Apuntes postsoviéticos
La estocada
Juan Pablo Duch
En plena lucha por el poder político, el líder ruso Boris Yeltsin asestó un golpe irreversible al presidente soviético Mijaíl Gorbachov, su gran rival, al reunirse con sus dos colegas eslavos, el 8 de diciembre de 1991, y clavar el estoque –con la creación de la Comunidad de Estados Independientes (CEI)– en una Unión Soviética ya de por sí herida de muerte.
Yeltsin convocó en Belovezhskaya Puscha, coto de caza de los dirigentes soviéticos y hoy parque nacional en territorio bielorruso, a los presidentes de Ucrania, Leonid Kravchuk, y de Bielorrusia, Stanislav Shushkevich, a espaldas de Gorbachov, quien estaba puliendo los detalles de un nuevo pacto federal que pensaba presentar para sacar del estado comatoso a la Unión Soviética.La CEI, convertida en la actualidad en un simple membrete, nació como consecuencia del fallido golpe de Estado que intentó dar en agosto de 1991 el sector conservador del Politburó del Partido Comunista, así como, poco después, de la separación definitiva de las tres repúblicas del Báltico.
Los acuerdos tomaron a Gorbachov por sorpresa y ya no pudo reponerse: dos semanas más tarde renunció y la bandera roja soviética dejó su lugar en el Kremlin a la tricolor rusa.
Resumida en cuatro párrafos, esta es la historia de la estocada que acabó con la Unión Soviética y cuyo vigésimo aniversario acaba de cumplirse.
Su artífice Boris Yeltsin, el gran destructor del anterior sistema que, a copas de vodka, destruyó también su salud, murió hace cuatro años y ocho meses y recibió un funeral con honores de Estado.
Mijaíl Gorbachov, la víctima del complot de Belovezhskaya Puscha, tiene 80 años y, activo en política desde sus opiniones, acaba de pedir la repetición de la recientes elecciones legislativas rusas que considera fraudulentas.
Poco o nada se sabe de Leonid Kravchuk y Stanislav Shushkevich, ambos de 77 años de edad, desde que perdieron la presidencia de Ucrania y Bielorrusia. Pasarán a la historia sólo como comparsas en la firma del acta de defunción de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
Para Vladimir Putin, actual primer ministro de Rusia y candidato presidencial, la desintegración de la Unión Soviética fue el
mayor error geopolítico del siglo XX, mientras el Partido Comunista califica de
un crimenlos acuerdos que precipitaron el fin del país y exige someter a juicio a los responsables de esa destrucción que todavía viven.
Es significativo que el premier ruso y el Partido Comunista opinen lo mismo, pero –más allá de las lamentaciones– saben que ya es imposible restablecer la Unión Soviética, y de eso gobernantes y oposición son responsables por igual.
El caso de Lake Shore Gold en Wirikuta
Juan Carlos Ruiz Guadalajara*
El pasado mayo el secretario de la Reforma Agraria, Abelardo Escobar, en la sesión mensual de la Canadian Chamber of Commerce in Mexico, aseguró a los canadienses que los ejidos mexicanos
Por su parte, Rocendo González, procurador agrario, afirmó que la política de Felipe Calderón está cambiando la realidad del campo mexicano, al dar a la tierra están listos para recibir inversióna través del Programa de Fomento a la Inversión Pública y Privada en la Propiedad Rural (FIPP), operado por la Procuraduría Agraria; informó que 90 por ciento de los 31 mil 628 núcleos agrarios del país están regularizados y que en ellos las instituciones agrarias han inducido inversiones por más de 86 mil millones de pesos. El FIPP, según el funcionario, está diseñado para impulsar alianzas entre ejidatarios e inversionistas que contribuyan a liberar el
potencial creativode las zonas rurales. Cifras de la misma Reforma Agraria muestran que el
potencial creativose ha traducido en proyectos industriales, mineros, turísticos y de urbanización, que en conjunto representan 95 por ciento de la inversión aplicada al día de hoy en ejidos y tierras de comunidad a través del FIPP, lo que contrasta con el 3 por ciento de inversión destinada a producción agropecuaria y con el uno por ciento para proyectos de preservación ecológica.
usos más eficientes y productivospor conducto del FIPP. No es de extrañar entonces que González e integrantes de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas acudieran en octubre a un encuentro en Vancouver, patrocinado por las grandes corporaciones mineras canadienses, a negociar inversiones y ofrecer toda la asesoría jurídica de la Procuraduría Agraria (encargada originalmente de la defensa de los campesinos) para gestionar con ejidatarios y comunidades acuerdos que permitan proyectos de extracción de minerales. González expuso,
ante una nutrida audienciade empresarios mineros de Canadá, el potencial de negocios que ofrece el campo mexicano; afirmó que 70 por ciento del territorio nacional es apto para explotar yacimientos de clase mundial, léase de metales preciosos mediante megaminería de tajo a cielo abierto. Fue, según los funcionarios, un diálogo sobre el acceso a la tierra, con especial atención en los territorios indígenas.
