Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

miércoles, 5 de diciembre de 2012

BAJO LA LUPA- Palestina: parto con dolor-

Bajo la Lupa
Insurrección global de los pueblos en el complejo mundo post hegemónico, según Brzezinski
Alfredo Jalife-Rahme
En mi reciente ponencia en Brasilia ante los comités de Defensa y Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, durante el seminario Estrategias de defensa nacional (ver Bajo la Lupa, 2/12/12), expuse las dos altas vulnerabilidades geoestratégicas de la semiperiferia/periferia frente a lo que queda del núcleo del caduco orden unipolar: las finanzas y las (tele)comunicaciones, ambas oligopólicas e inextricablemente imbricadas.
 
Las (tele)comunicaciones, ya no se diga las finanzas, pertenecen al máximo orden jerárquico geoestratégico y/o de la seguridad nacional a inicios del siglo XXI, que reclaman su pluralidad y democratización frente al ultrasectarismo del control oligopólico/totalitario.

Con enfoque geoestratégico, aludí a la reciente confesión perturbadora durante su conferencia en Sopot (Polonia) de Zbigniew Brzezinski, ex asesor de Seguridad Nacional de James Carter e íntimo de Barack Obama, sobre las extensa resistencia populista (sic) que descarrila (sic) el nuevo orden mundial y su amenaza al control externo (sic), según reporta Paul Joseph Watson, de Infowars (26/11/12).

El nuevo orden mundial no es más que la decadente unipolaridad geoestratégica de Estados Unidos que se subsume en la desregulada globalización financierista.

Zbigniew Brzezinski se ha convertido en el geoestratega más crítico dentro de la cúpula del poder estadunidense –en referencia a su inexorable decadencia– que condensó en su reciente libro Visión estratégica: EU y la crisis del poder global (ver Bajo la Lupa, 5/2/12).

Después de la relección de Obama, Brzezinski ha endurecido su discurso frente al intratable hiperbelicismo mesiánico de Israel y ha advertido que EU no debe seguir a Israel como una mula (¡supersic!) estúpida (Kevin Barrett, truthjihad.com, 27/11/12, y Russia Today, 29/11/12).

El portal europeo de estrategia dedefensa.org (28/11/12) se detiene en la conferencia El papel de Occidente (sic) en el complejo mundo post hegemónico, que impartió Zbigniew Brzezinski en Sopot (Polonia: su tierra de origen), que delata la insurrección del mundo y fustiga la alucinación compartida de que el siglo XXI sea el siglo estadunidense, tesis peregrina de los fundamentalistas neoconservadores straussianos de PNAC que hundieron a Estados Unidos en sus guerras fracasadas de Afganistán e Irak bajo el doble signo de la islamofobia y la israelofilia.

Según Brzezinski, el dominio de Estados Unidos ya no es posible, debido al cambio social acelerado empujado por las comunicaciones (sic) instantáneas como la radio, la televisión e Internet, que en forma acumulativa han estimulado un despertar universal de conciencia política masiva.

Zbigniew Brzezinski aduce que el incremento del activismo populista (sic) en todo el mundo prueba ser hostil al dominio externo (sic) del género que prevaleció en la era del colonialismo y el imperialismo, por lo que la resistencia populista persistente (sic) y altamente motivada de pueblos políticamente despiertos (sic) y resentidos (sic) históricamente al control externo (sic) ha probado ser crecientemente difícil de suprimir.

Dejando atrás las fijaciones sobre el populismo de Brzezinski, ¿se trata de una redición de la revuelta generalizada de 1848 en Europa, con la tecnología de las redes sociales 164 años más tarde?
A juicio del think tank europeo de estrategia, el término post hegemónico significa que nadie (¡supersic!) puede ostentar un significativo control geopolítico de una región, alianza o imperio, no se diga del mundo, cada vez más complejo, característica de la multipolaridad incipiente.

Dedefensa traduce que para Zbigniew Brzezinski la era de la geopolítica concluyó y ha sido sustituida por la era de las comunicaciones y su nueva era sicopolítica. Muy discutible.
Foto
Zbigniew Brzezinski, en imagen tomada de www.atlasnetwork.org
¿No será más bien que el mundo post moderno introdujo una nueva dimensión a la geopolítica clásica ahora con las nuevas comunicaciones, donde en última instancia existen controles y propietarios catastrales?
 
