Astillero
Matar estudiantes
Coctel ¿solo guerrerense?
Virus clasista
Analfanietismo funcional
Julio Hernández López
VIOLENCIA EN GUERRERO. Sin calzado ni camisa varios detenidos son subidos a un autobús después que la policía dispersó una manifestación de estudiantes de la normal de Ayotzinapa en la Autopista del SolFoto Lenin Ocampo
Torpeza o provocación, el asesinato de dos estudiantes normalistas en Guerrero aumenta el grado de volatilidad política y social de un país que entre hechos explosivos se encamina a la presunta renovación ¿pacífica? de sus poderes en el año en puerta.
Podría ser, desde luego, una torpeza más de las muchas que diariamente se cometen desde diversos ámbitos gubernamentales aunque no tengan la resonancia fogosa de lo sucedido ayer en un tramo carretero de Chilpancingo. Órdenes mal dadas o mal ejecutadas, confusión o descontrol, urgencia de acciones tajantes ante riesgos mayúsculos, e incluso temor ante eventuales agresiones provenientes de un adversario mejor armado y en condiciones ventajosas podrían ser algunos de los ingredientes a invocar en busca de explicación al ataque de policías de diversas corporaciones a alumnos de una escuela normal rural.
Pero, al menos a la hora de cerrar esta columna, no hay testimonio ni pruebas firmes en alguno de los sentidos atenuantes o exculpatorios antes mencionados (la procuraduría estatal presentó a un joven que habría sido detenido con un cargador de AK 47 y que habría iniciado el
tiroteo), sino todo lo contrario. Por lo visto y documentado, fuerzas federales y estatales actuaron no solamente con un sentido desproporcionado de fuerza ante estudiantes en protesta, sino con ánimos criminales inocultables y necesariamente desatados mediante orden de una superioridad que aún no se define si fue federal (aunque los mandos de la PF con rapidez se desmarcaron, a pesar de que diversos testigos adjudican a esa marcada corporación los principales hechos violentos) o estatal (a cargo de un gobernador que dejó de ser priísta para ser candidato de las alianzas infames impulsadas por Calderón, Camacho, Ebrard y Los Chuchos, pero que sigue llevando tatuado el escudo tricolor en su actuar y que sigue manteniendo fidelidad a Enrique Peña Nieto).
Basta ver la fotografía de un joven corriendo de espaldas y luego yacente en el suelo, asesinado (en yfrog.com/es6tirp está disponible), para demostrar que no hubo el
enfrentamientodel que diversos medios hablaron con pautada insistencia, o el breve video (en youtu.be/XrpKw36MUVI se puede apreciar) en que se escucha el tableteo de metralletas y pistolas como en choque contra peligrosos narcotraficantes e incluso la presencia de una persona sin uniforme que dispara contra los estudiantes. Tampoco hubo comprobación de la acusación recurrente en algunos medios de comunicación de que los normalistas pretendían incendiar una gasolinera ni que portaban armas de fuego. Y en un mutismo contrastante con la gravedad del asunto, el gobierno guerrerense se limitó a expedir una carta de buenas intenciones políticas, adjudicándose falta de vocación represiva (aunque el gobernador Aguirre ya ha sido acusado de violencia política, incluso contra el perredismo que ahora lo arropa), pero sin aportar una sola referencia directa a los hechos sangrientos.
¿Provocación política, entonces? Pero, ¿de quién contra quién, o para qué? Por lo pronto, el principal lesionado es el antedicho gobernador Aguirre, beneficiario de las fórmulas aliancistas del camachismo-calderonismo que así hicieron
perderal PRI (postulando a alguien que sigue siendo priísta de corazón y peñanietista casi sin clóset) y ganar a la
oposición, específicamente a la de
izquierda, con Marcelo Ebrard como orgulloso padrino de la criatura contrahecha. Si el ataque contra los normalistas fue obra y decisión de la policía estatal, el camaleónico Aguirre será el principal damnificado de este episodio en el que desde ayer se exigía la renuncia de quien ya fue mandatario sustituto y ahora teóricamente lo será por seis años. Algunos de quienes brindarían por ese golpe serían el ex gobernador Rubén Figueroa y su grupo, al que alientan la incompetencia y la voracidad del citado Aguirre. En cambio, resultarían dañadas las expectativas electorales del PRD marcelista y Chucho, y, en menor grado, pues Figueroa podría compensar las pérdidas, el lector de libretos apellidado Peña Nieto.
Otra vertiente de responsabilidad pasa por la Policía Federal, que ha tenido condición estelar en significados operativos de represión, como Atenco y Oaxaca. Todo lo que ayude a tensar y enturbiar lo político y lo social entra en el registro de haberes del calderonismo rumbo a la descalificación de los comicios del año entrante. Además, el
desalojode los normalistas ha servido para alentar y fortalecer los desatados ánimos beligerantes de la derecha, confesa o encubierta, que promueve el uso de la mano dura contra
revoltososy opositores a lo que hoy sucede en el país. Al calderonismo le beneficia multiplicar el virus clasista que cree que los estudiantes no estudian porque no quieren y los pobres lo son por su propia culpa. Sin entender el origen y el contexto de las luchas sociales, es fácil desatar la furia de las buenas conciencias clasemedieras que demandan el uso de la fuerza contra las expresiones de injusticia social que les parecen de mal gusto o que no combinan con el decorado de su cómoda arquitectura mental.
