El lastre del peñismo: nepotismo y voracidad
Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray.
Foto: Eduardo Miranda.
Foto: Eduardo Miranda.
La cauda de señalamientos y casos documentados de corrupción, nepotismo y represión en cuanto al pasado del equipo de Enrique Peña Nieto es tan larga como sus ambiciones político-económicas. Desde el Estado de México arrastra una carga: personajes cercanos a él mismo, en lo personal, y al grupo político, económico y familiar al que pertenece, muchos de ellos proclives a utilizar los puestos públicos para el usufructo y el beneficio particulares. Ahora está en manos de ellos nada menos que el apetecible poder federal.
TOLUCA, Méx. (Proceso).- Enrique Peña Nieto empieza su gestión en la Presidencia de la República con el grupo de políticos que lo acompañó durante su gobierno en el Estado de México, adscritos al mismo esquema nepotista, corrupto, represor e inclinado a los negocios privados al amparo del poder público.
De esta manera encuadra al equipo peñista Arturo Chavarría Sánchez, presidente del Colegio de Arquitectos y Urbanistas del Estado de México, quien desde hace varios años ha denunciado los abusos de la clase política mexiquense.
Tres de los citados políticos –Luis Videgaray, Gerardo Ruiz Esparza y Luis Enrique Miranda Nava– fueron colocados en puestos clave del gabinete: Hacienda, Comunicaciones y Transportes y la Subsecretaría de Gobierno de la Segob.
“Estos tres personajes conformaron un equipo que trabajó para el Grupo Atlacomulco cuando Peña Nieto fue gobernador. Ahora quizá vuelvan a cumplir las mismas funciones… pero ya desde el gobierno federal, lo cual es muy preocupante”, comenta Chavarría.
Detalla:
“Durante el gobierno de Peña Nieto en la entidad, Videgaray manejaba el dinero, Gerardo Ruiz hacía las grandes obras materiales y determinaba a qué empresarios amigos se las concesionaba, mientras que Miranda Nava se encargaba de darles el aval político. Había, pues, una estrecha relación entre ellos. Era la tercia que tenía el control económico, empresarial y político del estado”.
–¿Considera probable que vuelvan a hacer lo mismo?
–Sí, al parecer así será. Por esos nombramientos hechos en las mismas áreas, todo indica que Peña Nieto aplicará a nivel nacional el mismo tipo de gobierno que llevó en el Estado de México, cuyo principal objetivo fue utilizar los cargos públicos para hacer negocios multimillonarios y favorecer a los grandes grupos empresariales.
“Su gobierno se caracterizó por la corrupción, el compadrazgo, el nepotismo, la opacidad en los contratos de obra, el saqueo indiscriminado de los recursos naturales y la brutal represión a los opositores. El Estado de México fue el laboratorio donde se experimentó un estilo de gobernar que puede aplicarse a nivel nacional.
“¡Vaya! El mismo Peña Nieto es el personaje más representativo de la corrupción y el nepotismo. Se le preparó para eso. Cuando su tío Arturo Montiel gobernaba en el estado, lo nombró secretario de Administración para después heredarle el cargo. Y ya siendo gobernador, Peña Nieto repitió el mismo esquema de su tío: repartir los puestos públicos entre su parentela, violando la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos del Estado de México”.
Peña Nieto le dio a su primo Alfredo del Mazo Maza la Secretaría de Turismo; a su tía Marcela Velasco González la nombró titular de Desarrollo Urbano; a su prima Carolina Monroy del Mazo la hizo encargada de Radio y Televisión Mexiquense y después la nombró secretaria de Desarrollo Económico; a su primo Gustavo Cárdenas Monroy lo designó secretario del Medio Ambiente; a su tío Alfredo del Mazo González lo hizo presidente del Consejo Mexiquense de Infraestructura, y a su primo Ernesto Monroy Yurrieta lo puso al frente de la subsecretaría de Educación.
Los operadores mexiquenses
Sobre el gabinete actual de Peña Nieto, Arturo Chavarría empieza por Luis Videgaray:
“Es el típico tecnócrata, en este caso discípulo de Pedro Aspe, que fue a prepararse al extranjero para regresar y poner en práctica políticas depredadoras y corruptas al servicio de los grupos empresariales”.
Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), Videgaray se doctoró en finanzas públicas por el Massachussets Institute of Technology (MIT). Fue asesor de Aspe en la Secretaría de Hacienda durante la administración de Carlos Salinas de Gortari; luego fue subdirector general en una de las empresas fundadas por Aspe: Protego Asesores Financieros en Banca de Inversión.
