A Slim, veto con fondo político Jenaro Villamil
Una vez más, Telmex ha visto frustrados sus intentos por participar en el
mercado de la televisión de paga. El gobierno de Felipe Calderón, por medio del
Poder Judicial y de la SCT, bloqueó a la empresa de Carlos Slim debido a los
intereses económicos y políticos que están en juego: el ingreso de la telefónica
con sus más de 15 millones de suscriptores al mercado del triple play acabaría
con la hegemonía de Televisa; además, el calderonismo necesita todo el apoyo que
le pueda prestar este consorcio para posicionar al candidato panista al 2012
mediante la televisión abierta.
La noche del domingo 29 de mayo, el magnate Carlos Slim ofreció una cena
privada en honor a su invitada, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández
viuda de Kirchner. En medio de la tertulia, el empresario de telecomunicaciones
abordó el tema que los convidados estaban esperando: la negativa de la
Secretaría de Comunicaciones y Transportes al ingreso de Telmex al triple play,
emitida apenas dos días antes, el viernes 27.
La SCT, en respuesta a una orden judicial, negó la petición del cambio de
título de concesión de Telmex porque “no se reúnen los requisitos previstos en
el marco normativo, en particular en el Acuerdo de Convergencia”, publicado el 3
de octubre de 2006, y porque la empresa no ha entregado “la información
suficiente a la autoridad y la provisión de calidad para lograr una eficiente
interconexión a terceros”.
Slim lamentó en esa cena la decisión de la SCT, pero reiteró que continuará
con sus inversiones en México para ofrecer servicios de televisión restringida
–calculadas en mil 500 millones de dólares en los próximos años– y advirtió que
el gobierno de Felipe Calderón aún “no entiende que el desarrollo tecnológico y
la convergencia nos llevará en unos años más a que ni siquiera sean necesarios
los títulos de concesión”.
Los invitados, entre los que se encontraban Roberto González Barrera,
accionista de Banorte y Grupo Maseca, y Lorenzo Servitje, propietario de Grupo
Bimbo, escuchaban la disertación de Slim en un tema que le apasiona: el
desarrollo de las redes de internet en banda ancha y sus posibilidades para
formar capital humano.
Una semana antes de esa cena, el presidente Felipe Calderón se reunió en
Puebla con los integrantes de la Cámara Nacional de la Industria de la
Televisión por Cable (Canitec), organismo claramente orientado a los intereses
de Televisa, y el jueves 26 de mayo recibió en Los Pinos a Emilio Azcárraga
Jean, acompañado de los principales ejecutivos de la televisora, bajo el
pretexto de premiar a los ganadores del concurso Iniciativa México 2010.
En esos dos eventos, los cableros y Televisa presionaron claramente al
presidente de la República para que se pospusiera por el tiempo que le resta a
su sexenio el ingreso de Telmex al mercado de la televisión restringida, la
pieza clave para expandir los servicios de internet, audio y video (triple play)
en todos los hogares mexicanos.
La televisión restringida llega a menos del 30% de los hogares mexicanos, a
diferencia de la cobertura del 95% que tiene la televisión abierta. Datos de la
consultoría Mediatelecom revelan que existen poco más de 10 millones de
suscriptores, de los cuales más del 50% están abonados a alguna de las
plataformas de Televisa (Cablevisión, Cablemás y TVI, en cable, y Sky, en
televisión satelital). Al cierre de diciembre de 2010, Televisa concentró 5
millones 11 mil 950 suscriptores de televisión de paga, según los datos de la
Cofetel.
Los cableros, Televisa y las empresas de telefonía competidoras de
Telmex-Telcel han argumentado que el “monopolio” de Carlos Slim no ha cumplido
con los acuerdos de interconexión, que ha utilizado el Poder Judicial para
litigar las multas en su contra y que su ingreso al mercado de la televisión de
paga le daría aún más poder al hombre identificado como el más rico del
mundo.....

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