Astillero
Desenlace parcial
Triunfo de la resistencia
Condena a funcionarios
Extraños giros de EPN
Julio Hernández López
Uno de los detenidos durante los hechos violentos del primero de diciembre pasado, al momento de salir del Reclusorio Norte al serle dictada su libertad por falta de pruebas
Foto Víctor Camacho
La resolución judicial que dejó libres a 56 de los detenidos por los sucesos del pasado primero de diciembre significa y conlleva cuando menos lo siguiente: que ese día el gobierno de Marcelo Ebrard ordenó y permitió un operativo policiaco extremadamente injusto y torpe; que son infundadas las pretensiones de cierto periodismo oficialista, y sus comentaristas adjuntos, de vincular delictivamente la protesta ciudadana con la comisión de delitos; que el gobierno de Miguel Ángel Mancera, como heredero y continuador del marcelismo, debe ofrecer institucionales disculpas públicas por ese abuso evidente, reparar el daño hecho a los indebidamente apresados, castigar a los mandos superiores responsables de las órdenes dadas a los policías obligados a cumplirlas (y no usar a estos como chivos expiatorios), y garantizar a los capitalinos que habrá respeto a los derechos políticos, en especial al ejercicio crítico y libertario de ellos.
El desenlace parcial (#Faltan14) del nudo jurídico y político que provocó la todavía inexplicada instrucción marcelista de realizar detenciones a granel tiene también un notable significado social y político: a pesar del aparente paso apabullante del priísmo peñista, y de la intentona de linchamiento mediático y de provocación física a partir del sábado negro, el conjunto de fuerzas progresistas pudo detener y vencer lo que se perfilaba para ser el inicio de un proceso fascistoide que no queda descartado, sino en la agenda pinolera de pendientes por aplicar en algún momento. Sin líderes a la vista, ni implicaciones partidistas o electorales, por sí misma, la comunidad capitalina pudo enfrentar el rudo amago del peñismo urgido de imponer
ordeny de sus aliados cupulares, Marcelo Ebrard, Miguel Ángel Mancera y Manuel Mondragón y Kalb.
El primer saldo de las batallas del 1DMX podría aportar lecciones a las partes en conflicto y ayudar a la disminución de riesgos a lo largo del tramo sexenal peñista de por sí tan complicado. El marcelismo-mancerismo debe revisar los instrumentos de medición con los que cree auxiliarse para la toma de decisiones políticas y, en este caso, policiacas: el sábado primero, el aspirante a candidato presidencial por el PRD cometió uno de sus mayores errores, al ordenar una represión extemporánea e ineficaz, pues los verdaderos causantes de los destrozos en la avenida Juárez ya se habían esfumado en su gran mayoría, y los agentes urgidos de cubrir la cuota de detenciones necesarias para satisfacer el interés del jefe cometieron tan graves, continuos e inocultables abusos que la resolución judicial de ayer constituye en términos cuantitativos (de 69 acusados, 56 liberados por falta de pruebas) y cualitativos una virtual sentencia que en otro país y en otra sociedad significaría la muerte política de tan tragicómico represor.
El peñismo podría tomar nota, por su parte, de que no le será tan fácil imponer sus planes, en particular aquellos que detonen la conciencia y la movilización de franjas sociales dispuestas a defender la riqueza nacional y las libertades cívicas. En un giro de aparente búsqueda de correcciones para sobrevivir, Los Pinos está alentando en sus aliados de organigrama, el PAN y el PRD-chuchista, la versión de que está decidido a enfrentarse a poderes fácticos como el SNTE y las televisoras. Con Chuayffet en la SEP se ha armado un equipo que tiene en la estratégica subsecretaría de educación básica a Alba Martínez Olivé, cuyas cartas académicas y administrativas se acompañan con una postura crítica respecto al gordillismo. Ella ocupa el lugar en que estuvo el yerno de Elba Esther a lo largo de la mayor parte del calderonismo electoralmente agradecido. Además, en la cúpula de la SEP fueron instalados personajes pertenecientes al grupo UNAM e incluso la esposa del gobernador de Coahuila. En Gobernación, mientras tanto, en la subsecretaría relacionada con medios de comunicación se nombró al abogado del grupo MVS, adversario de Televisa.
