Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

viernes, 10 de junio de 2011

A Slim, veto con fondo político

A Slim, veto con fondo político Jenaro Villamil

Una vez más, Telmex ha visto frustrados sus intentos por participar en el mercado de la televisión de paga. El gobierno de Felipe Calderón, por medio del Poder Judicial y de la SCT, bloqueó a la empresa de Carlos Slim debido a los intereses económicos y políticos que están en juego: el ingreso de la telefónica con sus más de 15 millones de suscriptores al mercado del triple play acabaría con la hegemonía de Televisa; además, el calderonismo necesita todo el apoyo que le pueda prestar este consorcio para posicionar al candidato panista al 2012 mediante la televisión abierta.
La noche del domingo 29 de mayo, el magnate Carlos Slim ofreció una cena privada en honor a su invitada, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández viuda de Kirchner. En medio de la tertulia, el empresario de telecomunicaciones abordó el tema que los convidados estaban esperando: la negativa de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes al ingreso de Telmex al triple play, emitida apenas dos días antes, el viernes 27.
La SCT, en respuesta a una orden judicial, negó la petición del cambio de título de concesión de Telmex porque “no se reúnen los requisitos previstos en el marco normativo, en particular en el Acuerdo de Convergencia”, publicado el 3 de octubre de 2006, y porque la empresa no ha entregado “la información suficiente a la autoridad y la provisión de calidad para lograr una eficiente interconexión a terceros”.
Slim lamentó en esa cena la decisión de la SCT, pero reiteró que continuará con sus inversiones en México para ofrecer servicios de televisión restringida –calculadas en mil 500 millones de dólares en los próximos años– y advirtió que el gobierno de Felipe Calderón aún “no entiende que el desarrollo tecnológico y la convergencia nos llevará en unos años más a que ni siquiera sean necesarios los títulos de concesión”.
Los invitados, entre los que se encontraban Roberto González Barrera, accionista de Banorte y Grupo Maseca, y Lorenzo Servitje, propietario de Grupo Bimbo, escuchaban la disertación de Slim en un tema que le apasiona: el desarrollo de las redes de internet en banda ancha y sus posibilidades para formar capital humano.
Una semana antes de esa cena, el presidente Felipe Calderón se reunió en Puebla con los integrantes de la Cámara Nacional de la Industria de la Televisión por Cable (Canitec), organismo claramente orientado a los intereses de Televisa, y el jueves 26 de mayo recibió en Los Pinos a Emilio Azcárraga Jean, acompañado de los principales ejecutivos de la televisora, bajo el pretexto de premiar a los ganadores del concurso Iniciativa México 2010.
En esos dos eventos, los cableros y Televisa presionaron claramente al presidente de la República para que se pospusiera por el tiempo que le resta a su sexenio el ingreso de Telmex al mercado de la televisión restringida, la pieza clave para expandir los servicios de internet, audio y video (triple play) en todos los hogares mexicanos.
La televisión restringida llega a menos del 30% de los hogares mexicanos, a diferencia de la cobertura del 95% que tiene la televisión abierta. Datos de la consultoría Mediatelecom revelan que existen poco más de 10 millones de suscriptores, de los cuales más del 50% están abonados a alguna de las plataformas de Televisa (Cablevisión, Cablemás y TVI, en cable, y Sky, en televisión satelital). Al cierre de diciembre de 2010, Televisa concentró 5 millones 11 mil 950 suscriptores de televisión de paga, según los datos de la Cofetel.
Los cableros, Televisa y las empresas de telefonía competidoras de Telmex-Telcel han argumentado que el “monopolio” de Carlos Slim no ha cumplido con los acuerdos de interconexión, que ha utilizado el Poder Judicial para litigar las multas en su contra y que su ingreso al mercado de la televisión de paga le daría aún más poder al hombre identificado como el más rico del mundo.....

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