9 de julio de 2011
Videos del Mundo
Autorizan candidatura presidencial de Sandra Torres
La ex primera dama de Guatemala Sandra Torres, quien se divorció en abril del presidente Álvaro Colom para participar como candidata en las elecciones del 11 de septiembre, fue autorizada por una sala de apelaciones del poder judicial para inscribirse como candidata en las elecciones de su país. TeleSUR
http://multimedia.telesurtv.net//8/7/2011/41146/autorizan-candidatura-presidencial-de-sandra-torres/
Navy Pillay exige a EE.UU. hacerse responsable por violencia
La Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Navy Pillay, exigió a EE.UU. asumir su parte de responsabilidad en la violencia que agobia a México. TeleSUR
Ejecución de mexicano en Texas genera polémica
La ejecución de Humberto Leal García en Texas atrajo la atención internacional, después de que varias organizaciones humanitarias difundieran que al mexicano nunca se le informó sobre su derecho a recibir la visita de representantes de su país. TeleSUR
Videos de México
Familia de Leal García sostuvo hasta el final su inocencia
La familia de Leal García en oraciones pedía, un indulto para el mexicano, y sostenía, hasta el último minuto, su inocencia. Sin embargo la Corte Penal de Texas lo declaró culpable. TeleSUR
Comando masacra a 19 en bar de Monterrey
El comando armado irrumpió cerca de las 22:00 horas en el antro conocido como el Sabino Gordo, ubicado en el Centro de Monterrey.
Hallan 11 ejecutados y un lesionado en Valle de Chalco
El hallazgo en la colonia Xico se realizó a las 17:00 horas. Algunos de los cuerpos tenían atadas las manos hacia atrás y todos presentan el tiro de gracia.
Debe Calderón acabar con retórica: alta comisionada de la ONU
Por Gloria Leticia Díaz
MÉXICO, D.F. (apro).- La alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), Navi Pillay, recomendó al presidente Felipe Calderón acabar con la retórica y aplicar los tratados y convenios internacionales que ha firmado México, y “hacer realidad” la reforma constitucional en materia de derechos humanos.
En una amplia conferencia de prensa, al término de su visita a México, Pillay manifestó su consternación por la violencia que ha provocado el crimen organizado, así como por las violaciones a derechos humanos cometidas por miembros de las fuerzas armadas y policiales.
También por la impunidad en los casos de agravios contra periodistas y defensores de derechos humanos; por la violencia contra las mujeres, en especial indígenas; por la situación de los migrantes; por el hecho de mantener el arraigo para investigar a presuntos delincuentes, y por el incumplimiento de la sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH).
Además, la funcionaria de la ONU reprobó la ejecución en Texas, mediante una inyección letal, del mexicano Humberto Leal, y resaltó que “México debió haber hecho más por el connacional, exigiendo el cumplimiento de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia (CIJ)”, que en 2004 ordenó a Estados Unidos revisar y reconsiderar los casos de 51 mexicanos sentenciados a pena de muerte, incluyendo a Leal, toda vez que no recibieron asistencia consular.
Tras señalar que el Estado es responsable de garantizar la seguridad de la población, Navi Pillay subrayó que “el crimen organizado, con sus acciones y métodos brutales, amenaza el corazón profundo del Estado y ataca los derechos humanos básicos”.
Acompañada de funcionarios de su oficina en México y de la propia delegación de la ONU, la funcionaria hizo un llamado al gobierno de Estados Unidos, por ser ese país principal consumidor de drogas y “abastecedor de armas”, “para que haga un esfuerzo adicional para que el pueblo de este país (México) esté seguro”.
De acuerdo con Pillay, 70% de las armas que ingresan ilegalmente a nuestro país fueron compradas en Texas, Arizona y California, situación que, agregó, “no está ayudando” a detener la violencia en México.
Luego de hacer un reconocimiento a Marisela Escobedo -asesinada en Ciudad Juárez, Chihuahua, por exigir justicia para su hija Rubí Freyre, quien a su vez fue victimada por su pareja- y a las organizaciones encargadas de luchar contra la violencia de género en la ciudad fronteriza, la alta comisionada exigió al Estado mexicano “la total aceptación y cumplimiento” de la sentencia que emitió la CoIDH en el caso “Campo Algodonero” -en torno de los crímenes de tres mujeres, ocurridos en 2001 en esa ciudad-, además de combatir a la impunidad “en cualquier caso de feminicidio”.