La distorsión de la Reforma Agraria como oficina de negocios complementa las estrategias de la Secretaría de Economía para que las mineras puedan lograr el dominio de los territorios que desean explotar sin importar su naturaleza (reserva ambiental, valor histórico, uso forestal o agropecuario, etcétera). Estamos ante una política de Estado que ha provocado lo que Claudio Garibay define como desposesión campesina por acumulación minera, configurando una de las etapas más críticas para el campo mexicano al multiplicarse, por acción de este modelo de mercantilización de la tierra, la pérdida irreversible de sus recursos bióticos, sociales y culturales. Dicho modelo permite a las mineras instrumentar conflictos entre los dueños de la tierra y potenciar contradicciones sociales, inhibiendo la posibilidad de concebir como un interés colectivo y prioritario la defensa del territorio, sujeto a valoraciones diferenciadas. De ahí la soberbia y ambición de las mineras canadienses por explotar oro en nuestro país mediante tajos a cielo abierto. El caso de Lake Shore Gold (LSG) en Wirikuta es un ejemplo más.
Creada en 2002 en Toronto, LSG es una agresiva minera junior que en 2009 adquirió las concesiones de Timmins West Gold en México. A enero de 2011, LSG registraba en la Dirección General de Minas cinco proyectos de exploración, entre ellos el Proyecto Universo, que abarca 3 mil kilómetros cuadrados del sur del desierto de Chihuahua ubicados en los municipios de Vanegas, Catorce, Charcas, Santo Domingo (SLP) y Mazapil (Zacatecas). Universo colinda al noroeste con el Proyecto Camino Rojo de la canadiense Gold Corp, ubicado en Mazapil-Villa de Cos y con 3 mil 389 kilómetros cuadrados; y hacia el norte con el Proyecto Nuevo Mundo, de la canadiense MAG Silver Corp, ubicado entre Mazapil, Concepción del Oro y Vanegas, con mil 200 kilómetros cuadrados. Los tres proyectos han hallado en el subsuelo oro disperso y se ubican en un rango de entre 50 y 100 kilómetros de distancia de Peñasquito, en Mazapil, la mina de oro más grande de América Latina, donde Gold Corp desarrolla dos gigantescos tajos a cielo abierto.
El Proyecto Universo involucra casi 50 por ciento del Sitio Sagrado Natural y Cultural de Wirikuta, donde LSG ha realizado barrenos y exploraciones de superficie para determinar una tendencia de 24 kilómetros de ocurrencias de oro; con estos resultados realiza nuevos estudios y sondea
el ánimode los ejidatarios y propietarios de la zona, además de plantear un posible escenario minero regional similar al Carlin Trend de Nevada, Estados Unidos. Carlin Trend es una franja de casi 100 kilómetros de largo por 10 de ancho, con tres minas subterráneas y cinco tajos a cielo abierto que forman en conjunto el yacimiento de oro más productivo de todo el hemisferio occidental, propiedad de la estadunidense Newmont, que en 1965 abrió el primer tajo a cielo abierto del mundo para extracción de oro disperso. El sueño canadiense de LSG implica una alianza con Gold Corp y MAG Silver para crear el yacimiento de oro más grande del orbe, mediante una sucesión de tajos a cielo abierto desde Charcas hasta Mazapil, con la destrucción, desecación y contaminación del sur del desierto de Chihuahua.