La geopolítica clásica no finiquitó sino que se volvió más compleja y, sobre todo, multidimensional, donde resulta imperativa la formulación de una geopolítica del binomio finanzas/(tele)comunicaciones vinculada al dominio global y/o a la seguridad nacional.
 
Hasta el portavoz del neoliberalismo global, The Economist (1/12/12), se preocupa del dominio de los cuatro gigantes de la era Internet (Google, Apple, Facebook y Amazon): nunca antes el mundo había visto empresas crecer tan rápido o extender sus tentáculos. Apple es el coloso del capitalismo.
 
Suena interesante que la conferencia en Sopot de Zbigniew Brzezinski –uno de los pioneros de la desregulada globalización financierista– en el Foro Europeo para las Nuevas (sic) Ideas (EFNI, por sus siglas en inglés) –que aboga por la transformación de la Unión Europea en un superestado (sic) federal de corte fiscalista más que democrático– haya permeado dos meses más tarde en un sitio eminentemente antiglobalista como infowars.com, que se aprovecha de la oportunidad para lanzar un llamado a la movilización: “Resistan. ¡Aguanten en la línea! (…) Estamos ganando (…) Nos lo dijo Zbigniew Brzezinski”.
 
Participaron en la invitación de Sopot: Lech Walesa Institute’s Civic Academy, Intel Business Challenge Europe y Konkordia.
 
Dedefensa.org cita el rotativo Gazeta Swietojanska (27/11/12) que colocó en YouTube la intervención de Brzezinski y comenta que las declaraciones de Zbigniew Brzezinski son un punto alto en la información que concierne la evolución de las relaciones internacionales.
 
En forma coincidente se han expuesto al más alto nivel geoestratégico visiones alarmantes en la transfrontera de Polonia y Rusia en fechas recientes.
 
Dedefensa.org (4/12/12) reseña dos artículos concomitantes sobre la evolución del pensamiento ruso que merecen un escrutinio especial: Rusia y los tiempos nuevos y Rusia puede cambiar su imagen para buscar nuevos aliados.
 
En forma sucinta, el think tank europeo de estrategia considera que la reflexión rusa es la más avanzada (sic) sobre la identificación de las necesidades fundamentales de cambios estructurales (sic) en la organización del mundo y reconoce que la crisis es colosal de la que nadie (sic) distingue el término ni la identifica con precisión, cuando el presidente Vlady Putin aduce que el mundo está fuera de control (dedefensa.org, 11/7/12).
 
Tales tiempos nuevos y su incipiente nuevo orden mundial para los próximos 20 años (¡supersic!) fueron abordados por el Consejo de Política Extranjera y la Defensa en Moscú.
 
Llama la atención que también en Brasil la geoestrategia sea abordada por el binomio defensa/política exterior, mientras en el México neoliberal existe confusión mental al colocar a un financierista –sin prejuzgar de sus atributos– en la cancillería.
 
La revuelta también alcanza a los pensadores libres que quedan en Occidente: desde los países escandinavos, John Galtung, rector de TRANSCEND Peace University, diagnostica El declive de la influencia tanto global de EU como regional de Israel (IPS, 4/12/12).
 
El mundo va que vuela a la multipolaridad con metarregionalismos y/o balcanizaciones simultáneas. Pero antes habrá que transitar por la caída del otrora gigante unipolar que arrojará muchos cadáveres y estragos en su trayecto fatídico.
Twitter: @AlfredoJalife
 
Palestina: parto con dolor
José Steinsleger
Triunfo de la razón frente al atropello, el reconocimiento de Palestina como Estado observador no miembro de la ONU (29 de noviembre de 2012) fue también el del legítimo derecho a la resistencia y lucha armada de los pueblos contra el racismo, el belicismo, el expansionismo y el apartheid.
 
Resolución histórica y algo más que simbólica. Pues fuera de su innegable legitimidad la ONU rectificó, implícitamente, las presiones a las que fue sometida por Washington en su primera reunión extraordinaria, obligándola a violar su carta constitutiva (San Francisco, 1945) con el apoyo de 13 gobiernos lacayos de América Latina que volcaron la votación en favor de la partición de Palestina en dos estados: el uno árabe, y el otro judío (resolución 181, 29 de noviembre de 1947).