Asimismo, reiteró el cuestionamiento que hizo frente a Calderón, en la residencia oficial de Los Pinos, sobre la disposición de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública, y recomendó supeditar los despliegues militares “a controles civiles y dentro de los límites establecidos por los estándares y principios de derechos humanos”.
No obstante, dijo entender el hecho de que Calderón no mostrara señales de querer retirar de las calles a las fuerzas armadas, debido a la falta de corporaciones policiacas honestas.
La funcionaria de la ONU insistió en su preocupación por el “incremento en los reportes de violaciones a los derechos humanos y el uso excesivo de la fuerza por parte de agentes del Estado en el desarrollo de sus acciones contra el crimen organizado”.
Y después de exigir la abolición de la tortura, hizo un llamado a Felipe Calderón para “garantizar la plena investigación y sanción a todos aquellos hechos (violatorios de derechos humanos), mismos que invariablemente deben ser atendidos por tribunales civiles, independientemente de la calidad o conducción del perpetrador”.
Además, condenó la utilización del arraigo para la investigación de delitos de delincuencia organizada, y recordó que de manera constante se le ha recomendado a México en diferentes organismos de la ONU, entre ellos la Comisión de Derechos Humanos y el Comité contra la Tortura, así como en el Examen Periódico Universal, que debe abolir esa figura, por considerarse un acto de “privación ilegal de la libertad”, contrario a los estándares internacionales de derechos humanos.
Pillay también pidió protección y respeto para los migrantes que cruzan el país rumbo a Estados Unidos, así como para las organizaciones civiles que los protegen.
La funcionaria mencionó la firma de convenios internacionales, como la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos a los Pueblos Indígenas, por la situación de discriminación, abandono y pobreza extrema en que viven los indígenas mexicanos. Todo indica que para México “una cosa es haber votado a favor de la Declaración y otra muy distinta asegurar su implementación”, puntualizó.
Tras ello, se manifestó conmocionada por los agravios contra defensores y periodistas, y llamó al Ejecutivo mexicano a “pasar de la retórica a los hechos” e instrumentar con prontitud y eficacia los mecanismos de protección para estos sectores.
En su discurso, la funcionaria de la Organización de las Naciones Unidas saludó el encuentro entre Felipe Calderón y las víctimas de la violencia y sus familiares, el pasado 23 de junio, y dijo confiar en la promesa que hizo el mandatario al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, que encabeza el poeta Javier Sicilia, en el sentido de “brindar mayor atención a su situación y a la protección de la población”.
Navi Pillay llegó a México el pasado domingo 3. Durante su gira se entrevistó con el presidente Calderón, así como con los secretarios de Defensa Nacional (Sedena), Seguridad Pública (SSP) y Gobernación (Segob), Guillermo Galván Galván, Genaro García Luna y Francisco Blake, respectivamente.
También se reunió con la procuradora general de la República (PGR), Marisela Morales; el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Juan Silva Meza, y el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Raúl Plascencia, así como con los representantes de 32 organismos de derechos humanos estatales y con autoridades de los gobiernos de Oaxaca y el Distrito Federal.
Pero, además, la alta comisionada platicó con integrantes de organismos civiles de derechos humanos, víctimas de la violencia, académicos e investigadores, entre otros.
Banderazo de salida
Bernardo Bátiz V.
No suelo emplear en mis contribuciones a La Jornada términos como cloaca, vómito, letrina y otros peores de ese género, pero hoy no puedo eludirlos; me los recuerda lo que está pasando en ese conglomerado social que ha sido identificado como clase política, lo que ocurre me hace necesariamente pensar en ellos y en sus contenidos denigrantes, degradados y sucios. Lo peor.
Resumo: en las elecciones pasadas, en varios estados, pero en especial en el estado de México, que abraza por tres lados al Distrito Federal, se pudo constatar que para ganar unas elecciones importantes se echó mano de cuanta acción inmoral puede ser imaginada en esta materia.