La defensa de ese enorme territorio es compleja, sobre todo en Wirikuta, sitio sagrado wixárika sistemáticamente afectado por proyectos de ecoturismo, turismo etnofolclórico, agroindustrias, traficantes de peyote y seudochamanes urbanos. Wirikuta se distribuye en cinco municipios y la propiedad de la tierra se reparte entre ejidos y pequeños propietarios, ajenos todos a la sacralidad que al sitio le confiere la cultura wixárika. Los wixaritari no habitan en la zona ni participan de la propiedad legal de la tierra, lo que debilita su influencia para preservarla y los deja a merced del gobierno y las ONG. Los ejidatarios, por su parte, han perdido control sobre el territorio y están expuestos a las ofertas de inversión nacional y extranjera. Wirikuta se encuentra así en el peor de los escenarios, por ello es urgente que sus habitantes y el pueblo wixárika se reconozcan y que éste, como lo ha señalado el escritor wixaritari Gabriel Pacheco, pueda suprimir intermediarios y recuperar sus mecanismos de autorrepresentación y resistencia.
*Investigador de El Colegio de San Luis, AC
La pequeñez como divisa
Gustavo Gordillo
En Italia como en el resto de Europa se viven momentos cruciales. Y no parece haber una salida clara. No porque no exista, sino porque se carece de una clase política dispuesta a correr riesgos, pero que, sobre todo, apueste por el futuro y por sus pueblos.
En Estados Unidos, después del rotundo fracaso de la súper-comisión en el Congreso, continúan los bloqueos del fundamentalismo extremo que se ha apoderado de la derecha. Aquí también se echa de menos una clase política que asuma a Estados Unidos como lo que es, un poder hegemónico que en su propio interés tiene que pensar más allá de sus fronteras.En México, sea en el delicadísimo tema del narcotráfico y sus vínculos con los procesos electorales, o la evolución de la desigualdad –ese tatuaje que nos marca, como solía decir Tomás Eloy Martínez refiriéndose al conjunto de países latinoamericanos–, lo que priva es la disputa de mediocridades, la ausencia de autocrítica de los actores políticos y la más mezquina estrechez de miras.
Sobre la crisis del euro Nouriel Roubini, uno de los mejores economistas contemporáneos, planteaba tres posibles escenarios en un reciente texto –reproducido en parte el pasado domingo por el Correo del Sur, suplemento de La Jornada / Morelos. Uno, lo que se está haciendo, la medicina amarga de la deflación depresiva: austeridad fiscal, reformas estructurales que reduzcan el costo unitario laboral y ajusten por la vía de precios en vez del tipo de cambio, ya que los países no pueden manipularlo dado el acuerdo monetario. Pero los efectos de esta vía los estamos ya viendo en Grecia y pronto en Italia. Como la denomina Roubini,
la paradoja de la frugalidad: un gran aumento del ahorro con excesiva rapidez conduce a más recesión y hace todavía más difícil de sostener la carga de la deuda. La segunda opción sería sobornar a la periferia –los países del llamado PIIGS (en inglés): Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España– con grandes quitas a la deuda pública y privada y transferencias de recursos. Pero esto es materialmente imposible. Entonces quedan dos opciones: cesación de pagos y abandono de la eurozona. O bien la opción preferida por Roubiel y muchos otros analistas:
la reflación simétrica: una política monetaria expansiva por parte del Banco Central Europeo; prestamista de última instancia a las economías con falta de liquidez; una rápida depreciación del euro, que convierta los déficit de cuenta corriente de la actualidad en superávit, y políticas de estímulo fiscal en los países del núcleo de la eurozona, si a los de la periferia se les impone austeridad. Casi todo lo contrario de lo que se está haciendo. Como señala Stiglitz en El País (7-12) con cierta ironía,
en vez de ocuparse de los problemas actuales y encontrar una fórmula para el crecimiento, prefieren (los líderes europeos) sermonear sobre lo que debería haber hecho algún gobierno anterior. Esto puede ser satisfactorio para quien sermonea, pero no resolverá los problemas europeos... ni salvará al euro.
La innovación en el debate público estadunidense no es desde luego la sermoneada –son más propensos que los europeos–, sino que, al enfermizo rechazo a toda forma de acción pública, un sector de la clase política ha sido víctima de una regresión autoritaria a las épocas del viejo y salvaje oeste, en tanto que algunas franjas de la sociedad bordean por las peligrosas aristas de la xenofobia y la intolerancia.
En México parece que un sector de la clase política quisiera regresar a los viejos
buenos tiemposde los destapes, los dados cargados y el oráculo presidencial, sin que se hagan cargo de la emergencia del momento actual. Si grave es de suyo la ignorancia que han exhibido varios aspirantes presidenciales, lo es aún más la carencia de propuestas precisas sobre cómo alcanzar los nobles propósitos que todos dicen perseguir.
Repito: lo que priva, al borde del precipicio, es la estrechez de miras.

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