Esos extraños giros del peñismo pretenden mostrar que hay un ánimo reformista y que para impulsarlo deben apoyarlo los grupos de izquierda electoral. Jesús Zambrano ha revelado parte de los planes contra Gordillo y en el ámbito de los firmantes del Pacto por México se habla de que la acometida de EPN contra los poderes fácticos debe ser rápida, bajo riesgo de no poder realizarse si hay tardanza (hoy será presentado el plan oficial relacionado con lo educativo). Pero más allá de esas voluntariosas y discrecionales ofertas de presuntos cambios desde las élites, el peñismo parece tener una predisposición natural a
imponer el ordenque sólo está a la espera del mejor (más bien, el peor) momento para expresarse con furia ejemplarizante. Bien haría el equipo de Los Pinos en analizar con cuidado lo sucedido en el DF del día primero a la fecha para matizar su creencia de que la fuerza pública acabará avasallando cuanto se le ponga enfrente.
El 132 y el movimiento social de izquierda van afinando estructura y métodos sobre la marcha. El durísimo golpe del pasado 1º de diciembre, cuando se quiso asociar la protesta y la disidencia con el vandalismo, fue remontado sin repliegues, saliendo al frente y mostrando unidad. La exoneración de la gran mayoría de los detenidos es un triunfo básico, pues jurídicamente se desmonta así la engañifa que muchos medios quisieron instalar como verdad sexenal. Además, en el caso de los 14 restantes, si se retira la acusación por presuntos daños a la paz social y se
reclasificanlos señalamientos para dejarlos en delitos menores, que merecen libertad bajo fianza, se habrá desinflado provisionalmente el gran dinosaurio amenazante de apertura de sexenio.
Astillas
En Chiapas, bajo el dominio de Televisión Azteca, como bocadillo para el Partido Verde Ecologista de México, con ínfulas de amiguismo con Peña Nieto y frente a un Juan Sabines que insiste en conservar parte del poder, ha rendido protesta como gobernador el muy joven Manuel Velasco Coello, quien calcula casarse el año entrante con la actriz y cantante Anahí... ¡Hasta mañana!
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En el primer round-Hernández
Nosotros ya no somos los mismos
Felipe de Jesús, la iniciativa de segunda vuelta y la paradoja del
asno de Buridán
Ortiz Tejeda
En imagen de archivo, el ex presidente Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, durante una comida con la comunidad judía en la residencia oficial de Los Pinos
Foto Carlos Ramos Mamahua
Los fines de semana, mis amigos tienen barra libre en casa, si me demuestran que destinaron cinco minutos a leer la columneta del lunes anterior. En relación con las razones que llevaron a Felipe de Jesús a enviar, 48 horas antes de su deceso político, la iniciativa que propone la segunda vuelta en la elección presidencial, surgieron opiniones tales como:
Obviamente perdió la razón. A nadie en sus cabales se le ocurre enviar al Congreso reforma tan importante sin haber consultado con los partidos, los líderes de las bancadas en ambas cámaras, los académicos, los poderes ahora llamados fácticos, etcétera. Lo hizo por exhibicionista, por fachendoso, sabiendo la carencia absoluta de factibilidad de su propuesta. No sean ingenuos, lo hizo por perverso, como una burla final, sobre todo con quienes jamás lo reconocieron. Ya nada más le faltó agregar que cuando la diferencia de votos entre los dos candidatos principales fuera menor a 3 por ciento de la votación total, se tendría que hacer un recuento voto por voto y casilla por casilla.