Podría ser lo peor, porque atenta contra la libertad y la dignidad de los votantes, la compra de votos, pero ¿se queda atrás el gasto de dineros públicos o de dudosa procedencia, sin control, exagerado y exhibido impunemente?, o ¿podría decirse algo positivo del Instituto o del Tribunal Electoral locales, que no ven ni oyen lo que sucede?
Otro caso: dos personajes salidos de lo que Mario Guerra Leal llamó los sótanos de la política mexicana (ahora quizá diría los caños de la política mexicana), después de haber sido cómplices, distanciados hoy, se echan en cara acusaciones graves de corrupciones por sumas inimaginables y de tratos oscuros entre ellos y con otros dirigentes políticos. Un dicho del pueblo afirma que se pelean las comadres y salen a relucir las verdades.
Otro caso más: una de este par de rijosos, de comadres, la más poderosa y dañina, se ufana de haber vendido sus servicios y los del sindicato del que se siente dueña, a Calderón para que ganara formalmente las elecciones y se regodea diciendo que cobró con cargos públicos en dependencias que también considera ahora de su propiedad.
Podría seguir, pero es bueno preguntarnos: ¿Cómo se inició este desbarrancadero moral? Yo diría que el banderazo de salida de esta carrera de ignominia y vergüenza fue ese comentario cínico, expresión del subconsciente, que pretendió ser un chiste: haiga sido como haiga sido. Ahí empezó esta etapa reciente de retroceso y vuelta al engaño, al despilfarro de dineros públicos y al atropello a la dignidad de los ciudadanos, sólo que ahora puesto a la vista de todos y sin recato.
La elección de 2006 no fue la primera en ser manipulada, pero sí la más notoriamente falsificada y los que cometieron el fraude, como los asesinos que vuelven al lugar de los hechos, con el tiempo han regresado ante el público a confesar lo que hicieron. Los reconocimientos más notorios son los de Fox y de la señora Gordillo; la duda, si la hubo para algunos, se convierte en certeza.
Otra vez se comprueba que AMLO tenía razón; la tuvo al no tomar la llamada de Elba Esther, al no negociar con nadie su candidatura, al no reconocer el triunfo de quien fue declarado presidente, al mantenerse en la lucha buscando tan solo el apoyo de los ciudadanos y al no aliarse en ningún momento con quienes defraudaron al pueblo.
En cambio, cómo y por qué podría dolerse Calderón de que su partido perdió a la mala en el estado de México si él aceptó que, fuere como fuere, su manchado reconocimiento lo llevó al Poder Ejecutivo federal. Cómo podría hoy reclamar sino le están dando más que una sopa de su propio chocolate, él dio el banderazo de salida, (gesto del que tanto disfrutan los políticos) y se quedó tan campante, pero sin autoridad moral para hoy reclamar, sancionar o corregir.
Inexactitudes presidenciales
Plaza Pública
Miguel Angel Granados Chapa
Como se dijo en este mismo lugar anteayer, era preciso que el presidente Calderón expresara su parecer en torno de las revelaciones de Elba Ester Gordillo y Miguel Ángel Yunes. Hubiera sido mejor que, al dar a conocer su versión de los hechos, se hubiera producido con verdad. Y no lo hizo. Apesadumbra a quien respeta la institución republicana, aseverar llanamente que el presidente Calderón mintió. Digamos, en consecuencia, que dijo poca verdad. O la envolvió en circunloquios para no aceptar que cedió una parte de la administración federal a una ciudadana particular (Gordillo lo es aunque tenga una intensa vida pública, y sean públicos asimismo los efectos de sus acciones) como consecuencia de haber entablado con ella un pacto político antes y no después de julio de 2006, una alianza para la calidad educativa. Un documento con ese nombre en efecto existe, pero no puede ser utilizado como disfraz del arreglo por el cual Gordillo contribuyó, de manera legal e ilegal, al resultado formal de la elección presidencial de año.
