Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

sábado, 10 de diciembre de 2011

Crece el minisalario sólo $2.45; desde hoy, otro gasolinazo- Una bajeza, el incremento a los trabajadores, señalan sindicatos

Una bajeza, el incremento a los trabajadores, señalan sindicatos
Seguramente los empleados se cobrarán en las urnas esta burla, advierten
Durante este año los combustibles aumentaron entre 4 y 11 por ciento
Susana González y Carolina Gómez
En promedio son 2.45 pesos más al día; el alza, una burla, dicen trabajadores
En 2012 el salario mínimo subirá 4.2%
Carolina Gómez Mena
Periódico La Jornada
Sábado 10 de diciembre de 2011, p. 17
El consejo de representantes de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CNSM) acordó otorgar un aumento de 4.2 por ciento a esas percepciones para el próximo año, lo cual significa un alza promedio de 2.45 pesos por día, cantidad que no alcanza ni para un viaje en microbús o Metro.
A partir del primero de enero los empleados que viven en el área geográfica A pasarán de 59.80 pesos al día a recibir 62.33; es decir, 2 pesos con 53 centavos más; en la B el cambio será de 58.10 pesos a 60.57, lo que significa que dispondrán de 2.47 pesos más, y para los de la C aumentará de 56.75 a 59.08, una diferencia de 2.33 pesos.
Cabe recordar que la CNSM aprobó en 2010 un incremento promedio para este año de 4.1 por ciento, lo que significó un alza general de 2.30 pesos diarios.
Estas cifras fueron consideradas por algunos sindicatos como una burla a los trabajadores, pues son ostensiblemente inferiores a lo que ha aumentado el costo de la vida en el último año.
La Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación (ASSA) calificó el alza de una bajeza más del gobierno de (Felipe) Calderón hacia los trabajadores, y añadió que aunque no nos sorprende, es lamentable que ni siquiera en su último año este gobierno pudo hacer un esfuerzo.
Aparte, la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) y el Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana, los cuales al igual que ASSA pugnaban por un aumento de por lo menos 10 por ciento, sostuvieron que seguramente los trabajadores cobrarán la factura de esta burla en las urnas.
También calificaron la medida de poco inteligente estando en vísperas de un año electoral y por el hecho de que si se quiere reactivar la economía se debe dar mayor poder adquisitivo a los trabajadores, de otra forma es casi imposible. Agregaron que esto demuestra que se siguen priorizando los intereses de las empresas por sobre los de los trabajadores.
El Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical (CILAS) sostuvo que ese ínfimo aumento no es eficiente para crear empleos, pero sí para generar más pobres, y coincidió en que es una nueva burla para millones de mexicanos y mexicanas, pues este aumento, como siempre, es insuficiente; lo único que hace es garantizar un incremento en el número de pobres y ratifica que al gobierno y los empresarios lo último que les importa son las y los trabajadores.
Añadió que el pírrico aumento condena a los trabajadores y sus familias a pagar de nueva cuenta los costos de una política económica impuesta por los gobierno priístas hace 30 años, llevada hasta sus últimas consecuencias por el panismo y cuya columna vertebral es la defensa a ultranza de los intereses de los más poderosos.
El CILAS señaló ayer que no es real que casi nadie gane salario mínimo, pues esto lo desmienten las propias cifras gubernamentales de que alrededor de 6.1 millones de personas ganan un salario mínimo o menos y 10.62 gana entre uno y dos salarios mínimos. Además, 4.05 millones no reciben remuneración alguna.

