Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Peña Nieto denuncia estrategia opositora para desacreditarlo Y MAS

Peña Nieto denuncia estrategia opositora para desacreditarlo

Enrique Peña Nieto, candidato priista a la Presidencia. Foto: Miguel Dimayuga
Enrique Peña Nieto, candidato priista a la Presidencia.
Foto: Miguel Dimayuga
MÉXICO, D.F. (apro).- Enrique Peña Nieto responsabilizó a sus adversarios políticos de magnificar sus “resbalones” e imprecisiones.
En rueda de prensa, luego de desayunar en privado con dirigentes de la Coparmex, el virtual candidato del PRI a la presidencia de la república, subrayó que existe una estrategia para descalificarlos de manera constante.
“A partir de lo que ocurrió en este dislate cometido en la Feria Internacional del Libro, pues ahora pareciera, que fuera la constante el querer descalificar o señalar o generar escándalos y me parecen más orquestados desde la oposición y con cualquier tema”, dijo.
Sobre su último yerro al equivocar el monto del salario mínimo que perciben los mexicanos, Peña Nieto se justificó al asegurar que es natural que existan imprecisiones. Es más, anticipó que podría haber más en el futuro.
“Es común que pueda haber imprecisiones, como la ocurrida en este tema u otros que eventualmente se presenten en el futuro. No caigamos en ese juego”, expresó.
“De lo que otros partidos asuman seré respetuoso pero creo que la sociedad ni se habrá de confundir, y sabrá valorar realmente cómo son y qué quiere presentar y proyectar cada partido”, aseguró.

Fuentes critica “ignorancia” de Peña Nieto; “no tiene derecho a ser presidente”, dice

Carlos Fuentes, escritor. Foto: Miguel Dimayuga
Carlos Fuentes, escritor.
Foto: Miguel Dimayuga
MÉXICO D.F. (apro).- Molesto y con fuertes opiniones, Carlos Fuentes descalificó a Enrique Peña Nieto, virtual candidato del PRI a la Presidencia, por su “ignorancia”, la cual, dijo, le quita el derecho a ser presidente de México.
“Este señor tiene derecho a no leerme”, dijo el autor de La Muerte de Artemio Cruz, en referencia al candidato del PRI. “Lo que no tiene derecho es a ser presidente de México a partir de la ignorancia, eso es lo grave”, añadió en una entrevista que concedió a la cadena británica BBC.Mundo.
La equivocación del exgobernador de l Estadio de México, puntero en las preferencias electorales, y sus titubeos a la hora de citar tres libros que marcaron su vida, desataron un remolino de burlas en las redes sociales, donde se cuestionó la capacidad de Peña Nieto para tomar las riendas del país.
El problema se agravó cuando una de las hijas de Peña Nieto, Paulina, salió al paso para defender a su papá, a través de la red social Twitter, donde reenvió un comentario (tweet) de José Luis Torre –identificado como su novio– en el que calificó de “pendejos” y “prole” a los críticos del aspirante presidencial priista.
Las críticas de Fuentes, autor de La Región más transparente del aire y de Aura, son la respuesta a la pifia que Peña Nieto cometió en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, donde atribuyó a Enrique Krauze la autoría de La silla del águila, una de las obras más aplaudidas de Fuentes, quien tuvo un fuerte encontronazo con el ahora director de la revista Letras Libres.
En 1987, a raíz de que Fuentes ganó el Premio Cervantes de Literatura, Krauze publicó en la edición 139 de la revista Vuelta –que dirigía Octavio Paz–, una dura crítica en contra del escritor Fuentes quien se refirió a Krauze en aquel entonces como a “una cucaracha que se había atravesado entre él y Paz”.
Durante su entrevista con la BBC. Mundo, Fuentes señaló que para la solución de los problemas en México se necesitaba de un estadista “que pueda conversar como par con Barack Obama, Angela Merkel o Nicolás Sarcozy”. Sin embargo, dijo, el priista “no es un hombre capaz de hacerlo”.
Peña Nieto político del PRI y exgobernador del Estado de México reconoció su “error” en Guadalajara y se disculpó por haber fallado al atribuir a Krauze un libro de Fuentes que, según él, leyó hace “muchos años”. (La novela fue escrita en 2006).
En una entrevista concedida a BBC Mundo hace unos meses, Peña Nieto rechazó las críticas de quienes le calificaban como un candidato superficial o basado en la imagen pública.
“No imagino que en este clima de competencia política quien va delante en las encuestas no sea objeto de señalamientos, descalificaciones y críticas. Nadie se ocupa de quien va detrás”, dijo.
Hoy, BBC.Mundo le pidió a Enrique Peña Nieto una opinión sobre sobre las declaraciones de Fuentes. El exgobernador mexiquense se limitó a responder:
“Las opiniones de todos los ciudadanos son muy respetables, incluyendo la de un escritor e intelectual tan destacado como Don Carlos Fuentes. Un principio central de la democracia es saber escuchar a las voces críticas.”
En la entrevista con la BBC, Fuentes aclaró que tampoco Andrés Manuel López Obrador y la panista Josefina Vázquez Mota le satisfacen. El tabasqueño, dijo, representa una izquierda antigua, mientras que el PAN, señaló, pagará el “no haber aprovechado” las dos oportunidades de gobierno en Los Pinos.
“Los partidos tradicionales no tienen soluciones, no tienen propuestas que convenzan a la gente. Los problemas son muy grandes, la política es muy pequeña”, aseveró.
Ante este panorama, predijo, se viene una ola de cambios empujados por mexicanos descontentos con el sistema de poder.
“Está pasando en las calles de Rusia, en África del Norte, en Europa y en los Estados Unidos ¿Por qué no va a pasar en México? Va a haber una manifestación de novedad, de planteamiento, y de nuevos problemas que no están en la agenda de los viejos partidos”, concluyó.