Gordillo no se refirió a la Alianza para la calidad de la educación, un ambiguo instrumento, entre laboral y académico, cuya instrumentación ha sido estorbada por los representantes magisteriales o manejada por ellos cuando se les ha permitido controlar algunos de sus aspectos. La firma de ese documento, que confunde la relación de trabajo entre el SNTE y la SEP (relación necesariamente bilateral) con indelegables decisiones de autoridad fue acompañada, y no se refirieron a ella Gordillo ni Calderón, con el nombramiento del yerno de la dirigente magisterial, y Fernando González Sánchez como subsecretario de educación básica y normal.
La mejor excusa aducida por el presidente Calderón en su entrevista con León Krauze (una presencia y una voz fresca que escapa al gastado estilo informativo de Televisa y sus filiales) es que no hizo más que respetar hechos consumados. Sin mencionar a Fox, sino sólo aludiéndolo, recordó que su antecesor (y también contribuyente a su victoria), recordó que Gordillo ya disfrutaba en ese tiempo de las prebendas que él no hizo más que reconocer y respetar. Es cierto que Benjamín González Roaro, ahora director de la Lotería Nacional conforme al pacto refrendado, antecedió a Yunes en la dirección del ISSTE. Pero no es verdad que hubiera un pariente tan cercano a Gordillo como su propio yerno en el encargo de dirigir la educación básica y normal.
El pacto que Calderón pretende le sirva de coartada, entre Gordillo y Fox no surgió de servicios prestados de modo expreso ni por el SNTE ni por el Panal, al primer presidente panista, por la sencilla razón de que éste no existía aún y de que el primero formaba parte de la estructura priísta sin lugar a dudas. Fox ganó por circunstancias diferentes a las que prevalecían en 2006. El IFE del 2000, que había ganado respeto y credibilidad entre los ciudadanos era muy otro seis años más tarde. En 2003 había sido configurado, con miras de largo alcance, en acuerdo entre Gordillo y la bancada panista en san Lázaro. Por eso no fue casual que Luis Carlos Ugalde, presidente del órgano electoral, se apresurara a declarar ganador de la contienda a Felipe Calderón sin contar con atribuciones para hacerlo y al emitir un veredicto mucho antes de que la autoridad competente lo hiciera. Ese anuncio prematuro resultó de tal modo parte del paquete de servicios ofrecido por Gordillo a Calderón.
Es verdad, como adujo el presidente entre las pruebas de su inocencia, que el Panal tenía su propio candidato presidencial. En efecto registró como tal a Roberto Campa. Pero fue público y notorio que el Panal instó a sus votantes a no sufragar en su favor, sino sólo por sus candidatos a legisladores. No hubo instrucción expresa, conocida, recuperable, para que votaran por Calderón y no por Campa. Pero el resultado de la operación evidenció su causa.
Que el pacto político se estableció antes de la elección y no después como pretende Calderón para no encarar la responsabilidad de haber contraído compromisos como contraprestación de su parte, se prueba también por la ostensible y conocida campaña de Gordillo en su favor y en contra de Roberto Madrazo, realizada entre gobernadores priístas, varios de los cuales se sumaron a la estrategia gordillista. Hay evidencia cierta de que al menos uno, Eugenio Hernández de Tamaulipas, obró con tal eficacia en el sentido acordado por Gordillo y Calderón, que mereció el agradecimiento expreso de Pedro Cerisola, antiguo compañero de gabinete del hoy Presidente de la República.
Con sus propias palabras, es claro que la Alianza para la calidad educativa suscrita por Calderón no se restringía al ámbito de la enseñanza. El presidente dijo a León Krauze que la dicha ACE “implicó entre otras cosas, que se respetaran posiciones o perfiles que le habían sido reconocidos o negociados, no sé, desde la administración anterior”. Calderón, sin embargo, no refutó la historia narrada por Gordillo para la génesis del acuerdo político, concertado antes de la jornada electoral.
De acuerdo con Gordillo, a ella no le quedó más remedio que pactar con Calderón. No podía ofrecerle la panoplia de sus recursos electorales a Roberto Madrazo, porque estaba interesada en que perdiera, no en hacerlo ganar. Andrés Manuel López Obrador, por su parte, no aceptó ni siquiera conocer la oferta. La rechazó de plano en función de quien la presentaba. Sólo quedaba el candidato del PAN y con él, no con el presidente electo, negoció Gordillo.