Dinero
Para la prole no habrá aguinaldo
Sólo una cuarta parte de los empleados lo recibirán
Para la alta burocracia, gratificaciones desmesuradas
Enrique Galván Ochoa
Esta semana preguntamos a nuestros foristas: ¿ya recibiste tu aguinaldo? Según el artículo 87 de la Ley Federal del Trabajo, todos los trabajadores sin excepción tienen el derecho a recibir aguinaldo y debe ser entregado antes del 20 de diciembre. , contestaron sólo 25 por ciento de los participantes. No, manifestaron 42 por ciento. No tengo empleo, dijeron 23 por ciento. Y 10 por ciento aportaron distintos puntos de vista.
Metodología
Cada semana enviamos nuestro sondeo a 3 mil miembros del Foro México con direcciones electrónicas tomadas al azar de las más de 6 mil que lo integran. Esta ocasión tuvimos la participación de 2 mil 105 personas. En las líneas de en seguida reproducimos fragmentos de algunos de sus comentarios.
Opiniones
Afortunadamente soy de los privilegiados que he recibido el aguinaldo, pero no caí en la trampa del Buen fin de despilfarrarlo en pantallas de plasma. Ahorro es la clave, por si la cuesta de enero se extiende hasta el verano de 2012.
Luis Camacho González / Distrito Federal
Recibo la pensión del IMSS que incluye un mes de aguinaldo. Suena muy bien, ¿no? Después de haber pagado mis impuestos y (sirven para pagar mi propia pensión), ahora recibo el aguinaldo reducido, pues el Legislativo decidió que los pensionados, después de haber pagado impuestos toda nuestra vida laboral, debemos seguir pagándolos. ¡Estos “·$%&/ que reciben su sueldo de nuestro dinero se ensañan también con los pensionados! ¿Con qué justifican esto? ¡No lo sé, pero lo hacen! ¡Qué país!
Carlos Meléndez González / Guadalajara
Otro año y sigo desempleado. Antes yo repartía aguinaldos ahora no gozo de ese placer ni de recibirlo.
Sergio Uribe de la Vega / Distrito Federal
¿Aguinaldo? Es más fácil lograr que Peña Nieto lea completa una novela de Marcial Lafuente Estefanía (no trae monitos como El libro vaquero) a recibir un aguinaldo. Ese es un lujo al que sólo acceden las castas privilegiadas de este país (del presidente hacia abajo) ya que la gratificación de fin de año que recibe la mayoría de las personas asalariadas (entiéndase prole), sólo sirve para librar la cuesta de diciembre y más ahora que decidió el Felipillo adelantarles su Buen fin.
Javier Martínez León / La Paz
No gozo de ese privilegio, pues trabajo en el autoempleo. Ni siquiera las empresas de las que vendo sus productos me envían una tarjeta de Navidad. Podría proponer un teleaguinaltón, pero seguro lucrarían con nuestra condición precaria para deducir sus impuestos.
Foto
Joel Flores Bonilla / Distrito Federal
Sí. ¡Soy pobresor de la prole jodida! Y el gobierno federal me guarda la segunda parte del aguinaldazo para que pueda comprar cuando se publique el libro ¡La Vida Inútil de Peña Nieto! Otro cachito está destinado en pagar los nuevos impuestos coahuilenses. ¡El recibo del agua con arsénico en la región lagunera se incrementará, es casi un hecho! Aunque sólo salga de la llave arena, agüita contaminada y aire. De veras.
Alejandro Verdal Aguirre / Distrito Federal
Si no hay empleo, no hay aguinaldo.
Prudencio Severo / Toluca
Por desgracia se cumple otro año más sin aguinaldo, gracias al ilegal e inconstitucional decreto de extinción de la empresa pública Luz y Fuerza del Centro que dejó en la calle a mas de 44 mil trabajadores y sin el sustento de sus familias. No hay trabajo, no hay aguinaldo, pero lo que sobra es dignidad y resistencia ante tal atropello. ¡Hasta la victoria siempre!
Adolfo Carlos S. / Distrito Federal
En términos generales, el aguinaldo de los mexicanos es totalmente irrisorio comparado con los que reciben ciertos grupos de la burocracia privilegiada que se lleva hasta 90 días porque éste sistema político y económico está hecho para enriquecer a unos cuantos y empobrecer a la mayoría. En el Congreso de la Unión o la Suprema Corta de Justicia, por citar algunos ejemplos, a los asaltos legalizados les llaman aguinaldos.
Daniel Castillo / Villahermosa
No voy a recibir nada, es el segundo año. Me despidieron del Gobierno del Distrito Federal en septiembre de 2010, después de ser secuestrado y faltar un mes al trabajo. En fin, la demanda por reinstalación y sueldos caídos está en curso en la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje y no tiene para cuando. (Mi querido Enrique, si puedes ponerme en contacto con el presidente de dicha junta mucho te lo agradecería, mi demanda la ingresé en marzo de 2011 y no se ha realizado la primera audiencia, no hay para cuando, me imagino que el GDF estará muy interesado en no realizar el juicio, sospecho que hay mano negra en mi caso). Pero ánimo no pasa nada. Felicidades a todos los que si recibirán su aguinaldo y solidaridad con los que nos quedaremos como el chinito.