Sin rechazar ninguna de las opiniones expuestas, yo tengo otra versión: lo hizo por que es un fundamentalista, mocho, mojigato,
culpígeno. Por remordimiento de conciencia, porque él, desde niño, cree en el infierno y la condenación eterna. Por eso sufría desesperadamente cuando los hermanos y los párrocos amenazaban a los infantes y pubertos (y no hablo de memoria), con el castigo de la ceguera o las manos de oso si se atrevían tocar sus nobles partecitas. Desde niño, a nada le ha tenido más miedo que a pecar y morir sin absolución de por medio. Para los fanáticos, el sacramento de la confesión (y la absolución correspondiente) es como una licencia del 007: puedes hacerlo todo y cuantas veces lo quieras, siempre que no tengas la mala pata de morir repentinamente y sin ser perdonado por un vicario de Cristo. Me extraña que dentro del personal de Los Pinos no existiera un capellán que varias veces al día otorgara a Felipe de Jesús una reiterada absolución a fin de que despachara tranquilo y pudiera dormir en paz. Pero en las noches, por más que se encomendara a su ángel de la guarda y realizara agotadoras caminatas del brazo de
Juanito El caminante, no se quedaba tan campante, por el contrario lo acosaban terribles pesadillas: pasan frente a él ciudades grandes y pequeñas de todos los rumbos del país. En todos lados hay miles de jóvenes que, nacidos en 1988, recién cumplidos sus 18 años han sufragado por primera vez. Corren por las calles rumbo a la plaza pública cargando unas cajas que parecen urnas y… ¡claro! son las urnas que acaban de rescatar de las garras de unos feroces guerreros que las tenían secuestradas y amenazaban eliminarlas con otro
accidental incendio. A los ojos de todo el mundo abren las cajas y van formando las boletas según el nombre del candidato seleccionado; luego inician el recuento y, como en la lotería, van gritando los resultados con gran alborozo de los presentes. De pronto, con gran estruendo y crujir de huesos, aparecen Ugalde Drak Vader, Sola Jango Fett, Hildebrando Darth Maul y el emperador Palpatin: Fox Darth Sedious.* Con ademanes flamígeros inician un gran incendio de las papeletas, que envuelve entre las llamas a los millares de muchachos que con dolor y furia no dejan de gritar: ¡Voto por voto!
Felipe de Jesús se incorpora de golpe acezante, angustiado, sudoroso y, por supuesto, muerto de sed. –¿Te siguen las pesadillas, ¡cielo!? –pregunta ella. –No contesta. Algo más profundo lo acongoja: dentro de los jóvenes que reclamaban legalidad, transparencia, veracidad, honradez, que defendían el respeto a su primer, ilusionado voto encontraba, en repetidas ocasiones dentro de su pesadilla, las caritas de sus hijos: de María, que en la próxima elección tendrá 21 años; de Luis Felipe, que tendrá 19, y de Juan Pablo de 15, que repartirá volantes… (Perdón, defectos de la edad), tuiteará desaforadamente, pero, ¿en favor de quién? Porque los años que pasen en Harvard van a recibir más información de la que contiene su catecismo de GM Bruño. ¿Y si estos niños salen demócratas, liberales, pacifistas, desinteresados de la acumulación de bienes y, además, nacionalistas y cristianos de a devis? En suma: ¿Qué pasa si abuelean?
Las razones que mis amigos arguyeron tienen mucho de verdad, pero yo me empecino en la propia: la iniciativa de Felipe de Jesús en pro de la segunda vuelta es, esencialmente, el problema de una conciencia atribulada por el remordimiento del pecado irreparable cometido hace seis años. Le interesa como expresión de su arrepentimiento, de su necesidad de expiación. De nada sirve gritar ahora vade retro después de que Satán se dio gusto en tentarlo, y con éxito, durante seis años. Igual sucedió con Jesús en aquellos legendarios 40 días en el desierto (Mt. 4:1-11; Juan 6:15; Lucas 4:1-13). Con la diferencia de que El Nazareno se mantuvo incólume y el michoacano se comió, con avidez, su plato de lentejas y la progenitura se hizo añicos (seis escasos añicos).
