martes, cuando los trabajadores de la empresa OHL, realizaban maniobras con una grúa hidráulica y ésta se ladeó, lo que provocó que se perdiera el control de la maquinaria y las trabes
Videos del Mundo
Se entrega informe médico sobre la causa muerte de Allende
El servicio médico legal de Chile entregó un informe claro para aclarar la causa de muerte del ex presidente Salvador Allende. Se trata de los resultados de las pruebas a las que fue sometido el cadáver del ex mandatario. TeleSUR
Salvador Allende, instauró un gobierno socialista y revolucionario
Se cumplen 37 años de la muerte del presidente chileno Salvador Allende, quien perdió la vida durante el golpe de Estado militar que dio lugar a la dictadura de Augusto Pinochet. TeleSUR
Análisis sobre espionaje telefónico en Inglaterra
El periodista colombiano, Carlos Lozano, víctima de espionaje telefónico en su país, dijo que las chuzadas telefónicas en Inglaterra, coloca en el centro del debate, el cómo algunos medios de comunicación se prestan para este tipo de espionaje en complicidad con agencias de inteligencia y con servicios de inteligencia del Estado, como en el caso de Colombia. TeleSUR
El beso de Lula que tiene hablando a todo Brasil
El ex presidente brasileño sorprendió a todos al estamparle un fuerte beso en la boca a una sindicalista a la salida de un acto político. "Se me aflojaron las piernas", reconoció la mujer.
Luiz Inacio Lula da Silva besó en la boca a una dirigente sindical, quien no pareció estar molesta con el episodio. Es más, aseguró que ni su marido ni sus hijos le harán reproches. "Yo me dije en ese momento Dios mío, un beso a Lula y luego se me aflojaron las piernas", declaró la sindicalista Alzira Hardtkopp Martins.
La foto del beso en la boca, de Lula y Hardtkopp, ocupó la portada de vario medios brasileños. Resulta que el ex mandatario conserva muchos seguidores fieles y todos quieren saludarlo cada vez que se mezcla con las multitudes. En esa situación llegó el inesperado beso: el tumulto le jugó una mala pasada a Lula.
El ex presidente venía de pronunciarse un congreso del Partido de los Trabajadores (PT). Allí criticó a las elites que defienden la desigualdad social y aprovechó para anunciar que retomará la actividad política.
La reducción de las desigualdades "incomoda a algunas personas en Brasil" en momentos donde los más carenciados "pueden hasta viajar en avión" y gozan de "una mayor capacidad de consumo", afirmó.
Familias bajan gasto en salud y alimentación
Quienes ganan menos destinaron 48.8 por ciento de su ingreso total a ese rubro; vivienda, otro bien en que también hubo sacrificios.
Debido a una reducción de los ingresos, las familias mexicanas de menores recursos tuvieron que sacrificar el gasto de rubros indispensables como alimentos, bebidas y tabaco, salud y vivienda, esto por los menores recursos con los que contaron en 2010.
De acuerdo con datos del INEGI para 2010, la proporción del gasto que destinaron para la adquisición del componente alimentos, bebidas y tabaco fue de 48.8 por ciento de su ingreso total, cuando en 2008 orientaron 48.9 por ciento.
El tipo de alimentos que las familias mexicanas tuvieron que consumir menos en 2010 respecto a 2008 fueron cereales, leche y sus derivados, aceites y grasas, frutas y bebidas alcohólicas y no alcohólicas.
Por tipo de nutrientes, el INEGI detalló que las calorías, carbohidratos y grasas, así como las proteínas de origen vegetal fueron las que menor consumo presentaron, mientras que mejoró el gastó en vitaminas, minerales y proteínas de origen animal.
Otro rubro sacrificado fue el relacionado con la salud, pues mientras en 2008 las familias más pobres del país destinaban 2.2 por ciento de su ingreso total para ese componente, ahora sólo le destinaron 1.9 por ciento.
En materia de vivienda, el INEGI informó que los hogares más pobres destinaron 8.3 por ciento de su gasto en ese concepto, mientras que dos años antes la proporción del gasto equivalía a 9 por ciento.
Mientras que las familias del primer decil (más pobres) destinan casi la mitad de su ingreso en alimentos, bebidas y tabaco, el décimo decil de la población sólo canaliza 22.4 por ciento de su gasto para ese fin.
Otro rubro donde se marcó una diferencia fue en el de educación y esparcimiento, de acuerdo con el INEGI, las familias de menores recursos apenas proporcionaron en promedio 8.6 por ciento de su gasto para esos servicios, mientras que la población con más ingresos le dedican 20.3 por ciento del ingreso total.
En el gasto de transporte también hay una marcada diferencia, pues mientras la población del primer decil erogó 11.6 por ciento de su gasto para ese rubro, las familias de mayor poder adquisitivo en el país canalizaron para ese concepto 18.6 por ciento de su ingreso.