Gordillo no se refirió a la Alianza para la calidad de la educación, un ambiguo instrumento, entre laboral y académico, cuya instrumentación ha sido estorbada por los representantes magisteriales o manejada por ellos cuando se les ha permitido controlar algunos de sus aspectos. La firma de ese documento, que confunde la relación de trabajo entre el SNTE y la SEP (relación necesariamente bilateral) con indelegables decisiones de autoridad fue acompañada, y no se refirieron a ella Gordillo ni Calderón, con el nombramiento del yerno de la dirigente magisterial, y Fernando González Sánchez como subsecretario de educación básica y normal.
La mejor excusa aducida por el presidente Calderón en su entrevista con León Krauze (una presencia y una voz fresca que escapa al gastado estilo informativo de Televisa y sus filiales) es que no hizo más que respetar hechos consumados. Sin mencionar a Fox, sino sólo aludiéndolo, recordó que su antecesor (y también contribuyente a su victoria), recordó que Gordillo ya disfrutaba en ese tiempo de las prebendas que él no hizo más que reconocer y respetar. Es cierto que Benjamín González Roaro, ahora director de la Lotería Nacional conforme al pacto refrendado, antecedió a Yunes en la dirección del ISSTE. Pero no es verdad que hubiera un pariente tan cercano a Gordillo como su propio yerno en el encargo de dirigir la educación básica y normal.
El pacto que Calderón pretende le sirva de coartada, entre Gordillo y Fox no surgió de servicios prestados de modo expreso ni por el SNTE ni por el Panal, al primer presidente panista, por la sencilla razón de que éste no existía aún y de que el primero formaba parte de la estructura priísta sin lugar a dudas. Fox ganó por circunstancias diferentes a las que prevalecían en 2006. El IFE del 2000, que había ganado respeto y credibilidad entre los ciudadanos era muy otro seis años más tarde. En 2003 había sido configurado, con miras de largo alcance, en acuerdo entre Gordillo y la bancada panista en san Lázaro. Por eso no fue casual que Luis Carlos Ugalde, presidente del órgano electoral, se apresurara a declarar ganador de la contienda a Felipe Calderón sin contar con atribuciones para hacerlo y al emitir un veredicto mucho antes de que la autoridad competente lo hiciera. Ese anuncio prematuro resultó de tal modo parte del paquete de servicios ofrecido por Gordillo a Calderón.
Es verdad, como adujo el presidente entre las pruebas de su inocencia, que el Panal tenía su propio candidato presidencial. En efecto registró como tal a Roberto Campa. Pero fue público y notorio que el Panal instó a sus votantes a no sufragar en su favor, sino sólo por sus candidatos a legisladores. No hubo instrucción expresa, conocida, recuperable, para que votaran por Calderón y no por Campa. Pero el resultado de la operación evidenció su causa.
Que el pacto político se estableció antes de la elección y no después como pretende Calderón para no encarar la responsabilidad de haber contraído compromisos como contraprestación de su parte, se prueba también por la ostensible y conocida campaña de Gordillo en su favor y en contra de Roberto Madrazo, realizada entre gobernadores priístas, varios de los cuales se sumaron a la estrategia gordillista. Hay evidencia cierta de que al menos uno, Eugenio Hernández de Tamaulipas, obró con tal eficacia en el sentido acordado por Gordillo y Calderón, que mereció el agradecimiento expreso de Pedro Cerisola, antiguo compañero de gabinete del hoy Presidente de la República.
Con sus propias palabras, es claro que la Alianza para la calidad educativa suscrita por Calderón no se restringía al ámbito de la enseñanza. El presidente dijo a León Krauze que la dicha ACE “implicó entre otras cosas, que se respetaran posiciones o perfiles que le habían sido reconocidos o negociados, no sé, desde la administración anterior”. Calderón, sin embargo, no refutó la historia narrada por Gordillo para la génesis del acuerdo político, concertado antes de la jornada electoral.