El coctel guerrerense que se ha servido en Ayotzinapa tiene una composición por sí misma explosiva: el aliancismo de Aguirre, el padrinazgo de Ebrard, el acecho vengativo de Figueroa, la infiltración gubernamental en las normales rurales, la presencia de organizaciones que promueven la insurrección armada, la insatisfacción social creciente y el fracaso del actual modelo de representación política. Ya se verá quién acaba brindando con ese coctel y a qué cuentas se carga el consumo.
Mientras tanto, Enrique Peña Nieto sigue ahogándose en un vaso de letras. Parece increíble que a estas alturas no haya sido capaz de hacerse diseñar una salida más o menos aceptable para su naufragio literario. Ahora se desahoga contra sus opositores y habla de consignas políticas en su contra, sin aceptar que ha sido él quien se ha mostrado impúdicamente como un analfanieto funcional. Y advierte que sus pifias y olvidos seguirán sucediendo. ¡Hasta mañana!
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Menos mal-Hernández
Injustificable
El mediodía de ayer, en un tramo de la Autopista del Sol cercano a Chilpancingo, dos estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa Raúl Isidro Burgos, que participaban en un bloqueo carretero fueron asesinados a balazos por elementos policiales o parapoliciales, cuya adscripción no ha sido establecida. Lo que se sabe hasta ahora es que desde mediados de octubre ese plantel se encuentra acéfalo y que los cerca de 500 jóvenes inscritos en él no han tenido clases.
A finales del mes antepasado, el gobernador guerrerense Ángel Aguirre Rivero se comprometió con ellos a incrementar la matrícula escolar, a disminuir los promedios de ingreso y a otorgar plazas de docentes a los egresados de la generación 2012. Como no cumplió, el pasado 13 de noviembre los estudiantes realizaron un primer bloqueo, que fue rápidamente disuelto por la Policía Federal (PF).Hace una semana, y ante la falta de respuesta de las autoridades, los estudiantes ocuparon momentáneamente varias radiodifusoras de la capital estatal. Ayer volvieron a bloquear la Autopista del Sol; contingentes de policías municipales, estatales y federales fueron enviados a desalojarlos.
Ni las autoridades de Guerrero ni las federales han sido capaces de informar de manera clara y puntual sobre lo ocurrido. Unas y otras incurren en contradicciones y desmienten que los disparos homicidas hayan procedido de sus respectivas fuerzas y prometen investigar lo sucedido.
Urge que así sea, que el esclarecimiento llegue hasta sus últimas consecuencias y que se castigue conforme a derecho a los autores materiales e intelectuales de los homicidios. Pero más allá de esto, este injustificable acto represivo muestra hasta qué punto se ha erosionado el respeto a la vida humana en el país, cuán amenazados se encuentran disidentes, opositores, activistas y manifestantes, y hasta dónde han llegado las autoridades en su abandono de las formas correctas de gobernar.
Si el gobierno local hubiese atendido –o cuando menos escuchado– las demandas estudiantiles, las protestas no habrían tenido lugar. Por otra parte, se ha afirmado que los estudiantes pretendieron incendiar una gasolinera en el curso de su protesta y que impidieron el tránsito en la autopista en la que tuvo lugar la refriega, circunstancias que, ciertamente, habrían ameritado el uso de la fuerza pública para desalojar a los manifestantes. Pero ésta debe recurrir a los numerosos recursos de disuasión no letales con los que cuenta, desde los escudos y toletes hasta los gases lacrimógenos y los chorros de agua a presión. En cambio, el uso de armas de fuego contra jóvenes que exigen montos adicionales para su presupuesto y mejores condiciones para la educación, retrata en forma descarnada a un poder que ha perdido el rumbo.
El asunto resulta doblemente exasperante si se considera que ese poder, en todos sus niveles y con todos sus recursos de fuerza, ha sido incapaz de poner un alto al sostenido deterioro de la seguridad pública y de la ilegalidad, y que el pregonado empeño contra la delincuencia organizada ha dado lugar a incontables atropellos contra la población.
Los gobernantes y la sociedad deben hacer conciencia sobre la intrínseca inmoralidad de un modelo que por un lado,genera profundos y extendidos descontentos sociales y que, acto seguido, pretende suprimirlos mediante el abuso de la fuerza. Ese camino desemboca, a la larga, en la desintegración nacional.
Ángel exterminador-Rocha
Denuncia Federación de Estudiantes cerco militar a normal de Ayotzinapa
Responsabilizaron al gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, y al gobierno federal de la agresión efectuada contra normalistas que se manifestaban en el entronque de la carretera federal México-Acapulco y la Autopista del Sol.
Emir Olivares
Publicado: 12/12/2011 20:54
Publicado: 12/12/2011 20:54
México, DF. Integrantes de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México, conformada por 36 escuelas normales rurales de todo el país denunciaron que 14 convoyes militares tienen rodeada en estos momentos las inmediaciones de la normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero.
En conferencia de prensa ofrecida en la sección nueve de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación indicaron que esta operación de las fuerzas armadas y de seguridad, se da después de la “represión” realizada por los gobierno estatal y federal contra estudiantes de esa institución normalista, con el objetivo de desalojar “a los compañeros que permanecen en las instalaciones, pues su intención es cerrar nuestra escuela”.
Responsabilizaron al gobernador del estado Ángel Aguirre y al gobierno federal de la agresión efectuada este mediodía contra normalistas que se manifestaban en el entronque de la carretera federal México-Acapulco y la Autopista del Sol en demanda del cumplimiento de un pliego petitorio. Hechos que dejaron “tres muertos”, según informaron esta noche los miembros de la federación que se mantienen en contacto con sus compañeros en Guerrero.

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