Medio Oriente: profundizar la presión internacional
Luego del anuncio de que Israel construirá unas tres mil viviendas en los territorios palestinos ocupados de Cisjordania y Jerusalén Oriental, los gobiernos de Reino Unido, Francia, Suecia, Dinamarca y España llamaron a los embajadores de Tel Aviv en sus respectivas capitales, a fin de manifestarles su desacuerdo con dicha decisión. De su lado, Rusia deploró el avance de los asentamientos humanos ilegales anunciados por Benjamín Netanyahu –que son parte central de la política de transformación demográfica y fragmentación territorial que Israel practica en los territorios palestinos– y Alemania afirmó que
Israel zapa la confianza en su voluntad de negociación.
Por añadidura, la experiencia reciente indica que las manifestaciones y muestras de repudio diplomático difícilmente contribuirán a poner un alto a la impunidad con que se ha conducido desde siempre el gobierno israelí, y que antes bien parecen haber generado un umbral de tolerancia que permite a Tel Aviv proseguir sus crímenes de guerra y sus intentos por fragmentar el territorio palestino hasta hacer inviable la construcción, ahí, de un Estado nacional.
Tal perspectiva hace necesario redirigir las condenas y las acciones simbólicas de los gobiernos occidentales a la aplicación de sanciones políticas y económicas concretas, y al emprendimiento de acciones judiciales orientadas a llevar a los gobernantes de Israel ante las instancias internacionales de justicia. Es pertinente recordar que las naciones ricas de Occidente no han mostrado empacho en someter a juicio a ex gobernantes de países como Serbia e Irak por atrocidades no muy distintas de las que Israel ha cometido en la Palestina ocupada.
Si algo exhibió la votación de la semana pasada en el pleno de la ONU –además del sentir mayoritario en favor de la construcción de un Estado palestino– es el pronunciado aislamiento que experimentan Tel Aviv y Washington en lo que concierne a la ocupación ilegal de Palestina y la obstrucción sistemática a los derechos y las libertades de ese pueblo. El hecho de que las condenas de ayer contra Israel hayan sido respaldadas por tres de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU –Reino Unido, Francia y Rusia– confirma esa percepción de aislamiento y plantea un escenario internacional propicio para que la comunidad internacional ponga un alto a la impunidad con que ha venido operando el régimen israelí, para que demande la devolución de los territorios palestinos a sus legítimos dueños y para que presione, en suma, por el cumplimiento de la legalidad internacional.
Dinero
Los
poderes fácticosno están asustados
Empresarios capturados con oro y euros bajo el colchón
Se desgaja la izquierda
Enrique Galván Ochoa
¿No les parece extraño el silencio de los poderes fácticos? Están en la mira del Pacto por México, en particular el de las telecomunicaciones, pero no han dicho ni pío. Televisa sigue celebrando jubilosamente el triunfo de Peña Nieto, y los oligopolios, duopolios y monopolios conocidos ni se han inmutado. Ahí están los del tabaco, la plata, el pan, la cerveza, los refrescos y un largo etcétera. Caben dos posibilidades: 1) o de tan asustados hasta el habla han perdido (poco probable), o 2) saben que al final no sucederá nada. Y con suerte hasta salen favorecidos. No hay que perder de vista que en las campañas políticas los principales contribuyentes de partidos y candidatos son los dueños de las grandes fortunas. ¿Por qué alarmarse si es hora de cobrar las facturas?
Oro y euros bajo el colchón
Un empresario español, que fuera propietario del grupo Marsans, firma ampliamente conocida en el negocio del turismo y viajes de México, Gerardo Díaz Ferrán, fue detenido en Madrid por presuntos delitos de blanqueo de capitales y de ocultación de bienes. Los cateos en su domicilio y en los de algunos ejecutivos que le son cercanos han llevado al descubrimiento de verdaderas fortunas. La policía ha encontrado un kilo de oro y 150 mil euros en metálico en la casa de Díaz Ferrán; 400 mil euros en el domicilio del empresario valenciano Ángel de Cabo y más de un millón de euros, también en efectivo, en el domicilio de Susana Mora, quien ejercía de secretaria. Están acusados de lavar dinero. Fuentes policiales han precisado que en el marco de este operativo preparan más arrestos. Está relacionado con la investigación iniciada a partir de la querella presentada por AC Hoteles, Meliá, Pullmantur y el grupo Orizonia contra los antiguos propietarios de la agencia de viajes Marsans, Gerardo Díaz Ferrán y el fallecido Gonzalo Pascual, su nuevo dueño, Ángel de Cabo, y la empresa Possibilitum. Es un nuevo caso de hombres de negocios del extranjero que desaprovechan la oportunidad de autoexiliarse en México cuando todavía es tiempo. Aquí nadie los molestaría y saldrían en las portadas de la revistas.