De acuerdo con Gordillo, a ella no le quedó más remedio que pactar con Calderón. No podía ofrecerle la panoplia de sus recursos electorales a Roberto Madrazo, porque estaba interesada en que perdiera, no en hacerlo ganar. Andrés Manuel López Obrador, por su parte, no aceptó ni siquiera conocer la oferta. La rechazó de plano en función de quien la presentaba. Sólo quedaba el candidato del PAN y con él, no con el presidente electo, negoció Gordillo.
Desfiladero
Edomex: Morena durmió con el enemigo
Jaime Avilés
A finales de enero, Alberto Casanova llegó a pagar su impuesto predial a la tesorería de Ecatepec. Sorpresa: le descontaron 30 por ciento por cortesía de Eruviel. Magdalena Cota se compró un terreno en Tlalnepantla y empezó a construir su casa. Para darle las escrituras del predio, el gobierno mexiquense le exigió, a ella y a sus cinco hijos, ejercer su libre derecho al sufragio efectivo obligatoriamente por Eruviel.
Federico Olivares se entusiasmó tanto con las propuestas de Encinas, cuando lo visitó una brigada de Morena, que pidió una manta y la colgó sobre la fachada de su casa para hacer proselitismo. Al día siguiente, sus vecinos, allá en Cuautitlán Izcalli, le apedrearon las ventanas, rompieron la manta y la señora de la tortillería, después de llamarlo traidor, le dijo que no volvería a venderle una tortilla por el resto de su vida.
Para obtener la lealtad de los más pobres del estado de México, Eruviel entregó una tarjeta de débito, llamada la efectiva, que permitirá hacer compras en los centros comerciales por hasta mil 500 pesos, no está claro si al mes o a la quincena, cuando tome el poder. Sabiendo que esto no era suficiente, prometió comprar los votos hasta en cinco mil pesos. No en vano rebasó cuatro veces el tope de gastos de campaña, fijado en 204 millones de pesos: hasta donde se puede calcular, derrochó más de mil millones, o 100 millones de dólares (40 por ciento de lo que le costó a Obama llegar a la Casa Blanca).
El día de la jornada electoral, en Ecatepec, dadas las inundaciones que una vez más provocó el desbordamiento del río de Los Remedios, hasta patrullas de la policía del estado fueron usadas para acarrear votantes. En Tenancingo, camionetas pick-up de la policía municipal repartieron despensas casa por casa. En Cuautitlán, antes que los ciudadanos entraran a las casillas, mapaches del PRI les entregaban teléfonos celulares para que fotografiaran su voto por Eruviel. Después, se acercaban a la ventanilla de un coche cercano, devolvían el aparato, demostraban que habían cumplido y cobraban sus cinco mil pesotes.
El abstencionismo fue de 56.87 por ciento, de manera que de los votos contabilizados (4 millones 388 mil), Eruviel obtuvo 2 millones 856 mil, que representan 27.16 por ciento del total del electorado, incluyendo a los que no se acercaron a las urnas; en tanto, el primer líder nacional que tuvo El Yunque en México, el ex secretario particular de Felipe Calderón y ex dirigente del PAN, Luis Felipe Bravo Mena, recibió únicamente 569 mil votos, equivalentes a 5.41 por ciento. En otras palabras, el binomio del PRIAN logró, con sus dos candidatos, el apoyo de sólo 32 de cada 100 electores.
Con 963 mil boletas cruzadas a su favor, Alejando Encinas consiguió el respaldo de nueve de cada 100 electores, y cayó derrotado ante Eruviel por 3 a 1. Descubrir las razones que produjeron este resultado para el candidato de Morena es necesario a fin de superar la desesperanza, no volver a cometer los mismos errores y corregir la estrategia hacia 2012. En primer lugar, Encinas no es Andrés Manuel López Obrador ni estuvo presente en el estado de México, trabajando, hablando y conviviendo con la gente, en los años previos a la elección del domingo pasado. Su carisma no puede compararse con el del máximo dirigente opositor del país, que causó furor en las mayores plazas públicas de la geografía mexiquense durante los cierres de campaña.