Claves
Modesto avance
• El coeficiente de Gini del país se ubicó en 0.435 puntos, lo que significó un modesto avance respecto a 2008, lo que indica que el país mejoró su posición en cuanto a la distribución de los ingresos.
• El coeficiente de Gini mide la desigualdad en los ingresos en una nación, donde cero equivale a la perfecta igualdad y 1 corresponde a la perfecta desigualdad.
• Si bien México aún se ubica lejos de una perfecta igualdad, el informe de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares 2010 tuvo una ligera mejoría respecto a 2008.
• En la encuesta de 2008, el coeficiente de Gini del país fue de 0.456, mientras que en 2006 llegó a ser de 0.446.
Sin recursos
8.6%
Es lo que gastaron las familias más pobres en educación y esparcimiento.
8.6%
Es lo que gastaron las familias más pobres en educación y esparcimiento.
México • Alberto Verdusco
México pobre-Ahumada
La tormenta que viene
Ricardo Rocha
La mala es que cada vez somos más pobres. La peor es que todavía no tocamos fondo. Y la catastrófica es que no hay luz al final del túnel.
De ahí nuestra cantaleta de años advirtiendo de los riesgos de la situación cada vez más desesperada de al menos 50 millones de mexicanos en pobreza. Más aún, el agravamiento en los niveles de sobrevivencia de 20 millones, que se ubican en lo que eufemísticamente solemos llamar pobreza extrema y que en cristiano es simple y llanamente miseria; uno de cada cinco mexicanos mordidos por el hambre de cada día.
Por eso no sorprenden –sino a los ilusos– los más recientes datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) que señalan que los ingresos promedio de los hogares mexicanos cayeron 12.3% entre 2008 y 2010 según la encuesta nacional que cada dos años realiza el propio INEGI. Y eso que el porcentaje no considera la inflación, porque en términos corrientes el ingreso monetario en los hogares de México cayó 25% en ese mismo lapso. Como cabeceó “El Universal”, un verdadero desplome.
Y más grave, incluso, es que en el decil (10%) más pobre de la población la caída fue de un brutal 37%, lo que significa un ingreso real de apenas mil 292 pesos al mes, mientras que el 10% más rico perdió 27% de ingresos monetarios en el mismo lapso, con un ingreso real de 32 mil 470 pesos mensuales. Que no es lo mismo prescindir del vino importado para probar el nacional que renunciar al litro de leche de cada mañana.
Con lo que no estoy de acuerdo es con la justificación de que todo se debe a la crisis del mismo periodo. Por supuesto que la crisis global nos pegó como al resto del mundo, pero también es cierto que, por lo pronto, en Latinoamérica fuimos los peor librados en el enfrentamiento de la crisis. Veníamos de un gobierno foxista que dilapidó 400 mil millones de dólares de excedentes petroleros en la engorda burocrática y entramos a un gobierno calderonista de cuates y de cuotas en donde, salvo Agustín Carstens —que se fue porque no aguantó los regaños injustificados—, el resto de sus miembros carece de la mínima calidad profesional para enfrentar los problemas. Esto también cuenta. Y tanto, que ahí están los resultados electorales del 2009, ahora del 2011 y los que vendrán en el 2012.
Añada usted el costo de la guerra perdida contra el narco –con todo y sus 40 mil muertos–, no sólo en lo que hace a los miles de millones de pesos, sino al desgaste de un gobierno que ha empleado la mayor parte de su tiempo y esfuerzo en ejecutarla y justificarla en lugar de construir el futuro que ya tenemos enfrente.
Lo alarmante es que una nueva tormenta se avecina desde el norte. Donde el gobierno de Obama forcejea con el Congreso para obtener un nuevo techo de endeudamiento que le permita pagar a sus impacientes acreedores chinos, europeos y a los propios estadounidenses tenedores de sus bonos. A cambio –siempre hay un pago– de meterle tijera al presupuesto y aumentar impuestos. En cualquier caso el riesgo de una recesión es gigantesco. Ya sabemos lo que nos pasa aquí cuando allá estornudan. Por ello no se requiere de pesimismo para anticipar que una todavía más violenta crisis económica está por llegar.
Lo más grave es que seguimos sin entender que la pobreza no es un asunto de conmiseración –pobrecitos los pobres–, sino un asunto de Estado. Y también de mercado: a nadie conviene que haya tantos pobres porque luego quién compra. En cambio, si logramos elevar el nivel general de ingreso fortalecemos el mercado interno. Además, la pobreza tiene un costo descomunal porque nos ata al pasado a través de subsidios en transporte, viviendas misérrimas y camas de hospital por enfermedades evitables si tuviéramos mejores niveles nutricionales entre los pobres. Por eso es urgente consensuar con decisión un nuevo modelo económico propio que nos dé, al menos, posibilidades para los años que vendrán. Como han hecho en Singapur, Corea, Brasil, Chile o Perú. Aceptar que el futuro ya nos alcanzó.
