15 de julio de 2011
Adivina… ¿quien es el hijo de su, quien el wey, quien el pendejo y quien el patrón?
Videos de México
Funcionarias de Jalisco realizan despedida de soltera en oficinas
El show se realizó en las instalaciones de la Procuraduría de Jalisco, en honor a a la despedida de soltera de la que era fiscal.
Narra Mariel Solís experiencia en la cárcel
Luego de que hoy fuera puesta en libertad, la estudiante de 23 años dijo que perdona a la PGJDF porque rectificaron e hicieron la investigación "personalmente".
Cónsul de Holanda en Mérida (Crónica)
José Enrique Gutiérrez, un personaje muy peculiar que radica en nuestro país, estuvo en las manifestaciones que se presentaron en días pasados por el paso a desnivel que se está construyendo.
Los Caballeros Templarios organizan manifestación en Michoacán
Una serie de grabaciones que obtuvo MILENIO revelan la presunta manera en que los “manifestantes”, el grupo criminal encabezado por Servando Gómez Martínez, “La Tuta”, patrocina movilizaciones de un supuesto repudio de población a la Policía Federal
Comparece director de ISSSTE ante diputados
La comparecencia arrancó con la observación del petista Mario Di Costanzo a la presidenta de la comisión Martha Angélica Bernardino, quien había olvidó mencionar que Villalobos López debería rendir protesta de decir la verdad.
Videos del Mundo
Republicanos intentan frenar iniciativas pro migrantes
En Washington, un grupo de congresistas demócratas, han denunciado un ataque republicano a la administración de Barack Obama, que según ellos podría perjudicar a cientos de familias latinas. TeleSUR
La descarga…
Para Ripley:
La inolvidable película de Hollywood multipremiada “El padrino” de Francis Ford Coppola costó el equivalente de 60 millones de pesos…nada que comparar con los 13 capítulos de “El Equipo” que Genaro García Luna encargó a Televisa por 118 millones de pesos…y que estamos pagando entre todos nosotros.
La depredación
Luis Javier Garrido
El mayor riesgo que tiene el país en esta larga agonía del gobierno calderonista lo constituye el intento de las fuerzas de la extrema derecha por hacer aprobar al Congreso una serie de contrarreformas neoliberales con las que pretende terminar de desmantelar al Estado mexicano, culminando así su labor depredadora de estos años.
1. El riesgo de que a espaldas y en contra de los mexicanos se aprueben algunas de las contrarreformas urdidas por la derecha yunquista es muy grande, pues a pesar de que hay de continuo declaraciones en el sentido de que no habrá en agosto un periodo extraordinario para ello, las filtraciones de Los Pinos pretenden que ya tienen el consenso del PRI para algunas de ellas y se habla de la contrarreforma laboral y de la relativa a seguridad nacional.
2. La nueva legislación en materia de seguridad nacional que Calderón pretende le apruebe el Congreso abriría, como se ha señalado, la vía para crear en México el Estado policiaco de carácter totalitario en el que sueñan los panistas en previsión de la crisis social que los tecnócratas neoliberales advierten como consecuencia del colapso de la economía mexicana, uncida al desastre que se ve venir de las finanzas internacionales a consecuencia de la imposición del modelo neoliberal.
3. La contrarreforma calderonista de supuesta seguridad nacional no es otra cosa que un nuevo blindaje a los actos ilegales del Ejecutivo, pues supone aberraciones inaceptables en un régimen constitucional de derecho, que han sido descalificadas tanto por juristas como por agrupaciones defensoras de derechos humanos, y es poco probable que la mayoría de los legisladores del PRI y del PRD autoricen dicha pretensión, por la regresión histórica que significaría. Calderón demanda el establecimiento de un régimen en el cual exista una discrecionalidad absoluta del Ejecutivo para suspender de hecho las garantías individuales y una plena libertad del gobierno federal para violentar la autonomía de los estados y los municipios, la actuación del Ejército y la Marina como fuerzas policiales en un marco absoluto de impunidad y la prerrogativa presidencial de determinar cuándo se violan las garantías constitucionales.