En segundo lugar, de las 17 mil 489 casillas que fueron instaladas en poco más de 8 mil secciones electorales, analistas de Morena estiman que alrededor de 10 mil no fueron vigiladas. ¿Por qué? Porque Luis Sánchez, líder del PRD mexiquense y jefe local de los chuchos, y los hermanos Bautista, de la tribu ADN, no hicieron campaña por Encinas y, peor aún, no capacitaron a los militantes de Morena para que fueran capaces de defender el voto o, simplemente, no los dejaron participar en la contienda. Ustedes limítense a promover la votación, nosotros vigilaremos las urnas, les dijeron los chuchos a los morenistas de Cuautitlán, cuenta la activista Montserrat Mondaca.
La táctica de las huestes de Jesús Ortega y Jesús Zambrano no pudo ser más obvia. Por acción, por omisión y mediante convenientes acuerdos por debajo de la mesa, no ayudaron en absoluto a Encinas, para culpar de su fracaso a López Obrador, por no haber aceptado aliarse con el PAN (esto es, con El Yunque, Calderón, Elba Esther, Lozano, Cordero, Lujambio, Molinar Horcasitas, García Luna, Carstens y los 30 dueños del país) y reiterar que Marcelo Ebrard sí está dispuesto a ir con ellos en 2012, para que todo siga igual que ahora.
Cuando López Obrador presentó en marzo el Nuevo Proyecto de Nación, y dijo que la meta de Morena era organizar 65 mil comités para cuidar todas las casillas de 2012, no contaba con que la estructura del PRD boicotearía esta estrategia en el estado de México. Si la idea de nombrar a Manuel Camacho como coordinador de campaña de Encinas, era para fortalecer la aparente unidad recién recuperada, se equivocó por completo. Camacho hizo lo mismo en las elecciones presidenciales de 2006: AMLO lo designó responsable de los comités ciudadanos del norte del país y Camacho los dejó vestidos y alborotados.
Ya no hay duda: Ebrard, Camacho y los chuchos van con todo en contra de López Obrador, y los acompañan los levantacejas y los opinócratas, que se desvivieron por forjar la alianza PAN-PRD, con el evidente propósito de sacar de la campaña mexiquense a Andrés Manuel y facilitarle aún más las cosas a Eruviel y Peña Nieto.
¿Conclusiones? La victoria del PRI mexiquense fue producto de un fraude; éste, sin embargo, no distorsionó el resultado final de la elección y por lo tanto no puede ser impugnado. A pesar de esto, la ausencia de casi 60 por ciento de los votantes, el ridículo 27 por ciento que se adjudicó Eruviel, y que no lo convertirá en un gobernador representativo de la mayoría, desvirtúan el supuesto éxito de la gestión de Peña Nieto, que ahora se embarcará rumbo a los comicios presidenciales exhibiendo una fuerza muy mermada.
Por su parte, el escuálido 9 por ciento obtenido por Encinas refleja el voto duro que tiene AMLO en el estado de México y cubre con el manto del misterio el verdadero número de electores que el año próximo cruzarán la boleta por él. No hay, pues, motivos para deprimirse, sino para seguir actuando en la dirección que se ha trazado, para construir esos 65 mil comités de ciudadanos afiliados a Morena, y reunir a cuatro millones de protagonistas del cambio verdadero de aquí a diciembre, para que cada uno de ellos, en el primer semestre de 2012, convenza a cinco personas más, y así se amasen las fuerzas de 20 millones de votantes para el próximo domingo primero de julio.
Esta es la visión optimista que prevalece después del desastre mexiquense. Ahora bien, una interpretación lúcida, serena y objetiva del modo en que se comportaron Ebrard, Camacho y las tribus perredistas aliadas a los dueños de México, debe poner fin a los apapachos diplomáticos. No, Ebrard no es un excelente gobernante del DF: su quinquenio se caracterizó por la corrupción, el autoritarismo, la represión a las bases del movimiento que lo elevó al poder, pero también por un incomprensible deseo de hacernos vivir en la capital del país como en una ciudad bombardeada, que en 2012, si Morena no toma medidas urgentes, caerá de nuevo en manos del PRI. El movimiento debe romper con el PRD ya. De no hacerlo, ese partido en descomposición destruirá la única opción real de cambio que hay en México. Es ahora o nunca.

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