De ahí nuestra cantaleta de años advirtiendo de los riesgos de la situación cada vez más desesperada de al menos 50 millones de mexicanos en pobreza. Más aún, el agravamiento en los niveles de sobrevivencia de 20 millones, que se ubican en lo que eufemísticamente solemos llamar pobreza extrema y que en cristiano es simple y llanamente miseria; uno de cada cinco mexicanos mordidos por el hambre de cada día.
Por eso no sorprenden –sino a los ilusos– los más recientes datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) que señalan que los ingresos promedio de los hogares mexicanos cayeron 12.3% entre 2008 y 2010 según la encuesta nacional que cada dos años realiza el propio INEGI. Y eso que el porcentaje no considera la inflación, porque en términos corrientes el ingreso monetario en los hogares de México cayó 25% en ese mismo lapso. Como cabeceó “El Universal”, un verdadero desplome.
Y más grave, incluso, es que en el decil (10%) más pobre de la población la caída fue de un brutal 37%, lo que significa un ingreso real de apenas mil 292 pesos al mes, mientras que el 10% más rico perdió 27% de ingresos monetarios en el mismo lapso, con un ingreso real de 32 mil 470 pesos mensuales. Que no es lo mismo prescindir del vino importado para probar el nacional que renunciar al litro de leche de cada mañana.
Con lo que no estoy de acuerdo es con la justificación de que todo se debe a la crisis del mismo periodo. Por supuesto que la crisis global nos pegó como al resto del mundo, pero también es cierto que, por lo pronto, en Latinoamérica fuimos los peor librados en el enfrentamiento de la crisis. Veníamos de un gobierno foxista que dilapidó 400 mil millones de dólares de excedentes petroleros en la engorda burocrática y entramos a un gobierno calderonista de cuates y de cuotas en donde, salvo Agustín Carstens —que se fue porque no aguantó los regaños injustificados—, el resto de sus miembros carece de la mínima calidad profesional para enfrentar los problemas. Esto también cuenta. Y tanto, que ahí están los resultados electorales del 2009, ahora del 2011 y los que vendrán en el 2012.
Añada usted el costo de la guerra perdida contra el narco –con todo y sus 40 mil muertos–, no sólo en lo que hace a los miles de millones de pesos, sino al desgaste de un gobierno que ha empleado la mayor parte de su tiempo y esfuerzo en ejecutarla y justificarla en lugar de construir el futuro que ya tenemos enfrente.
Lo alarmante es que una nueva tormenta se avecina desde el norte. Donde el gobierno de Obama forcejea con el Congreso para obtener un nuevo techo de endeudamiento que le permita pagar a sus impacientes acreedores chinos, europeos y a los propios estadounidenses tenedores de sus bonos. A cambio –siempre hay un pago– de meterle tijera al presupuesto y aumentar impuestos. En cualquier caso el riesgo de una recesión es gigantesco. Ya sabemos lo que nos pasa aquí cuando allá estornudan. Por ello no se requiere de pesimismo para anticipar que una todavía más violenta crisis económica está por llegar.
Lo más grave es que seguimos sin entender que la pobreza no es un asunto de conmiseración –pobrecitos los pobres–, sino un asunto de Estado. Y también de mercado: a nadie conviene que haya tantos pobres porque luego quién compra. En cambio, si logramos elevar el nivel general de ingreso fortalecemos el mercado interno. Además, la pobreza tiene un costo descomunal porque nos ata al pasado a través de subsidios en transporte, viviendas misérrimas y camas de hospital por enfermedades evitables si tuviéramos mejores niveles nutricionales entre los pobres. Por eso es urgente consensuar con decisión un nuevo modelo económico propio que nos dé, al menos, posibilidades para los años que vendrán. Como han hecho en Singapur, Corea, Brasil, Chile o Perú. Aceptar que el futuro ya nos alcanzó.
De los Intocables
Crónicas de la Otra Esquina
Rafael Loret de Mola
Apliquemos un poco la lógica elemental. ¿Por qué el debate legislativo sobre las derramas sucias, procedentes del narcotráfico y volcadas hacia el proselitismo político, fue tan tibio y superficial? En un entorno marcado por las guerras intestinas, las vendettas y ejecuciones, y la infiltración severa de las instituciones por parte de las mafias organizadas –el mandatario Felipe Calderón reconoció que el sesenta por ciento de los elementos policíacos del país está contaminado-, no debió haber lugar para dispersión o desviación alguna sobre este tema de fundamental importancia para la salud ciudadana y la del gobierno.
Sin embargo, las discusiones fueron tímidas y los resultados apenas significativos. Basta con disimular los ingresos non santos, tan “discretamente” como pretendieron algunos alcaldes michoacanos descubiertos en flagrancia, en 2009, para acelerar ritmos de campaña y, por consiguiente, compromisos signados bajo el espectro de una institucionalidad reñida con los intereses colectivos.