4. El Ejército y la Marina, como todas las fuerzas policiales del gobierno calderonista, han actuado estos cuatro años en abierta violación al orden constitucional de México y violentando múltiples pactos y tratados internacionales, y lo que Felipe Calderón plantea es que se modifiquen la Constitución y las leyes de la nación nada menos que para adecuarlas al estado de ilegalidad y de violencia impune en el que han venido manifestándose marinos y militares. En otras palabras, para que las leyes se adecuen a la realidad, y se dé una apariencia de legalidad a la violencia criminal del gobierno.
5. Una de las mayores perversiones del actual gobierno panista, que ha depredado no sólo la vida social y la economía del país sino las instituciones de la República, la ha constituido la subordinación que ha logrado de los ministros de la Suprema Corte de Justicia no nada más en función de sus pretensiones políticas (lo que era ya un rasgo del régimen del PRI) sino llevándolos a actuar en contra de la Constitución en función de los intereses de la derecha trasnacional, lo mismo en materia de energía que de los derechos fundamentales de los mexicanos, todo con el objetivo de acelerar el desmantelamiento del Estado nacional, avalando así la legalidad prevaleciente, y eso se ve sobre todo en materia de seguridad nacional, en donde la Corte no actúa como una instancia de control de la constitucionalidad ni de las leyes ni de los actos del gobierno. Calderón critica todo el tiempo a los jueces de primera instancia acusándolos de corruptos, pero no se da cuenta de que los mexicanos ven sobre todo la corrupción de arriba: la que vincula a la Corte con Los Pinos.
6. El fallo impreciso y ambiguo de la Suprema Corte del 12 de julio determinando que los militares deben ser juzgados en los tribunales civiles si violan garantías pretende ser una respuesta a la exigencia nacional e internacional de que se termine en México la prerrogativa aberrante, que se ha ampliado de hecho, del fuero castrense, y los marinos y militares sean sometidos en todos los casos a los tribunales ordinarios, pero no lo es, como muchos han supuesto, pues busca tergiversar lo establecido en el artículo 13 constitucional, que niega la existencia del fuero en los delitos de militares contra civiles. Al no fallar con claridad la cuestión, los ministros no hicieron más que abrir la vía para que se pueda legislar en el sentido que pretende el gobierno panista: estableciendo una discrecionalidad absoluta de las autoridades para que ellas mismas puedan determinar en qué casos, durante las supuestas acciones de la “guerra contra el narco”, los militares violaron las garantías individuales.
7. La resolución busca dar respuesta a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que condenó a México en 2009 tras el caso Radilla, pretendiendo que la cuestión ha sido resuelta y las normas y prácticas mexicanas son ya conformes al derecho internacional, aunque no se haya cancelado por completo la pretensión de las fuerzas armadas mexicanas de conservar todo tipo de fuero de hecho y de derecho. De ahí otro motivo más de urgencia que tiene Felipe Calderón para que el Congreso expida la nueva legislación en materia de seguridad nacional, que él exige a fin de poder hacer del nuevo Estado panista un Estado policial.
8. La respuesta de las fuerzas armadas ante la gravísima situación institucional creada por el inepto gobierno panista, que con sus políticas de violencia las ha llevado a actuar de manera ilegal e inconstitucional para servir a intereses extranjeros, no podía ser otra. Un grupo de altos mandos militares demandaron el miércoles 13 ante la Comisión bicameral de Seguridad Nacional del Congreso que se apruebe un marco jurídico que legalice la lucha anticonstitucional que dicen librar contra el narcotráfico, y que sea mucho más amplio que el de la contrarreforma calderonista que queda muy corta para ellos (La Jornada del 14 de julio), sin entender que amplios sectores de mexicanos se han dado ya cuenta de que lo que están haciendo es otra cosa, y fundamentalmente el crear un clima de terror en el país para someter a los mexicanos al proyecto trasnacional y para reordenar al narco en función de los intereses estadunidenses.