No hay duda, la iniciativa fue un arranque desgarrador de impotencia y rabia. Pero yo lo leí también como el de profundis clamavit… de un pobre hombre, de un hombrecito que pudo ser y no se atrevió.
En la Francia del siglo XlV (1300/1358, para ser precisos) existió un filósofo escolástico llamado Jean Buridán. De su obra: teorías y escritos varios, una propuesta le aseguró reconocimiento universal. Se llama la paradoja del
asno de Buridán. Se trata de un alegato en torno a la posibilidad del ser humano de decidir y ser responsable, merced al libre albedrío, de todo lo concerniente a su existencia, o no.
El planteamiento de Buridán es un ejemplo perfecto del método de confrontación de ideas conocido como
reducción al absurdo.
Un pollino, asno (o algún magistrado o comentarista político de tv) fue atado a una estaca. A igual distancia de ésta se colocaron unos hatos de heno y, del lado contrario, unos baldes con agua (la extensión de la reata era suficiente para alcanzar, alternadamente, unos y otros). El animal sufría tanto de hambre como de sed, pero como ninguna de las dos ingentes urgencias se sobreponía ni un milímetro sobre la otra, fue incapaz de tomar una decisión y murió, obviamente, por la carencia de estos vitales elementos que podía haber alcanzado uno después de otro.
La discusión en torno de esta parajoda lleva siglos. Unos afirman que la posibilidad de supervivencia del pollino era nula. Decidir no está en la naturaleza de los seres –racionales o no– creados por Dios. Así lo hayan sido a su imagen y semejanza. Quien les regaló la existencia determinó, al momento de su creación, también su final y vida posterior (la eterna): cielo o infierno.
¡Falso!, dicen otros: El ser racional, precisamente por serlo, por ser
imagen y semejanzade su creador, es libre. Y la libertad significa capacidad de optar, escoger, asumir decisiones, sean cuales fueren las razones y las consecuencias. El pollino, por simple instinto debió escoger. Es más, carente de elementos racionales entregar al azar la decisión, lo cual es, igualmente, una forma de decidir.
Lo que es inadmisible es allanarse, renunciar al derecho a optar, a vivir la vida en el permanente y dignificador principio del ejercicio responsable de nuestra libertad.
Pero, ¿qué tiene que ver este rollo del asno de Buridán, y la personalidad disociada de don Felipe de Jesús? Es claro: la incapacidad para pensar, para oír, sopesar, evaluar y tomar decisiones racionales. Lo que nada tiene que ver con los caprichos y el empecinamiento. El asno se pasmó ante un problema inexistente y a Felipe le pasó lo mismo. Sin ética alguna aceptó todos los medios de acceso al poder y olvidó que es la nobleza de los fines lo que al poder lo explica y avala. Prefirió ser líder de su partido –por los peores conductos– que Presidente de los mexicanos. No intentó siquiera su legitimación por la vía de asumir las demandas populares (rebasar por la izquierda, dijo), y prefirió la violencia y la represión con un saldo de víctimas que tampoco lo deja dormir. Detentador del Ejecutivo del país, pudo seleccionar a los mejores mexicanos para cumplir el mandato que no se le había otorgado, pero prefirió ser el capo de una pandilla de delincuentes cuasi juveniles. Su entrega a los conquistadores pasó de una persona a unas empresas: Felipe hizo el milagro de que ahora en España, en vez de decir “¿ya te sabes el último de gallegos, se pregunten : ¿ya conoces el último de Calderón? Aquella fue la paradoja de Buridán. Ésta, diría la doctora Rossbach, es la parajoda de Felipe de Jesús.
*Se sugiere a los adultos consultar con los menores de casa lo relativo a los extraños nombres aquí citados.
