Periodo de la peor crisis económica internacional de los últimos 70 años,
indica
Nadie se salvó de la caída de su ingreso, entre 2008 y 2010:
Inegi
De 2006 a 2008 el número de personas en pobreza pasó de 44.7 a 50.6 millones,
precisa
Bruno Ferrari lamentó que la percepción de los mexicanos esté muy alejada de
la realidad
Familias completas de Metlatónoc, en el estado de Guerrero,
la región más pobre del país, emigran cada año a Chihuahua para emplearse como
jornalerosFoto Óscar Alvarado
Israel Rodríguez J.
Periódico La Jornada
Sábado 16 de julio de 2011, p. 24
Sábado 16 de julio de 2011, p. 24
Entre 2008 y 2010 no hubo hogar en el país que no padeciera un
desplome en sus ingresos, periodo en el que se presentó la peor crisis económica
internacional de los últimos 70 años y que también afectó a México. El ingreso
promedio de los hogares se desplomó 12.3 por ciento en ese periodo, reveló el
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2010,
sondeo que se realiza cada dos años, la población más rica fue la que sufrió la
mayor reducción de sus ingresos en los últimos dos años, pero porcentualmente
los hogares más pobres fueron los más golpeados.
El gasto de los hogares también observó una disminución, al pasar de 31 mil
809 a 30 mil 596 pesos, de 2008 a 2010, una baja de 3.8 por ciento.
La economía mexicana registró en 2009 una caída histórica de 6.1 por ciento,
en medio de la crisis financiera detonada en Estados Unidos, y se recuperó
parcialmente en 2010, para concluir con un crecimiento de 5.4 por ciento.
El Inegi reveló que 10 por ciento de la población más rica fue la que tuvo la
mayor caída en sus ingresos entre 2008 y 2010, con una baja de 17.8 por ciento.
En tanto, 10 por ciento de los hogares más pobres tuvo una baja en sus ingresos
de 7.6 por ciento.
Los hogares más ricos percibían trimestralmente, en 2008, 144 mil 65 pesos y
cayeron a 118 mil 428 pesos en 2010. Mientras que los más pobres percibían un
promedio trimestral de 6 mil 668 pesos en 2008 y durante el año pasado bajaron a
6 mil 163 pesos.
Especialistas consideraron que pese a que los más pobres tuvieron
porcentualmente una reducción menor de ingresos respecto a los más ricos, es
notorio que hayan sido los más golpeados por no contar con mecanismos para
compensar la pérdida de ingresos.
La encuesta reflejó que 30 por ciento de los hogares concentraron 62.2 por
ciento de los ingresos totales, mientras que el 70 restante sólo el 37.8 por
ciento. Actualmente hay 29 millones de hogares en México, integrados por 112.6
millones de personas.
Un dato revelador de los enormes contrastes en cuanto al gasto indicó que 10
por ciento de los hogares con menores ingresos dedicó 49.9 por ciento a la
compra de alimentos, bebidas y tabaco, porcentaje que baja al 22.9 por ciento en
comparación con la porción de hogares más ricos.
Los más pobres dedican a educación y ocio el 5.4 por ciento de sus ingresos,
muy por debajo de 19.5 por ciento que dedicaron a ese rubro los más ricos.
Los últimos datos oficiales precisan que entre 2006 y 2008 el número de
personas en pobreza pasó de 44.7 millones a 50.6 millones.
Paradógicamente, en ese periodo el magnate Carlos Slim, quien según los
cálculos de la revista Forbes posee una fortuna de al menos 74 mil
millones de dólares, fue cuando consolidó su fortuna.
En su reporte, el Inegi precisó que los rubros a los que los hogares destinan
mayor porcentaje de gasto son alimentos, bebidas y tabaco, con 33.4 por ciento;
transporte y comunicación, 17.2, y educación y esparcimiento, 13.6 por
ciento.
El sondeo del Inegi, que divide a los hogares del país en deciles (niveles)
de acuerdo con su ingreso en pesos, detalla que la población de ingresos medios
y altos fue la más afectada por la crisis económica.
Así, las familias mexicanas, sobre todo las más pobres, han sido afectadas
por dos fenómenos: el alza y crisis internacionales en alimentos, y la crisis
financiera detonada por instituciones financieras de Estados Unidos en 2008.
En términos reales, la caída del ingreso corriente total trimestral de los
hogares cayó en total 12.3 por ciento.
De 112 millones 600 mil 583 personas, 51.2 por ciento son mujeres y 48.8 por
ciento, hombres.
La mayoría de la población tiene entre 12 y 29 años (31.9 por ciento),
seguidos por los de 30 a 49 años (26.3 ), los de 0 a 11 años (22.9 ) y los de
más de cincuenta años (18.8 por ciento).