9. Esos militares se equivocan, pues ni soldados ni marinos deben actuar en un régimen democrático como cuerpos policiales, y mucho menos impunemente como ellos siguen pretendiendo hacerlo. El marco jurídico en materia de seguridad nacional ya existe en México y está claramente determinado por la Constitución, pisoteada en este sexenio, y basta con respetarlo, por lo que ellos deben regresar a sus cuarteles conforme al marco constitucional actual.
Es el fuero militar
En Privado Joaquín López-Dóriga
Todo comenzó con el incumplimiento de una recomendación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en el caso de la desaparición forzada, a manos de elementos del Ejército mexicano, de Rosendo Radilla Pacheco, Atoyac de Álvarez, Guerrero, 25 de agosto de 1974, hace 35 años.
Un cuarto de siglo después, el l5 de noviembre de 2001, la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de Derechos Humanos hizo una denuncia contra el Estado mexicano ante la CIDH, que presentó una recomendación que el gobierno de México ignoró. Ante este incumplimiento, el l5 de noviembre de 2008, la misma CIDH llevó el caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que con fecha 23 de noviembre de 2009 dictó sentencia condenatoria contra el Estado mexicano, al que notificó el 9 de febrero de 2010.
Derivado de esta sentencia condenatoria, el 26 de mayo de 2010, el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Guillermo Ortiz Mayagoitia, hizo una consulta a su colegiado para determinar cuál debía ser la participación del Poder Judicial federal en el caso Radilla Pacheco. Tras discutir proyectos y considerandos, este martes el pleno concluyó y aprobó por unanimidad lo siguiente: Como el párrafo segundo del artículo 1o. de la Constitución Federal dispone que las normas relativas a los derechos humanos se interpretarán de acuerdo con lo que ella establece y de conformidad con los tratados internacionales en la materia, favoreciendo en todo tiempo a las personas la protección más amplia, a partir de ahora, el fuero militar establecido en el artículo 57 del Código de Justicia Militar no podrá operar bajo ninguna circunstancia frente a situaciones que vulneren derechos humanos de civiles.
Y derivado de lo anterior, toda violación a los derechos humanos de los civiles cometidas por militares serán juzgadas en tribunales civiles, no en las instancias militares que marca su fuero legal.
Al gobierno federal le llevó más de diez horas fijar su posición ante esta decisión previsible de la Corte y así, después de las 11 de la noche de ese martes, emitió un comunicado conjunto firmado por las secretarías de Gobernación, Marina y Defensa en el que, por supuesto, acatan el mandato judicial, pero se refieren a él como un criterio ordenador, término que fue rechazado por la ministra Olga Sánchez Cordero, quien dijo que nada de criterio ordenador, que se trata de una sentencia condenatoria de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra el Estado mexicano.
Será tiempo de aclarar la diferencia de puntos de vista producto, quizá, de un malestar en las fuerzas armadas y de lo que el gobierno federal consideró corto plazo para interpretar y responder, que no para acatar, de lo que no puede quedar duda.
Mariel atropello y justicia extraviada
La liberación de Mariel Solís Martínez, alumna de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), acusada de complicidad en el asesinato de Salvador Rodríguez y Rodríguez –catedrático de esa casa de estudios–, ocurrido en agosto de 2009, es en sí misma una buena noticia, toda vez que implica la corrección de una profunda injusticia: cabe recordar que la estudiante fue detenida en condiciones por demás irregulares (sin que mediara orden de aprehensión y en circunstancias, según el testimonio de la víctima, semejantes a las de un secuestro), y que fue presentada ante la opinión pública como delincuente, pese a que el proceso judicial contra ella ni siquiera había iniciado, además de que se pretendió fundamentar las acusaciones en pruebas endebles: el testimonio de uno de los autores materiales del citado delito –quien, según versiones extraoficiales, se habría contradicho respecto de la declaración en que inculpaba a Mariel Solís– y un video en el que se identifica a la universitaria, a pesar de que quien aparece en la imagen es una mujer de complexión y rasgos palmariamente distintos.