¿Puede salvarse el concepto democrático cuando las masas son inducidas mediando fuentes de financiamiento provenientes de la delincuencia organizada y, por ende, del permanente desafío al Estado y la estructura jurídica de la nación? Por supuesto que no y, sin embargo, hay quienes, en todos los tonos concebibles, insisten en que el modelo pervive siempre que devenga de la expresión de la voluntad colectiva sin analizar contextos, lastres y hasta sometimientos y ultrajes camuflados.
La democracia está cada vez más enferma. La nutren los modernos caciques que imponen sus decisiones a conglomerados en estado de indefensión; igualmente los mesiánicos cuyo objetivo central es perpetuarse en el poder para garantizar bienaventuranzas a sus afines; también los cómplices financieros que apuestan por la continuidad porque con ello aseguran sus propios beneficios e influencias; e igualmente, como está visto, los mafiosos cuyas directrices soterradas siguen, a pie juntillas, algunos elevados representantes políticos colocados en posiciones estratégicas en las Cámaras, en las instancias judiciales y también en altos cargos del poder Ejecutivo.
Las sospechas apuntan en direcciones diversas. No hay partido ni institución que se salve, mucho menos las corporaciones policíacas ni, claro, los mandos castrenses que, en cada ocasión coyuntural, obtienen como compensación mayores coberturas para su accionar ilimitado. Así fue durante el lapso presidencial de Miguel de la Madrid –entre 1982 y 1988-, cuando se dio el primer gran “boom” del narcotráfico, y así es ahora con la evidencia de un mandatario rehén de quienes acaso más confía.
¿Qué salvó, por ejemplo, al yucateco Emilio Gamboa, coordinador de los diputados priístas –lo será hasta el último día de agosto-, cuando su nombre fue citado, once veces, en las indagatorias sobre el pederasta de Cancún, Jean Succar Kuri? Sencillo: el compromiso, por demás firme, de asegurar el destino feliz de las iniciativas provenientes de la casa presidencial con el aval de la fracción legislativa a su cargo. Y así... todo lo demás.
Debate
En abril de 2005, el Legislativo vivió algunas de sus jornadas más aciagas. Fue en esos días cuando se consumó el torpe desafuero de Andrés Manuel López Obrador, acusado del “delito” de haber colocado una valla para construir una calzada. Bien sabía el señalado que su defensa no podría prosperar porque entre los parlamentarios ya se habían cursado los acuerdos soterrados para descabezar al gobierno del Distrito Federal y con ello fracturar la posibilidad de una crecida hacia la Presidencia. Al final de cuentas el absurdo devino en un tiro por la culata: el Ejecutivo decidió no proceder contra el entonces jefe del gobierno defeño y éste alcanzó la nominación presidencial sin considerando alguno sobre los antecedentes penales.
Desde entonces el Estado de Derecho, en México, está sujeto a las interpretaciones. ¿Es razonable que algunos miembros del Legislativo, bajo sospecha por sus presuntos vínculos oficiales, sigan ostentando fuero constitucional para impedir con ello hasta el curso de cualquier posible indagatoria en su contra? Bueno, tal es un decir porque en la realidad las querellas no han quedado siquiera en esbozo; vamos, no se han estructurado siquiera como ejemplo superlativo de que los entendidos “en lo oscurito” tienen mayor fuera que cualquier normatividad sujeta, permanentemente, a las interpretaciones sesgadas de la clase gobernante.
Con lo anterior se evidencia que las mafias no requieren escondrijos para ocultarse. Les basta con manipular a los cuadros políticos y asegurarse resistencias entre los mandos castrenses. Por la misma razón, claro, las iniciativas para tratar de detectar las derramas de campañas contaminadas con dinero sucio no pasaron siquiera del nivel inicial. Bueno, hasta el Instituto Federal Electoral resultó bastante cauto al respecto, dijéramos como expresión del miedo galopante, al tiempo que los postulantes armaban sus propios cuadros al calor de sus inconfesables patrocinadores. Ya después llegará el turno a quienes se refugiaron en tales alianzas para que paguen sus facturas con todo y réditos.
Tal condición contradice las supuestas intenciones de saneamiento a fondo por parte de una administración cada vez más acorralada. No puede creerse en ella, por lo demás, hasta que no haya coherencia entre los postulados y los hechos, sobre todo los más visibles, es decir aquellos relacionados con las interrelaciones institucionales entre los poderes de la Unión.
Con parte de la estructura castrense infiltrada y un Congreso repleto de cómplices, las mafias tienen garantizado un nuevo trayecto. ¿Hasta el 2012? Veremos.