En el gobierno mexiquense, Peña Nieto lo hizo secretario de Finanzas, Planeación y Administración. Fue su enlace con la tecnocracia financiera conformada por figuras como Francisco Gil Díaz, Guillermo Ortiz, Luis Téllez y Agustín Carstens.
A su vez, Ruiz Esparza, el actual secretario de Comunicaciones y Transportes, al ocupar la misma cartera en el gobierno mexiquense se encargó de realizar las grandes obras que fueron otorgadas en concesión a los grupos empresariales, entre los que destaca la trasnacional española OHL.
Explica Chavarría:
“Ruiz Esparza es sobrino del expresidente Miguel de la Madrid, lo cual le facilitó mucho el acceso al poder. Ha mantenido una estrecha relación con el actual presidente de OHL-México, José Andrés de Oteyza, quien fue secretario de Patrimonio y Fomento Industrial durante el gobierno de José López Portillo. Esta amistad entre Ruiz Esparza y De Oteyza es la razón principal por la cual se le dio mucha obra a la trasnacional española”.
OHL consiguió las concesiones de las obras más importantes realizadas por Peña Nieto en el Estado de México, principalmente el Circuito Exterior Mexiquense, el Aeropuerto de Toluca y el Viaducto Bicentenario, el llamado “segundo piso” que corre de Cuatro Caminos a Cuautitlán. Fueron obras muy publicitadas para que Peña Nieto consiguiera la Presidencia de la República.
Sin embargo, para llevarlas a cabo Ruiz Esparza incurrió en violaciones a la ley y arbitrariedades contra comunidades campesinas y urbanas, por las que incluso fue demandado ante tribunales.
(Fragmento del reportaje que se publica en Proceso 1884, ya en circulación)
Los disturbios y el siniestro montaje del 1 de diciembre
Disturbios en el Centro Histórico el sábado pasado.
Foto:
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Testimonios de quienes se vieron envueltos en la vorágine de violencia el sábado 1 en el centro de la ciudad y en las afueras del Palacio Legislativo, de sus abogados y hasta de un policía federal, recabados todos por Proceso, apuntan a dos hechos preocupantes: Que aprovechando las protestas contra la toma de posesión de Enrique Peña Nieto, los enfrentamientos fueron montados con precisión por un grupo bien entrenado, armado y protegido por los uniformados (una suerte de reedición del Batallón Olimpia), y que muchos de los detenidos durante y después de los disturbios son sólo chivos expiatorios, algunos de los cuales fueron brutalmente torturados.
MÉXICO, D.F. (Proceso).- El operativo del 1 de diciembre que provocó enfrentamientos en San Lázaro y el Centro Histórico de la Ciudad de México se convirtió en un caso espinoso para las autoridades federales y locales, que deben determinar quiénes fueron los autores intelectuales y materiales de la actuación del grupo de choque infiltrado entre los manifestantes que protestaban por la toma de posesión de Enrique Peña Nieto.
Videos, fotografías y testimonios de estudiantes, maestros, artistas y abogados, y hasta el relato de un integrante de las fuerzas federales, coinciden en que una treintena de personas adiestradas y equipadas –portaban botas y uniformes tipo militar, cascos, máscaras antigás, palos y bombas molotov– actuaron de manera coordinada para agredir a los cuerpos policiacos y a los manifestantes. Entre sus objetivos también estuvo el ataque a establecimientos comerciales con el fin de causar daños económicos, pero sobre todo para dar lugar a enfrentamientos y detenciones.
“Eran las 4 de la mañana del día 1de diciembre; integrantes de la asamblea #YoSoy132 de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales llegaron al Monumento a la Revolución; 45 minutos después inicia la marcha hacia San Lázaro”, narran los abogados de la Liga 1 de Diciembre, formada espontáneamente para defender a los 69 detenidos por la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF).
Basados en un video subido al sitio web emergenciamx.org y titulado 1DMX San Lázaro y en otro llamado 1dmx Centro Histórico, analizan lo sucedido el día de la toma de posesión de Peña Nieto. Ahí detectan al grupo de choque infiltrado entre los manifestantes.
El abogado David Peña explica el video 1DMX San Lázaro: “Entre consignas de ‘¡Va a caer, va a caer, Peña Nieto va a caer!’ el contingente camina pacíficamente hasta San Lázaro. Entre los minutos 1.16 y 1.29 se aprecia a un grupo de jóvenes con el rostro cubierto con mascaras antigases, pañoletas, pasamontañas o cascos amarillos. Iban armados con improvisados escudos y palos. Entre ellos caminan hombres vestidos con traje de camuflaje. Tratan de pasar desapercibidos, sin embargo destacan porque el resto de los manifestantes no portan el mismo equipo”.