Cheo Colín González / Distrito Federal
Salario mínimo: situación peligrosa
El incremento de 2.45 pesos diarios decidido ayer para el salario mínimo general en el país –el cual asciende a 62.3 pesos diarios en la zona A; a 60.57 en la B y a 59.80 en la C– es una muestra más de la proclividad del gobierno federal a conducir la política económica desde la simulación. El aumento referido ha de ser cotejado con la entrada en vigor, a partir de hoy, de un nuevo incremento en el precio de las gasolinas, con lo que ese combustible acumula un encarecimiento de 11 por ciento en lo que va del año. Semejante alza, junto con las registradas en las tarifas de gas y electricidad, pone en entredicho las moderadas tasas inflacionarias proyectadas por las autoridades económicas para 2011, de alrededor de 3.36 por ciento: la percepción generalizada es que el aumento de precios a lo largo de este año ha sido mucho mayor y que, ante tal circunstancia, el incremento aprobado ayer para el minisalario es sencillamente insignificante.
La población enfrenta un nuevo ataque al poder adquisitivo del salario. Aunque aumentos como el de ayer sean presentados en el discurso oficial como medidas de fortalecimiento a la economía de los trabajadores, lo cierto es que, a lo largo de la primera década de este siglo, los salarios han acusado un retroceso superior a 50 por ciento, y actualmente representan la cuarta parte de lo que significaban en 1976. Ante ello, resultan inverosímiles las amenazas lanzadas ayer por el titular de Economía, Bruno Ferrari, a empresarios tortilleros, en el sentido de que no permitirá que el fin de año se convierta en un periodo de abusos contra los consumidores, pues la principal ofensiva proviene, justamente, de las propias autoridades.
Desde hace años, diversos funcionarios gubernamentales han tratado de minimizar esta circunstancia, afirmando que el salario mínimo es sólo un referente económico y que prácticamente ningún trabajador percibe un ingreso tan bajo. Tal alegato, sin embargo, es desmentido por diversas voces del ámbito académico y político: según el estudio Cálculo del salario en México, de acuerdo con la Constitución mexicana, del Observatorio del Salario de la Universidad Iberoamericana, 13 por ciento de la población ocupada en el país –es decir, unos 4.8 millones de personas– gana un salario mínimo por día. Pero, aun dando por buenas las cifras oficiales, si el aumento de 4.2 por ciento decidido ayer se coteja con el precepto constitucional (los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos), resulta palmario que la Comisión Nacional de Salarios Mínimos viene incurriendo, desde hace varios años, en una situación contraria al espíritu y a la letra de la Carta Magna.
En la desoladora circunstancia nacional presente, la continua ofensiva contra las percepciones de los trabajadores no es buena para nadie: no lo es, ciertamente, para los propios asalariados, pero tampoco lo es a la larga para los patrones ni para las autoridades: sin alzas salariales significativas resultará llanamente imposible fortalecer el mercado interno e impulsar, de esa manera, las perspectivas de reactivación de la economía; sin el abandono a la estrategia de contención salarial y de sacrificio de los trabajadores no parece haber otro camino que el debilitamiento del sector formal y el ensanchamiento del informal –incluyendo, claro, las actividades ilícitas–, la profundización de los descontentos sociales y, en suma, la agudización de la ingobernabilidad que ya se padece en diversas regiones del país.
Parece difícil imaginar una manera más eficaz de socavar la de suyo precaria estabilidad del país que este ejercicio de simulación que se reproduce año con año. Hasta ahora, las cúpulas sindicales del charrismo tradicional han servido, a la vez, como diques de contención y como legitimadoras de la ofensiva contra los trabajadores. Pero incluso esas arcaicas estructuras corporativas tienden, en la hora presente, a debilitarse, y el gobierno comete un grave error si piensa que esa dinámica podrá continuar por mucho tiempo.

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