La Anécdota
Está claro que cuando surge la oscuridad en lugar de quejarnos por ella es mejor encender las velas. Esta expresión me indica, por sí, que la tarea es de todos y no sólo de un apretado círculo de personajes públicos. Lo recuerdo porque, con frecuencia, me cuestionan algunos lectores por exhibir el lado siniestro de la clase política del presente. Es una manera, digo, de aportar un poco de luz en el túnel de la desinformación.
En una ocasión me preguntaron cuándo comenzaría a confiar en el gobierno de la alternancia, el de los Fox. Y respondí:
--Pongámoslo fácil: me animaré a creer en el llamado “nuevo régimen” cuando sea capaz de encerrar, detrás de las rejas, a los personajes del “pasado” exaltados como los mayores predadores; algunos de los ex presidentes, desde Echeverría a Zedillo, pasando por López Portillo –aún vivía- De la Madrid y Salinas. Sólo entonces podría concluir que el cambio va en serio.
Y así... hasta hoy.
Sin embargo, las discusiones fueron tímidas y los resultados apenas significativos. Basta con disimular los ingresos non santos, tan “discretamente” como pretendieron algunos alcaldes michoacanos descubiertos en flagrancia, en 2009, para acelerar ritmos de campaña y, por consiguiente, compromisos signados bajo el espectro de una institucionalidad reñida con los intereses colectivos.
¿Puede salvarse el concepto democrático cuando las masas son inducidas mediando fuentes de financiamiento provenientes de la delincuencia organizada y, por ende, del permanente desafío al Estado y la estructura jurídica de la nación? Por supuesto que no y, sin embargo, hay quienes, en todos los tonos concebibles, insisten en que el modelo pervive siempre que devenga de la expresión de la voluntad colectiva sin analizar contextos, lastres y hasta sometimientos y ultrajes camuflados.
La democracia está cada vez más enferma. La nutren los modernos caciques que imponen sus decisiones a conglomerados en estado de indefensión; igualmente los mesiánicos cuyo objetivo central es perpetuarse en el poder para garantizar bienaventuranzas a sus afines; también los cómplices financieros que apuestan por la continuidad porque con ello aseguran sus propios beneficios e influencias; e igualmente, como está visto, los mafiosos cuyas directrices soterradas siguen, a pie juntillas, algunos elevados representantes políticos colocados en posiciones estratégicas en las Cámaras, en las instancias judiciales y también en altos cargos del poder Ejecutivo.
Las sospechas apuntan en direcciones diversas. No hay partido ni institución que se salve, mucho menos las corporaciones policíacas ni, claro, los mandos castrenses que, en cada ocasión coyuntural, obtienen como compensación mayores coberturas para su accionar ilimitado. Así fue durante el lapso presidencial de Miguel de la Madrid –entre 1982 y 1988-, cuando se dio el primer gran “boom” del narcotráfico, y así es ahora con la evidencia de un mandatario rehén de quienes acaso más confía.
¿Qué salvó, por ejemplo, al yucateco Emilio Gamboa, coordinador de los diputados priístas –lo será hasta el último día de agosto-, cuando su nombre fue citado, once veces, en las indagatorias sobre el pederasta de Cancún, Jean Succar Kuri? Sencillo: el compromiso, por demás firme, de asegurar el destino feliz de las iniciativas provenientes de la casa presidencial con el aval de la fracción legislativa a su cargo. Y así... todo lo demás.
Debate
En abril de 2005, el Legislativo vivió algunas de sus jornadas más aciagas. Fue en esos días cuando se consumó el torpe desafuero de Andrés Manuel López Obrador, acusado del “delito” de haber colocado una valla para construir una calzada. Bien sabía el señalado que su defensa no podría prosperar porque entre los parlamentarios ya se habían cursado los acuerdos soterrados para descabezar al gobierno del Distrito Federal y con ello fracturar la posibilidad de una crecida hacia la Presidencia. Al final de cuentas el absurdo devino en un tiro por la culata: el Ejecutivo decidió no proceder contra el entonces jefe del gobierno defeño y éste alcanzó la nominación presidencial sin considerando alguno sobre los antecedentes penales.
Desde entonces el Estado de Derecho, en México, está sujeto a las interpretaciones. ¿Es razonable que algunos miembros del Legislativo, bajo sospecha por sus presuntos vínculos oficiales, sigan ostentando fuero constitucional para impedir con ello hasta el curso de cualquier posible indagatoria en su contra? Bueno, tal es un decir porque en la realidad las querellas no han quedado siquiera en esbozo; vamos, no se han estructurado siquiera como ejemplo superlativo de que los entendidos “en lo oscurito” tienen mayor fuera que cualquier normatividad sujeta, permanentemente, a las interpretaciones sesgadas de la clase gobernante.