Carta a Rosario-Magú
1-D: esclarecer y sancionar los atropellos
La liberación por falta de pruebas de 56 de los 70 ciudadanos que aún permanecían encarcelados desde el 1º de diciembre, dictada ayer por la jueza Patricia Mora Brito, constituye un rotundo desmentido a las versiones oficiales –del gobierno federal y de la autoridad capitalina– sobre lo ocurrido ese día, en el contexto de la toma de posesión de Enrique Peña Nieto como presidente, que obliga a cuestionar el fundamento legal de los procesos iniciados contra los 14 presos restantes y deja en entredicho el accionar de las fuerzas del orden.
En lo inmediato, es necesario que las autoridades ofrezcan una disculpa a sus víctimas por las arbitrariedades y los agravios que sufrieron, entre ellos la semana que pasaron en la cárcel sin haber cometido delito alguno.
Por otra parte, diversas grabaciones de video indican que los verdaderos violentos fueron tolerados por los propios cuerpos policiales y cabe preguntarse, por ello, si algunos de los responsables materiales de los destrozos llegó a ser detenido y si hay algún culpable real entre los 14 que ayer recibieron auto de formal prisión. Varios de estos últimos, en todo caso, han exhibido constancias de comportamiento cívico y pacífico.
Pero aun en el caso de que la parte acusadora llegar a probar la culpabilidad de los imputados, resultaría inverosímil que sólo 14 personas hubiesen protagonizado la enorme violencia vandálica que se abatió el 1º de diciembre en el primer cuadro de la ciudad capital. De modo que, a ocho días de ocurridos los hechos, sigue sin saberse quiénes agredieron a las fuerzas del orden y causaron los destrozos. Semejante incertidumbre es un mal comienzo para las administraciones de Peña Nieto y de Miguel Ángel Mancera y devuelve, obligadamente, a la disyuntiva ya mencionada: ineptitud extrema de cuerpos policiales, procuradurías y ministerios públicos o designios de encubrimiento, provocación y represión, surgidos desde algunas oficinas públicas.
Es injustificable que las autoridades federales y locales sigan remisas, hasta el momento, a investigar y sancionar los excesos policiales que dejaron, en las inmediaciones de San Lázaro, dos heridos graves, y que en el centro de la ciudad, se tradujeron en detenciones arbitrarias, golpizas, agresiones sexuales y tortura, como lo ha documentado la comisión capitalina de derechos humanos. Resulta procedente y necesario, pues, que las procuradurías General de la República y General de Justicia del Distrito Federal llamen a declarar a quienes ese día fungían como mandos de las fuerzas federales y de las capitalinas. De no proceder al esclarecimiento de tales atropellos y al castigo de sus responsables materiales, intelectuales y políticos, el Estado estará enviando un mensaje inaceptable de impunidad y de ruptura del estado de derecho.
Un demócrata en campaña-Helguera
#1DMX no se olvida
John M. Ackerman
Después de dos traslados pacíficos del poder presidencial en 2000 y 2006, la violencia política ha retornado. El primero de diciembre docenas de jóvenes fueron brutalmente reprimidos por la fuerza pública, y dos activistas pacíficos, Uriel Sandoval y Juan Francisco Kuykendall, gravemente lesionados. El primero perdió un ojo y el segundo parte de su cerebro, ambos heridos por la violencia ejercida por la Policía Federal. Asimismo, las detenciones arbitrarias y la incapacidad de la policía capitalina para proteger negocios y monumentos revelaron el estado de desprotección en que nos encontramos los habitantes de la ciudad de México. La liberación de algunos presos políticos ayer no modifica en absoluto los agravios cometidos.
Seis años después, el 23 de marzo de 1994, el candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, fue asesinado a sangre fría a plena luz del día. La tensión entre el presidente Salinas y el candidato Colosio había aumentado desde el nombramiento de Manuel Camacho como comisionado para la Paz en Chiapas, lo cual permitió al ex regente capitalino tener más reflectores que el candidato presidencial. Dos semanas antes de su fallecimiento, Colosio había marcado su distancia de Salinas en un simbólico discurso en el Monumento a la Revolución. No pocos cronistas e historiadores han señalado que con ese pronunciamiento público, Colosio firmó su sentencia de muerte.