Un Peña Nieto en busca de autor

Enrique Peña Nieto, precandidato del PRI a la presidencia de la República. Foto: Miguel Dimayuga
Enrique Peña Nieto, precandidato del PRI a la presidencia de la República.
Foto: Miguel Dimayuga
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Nadie piensa solo. En cuanto pensamos, estamos en el mundo de las palabras y las ideas y las imágenes de los otros. En la biblioteca de los relatos acopiados por generaciones. En la cultura.
Por eso quien ha leído más, quien ha recorrido más relatos ajenos, quien ha examinado más soluciones de vida posibles, piensa más largo y de forma más novedosa: es capaz de relatos más extensos y refinados, y es capaz de mayor inventiva para cambiar su propio relato oportunamente.
Y es por eso que importó a tantos que el aspirante a la Presidencia puntero en las encuestas se haya despeñado ante una pequeña pregunta en la rueda de prensa de la FIL de Guadalajara. Un periodista español le preguntó lo que en otros contextos sería el equivalente a la pregunta: ¿De qué signo zodiacal es usted?, cuando le preguntó en un ámbito de cultura: ¿Qué tres libros han marcado su vida?
Ya se sabe. Peña Nieto empezó a despeñarse de frase en frase, de peña en peña, como una Mary Poppins dubitativa, que se agarraba del paraguas de un autor, para soltarlo y aferrarse a otro mango de paraguas, y luego a otro paraguas. “La Biblia”, dijo al inicio de la caída Peña, “pero no ahora, cuando era chavo, pero no toda la Biblia, claro, algunos párrafos. Y La silla del águila, de Krauze, creo que es de Krauze [y en realidad no lo era]. O más bien aquel de caudillos, creo que de Krauze también, ¿o era de redentores? O ¿cómo se llamaba aquél?, aquel ese que ya sabes”, dijo enarcando las cejas hacia un colaborador, como rogándole: sóplame. “Y desde luego ese que me gustó tanto, el del presidente inoportuno. O bien…”
Luego se despeñó el equipo entero de Peña Nieto de peña en peña y de pena en pena. Fueron cayendo igual, soltando un paraguas para tomar otro, una lluvia de malas ideas en una larga tarde nublada de domingo. Quién sabe por cuáles negociaciones lograron clausurar la #libreríapeñanieto, el TT más numeroso del Twitter esa tarde de asueto. Ante el reclamo de miles de tuiteros la reabrieron. Apareció luego un tuiter en donde Peña Nieto escribía que estaba leyendo los comentarios, “algunos divertidos”. Luego la hija del virtual candidato retuiteó la opinión de su novio sobre lo que ocurría: los tuiteros eran “una bola de pendejos”, “envidiosos”, y para más escarnio, gente “de la prole”.
Simplifican demasiado los que creen que el incidente revela un Peña Nieto hueco y torpe. Un muñeco inflable. Un actor apuesto de telenovelas que sin un guión escrito por un buen autor de melodramas no sabe qué hacer o qué decir. En suma, un actor en busca de un autor de valía. O de cualquier autor. No es así. Lo cierto es que Peña Nieto ha demostrado ser un maestro del ajedrez de la política. Desde hace tres años ha triunfado en casi cada jugada. En cada movimiento para coronar a sus peones. En cada intento para bloquear alguna amenaza de sus contrincantes. En cada jugada para enmendar un pequeño yerro.