Con lo anterior se evidencia que las mafias no requieren escondrijos para ocultarse. Les basta con manipular a los cuadros políticos y asegurarse resistencias entre los mandos castrenses. Por la misma razón, claro, las iniciativas para tratar de detectar las derramas de campañas contaminadas con dinero sucio no pasaron siquiera del nivel inicial. Bueno, hasta el Instituto Federal Electoral resultó bastante cauto al respecto, dijéramos como expresión del miedo galopante, al tiempo que los postulantes armaban sus propios cuadros al calor de sus inconfesables patrocinadores. Ya después llegará el turno a quienes se refugiaron en tales alianzas para que paguen sus facturas con todo y réditos.
Tal condición contradice las supuestas intenciones de saneamiento a fondo por parte de una administración cada vez más acorralada. No puede creerse en ella, por lo demás, hasta que no haya coherencia entre los postulados y los hechos, sobre todo los más visibles, es decir aquellos relacionados con las interrelaciones institucionales entre los poderes de la Unión.
Con parte de la estructura castrense infiltrada y un Congreso repleto de cómplices, las mafias tienen garantizado un nuevo trayecto. ¿Hasta el 2012? Veremos.
La Anécdota
Está claro que cuando surge la oscuridad en lugar de quejarnos por ella es mejor encender las velas. Esta expresión me indica, por sí, que la tarea es de todos y no sólo de un apretado círculo de personajes públicos. Lo recuerdo porque, con frecuencia, me cuestionan algunos lectores por exhibir el lado siniestro de la clase política del presente. Es una manera, digo, de aportar un poco de luz en el túnel de la desinformación.
En una ocasión me preguntaron cuándo comenzaría a confiar en el gobierno de la alternancia, el de los Fox. Y respondí:
--Pongámoslo fácil: me animaré a creer en el llamado “nuevo régimen” cuando sea capaz de encerrar, detrás de las rejas, a los personajes del “pasado” exaltados como los mayores predadores; algunos de los ex presidentes, desde Echeverría a Zedillo, pasando por López Portillo –aún vivía- De la Madrid y Salinas. Sólo entonces podría concluir que el cambio va en serio.
Y así... hasta hoy.
Sobra uno-Magú
Astillero
Caídas
Metralla selectiva
Incumplimientos y faltas
Mensaje a Lujambio
Julio Hernández López
Si Andrés Manuel López Obrador hubiera sido jefe del gobierno capitalino, ayer habría sido sepultada su precandidatura a la Presidencia de la República. En un ejercicio de imaginación, fundado en las muy abundantes muestras de manipulación y linchamiento políticos que suelen practicar los canales electrónicos de periodismo en México, puede suponerse lo que estarían denunciando de inmediato los locutores, comentaristas y articulistas sincronizados, si el tabasqueño hubiese estado en la silla capitalina de mando cuando tres trabes de una vía rápida superior hubiesen caído, y con ello se hubiese causado una descomunal afectación a la vialidad metropolitana y se hubiese estado en riesgo de una tragedia.
Implacables, sentenciosos, preocupadísimos, los ministros del Supremo Tribunal del Santo Oficio Mediático habrían condenado a ese jefe de Gobierno, no porque él personal y directamente diseñara los accidentes, pero sí porque éstos se produjeran por andar él en la grilla, de viaje por los estados en faenas aliancísticas, dedicado su tiempo a la promoción de sus aspiraciones presidenciales, con un gabinete de gobierno fragmentado e ineficaz por estar puesto al servicio de la campaña partidista y con funcionarios traspasados al activismo y al revés, sospechoso de favorecer asignaciones de contratos mayúsculos a empresas dominadas por capital español, tolerante él con incumplimientos, encarecimiento y mala calidad de las obras que debería vigilar estrictamente en su desarrollo para impedir acontecimientos nefastos como el de la madrugada de este martes.
Pero las iniciales del jefe de Gobierno no son AMLO sino MEC, la afectación no fue en el segundo piso pejiano, sino en el tramo que va hacia Santa Fe, que construye el marcelismo, y lo que buscan varios de los principales medios nacionales de comunicación no es exhibir, responsabilizar o satanizar al representante de la izquierda moderna, sensata, dialogante y colaboradora, sino promoverlo, protegerlo, blindarlo, así que la cobertura informativa del accidente de ayer en el periférico capitalino queda circunscrito a los detalles técnicos, los hechos fríos y la aceptación del desenlace de justicia ínfima que significa la imposición de una ridícula multa de sólo 10 millones de pesos a quienes se hinchan de ganar dinero público (sobre todo las firmas españolas, tan activas, tan compartidas, tan especializadas en hacer negocio entre la clase política mexicana, tan profesionalmente corrupta) y de infringir gozosamente términos, cláusulas, plazos y costos originales. No pasa nada, pues. Y lo que pasa, mediante el cómplice silencio de los nada inocentes, rápido pasa, y se olvida, y a otra cosa (es decir, a otro contrato).