Con tales precedentes, el reconocimiento público que hizo ayer la procuraduría capitalina sobre la inocencia de la acusada y su decisión de desistir acción penal en su contra es una decisión acertada. Sin embargo, el hecho mismo de que Solís haya pisado la cárcel y enfrentado la kafkiana situación de tener que demostrar su inocencia –a pesar de que la Constitución demanda la presunción de ésta hasta que se demuestre lo contrario– exhibe el grado de vulnerabilidad en que se encuentra prácticamente cualquier ciudadano en el país ante la propia autoridad, y pone en evidencia el exasperante extravío de los aparatos de procuración e impartición de justicia, en los que el abuso del poder, la fabricación de culpables, el empleo faccioso y discrecional de las leyes, la impunidad, la corrupción, la discriminación y la violación a las garantías individuales son parte del patrón de conducta de las instituciones supuestamente encargadas de salvaguardar el estado de derecho.
Adicionalmente, y si se toma en cuenta que un componente ineludible de la excarcelación de Mariel Solís fue la presión ejercida por estudiantes y académicos de la UNAM a través de las redes sociales y la exhibición del caso en los medios de comunicación, es pertinente preguntarse cuántas personas en el país se encuentran en una situación similar sin que sus casos hayan salido a la luz pública. En ese sentido, y aunque en la hora presente las críticas se centren –y con razón– en el dislate cometido por la procuraduría capitalina, es pertinente señalar que los vicios señalados se reproducen en todos los niveles, incluido el federal: un dato revelador es el elevado porcentaje de personas –casi tres de cada cuatro– que han sido presentadas por el actual gobierno federal como integrantes de la delincuencia organizada y que han debido ser liberadas posteriormente por falta de pruebas, por deficiencias en la integración de los expedientes acusatorios, por corrupción de jueces o por una combinación de esos factores. No parece descabellado suponer que, en más de uno de esos casos, los acusados ha padecido circunstancias similares a las que sufrió Mariel Solís Martínez.
Finalmente, mal haría el gobierno capitalino en considerar zanjado este asunto solamente con la excarcelación consumada ayer. Por el contrario, hay indicios de irregularidades cometidas por agentes judiciales y del Ministerio Público que detuvieron y encarcelaron a una mujer manifiestamente inocente. Lo procedente, en este caso, es emprender acciones orientadas a reparar el daño a Mariel y a esclarecer y sancionar a los malos funcionarios que la privaron injustamente de su libertad. Las sanciones legales a que dé lugar este atropello deben ser vistas como un paso ineludible para impedir la persistencia y la repetición de injusticias como la cometida contra esta estudiante universitaria.
¿El futbol cubrió la masacre?
José Cueli
La angustia y la incertidumbre de los sangrientos actos del fin de la semana pasada y las posibles y terribles consecuencias nos tienen sumidos en un estado de consternación que aparentemente escondió el triunfo de la Sub 17.
Perplejos y aturdidos ante tanto horror, los sentimientos que nos invaden apuntan hacia una angustiante sensación de vulnerabilidad extrema. La depresión paraliza el alma y la desesperanza nos invade. El desvalimiento y el dolor se entremezclan mientras las listas de muertos y desaparecidos, ésas si, ¡van al alza!
Sin embargo, no podemos permitir que el dolor nuble nuestra capacidad de reflexión y menos aún que el rencor oscurezca nuestro entendimiento. Quizás lo más dramático y duro de aceptar es que no hemos aprendido nada, absolutamente nada de nuestra historia. Como animales dando vueltas en la noria, nos vemos instalados en la compulsión a la repetición y nuestra gran civilización parece no habernos servido más que para matarnos los unos a los otros de manera cada vez más sofisticada.