En el minuto 4.9 se ve a dos jóvenes con casco amarillo lanzando una bomba molotov. A lo largo de la grabación se aprecia a varios de esos encapuchados atacando a los policías federales apostados atrás de las vallas que resguardaban el Palacio Legislativo.
“Estos jóvenes que aparecen en 1DMX San Lázaro como el grupo de choque, se vuelven a apreciar en el video 1dmx Centro Histórico, sobre todo en el minuto 2.1; nuevamente se alcanzan a ver los cascos amarillos.
“Los dos que en las tomas de la primera grabación aparecen vestidos con uniforme de camuflaje tipo militar, a su vez, en una fotografía se ven golpeando a un civil a quien tratan de despojar de una bicicleta.”
Estudiantes de la UNAM también se percataron de que había infiltrados:
“Al llegar a San Lázaro fuimos colocados por contingentes alrededor de la valla que rodeaba el Congreso. Como a las 6:15 de la mañana algunos compañeros comenzaron a golpear las vallas y a aventar piedras hacia el lado interno del cerco resguardado por policías federales. Esto derivó en los primeros lanzamientos de gases lacrimógenos por parte de los federales. La frecuencia con la que arrojaban los gases aumentaba. Los lacrimógenos fueron sustituidos por gas pimienta que lanzaban a varias decenas de metros de la valla”, narra Flora, una de las participantes en la manifestación.
La represión se agudizó: “Los federales nos disparaban con balas de goma y agua a presión, provocando heridas graves a más compañeros. De nuestro contingente nadie llevaba armas ofensivas de ningún tipo, sólo nos dimos a la tarea de repartir gasas con vinagre y rociar con refresco de cola el rostro de quienes resultaban afectados con los gases”.
De las 6:40 am a las 11:45 horas esta tarea fue desempeñada por varios jóvenes, entre ellos Rafael Adrián Romero Escalante, estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, uno de los detenidos.
Integrantes del movimiento #YoSoy132 narran que entre las 8 y las 11 de la mañana efectivos del Estado Mayor Presidencial que estaban en el puente que conecta la salida de la TAPO con San Lázaro “comenzaron a disparar balas de goma y gas lacrimógeno contra un segundo contingente que desde la estación del Metro Moctezuma, caminando pacíficamente, se acercaba al Palacio Legislativo.
“Había individuos vestidos de civil fuertemente armados y encapuchados detrás de las vallas. Un número importante vestían pantalón caqui, playera negra y un guante negro, además de otros con vestimenta civil, a quienes después identificamos dentro de los contingentes. En este tiempo fueron heridos de gravedad Juan Francisco Kuykendall, profesor del INBA y José Uriel Díaz”.
De acuerdo con la versión de uno de los contingentes que partió de San Lázaro hacia El Zócalo, el último grupo abandonó las inmediaciones del Palacio Legislativo a las 12:15: “Cuando nos aproximábamos a Bellas Artes el contingente fue perseguido como por 200 granaderos que en pocos minutos se multiplicaron.
“Las barricadas se crearon esperando contener las detenciones y la ofensiva desplegada por la policía capitalina y elementos vestidos de civiles. En esos momentos se notó la presencia de individuos a los que se les ha declarado como infiltrados por su evidente acción provocativa, ofensiva y desorganizadora. Ellos no fueron reconocidos por ninguna de las organizaciones. Y no fueron detenidos a pesar de que contaban con elementos distintivos”.
(Fragmento del reportaje que aparece en Proceso 1884, ya en circulación)
MÉXICO, D.F. (Proceso).- El operativo del 1 de diciembre que provocó enfrentamientos en San Lázaro y el Centro Histórico de la Ciudad de México se convirtió en un caso espinoso para las autoridades federales y locales, que deben determinar quiénes fueron los autores intelectuales y materiales de la actuación del grupo de choque infiltrado entre los manifestantes que protestaban por la toma de posesión de Enrique Peña Nieto.
Videos, fotografías y testimonios de estudiantes, maestros, artistas y abogados, y hasta el relato de un integrante de las fuerzas federales, coinciden en que una treintena de personas adiestradas y equipadas –portaban botas y uniformes tipo militar, cascos, máscaras antigás, palos y bombas molotov– actuaron de manera coordinada para agredir a los cuerpos policiacos y a los manifestantes. Entre sus objetivos también estuvo el ataque a establecimientos comerciales con el fin de causar daños económicos, pero sobre todo para dar lugar a enfrentamientos y detenciones.