Similar cara dura muestra el secretario de Educación gordillista, Alonso Lujambio, respecto de las fundadas e insistentes acusaciones de corrupción que se han dado en derredor de la Estela de Luz (tal vez el acomedido funcionario creyó que la obra se llamaba Elba Estela dame Luz). Monumento emblemático relacionado con el bicentenario, la citada Estela –la arquitectónica, no la sindical– va quedando como una simple muestra más del desorden financiero y político que caracterizó los festejos históricos a los que el felipismo quiso despojar de su carácter revolucionario y reducirlos a mero pretexto de fiesta acrítica y de negocio sucio. Ya cayó antes una funcionaria que parecía anclada a Los Pinos, Patricia Flores Elizondo, presuntamente intocable en sus momentos de máximo poder, jefa de movimientos políticos internos en la casa ocupada actualmente por los Calderón-Zavala. Desplazada de golpe, sin explicación mayor, como suelen ser los descabezamientos cortesanos, quedó entrampada entre versiones de que entre otros pecados había prohijado o permitido desvíos económicos en la aplicación del botín bicentenario (ahora, esa ex funcionaria trabaja afanosamente en la búsqueda de ser candidata a senadora por Durango, sabedora de la nueva costumbre panista de colocar en cargos partidistas o promover en postulaciones protegidas a quienes pública y sonoramente entregan malas cuentas en sus actividades de alta burocracia).
Lujambio, quien hacía mancuerna política con Flores Elizondo, sostiene que son falsas las imputaciones que en lo sustancial ha planteado el principal autor del proyecto de monumento. Los indicios hasta hoy mostrados apuntan con claridad a que se está en presencia de uno de los clásicos actos de corrupción que casi por rutina se practican en los escenarios pluripartidistas de poder (en todos los partidos que han llegado a posiciones preponderantes de disponibilidad de recursos públicos: PRI, PAN, PRD, Verde Dolarista, Panal...): elevación del costo original, reducción de la calidad de materiales, imposición de criterios políticos o grupales sobre las originales propuestas técnicas, opacidad por sistema, negación retórica de los hechos y espera de nuevos escándalos que quiten reflectores a los anteriores. O también podría ser que Los Pinos esté utilizando un sistema de envío de mensajes al despistado Lujambio para que entienda que debe dejarse caer en el ring para dar paso a Kid Cordero, sin más tardanzas ni pretextos.
Campante, como si nada, el cineasta Genaro García Luna ve pasar de largo las críticas al manejo de 118 millones de pesos que entregó al Canal de las Estelas para que produjera y difundiera la serie de autoelogios denominada El Equipo. Hoy, el PRD presentará ante la Comisión Permanente del Congreso de la Unión una propuesta para que se forme un grupo especial de legisladores que indague los términos contractuales del arreglo de GGL con Televisa y los apoyos en recursos humanos y materiales que desde la Policía Federal se habrían dado a la carísima obra de promoción garcialunista.
Y, mientras el senador panista Ricardo García Cervantes acusa de poca serio el proceso interno de su partido para postular aspirante a Los Pinos (tiene que ser más serio, más democrático, más honesto, (...) más comprometido), ¡hasta mañana, con el Ejército en abierta campaña de relaciones públicas y posicionamientos políticos!
Popularidad-Hernández
Cuidemos a Raúl Vera
Bernardo Barranco V.
Las advertencias a Raúl Vera no hay que dejarlas pasar. No darles la trascendencia que se merecen es exponer la integridad física del obispo más comprometido con los sectores sociales más vulnerables que tiene México. Aunque sea chocante para muchos, de lejos, el mejor obispo que tiene este país. El mensaje de las mantas colocadas el jueves pasado en los barandales de la catedral de Saltillo es una señal de intimidación e insinuación de represalias contra el obispo Vera. Fuentes de la diócesis han indicado que no han sido los primeros intentos de amenaza, ya que en ocasiones anteriores se han recibido llamadas telefónicas anónimas. Amnistía Internacional advierte a las autoridades para proteger al obispo a fin de garantizar que continúe su trabajo en defensa de los derechos humanos de los migrantes, viudas, mineros, homosexuales y de personas vulnerables.
El estilo pastoral de Vera es de compromiso decidido por los pobres y por las causas de aquellos sectores excluidos por la sociedad. A lo largo de su trayectoria como obispo, Raúl Vera ha demostrado una voluntad inquebrantable en la acción concreta para mejorar la calidad de vida de la población oprimida de México. Desde su consagración, el 6 de enero de 1988, como obispo de Ciudad Altamirano, Guerrero, y posteriormente como obispo coadjutor de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, el 14 de agosto de 1995, mostró una particular sensibilidad por los campesinos e indígenas. Y, al contrario de lo que se pensaba, confirmó y fortaleció el trabajo de Samuel Ruiz. Con poco más de diez años al frente de la diócesis de Saltillo, Vera ha estado muy comprometido frente a la grave situación que viven los derechos humanos en México. Poniendo en peligro su propia seguridad, el obispo Vera López habla en voz alta, sin tapujos y sin miedo contra las violaciones de derechos humanos, la corrupción, los abusos del poder, la ausencia legalidad y de justicia.