Cada hogar mexicano lo formaron en promedio 3. 9 personas en 2010, por debajo
de los 4 integrantes que había hace dos años, y el jefe del mismo tiene una edad
promedio de 48.3 años, por encima de los 48.2 años que se registraron en 2008.
El número promedio de perceptores de ingresos por hogar se ubicó en 2.3
personas.
Por otra parte, la agencia Notimex reporta desde Cancún que el secretario de
Economía, Bruno Ferrari, dijo que los mexicanos deben sentirse orgullosos de
haber logrado la estabilización económica tras la más reciente crisis financiera
internacional. Lamentó, sin embargo, que la percepción entre los mexicanos esté
muy alejada de la realidad.
FUENTE: CONTRALINEA:
FUENTE: CONTRALINEA:
Ingresos, desplomes y contrastes
En el contexto de la explosión de violencia que se desarrolla en el
país; ante la crisis de representatividad política que acusa el régimen; con el
telón de fondo de las crecientes inconformidades políticas y sociales que
recorren el territorio, y frente a la descomposición evidente del conjunto de
las instituciones, la divulgación de cifras oficiales sobre la
recuperacióneconómica había constituido, tras la crisis de 2008 y 2009, la única carta fuerte –ciertamente sobrexplotada– en el discurso del grupo gobernante. Resulta por ello particularmente significativo el dato revelado ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi): de acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2010, los ingresos de los hogares en México han acusado un desplome de más de 12 por ciento entre 2008 y el año pasado, lo cual representa una caída de 13 mil 274 a 11 mil 645 pesos en las percepciones mensuales promedio de las familias del país.
Aun sin considerar que la cifra referida acusa una distorsión derivada de la
abrumadora desigualdad que hay en México –en efecto, el promedio de más de 11
mil pesos que, según el Inegi, ingresa al mes a los hogares mexicanos
representa, para muchos de ellos, solamente un buen deseo–, el indicador es
contundente sobre el retroceso en la economía real del país y la profundización
de los inveterados rezagos sociales; aunque de acuerdo con el instituto la caída
en el ingreso familiar ha afectado más en términos nominales a los hogares con
mayores ingresos, el efecto de estos desplomes suele ser más devastador para las
familias depauperadas, pues para éstas prácticamente cualquier reducción en los
recursos de que disponen puede representar el paso de la pobreza a secas a la
pobreza extrema.
Resulta previsible, por otra parte, que los propios encargados de la
conducción económica ensayen, en las horas y días por venir, diversos intentos
por explicar el desplome comentado como resultado de los descalabros económicos
y financieros de hace dos años; de la consecuente pérdida de empleos, de la baja
en las remesas enviadas de Estados Unidos a México en ese periodo, y del alza en
los precios de los productos básicos. Pero es preciso acotar que esos factores,
en todo caso, han agravado la situación de crisis permanente en que ha sido
colocada la población nacional desde hace más de dos décadas; que el movimiento,
ya sea al alza o a la baja, del ingreso nominal de los hogares suele verse
afectado además por la inflación –lo que redunda en pérdida del poder
adquisitivo–, y que la explicación última de estas circunstancias no se halla en
fenómenos exógenos y coyunturales, sino en la continuidad a rajatabla del modelo
económico vigente. La persistencia en la aplicación de las directrices emanadas
del Consenso de Washington se ha traducido en un golpeteo incesante a la
economía popular que tiene como componente principal una exasperante política de
contención salarial que refleja la bancarrota moral del neoliberalismo: en la
economía de libre mercado; la fuerza de trabajo es la única mercancía sujeta a
un estricto control de precios.
Tan consistente ha sido la ofensiva contra la economía de las familias que en
los últimos dos años –según puede ponderarse con las cifras del Inegi–
prácticamente ningún hogar quedó exento de sufrir una merma en sus bolsillos.
Acaso el único sector que ha logrado salir indemne del desplome generalizado del
ingreso familiar sea el de los potentados mexicanos regularmente incluidos en
las listas de Forbes, cuyas fortunas se incrementaron en 63 por ciento
entre 2009 y 2010, según la propia publicación estadunidense.
La conclusión ineludible de este contraste es que la continuidad de la
política económica neoliberal en los últimos dos años no ha tenido otro efecto
que el de siempre: el mayor enriquecimiento de los potentados y la depauperación
de las clases medias y bajas, y es obligado preguntarse si esa dinámica no
refleja los objetivos reales del grupo que detenta el poder en forma mucho más
fidedigna que los alegatos discursivos a favor de la
recuperación, el
crecimientoy el
desarrollo.

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