Pero, ¿cómo transmutar en lenguaje esa compulsión a repetir a la destrucción, si no llega a la conciencia y ésta se ve obnubilada por el odio y el rencor? ¿Cómo transmutarla en lenguaje y negociación pacífica y racional, si el instinto de muerte (descrito por Freud) es un reactivo al revés, una inopinada visión retrospectiva de lo que es y no es? El mundo se nos revelaba con ínfulas de urbanidad electrónica suprema, pero desmentida por las disonancias de la agitación estruendosa de las masacres, el hambre, las desigualdades brutales y las ejecuciones, que rebasan la razón y nos confrontan a una sensación de fracaso y de impotencia. Repetición inelaborable de la historia que se repite sin enmienda.
En 1920, tras haber vivido la experiencia de la guerra y a la luz de reflexiones profundas acerca de la conducta humana, Freud escribió el texto Más allá del principio del placer, donde introduce la pulsión de muerte. En él se conjuntan de manera clara y original las diferentes formas de lo que suele llamarse lo negativo: odio, destrucción, agresión y sadomasoquismo. Pulsión de muerte, que como una fuerza irrefrenable, se propone reducir, en forma regresiva, lo más organizado a lo menos organizado, las diferencias de nivel a la uniformidad y lo vital a lo inanimado, la muerte como fin último. Pulsión de muerte que, silenciosa emerge como energía destructiva que se vuelve sobre el otro, o sobre lo que de mí mismo proyecto en el otro.
Las naciones progresaron y su avance material sirvió para proporcionar a sus pueblos medios más poderosos de destrucción. En cambio, su avance moral y racional no le ha servido para sostener la fraternidad entre los hermanos y sí para confirmar que en el fondo de la persona se ocultan fuerzas irracionales que, tal como describió Freud, compulsivamente se repiten y tienden a la destrucción. Parece indudable que la raza humana no tiene enmienda y que el proceso de evolución cultural es una ilusión. Los muertos del fin de semana aniquilan una vez más lo construido, determinando un nuevo caos acompañado de una estela de dolor que se convierte en trauma inelaborable que, en un intento fallido de elaboración de lo traumático, tenderá a repetirse una y otra vez.
Violencia engendra violencia, atacamos al supuesto enemigo porque nos refleja nuestra peor parte y al matarla en el otro creemos poder deshacernos de aquello que le proyectamos y que nos resulta intolerable en nosotros mismos. No toleramos la imagen de nosotros mismos que el otro nos refleja. De allí nuestra intolerancia a la diferencia, al otro, y a lo que el otro me dice de mí mismo.
¿Cuándo será el tiempo para reflexionar y no para actuar nuestros impulsos destructivos reprimidos y desplazados en el otro? El tiempo de asumir con conciencia y no acicateados por el odio, que en nosotros habitan, en las profundidades de nuestro inconsciente, fuerzas irracionales ocultas desde donde podemos actuar lo peor de nosotros mismos.
Hay que recordar, como decía Freud, para no repetir.
Astillero
Precandidatos también sufren
Copete Gordillo
Creel y los funcionarios
El aceptable Ebrard
Julio Hernández López
El gobernador del estado de México, conocido como Expresión Política Nacional, ha decidido asumirse ya como rector del PRI y ejercer el deporte supremo, en ese ámbito de tres colores, de tirar línea. Primero quiso imponer la tesis de la candidatura única, para evitarse el feo espectáculo del jaloneo y la competencia interna, y ahora ha establecido que para regresar a Los Pinos los priístas deben aliarse con el Panal de la profesora Elbeja Reina, a pesar de que ni ella ni su partido ni los organismos públicos por donde ha pasado su mano de arreglista gozan en estos momentos de buenas estimaciones públicas.
