Resaca Electoral
Nuestros adversarios no son perredistas: es la mafia en el
poder, responde AMLO a acusaciones
Alma E. Muñoz
Periódico La Jornada
Martes 5 de julio de 2011, p. 6
Martes 5 de julio de 2011, p. 6
Después de que algunos perredistas le imputaron la derrota de su
partido en la jornada electoral de este domingo, Andrés Manuel López Obrador
señaló:
Eso no merece ni siquiera una reflexión, una respuesta, y no lo digo en términos despectivos, sencillamente eso es parte de un modo de pensar. Lo respeto pero, desde luego, no lo comparto.
Así que
no me voy a distraer en responderle a (Guadalupe) Acosta Naranjo (candidato a gobernador de Nayarit) y al presidente del PRD en el estado de México (Luis Sánchez), cuando tengo muy claro quiénes son realmente nuestros adversarios.
Porque la disputa en 2012
va a ser entre la mafia (del poder) y nosotros, y les
vamos a volver a ganar de manera pacífica, sin violencia, advirtió en entrevista con José Cárdenas, en Radio Fórmula.
López Obrador indicó que hay que priorizar y seguir trabajando para hacer
conciencia en la gente y
organizarnos para enfrentara la mafia del poder que seguro –señaló–
están festinando con los resultados electorales, pero yo les mandaría decir: ¿Y qué van hacer con eso?, porque el país, si no hay un verdadero cambio, se va a seguir hundiendo.
Pidió a la gente no desanimarse, porque lo del domingo
es parte del proceso que tenemos que ir librando, ir enfrentando; no es un asunto fácil enfrentarse a intereses económicos muy poderosos que acumulan, acaparan, tienen mucho dinero y el control de la mayoría de los medios.
Dijo que le honra que Elba Es ther Gordillo haya afirmado que va a apoyar a
cualquiera, menos a él. Ella es de las que “está ahorita seguramente brindando
por los que hicieron ahí (en el estado de México) alianza: Salinas, Televisa,
Peña Nieto, Elba Esther Gordillo. Todos ahí se exhibieron, y ahora están
pensando, desde luego con mucha propaganda, diciendo “ya no hay nada que hacer,
de aquí hacia el futuro ya, irremediablemente, como destino manifiesto, tenemos
que resignarnos a que regrese el PRI con Peña Nieto.
Yo les diría: Espérense, eso todavía está por verse, y va a ser decisión del pueblo de México.
Este martes, López Obrador convocó a conferencia de prensa, a las nueve de la
mañana, en sus oficinas del
gobierno legítimo, y a partir del miércoles comienza una gira por el país, en su tierra natal, Macuspana, Tabasco. Del 6 de julio hasta septiembre encabezará asambleas informativas del Movimiento de Regeneración Nacional por distritos electorales.
En su mensaje semanal afirmó que hay mucho entusiasmo entre la gente. El
recorrido que se avecina comprende 144 distritos electorales, de los 300 en el
país. El resto ya los ha visitado con su gira Salvemos a
México.
Diluvio mexiquense-Rocha
Vía cerrada
Pedro Miguel
Claro que hubo fraude. Una pequeña porción de sus expresiones fue
documentada en testimonios, en fotos y video; pudo verse el recurso
gubernamental volcado a favor del candidato oficialista, Eruviel Ávila, y la
colaboración de Televisa en sus actos de campaña, y el reparto de despensas no
se realizó precisamente clóset adentro. Sin duda, las dos vertientes electorales
de la oligarquía, la blanquiazul y la tricolor, disponen de
aparatos formidables para confundir a la opinión pública, disimular los fracasos
gubernamentales e imponer como verdad cuentas alegres y falsas; ciertamente, las
maquinarias de inducción de sufragios son aplastantes y están bien aceitadas, y
los controles verticales son capaces de cooptar a la mayor parte de las
dirigencias sociales estructuradas y a un sector enorme de los tejidos sociales;
las cúpulas institucionales tienen capacidad para infiltrar, comprar y
desvirtuar oposiciones verdaderas y construir otras, ficticias y a modo, que
medran entre las facciones principales y cobran caros sus servicios, como lo
ilustró puntualmente Elba Esther Gordillo hace unos días. En las instancias en
las que gobiernan, en fin, PRI y PAN están en condiciones de realizar elecciones
de Estado, y la más reciente de ellas ocurrió en el estado de México.
El fraude prelectoral hizo innecesaria, allí, la realización de un fraude el
día de las elecciones, y el tenebroso dominio del grupo Atlacomulco salió
refrendado y fortalecido de cara a las elecciones del año entrante, si es que el
país aún está para bollos, o si es que el calderonato no consigue cancelar los
comicios como parte de su huida hacia adelante.
A la vista de resultados, es innegable, sin embargo, que la candidatura de
Alejandro Encinas generó expectativas desmesuradas para los medios de los
sectores de la izquierda que se aglutinaron en torno a ella, y que la lógica con
la que fue diseñada y aplicada careció de anclajes suficientes en la
realidad.
La dirigencia formal del PRD, en manos de los chuchos, cree, o dice
creer, que México se encuentra instalado en una democracia funcional en la que
para obtener triunfos en las urnas basta con convencer a la mayoría del
electorado. Como en Suecia, más o menos. Parece ser que eso no es una mera
visión táctica, sino estratégica, porque el fin último es incrustarse en el
poder al precio que sea, incluido el de dejar tirado en el camino el perfil
ideológico. El movimiento lopezobradorista, que tiene por objetivo central la
transformación del país, percibe que, además de obtener intenciones de sufragio,
se requiere de una organización capaz de contrarrestar el formidable músculo
mediático del régimen, descubrir y obstaculizar las prácticas clientelares de
control del voto y defender la voluntad popular de distorsiones y
fraudes.
En la primera de esas lógicas, la manifiesta superioridad conceptual y
política del discurso de Encinas, sumada a las pifias y la vacuidad del
aspirante priísta, habría debido ser suficiente para obtener, si no una victoria
electoral, cuando menos un resultado cerrado. Si a eso se le agrega la
catástrofe ocurrida en pleno cierre de campañas en Ecatepec y Nezahualcóyotl,
ocasionada no por las lluvias sino por la insensibilidad, la ineficacia y la
arrogancia de los gobiernos estatal y municipal priístas, habría debido ser
inevitable el triunfo de la coalición Unidos Podemos Más. Pero no fue así, y la
estructura del Movimiento de Regeneración Nacional se quedó sin materia para la
movilización en defensa de la legalidad electoral.
Está claro que la proliferación de agravios no conduce en automático al
surgimiento de una voluntad popular de transformación social ni, por ende, al
fortalecimiento de propuestas democráticas capaces de actuar en este sentido. Al
contrario, la desigualdad, la marginación y la pérdida de derechos con
frecuencia generan estados de postración de los que se alimentan los aparatos
gubernamentales de control electoral. Pero es claro también que la mera denuncia
–pública o judicial– de las violaciones a la norma democrática, por groseras y
evidentes que sean, no reduce la funcionalidad del mecanismo fraudulento. Es
decir, y hay que decirlo como conclusión parcial y tentativa, para los
movimientos que aspiran a recuperar el país del dominio oligárquico y delictivo
bajo el que se encuentra, la vía electoral está cerrada, y hay que ponerse a
imaginar la manera de abrirla.

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