La palabra obispo procede del latín episcopo, que se traduce como vigilar. Un obispo es ante todo un pastor: vigilante, cercano y pendiente de su pueblo; ése es su ministerio de servicio. Siguiendo el símbolo del rebaño, comunidad de creyentes, es un maestro de la verdad, como solía subrayar frecuentemente Juan Pablo II. En la tradición de la Iglesia, el obispo es sucesor de los apóstoles y guía de la Iglesia en nombre de Jesucristo. Siguiendo las recomendaciones de San Pablo en una carta a Timoteo, el Código de Derecho Canónico recoge en su canon 378 que, para la idoneidad de los candidatos al episcopado, se requiere que el interesado goce de buena reputación (fama) y que esté impregnado por la firmeza de su fe, buenas costumbres, piedad, celo por las almas, sabiduría, prudencia y virtudes humanas, y dotado de las demás cualidades que lo hacen apto para ejercer el oficio de que se trata.
El episcopado mexicano no ha tardado en respaldar al obispo. Manuel Corral Martín, secretario ejecutivo de relaciones institucionales de la CEM, declaró de inmediato: No admitimos que se le ataque o amedrente. Más allá de las ideologías o el pensamiento que podamos tener, es una persona, un sacerdote y, como tal, hay que respetarlo y apoyarlo. Las advertencias contra Raúl Vera son sutiles y malintencionadas. Queremos un obispo católico. Como si su labor pastoral estuviera al margen o violentando el rol de los obispos. Y es que los obispos mexicanos, en general tan timoratos como pasivos, no son el modelo ideal del quehacer de un obispo, siguiendo las renovaciones de la Iglesia en el Concilio Vaticano II. Al contrario, deberíamos exigirles a la mayoría de los obispos que sean verdaderamente católicos y comprometidos con su grey, que sean más valientes y osados; que abandonen la zona de confort en la que desde hace lustros se han instalado. Que sean más pastores y menos burócratas de la fe. Raúl Vera, con todas sus controversias, resulta ser el obispo más católico y fiel a su ministerio. En este compromiso, la sociedad lo ha sabido reconocer, porque ve en él la congruencia evangélica de un pastor comprometido.
En su infatigable apostolado de denuncias Raúl Vera ha abierto demasiados frentes. Por ello tenemos que proteger a Vera. En América Latina hemos sido testigos de atentados a ministros de culto, católicos y cristianos, que han enarbolado las causas de los derechos humanos y enfrentado el abuso de los poderes. Recordemos a monseñor Enrique Angelelli, obispo de La Rioja, Argentina, quien fue asesinado el 4 de agosto de 1976, volviendo de la parroquia de Chamical, después de acompañar a esta comunidad dolorida por la muerte de los padres Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, cruelmente asesinados. Angelelli encuentra la muerte en la localidad de Punta de los Llanos. Recordemos a monseñor Óscar Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador, comprometido con los derechos y libertades civiles de los salvadoreños; el 24 de marzo, Romero es asesinado por un francotirador mientras oficia misa en la capilla de un hospital. Recordemos al colombiano Isaías Duarte Cansino, arzobispo de Cali, quien denunció abusos y privilegios de narcotraficantes; fue victimado el 17 de marzo de 2002 en el Valle del Cauca, Cali. No podemos pasar por alto el asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, con distintos móviles, el 24 de mayo de 1993 en el aeropuerto de la ciudad de Guadalajara. Su trágica muerte convulsionó al país entero y la propia Iglesia tardó años en reponerse.
Sería un error gravísimo, como sociedad, pasar por alto o banalizar las advertencias a un obispo solidario y humanamente generoso, que ha sabido ser católico, pastor de los derechos humanos. ¡Cuidémoslo!
Las rebanadas del pastel
Carlos Fernández Vega
¿Cómo es el país de clase media que pregona Ernesto Cordero? La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2010 lo describe así: sólo 4.7 por ciento de los mexicanos con ocupación percibe más de seis salarios mínimos; la pobreza por bajos ingresos se ha extendido y profundizado durante el calderonato; los más pobres ganan menos y los más ricos ganan más; en 2006, el ingreso percibido por la población más acaudalada rebasaba 14.1 veces el de la población más pobre, mientras que en 2010 la diferencia fue de 18.2 veces; casi 40 millones de personas sobreviven con hasta dos salarios mínimos; otros 21 millones tienen un ingreso de entre dos y hasta seis veces dicho salario; sólo 5.4 millones de mexicanos (los clasemedieros potenciales) reciben ingresos superiores a seis veces el salario mínimo (La Jornada, Juan Antonio Zúñiga).
Estela de Luz-Rocha

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