Las elecciones presidenciales de 2000 y 2006 no fueron de ninguna manera ni pulcras ni equitativas. En 2000, tanto el candidato del PRI, Francisco Labastida, como Vicente Fox recibieron enormes cantidades de dinero de manera ilegal. Si bien el IFE impuso multas históricas en los casos de Pemexgate y Amigos de Fox, nunca se llegó al fondo de las telarañas de financiamiento ilícito y la mayoría de los responsables quedaron impunes. Hoy, por ejemplo, Carlos Romero Deschamps, líder petrolero y uno de los principales responsables del Pemexgate, despacha cómodamente desde una curul en el Senado.
La elección de 2006 también estuvo marcada por las graves irregularidades que todos conocemos. Hubo una intervención indebida desde la Presidencia de la República, una campaña mediática calumniosa financiada ilegalmente por el sector privado y un total desaseo en el conteo de los votos. El dato más indicador es que a la fecha los ciudadanos aún no hemos podido revisar la papelería de aquellas fatídicas elecciones.
En 2012 nos encontramos ante una macabra síntesis de las viejas y las nuevas formas para defraudar la voluntad popular y violentar la democracia.
Uriel Sandoval, Juan Francisco Kuykendall y las docenas de activistas que fueron arbitrariamente detenidos y encarcelados son hoy lo que fueron Ovando y Gil en 1988 y Colosio en 1994: víctimas de un sistema político que está dispuesto a cualquier cosa con tal de no perder su control sobre las palancas del poder. Hubo una clara sed de venganza. Alguien tuvo que pagar por la insubordinación de los jóvenes del movimiento #YoSoy132.
Como complemento, tenemos unos días después el carpetazo anticipado del IFE de los casos de Monex y Soriana. Y por su destacada labor en la protección de los potentados, la magistrada María del Carmen Alanís recibe de manos de Enrique Peña Nieto un anillo de diamantes como
la mujer del año.
Hace falta repudiar sin regateos la violencia porril ejercida por los grupos de choque muy probablemente auspiciados desde las más altas esferas del nuevo gobierno federal.
Esa vieja estrategia de los halcones la conocemos bien desde 1971. También es importante señalarles a los pocos jóvenes que auténticamente creen en métodos violentos de lucha, que esa senda está destinada al fracaso y que además pone en grave riesgo la integridad física de sus compañeros y amigos pacifistas.
No se debe nunca dar pretextos a la autoridad para cancelar el derecho constitucional a la libre manifestación pacífica.
Hay, sin embargo, buenas noticias. Primero, se demostró la enorme fuerza de las redes sociales y las cámaras ciudadanas como instrumentos para la autodefensa popular. A partir de hoy, no puede haber protesta o acción ciudadana sin una comisión formal a cargo de grabar desde todos los ángulos posibles. Así se podrá evitar tanto la infiltración de los saboteadores como las detenciones arbitrarias. Con estas protecciones, los jóvenes podrán vencer el miedo e inundar de nuevo las calles para continuar defendiendo sus muy justificadas demandas para la total renovación de la clase política nacional.
La otra buena noticia es que Marcelo Ebrard termina hundiendo toda posibilidad para recibir el apoyo de la izquierda en 2018. Cada vidrio roto el pasado primero de diciembre se debe a una imperdonable falla en la vigilancia de sus policías. Y cada joven detenido injustamente fue un imperdonable agravio a la ciudadanía por parte de su gobierno.
Muchos ya lo sabíamos, pero hoy como nunca queda claro que Ebrard es igual de represor y cínico que Peña Nieto. Si quiere contender por Los Pinos, que lo haga por donde le corresponde: el PRI. #1DMX no se olvida #TodosSomosPresos.
Twitter: @JohnMAckerman

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