Sin embargo, el antes mencionado aspirante presidencial ha decidido meterse por sí mismo en el embrollo gordillista porque pretende conjurar el golpe con el que Los Pinos han tratado de impedir o hacer muy costosa la anunciada alianza entre el peñanietismo y las brigadas electorales magistrales que en 2006 sirvieron para una cosa y ahora Felipe no quiere que sirvan para otra. Pagar desde ahora los servicios por venir es una decisión que ha tomado EPN porque, como lo demuestran sus aires de virtual ganador de 2012, cree llegada la hora de trazar rutas, establecer criterios y dictar órdenes, diga Manlio Fabio lo que haya de decir (disputa por arreglarse que, por lo pronto, tendrá un episodio todavía de forcejeos sueltos a la hora de renovar el Consejo Político Nacional del PRI).
Santiago Creel ha metido en un brete a la alta burocracia federal que desde cargos públicos busca construir candidaturas partidistas. En especial a Ernesto Cordero, quien combina de manera poco aceptable la delicadísima función técnica de manejar la hacienda pública con la muy ruda tarea clientelar de hacerse pasar como aspirante preferido de Los Pinos a la sucesión. Creel, quien a su vez fue el candidato oficial de Fox, ha generado irritación en el equipo calderonista por su solicitud de licencia al cargo senatorial y, en especial, por el dardo envenenado que hacia las alturas ha dirigido al señalar que puede haber conflicto de intereses cuando se desempeñan ciertas funciones públicas y al mismo tiempo se realizan trabajos partidistas de interés personal.
Para confirmar los enojos del circulito íntimo del felipismo y, a la vez, involuntariamente, la pertinencia del alegato de Creel, el secretario federal del Trabajo le contestó airadamente ayer desde Puebla, su estado natal adonde fue en visita de trabajo oficial, dedicando recursos públicos a la atención de temas del panismo y, en estricto sentido, tratando de censurar a un ciudadano sin cargo alguno que con legítimo derecho está interesado en buscar una candidatura de su partido. En ese contexto, el propio Javier Lozano dejará pronto la Secretaría del Trabajo para dedicarse a promover la postulación de Ernesto Cordero, aunque para disfrazar esa decisión tomada arguye que ha mandado hacer una encuesta personal para resolver si sostiene su presunta precandidatura, en la que se hace llamar el gallo azul, o la declina para sumarse a quien ya ha dicho sería su única opción, el mencionado Cordero, al que probablemente las encuestas de almohada de Lozano reportarán como gran puntero en la contienda panista. El relegado Lujambio, mientras tanto, nada más observa cómo se van alineando los planetas del sistema calderonista en torno al opaco Cordero pretendiendo convertirlo en estrellable estrella.
Marcelo Ebrard no enfrenta presiones en su partido para que deje de gastar tiempo de gobierno en andanzas grupales. Por el contrario, se le ha festejado que dedique tiempo y recursos a asistir a actos de candidatos perredistas en otras partes de la República, en algunas de ellas llegándosele a considerar un patrocinador fundamental de victorias aliancistas. Sin embargo, y a pesar de que ha anunciado que será a fin de año cuando deje su cargo (se entiende que sería para asumir la candidatura de la izquierda, o para encargarse de alguna tarea partidista de relieve, por ejemplo la coordinación de campaña de quien resultara mejor posicionado), el tiempo político corre para Ebrard en sentido inverso al de los panistas: éstos pelean para que un funcionario consentido deje o siga en tal colocación, entendiendo que ésta le da ventajas y privilegios, mientras que en el caso de la izquierda electoral ese encumbramiento burocrático no le reporta ganancias vitales a Marcelo si tiene enfrente a un adversario, Andrés Manuel López Obrador, dedicado sin descanso a hacer campaña en favor de su candidatura y rodeándose de instrumentos a futuro (PT y Convergencia, este partido en vías de denominarse Movimiento Ciudadano en una asamblea nacional el último día de este mes para acomodarse a los requerimientos de 2012, en especial para dar cabida a candidaturas del lopezobradorismo) que abrirían caminos alternos en caso de que la maquinaria chucho perredista haga ganar con sus conocidas artes en procesos internos al mencionado jefe del gobierno capitalino.
