Hank Rhon
y Peña Nieto: crimen y política
Ricardo Ravelo
Ricardo Ravelo
En Jorge Hank Rhon el gobierno federal encontró el blanco perfecto: con un
expediente negro que nadie ignoraba, su captura tiene un objetivo que rebasa el
presunto castigo al hijo del profesor Carlos Hank González, el padrino creador
de una estirpe de políticos que han vivido arropados por el poder y la
impunidad. En realidad, el proceso judicial al que está sometido el dueño de los
casinos Caliente pretende golpear las aspiraciones de Enrique Peña Nieto de
llevar al PRI de regreso a Los Pinos, imposibles de ocultar los estrechos lazos
–políticos, económicos, familiares– que unen al gobernador del Estado de México
con la familia Hank. En las páginas subsecuentes Proceso documenta cómo este
episodio refleja, como pocos, lo cerca que conviven en el país el crimen y la
política.
TIJUANA, BC., 11 de junio (Proceso).- En 2007, cuando estaba en campaña por
la gubernatura de esta entidad, Jorge Hank Rhon solía decir: “Reto a cualquier
autoridad a que me prueben un delito”…
Pero la buena estrella del empresario y político nacido en el Estado de
México se apagó la madrugada del sábado 4, cuando fue detenido por un comando
militar que, de acuerdo con la versión oficial, perseguía a un sujeto que acabó
internándose en una residencia localizada en el Hipódromo Agua Caliente, ambos
inmuebles propiedad de Hank Rhon. Dentro de la casa fue descubierto un arsenal,
según el reporte de las autoridades castrenses.
La detención de Jorge Hank ocurre justo después de que el escenario político
fue contaminado por versiones en el sentido de que el gobierno de Felipe
Calderón preparaba una andanada de golpes dirigidos al PRI, concretamente contra
algunos exgobernadores de ese partido a quienes se investiga por presuntos nexos
con el narcotráfico o malversación de recursos públicos.
Hank Rhon era una pieza clave en el esquema de apoyo del candidato a la
gubernatura mexiquense, Eruviel Ávila, pues al menos a dos importantes
personajes ligados a él –Luis Javier Algorri, exsecretario de Seguridad de
Tijuana, y Mario Madrigal, exdirigente estatal del PRI y líder sindical de los
trabajadores de los centros de apuesta Caliente– se les ha visto muy activos en
la campaña priista en el Estado de México.
Extracto del reportaje principal que se publica en la edición 1806 de la
revista Proceso, ya en circulación.

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