Cien años del Ejército… ¿Y Villa y Obregón?
Pancho Villa en Torreón, Coahuila, y en Ciudad Juárez, Chihuahua, derrotó al militarismo porfirista y huertista. Después Álvaro Obregón, el Manco de Celaya, con su victoria sobre el villismo –por los pleitos internos de las fuerzas vencedoras y restauradoras de la Revolución de 1910-1917– puso las raíces del contemporáneo Ejército, después dividido en tres ramas: Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos y Armada de México.
¿Olvidó Peña a Obregón? ¿El nuevo secretario de la Defensa Nacional, dejó de lado a Villa y Obregón intencionalmente? ¿Diputados federales y senadores no quisieron acordarse de esos dos grandes mexicanos? Únicamente le echaron incienso a Madero, que lo merece por el atrevimiento de cuestionar a Porfirio Díaz, escribir La sucesión presidencial en 1910 y convocar a la Revolución. Aún con su principal error político (fiarse de Victoriano Huerta), Madero es el Miguel Hidalgo de esa época. Carranza, Maytorena (Coahuila y Sonora), no hubieran logrado sin Obregón y sin Villa renovar la lucha revolucionaria: Villa y los dorados villistas, Obregón y sus soldados forjados en su calidad de estratega.
Los dos combatientes le dieron a la nación un ejército cuyos portavoces, 100 años después, olvidaron que Villa y Obregón fueron los cimientos del militarismo que Calderón y el Partido Acción Nacional han corrompido, traicionando su legado. Ahora se habla de generales y otros mandos involucrados en violaciones a los derechos humanos, abusos sexuales y colusiones con narcotraficantes, para vulnerar más nuestra soberanía y dejar a una nación en la indefensión, cuando Villa y Obregón lucharon por una Revolución contra las delincuencias políticas que hoy resucitan el porfirismo y a Victoriano Huerta.

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