López Obrador ha ido afilando su discurso no solamente para advertir de los riesgos que el año entrante significará la pretensión de repetir a nivel nacional las andanzas de perversión del proceso electoral que ya se vivió en el estado de México, sino también contra las maniobras de lo que él reiteradamente llama la mafia del poder, para quitarlo de las boletas electorales y, ha de entenderse, colocar una opción menos peligrosa para esos intereses mafiosos. Dado que solamente son dos los aspirantes oficiales a la candidatura perredista, ha de colegirse que la opción blanda, cómoda, aceptable, sería la de Ebrard, a quien poco ayuda en esa etiquetación negativa el desempeño de burocracia condescendiente con el calderonismo y los principales grupos de poder que realiza desde la administración capitalina.
Y, mientras el gobierno federal, Televisa y los banqueros anuncian un día de estos un fondo de becas para hijos de civiles asesinados durante la misma guerra en que han caído soldados, marinos y policías federales, ¡feliz fin de semana, con Mexicana asomándose a otra posibilidad de salvamento!
México SA
Fracaso de la Sub-30n
Economía en el sótano
Balance: dichos vs. Hechos
Carlos Fernández-Vega
México es el país latinoamericano que mayor caída económica reportó en la crisis de 2009: un desplome de 6.5 por ciento del producto interno bruto, el mayor en ocho décadas. Y por muchas flores que se lancen desde el micrófono oficial, lo cierto es que el país todavía no recupera el nivel previo a la sacudida. De hecho, en el balance, la economía mexicana reporta una caída acumulada de 0.5 por ciento en el periodo 2009-2010. Ahora que con el optimismo desatado, y si se da por hecho que en 2011 el resultado sería un avance de 4 por ciento, entonces el promedio anual de crecimiento en ese trienio se elevaría mágicamente a uno por ciento.
Nada que celebrar, pues. Por el contrario. Y no es pesimismo, sino el frío resultado de una política económica que ha llevado al país al fracaso, y a sus habitantes a niveles de bienestar cada vez más reducidos, aunque el discurso oficial presuma una república técnicamente clasemediera, en la que alrededor de 65 por ciento de la población ocupada obtiene un ingreso de hasta tres salarios mínimos (menos de 180 pesos por día) como máximo.
Durante la crisis de 2009 en Haití no se aplicaron, mucho menos se presumieron, medidas económicas anti cíclicas, como permanentemente cacarea el gobierno calderonista. En 2010, este país caribeño terminó de ser destrozado por un terremoto que no dejó piedra sobre piedra. En el año de la crisis su economía creció 2.9 por ciento, y el siguiente se hundió 5.1 por ciento. Para 2011 la Cepal estima un avance de 8 por ciento, de tal suerte que el balance resultaría mejor que el mexicano: en el trienio 2009-2011, la tasa anual promedio de crecimiento sería de 1.93 por ciento, prácticamente el doble de la registrada en México.
Argentina fue uno de los 11 países latinoamericanos que en 2009 registró un comportamiento positivo en su tasa de crecimiento económico: 0.9 por ciento, nada que presumir en tiempos de sol, pero una proeza en tiempos de huracán. En 2010 esa misma tasa se incrementó a 9.2 por ciento y para 2011 se proyecta que sea de 8.3 por ciento. Así, esta nación sudamericana habrá crecido a un ritmo anual de 6.13 por ciento en el trienio 2009-2011, seis veces más que la mexicana en el mismo periodo.
Brasil sí reportó un comportamiento negativo en el año de la crisis: el PIB se redujo 0.6 por ciento, pero en 2010 se le dio la vuelta a la crisis y la tasa fue positiva (7.5 por ciento). Para 2011 la Cepal estima un crecimiento de 4 por ciento, de tal suerte que en el trienio 2009-2011 la tasa anual promedio de los verde-amarelo sería de 3.63 por ciento, más de tres tantos y medio en comparación con la robusta economía mexicana.