Renuncian al PRD
Se achicó el número de diputados del PRD en la Cámara de Diputados. Gerardo Villanueva Albarrán y Rodrigo Chávez Contreras renunciaron al grupo por estar en desacuerdo con la decisión de los chuchos de firmar el Pacto por México. Quizás éstos van a salir beneficiados en forma personal, pero han acabado con la frágil unión de las izquierdas.
e@Vox Populi
Asunto: lo que viene
¿Qué nos quisieron decir los mandos del
Dr. Leonardo Moctezuma/Cocoyocnuevo PRIcon el bloqueo de una amplia zona periférica a la Cámara de Diputados con seis días de anticipación al acto oficial? ¿Veremos a la
gendarmería nacionalanunciada por Peña Nieto lista para estrenar uniformes y toletes? ¿Será nuevamente un presidente totalmente Campo Marte viendo a la prole desde seguras y nuevas aeronaves? ¿Cómo la ves?
R: La veo sin sorpresa alguna. ¿Cuándo ha sido diferente, estimado doctor? Son los usos y costumbres del poder.
Asunto: el nirvana mexicano
Por la mañana escuché en la radio un mensaje que dibujaba un país idílico donde todos sus habitantes eran felices porque vivían bajo el manto protector de la justicia, donde todos eran iguales ante la ley, y los gobernantes trabajaban para dar seguridad y felicidad a los gobernados. Pensé que por error había sintonizado con la onda corta a algún país como Suecia, Suiza, Holanda o Canadá, pero al darle vueltas al botón, cambiando las estaciones, encontré que todas estaban enlazadas para trasmitir el mensaje del nuevo mesías sexenal de México, que prometía acabar con la corrupción generalizada en las instituciones, regresar la paz y la tranquilidad a los hogares mexicanos, crear oportunidades de estudio para todos los jóvenes, apoyos a las madres solteras, empleos dignos y bien remunerados a los trabajadores, pensiones universales para los viejitos, acabar con la pobreza lacerante de cerca de la mitad de la población, justicia por fin, a los campesinos y, desde luego, defensa de la sagrada y virginal soberanía nacional, fin a los monopolios y castigo y cárcel a quienes se valgan del poder para enriquecerse indebidamente. Conmovido hasta las lágrimas, y escuchando por interminables minutos los fervorosos aplausos y hurras de los asistentes y finalmente contagiado de patriotismo y esperanza no pude menos que gritar a toda voz: ¡viva México, cobrones!
Ignacio Romero/Distrito Federal
R: Mmm. No sé por qué sospecho que no crees en que el Pacto por México vaya a cambiar al país para mejor. Yo tampoco.
Asunto: los chuchos
Hola, mi estimado Enrique: con la firma del acuerdo con Peña Nieto, un chucho más, ahora Zambrano, nos hunde tanto a nombre de la
izquierdaque ya ni falta hace la
derecha. Va la décima:
Una más de los Jesuses;
del más famoso, sordera;
de estos de nopalera
diario nos llegan obuses,
lo peor, haciéndose cruces
de la situación maltrecha
y hoy Zambrano firma echa
pa’ que México no pierda;
ya vemos: con tal izquierda,
ni falta hace la derecha.
del más famoso, sordera;
de estos de nopalera
diario nos llegan obuses,
lo peor, haciéndose cruces
de la situación maltrecha
y hoy Zambrano firma echa
pa’ que México no pierda;
ya vemos: con tal izquierda,
ni falta hace la derecha.
Twitter
Coca Cola pidiendo firmas en las diferentes misceláneas en contra del aumento del impuesto a los refrescos.
Johan Cruyff, otro damnificado de la nueva Ley del Trabajo: se enteró de su despido por la prensa.
La
apestadade este nuevo sexenio será la
maestraElba Esther Gordillo? #duda
Balas de goma para un mundo de goma, con leyes de goma y un futuro de goma.
Twitter: @galvanochoa
FaceBook: galvanochoa
La batalla de la Alameda
Luis Hernández Navarro
La toma de posesión de Enrique Peña Nieto estuvo marcada por las dos caras de una misma moneda: por un lado, el supuesto acuerdo de la clase política en su conjunto; por el otro, las violentas protestas callejeras.
Por principio de cuentas, porque el Pacto por México es un acuerdo cupular, negociado en lo oscurito, no consensuado, que deja fuera a actores fundamentales de la vida política nacional. Fue signado cuando las heridas del pasado proceso electoral están aún abiertas. Jesús Zambrano, el líder del Partido de la Revolución Democrática (PRD), se sumó a él contra la opinión mayoritaria de su partido. Andrés Manuel López Obrador lo rechaza. Un muy amplio sector de organizaciones sociales lo detestan. Los dirigentes de Nueva Izquierda pueden firmar lo que quieran, pero ellos no representan al México de abajo.
Un primer aviso del descontento social existente en el país y de lo que podría suceder en la toma de posesión de Peña Nieto se tuvo el pasado 15 de octubre en Michoacán, cuando miles de ciudadanos enardecidos se movilizaron en Morelia para protestar contra la brutalidad policial.