Mejor conocido es lo que vino a continuación. Unilateralmente, los sionistas declararon la independencia de Israel (14 de mayo de 1948). Y al día siguiente se lanzaron contra los países árabes, ocupando territorios palestinos, practicando la limpieza étnica y montando una insidiosa propaganda de esclarecimiento (hasbará) pensada para satanizar al árabe (o al persa) y victimizar al judío por-lo-que-nos-hicieron-los-nazis.

Nada de aquellos atropellos se hubiese podido realizar sin el apoyo de Estados Unidos, una de las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial. Pero cuando, hacia finales del decenio de 1980, la Unión Soviética y el mundo socialista se vinieron abajo, el sueño sionista de acabar con los palestinos pisó con fuerza el acelerador.

Pues bien: esa historia de confusión deliberada, impunidades planificadas y desolación se acabó. El estatus de observador permitirá a Palestina señalar a Israel como potencia ocupante, denunciar sus crímenes de guerra, la ignominia del muro en Cisjordania y agonía de los habitantes de Gaza, y la exigencia para el retorno de millones de refugiados de la diáspora palestina.

De ahora en más, al hipermilitarizado enclave neocolonial israelí le será difícil erigirse en país agredido. Una visión que, junto a la del cínico derecho a la defensa, la perversa manipulación del sufrimiento judío en Alemania nazi, y el antisemitismo a la carta, Israel explotó con relativo éxito durante 65 años.

Palestina recibió el voto a favor de 138 países, en tanto 41 se abstuvieron, y apenas nueve se manifestaron en contra: Estados Unidos, Canadá y República Checa, líder mundial del consumo de cerveza, que duplica el de los gringos y triplica el de México, lo que ya es decir algo.
 
¿Y qué decir de los cuatro estados independientes de Oceanía (Islas Marshall, Micronesia, Naurú, Palau), que viven de Washington? Seguramente que el tamaño no importa cuando la suerte de los pueblos va en juego. Pues otras repúblicas igualmente minúsculas del Pacífico (Kiribati, Vanuatu y Tuvalú), más los reyes de Islas Salomón, Samoa y Tonga, fueron más dignos que Ricardo Martinelli, presidente del país emblema de las luchas anticoloniales y antimperialistas de América Latina.
 
La votación fue precedida por la enésima masacre aérea de Israel en la desolada y desnutrida franja de Gaza, el campo de concentración a cielo abierto más grande del mundo. Sin embargo, los israelíes recibieron lo suyo: cohetes que cayeron en Tel Aviv y Jerusalén por primera vez en muchos años, y hasta un desconocido que consiguió llegar al edificio de la embajada de Washington en Tel Aviv y apuñaló a un guardia en la pierna.
 
Desesperada, Hillary Clinton y el premier de Israel, Benjamin Netanyahu, se dieron cita en El Cairo y, con la mediación del gobierno egipcio, aceptaron la apertura de todos los pasos fronterizos de la sitiada Gaza, entre otras condiciones para el cese de fuego.
 
La verdad es que Washington empieza a cansarse de Israel y el mesianismo de los políticos sionistas que, con creces, superan sus propias doctrinas ultramontanas. Mientras, la comunidad de inteligencia estadunidense revisa documentos como el titulado Preparativos para un Oriente Medio sin Israel, y oye con atención al decrépito genocida Henry Kissinger decir que “…en diez años no habrá más Israel”.
 
Posiblemente, la alienación y desinformación de la sociedad israelí permitirán que Netanyahu se alce con el triunfo en las elecciones previstas para el próximo 22 de enero. Pero Ehud Barak (ministro de Defensa y arquitecto de la política de Tel Aviv frente al programa nuclear de Irán y de las grandes masacres de Gaza en 2008, más la que acaba de fracasar) renunció al cargo y dice que no se presentará a elecciones porque está cansado de la política y quiere dedicarse a su familia.
 
A Netanyahu sólo le queda reforzar su alianza con el canciller nazisionista Avigdor Lieberman, quien, según el analista argentino Santiago O’Donell, habría filtrado un documento a sus embajadores diciendo que Israel podría disolver la ANP y reocupar Cisjordania si la delegación palestina presentaba su pedido en la Asamblea General (Página 12, 18/11/12).
 
 

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