Lejos de hundirse por la crisis, Bolivia, un país sempiternamente explotado y saqueado hasta que llegó Evo, reportó un crecimiento de 3.4 por ciento en 2009 (sólo superado por República Dominicana en el contexto latinoamericano). En 2010 creció 4.1 por ciento y para 2011 la Cepal pronostica 5.3 por ciento de avance económico para esta nación sudamericana, de tal forma que de 2009 a 2011 la tasa anual promedio de crecimiento será de 4.3 por ciento, más de cuatro veces superior a la de México.
La siempre bella Cuba, que enfrenta una severa problemática económica, similar a la reportada en el periodo especial de los años 90, tras la caída de la Unión Soviética, forma parte de los 11 países latinoamericanos que en 2009 no registraron desplome en su producto interno bruto. Ese año creció 1.4 por ciento; en 2010, 2.1 por ciento y se estima 3.1 por ciento en 2011. En el multicitado trienio su tasa anual promedio será de 3.2 por ciento, tres tantos y pico por arriba de la economía mexicana.
A Venezuela no le fue bien en el año de la crisis, cuando su economía descendió 3.3 por ciento, la mitad que la mexicana. En 2010 las cosas no fueron mejores, pues su PIB bajó 1.1 por ciento. Para 2011 la Cepal estima que la bellísima nación registre un crecimiento de 4.5 por ciento, para una tasa anual promedio negativa de prácticamente cero en el trienio.
Panamá, hermosísima y cachonda nación, libró muy bien la crisis de 2009, con un crecimiento económico de 3.2 por ciento, sólo por debajo de República Dominicana y Bolivia. En 2010 registró un avance de 7.5 por ciento y para 2011 llegará a 8.5 por ciento. Un trienio espléndido, con una tasa anual promedio de 6.4 por ciento.
A pesar de Daniel Ortega, a Nicaragua no le fue tan mal en 2009. Su economía descendió 1.5 por ciento, pero en 2010 logró un indicador positivo de 4.5 por ciento, y para 2011 la Cepal la estima en 4 por ciento, la misma que proyecta para México. En tres años, la economía nicaragüense registra una tasa anual promedio de crecimiento de 2.7 por ciento, casi tres tantos por arriba de la mexicana.
En 2009 El Salvador, Honduras y Costa Rica reportaron números rojos en su economía (caídas de 3.1, 2.1 y 1.3 por ciento, respectivamente). En 2010 los tres registraron tasas positivas, aunque sólo Costa Rica le dio vuelta a la crisis. Para 2011 el pronóstico se mantiene positivo para la tercia, de tal suerte que en el trienio 2009-2011 reportarán una tasa anual promedio de 0.26, 1.23 y 2.03 por ciento, las dos últimas por arriba de México, y la primera por debajo.
En fin, el ejercicio comparativo puede seguir, y en cualquiera de los casos México permanece en el sótano con la Sub-30n (tres décadas neoliberales). Todos los países citados la vieron negra con la crisis, pero ninguno de sus gobiernos ha cacareado que en 2040, tal vez en 2050, sus respectivas economías ocuparán la cuarta potencia mundial. Tampoco que sus economías son navíos de gran calado, que son la envidia de la comunidad de naciones, que son sólidas, robustas, perfectas y etcétera, etcétera, porque a diferencia del Felipe Calderón y su muy desprestigiado gobierno, los de esos países no dicen, hacen. Y allí están los resultados. Pero en Los Pinos y zonas conexas insisten en que vamos por el camino correcto.
Las rebanadas del pastel
Carlos Fernández-Vega
¡Qué alivio! ¡Qué tranquilidad! Dice el subgobernador del Banco de México, Manuel Sánchez, que no existe ningún problema para la economía mexicana, porque “los únicos riesgos que enfrenta la recuperación provienen del exterior… internamente se ha mantenido la casa en orden”. Qué bueno que lo aclara, pues si de algo depende la economía mexicana y la estrategia calderonista es precisamente de los factores externos. Entonces, el país está en riesgo de una nueva sacudida, y los mexicanos de más penurias, pero eso sí con los calzones limpios y planchados.

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