El 1º de diciembre la violencia estalló por diversas razones. Eso, a pesar de que tanto la Convención Nacional contra la Imposición (CNI) como el movimiento #YoSoy132 y el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) llamaron a efectuar una protesta pacífica. Dentro de la convención algunos grupos reivindicaron la realización de acciones directas, pero la posición oficial y mayoritaria fue siempre la de dar cauce pacífico y legal al descontento. Su intención era repudiar a Peña Nieto y formar un cerco humano contra las vallas en las que se atrincheró.
Por su parte, con prudencia, Andrés Manuel López Obrador convocó a una movilización pacífica en el Ángel de la Independencia, a varios kilómetros de San Lázaro y el Zócalo, donde se celebraban las ceremonias oficiales.
La violencia del 1º de diciembre surgió de la sumatoria de cuatro factores que terminaron generando un efecto
avalancha. Estos son: 1) el inusitado y exagerado despliegue de fuerza policiaca, y la torpeza con que se condujeron las actividades de disuasión; 2) el enorme enojo de amplios sectores de la juventud y de la población organizada, alimentado por la violencia gubernamental; 3) la actividad de pequeños grupos de activistas antisistema, que decidieron realizar acciones directas
ejemplares, amparándose en la presencia en las calles de movimientos sociales en los que ellos no tienen influencia política; 4) la infiltración de grupos de provocadores, que protagonizaron acciones de vandalismo.
Las fuerzas policiacas lanzaron de manera absurda decenas de bombas de gases lacrimógenos (se habla también de gases pimienta), que fueron devueltas por los manifestantes. Dispararon, también, balas de goma, piedras, botellas y palos. Detuvieron arbitraria y violentamente a manifestantes. La represión fue salvaje. La información de la muerte de un activista a manos de las fuerzas del orden, difundida en Twitter pero también en la radio comercial, provocó una ola de indignación y coraje.
En San Lázaro, los contingentes organizados de maestros, estudiantes, colonos y trabajadores mantuvieron un orden relativo. Sus dirigentes hicieron constantes llamados a no caer en provocaciones. Las redes sociales informaban con profusión sobre lo sucedido. Los choques con la policía fueron protagonizados por pequeños grupos organizados sin base social y por quienes se fueron enardeciendo al calor de los acontecimientos y lanzaron piedras. A un camión de basura se le incendió y se aventó contra las vallas policiales. A pesar de todo, la intensidad del enfrentamiento se mantuvo relativamente bajo control.
Sin embargo, la situación cambió cuando los opositores a Peña Nieto comenzaron a marchar hacia la Alameda. Contingentes con una gran disciplina interna, como el de los maestros de Oaxaca, quedaron inmovilizados. Los trabajadores de la educación de la ciudad de México fueron encapsulados por la policía. Diversos testimonios dan cuenta de que, a la altura de Tepito, se infiltró en la marcha un grupo de personas que la mayoría de los manifestantes desconocían. Iban preparados para el choque.
En la Alameda la violencia alcanzó su clímax. Fueron destruidos cajeros automáticos, Wings, mobiliario de hoteles, Sanborns, teléfonos públicos, Starbucks, tiendas de ocasión y vehículos policiacos. Una tienda Nike fue saqueada. Como se sabe, la Alameda fue dañada y el Hemiciclo a Juárez pintarrajeado. La policía golpeó y detuvo jóvenes a mansalva.
Una explosión de violencia de esa magnitud no puede ser organizada ni por pequeños grupos antisistema ni por provocadores. Ellos pueden ser la chispa que incendia la pradera, pero no mucho más que eso. Para que el pasto se queme tiene que estar previamente seco. ¡Y vaya que está seco! El 1º de diciembre mostró el enorme descontento contra el nuevo gobierno que existe entre un amplio sector de la juventud y de la población.
Ese malestar, existente antes de la toma de posesión de Peña Nieto, quiso ser
borradode la mayoría de los medios de comunicación, pero no por ello desapareció. Por el contrario, surgió como una ráfaga de rabia, a pesar de quienes intentaron darle un cauce pacífico y constructivo.
En 2006 ese enojo ya existía, aunque ahora ha crecido muchísimo. El plantón de Reforma le dio una salida cívica y pacífica. La autoridad político-moral de López Obrador en un amplio sector de la población radicalizada fue un elemento de contención que previno la emergencia de la protesta violenta. Hoy, el dirigente de Morena no cuenta con ese margen de maniobra. Su influencia se ha reducido. Nuevas fuerzas han surgido a su izquierda.
La batalla de la Alameda es una llamada de atención hacia quienes creen que la política de pactos cupulares y persecución policiaca puede dar gobernabilidad al país. El México de arriba puede hacer sus acuerdos, pero nada garantiza que el México de abajo los acate. Éste es ya un país muy otro.

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