“Eran las 4 de la mañana del día 1de diciembre; integrantes de la asamblea #YoSoy132 de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales llegaron al Monumento a la Revolución; 45 minutos después inicia la marcha hacia San Lázaro”, narran los abogados de la Liga 1 de Diciembre, formada espontáneamente para defender a los 69 detenidos por la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF).
Basados en un video subido al sitio web emergenciamx.org y titulado 1DMX San Lázaro y en otro llamado 1dmx Centro Histórico, analizan lo sucedido el día de la toma de posesión de Peña Nieto. Ahí detectan al grupo de choque infiltrado entre los manifestantes.
El abogado David Peña explica el video 1DMX San Lázaro: “Entre consignas de ‘¡Va a caer, va a caer, Peña Nieto va a caer!’ el contingente camina pacíficamente hasta San Lázaro. Entre los minutos 1.16 y 1.29 se aprecia a un grupo de jóvenes con el rostro cubierto con mascaras antigases, pañoletas, pasamontañas o cascos amarillos. Iban armados con improvisados escudos y palos. Entre ellos caminan hombres vestidos con traje de camuflaje. Tratan de pasar desapercibidos, sin embargo destacan porque el resto de los manifestantes no portan el mismo equipo”.
En el minuto 4.9 se ve a dos jóvenes con casco amarillo lanzando una bomba molotov. A lo largo de la grabación se aprecia a varios de esos encapuchados atacando a los policías federales apostados atrás de las vallas que resguardaban el Palacio Legislativo.
“Estos jóvenes que aparecen en 1DMX San Lázaro como el grupo de choque, se vuelven a apreciar en el video 1dmx Centro Histórico, sobre todo en el minuto 2.1; nuevamente se alcanzan a ver los cascos amarillos.
“Los dos que en las tomas de la primera grabación aparecen vestidos con uniforme de camuflaje tipo militar, a su vez, en una fotografía se ven golpeando a un civil a quien tratan de despojar de una bicicleta.”
Estudiantes de la UNAM también se percataron de que había infiltrados:
“Al llegar a San Lázaro fuimos colocados por contingentes alrededor de la valla que rodeaba el Congreso. Como a las 6:15 de la mañana algunos compañeros comenzaron a golpear las vallas y a aventar piedras hacia el lado interno del cerco resguardado por policías federales. Esto derivó en los primeros lanzamientos de gases lacrimógenos por parte de los federales. La frecuencia con la que arrojaban los gases aumentaba. Los lacrimógenos fueron sustituidos por gas pimienta que lanzaban a varias decenas de metros de la valla”, narra Flora, una de las participantes en la manifestación.
La represión se agudizó: “Los federales nos disparaban con balas de goma y agua a presión, provocando heridas graves a más compañeros. De nuestro contingente nadie llevaba armas ofensivas de ningún tipo, sólo nos dimos a la tarea de repartir gasas con vinagre y rociar con refresco de cola el rostro de quienes resultaban afectados con los gases”.
De las 6:40 am a las 11:45 horas esta tarea fue desempeñada por varios jóvenes, entre ellos Rafael Adrián Romero Escalante, estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, uno de los detenidos.
Integrantes del movimiento #YoSoy132 narran que entre las 8 y las 11 de la mañana efectivos del Estado Mayor Presidencial que estaban en el puente que conecta la salida de la TAPO con San Lázaro “comenzaron a disparar balas de goma y gas lacrimógeno contra un segundo contingente que desde la estación del Metro Moctezuma, caminando pacíficamente, se acercaba al Palacio Legislativo.
“Había individuos vestidos de civil fuertemente armados y encapuchados detrás de las vallas. Un número importante vestían pantalón caqui, playera negra y un guante negro, además de otros con vestimenta civil, a quienes después identificamos dentro de los contingentes. En este tiempo fueron heridos de gravedad Juan Francisco Kuykendall, profesor del INBA y José Uriel Díaz”.
De acuerdo con la versión de uno de los contingentes que partió de San Lázaro hacia El Zócalo, el último grupo abandonó las inmediaciones del Palacio Legislativo a las 12:15: “Cuando nos aproximábamos a Bellas Artes el contingente fue perseguido como por 200 granaderos que en pocos minutos se multiplicaron.
“Las barricadas se crearon esperando contener las detenciones y la ofensiva desplegada por la policía capitalina y elementos vestidos de civiles. En esos momentos se notó la presencia de individuos a los que se les ha declarado como infiltrados por su evidente acción provocativa, ofensiva y desorganizadora. Ellos no fueron reconocidos por ninguna de las organizaciones. Y no fueron detenidos a pesar de que contaban con elementos distintivos”.
(Fragmento del reportaje que aparece en Proceso 1884, ya en circulación)

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