Lo que ocurre es un poco más complejo. Lo que ocurre es que el relato de Peña Nieto de quién es él y de qué presidente podría ser no coincide con el relato del país de quiénes somos y quiénes queremos ser. Lo que ocurre no es pues que Peña Nieto carezca de cultura, es que su amplia cultura es una cultura priista, un acopio de soluciones de vida contra las que los mexicanos votamos ya dos veces, en el año 2000 y en el año 2006, con la esperanza de desplazarlas completamente del país.
Peña Nieto de niño jugaba futbol con los hijos del maestro Hank González y los hijos del licenciado Del Mazo. Se formó en sus casas y con sus hijos, y luego en sus oficinas, con sus equipos, para ser un hombre de poder priista en un mundo todavía priista. Y en el año 2000, mientras el todavía joven Peña Nieto ascendía los antepenúltimos peldaños del edificio de poder del PRI, hacia la secretaría de la gubernatura de Arturo Montiel, el resto del país los empezó a descender lo más rápido posible.
Por eso en la ceremonia de su ungimiento como candidato en un auditorio del PRI sus palabras priistas y sus ademanes priistas y su sonrisa priista arrancan ovaciones y giros desenfrenados de matracas en el público priista, y en los auditorios de la sociedad civil ameritan calificativos como: antiguo, rígido, contradictorio con sus alianzas, inverosímil.
Por eso la aparición de Arturo Montiel, su padrino político, en la ceremonia de su ungimiento dentro del PRI, despertó en los priistas la alegría de la constatación de la unidad partidaria: todo priista será bien recibido por Peña Nieto, sea su fama buena o mala. Y en los lectores de periódicos y los espectadores de noticiarios, su cercanía con un exgobernador ilícitamente enriquecido durante su mandato, confirmó la sospecha que votar por Peña Nieto es votar por la eterna impunidad de Montiel, de Marín, de Salinas, y el resto de villanos priistas.
Por eso la renuncia de Humberto Moreira a la presidencia del PRI despertó en el auditorio de priistas sollozos y aplausos: he ahí a un mártir priista, se retira para no llenar de peñas el camino de nuestro candidato; he ahí un caballeroso arreglo entre Peña Nieto y Moreira, expresado en palabras falsas pero amabilísimas. Y fuera del PRI la simulación de Moreira al enunciar las causas de su renuncia provocó la certeza de que con Peña Nieto, nuestro futuro sería nuestro pasado.
En diez años sin PRI en la presidencia, el país ha aprendido a hablar derecho. Sin doble lenguaje. Sin susto al poder, que llevaba otrora al cantinfleo. Ha aprendido a no reverenciar ninguna autoridad, sino a criticarlas a todas. Ha aprendido a debatir. Ha aprendido a elegir por mayoría de votos. Ha aprendido que no quiere perdonar el hurto y el abuso. Ha aprendido que la Rendición de Cuentas y la Justicia no son figuras retóricas, sino urgencias sociales.
Ahora que Peña Nieto ha conquistado el palacio del PRI y empieza a pasearse fuera de ese palacio para conquistar el mundo no priista, se da cuenta que tendrá que cambiar de autores predilectos. Por eso su despeñadero ante una pequeña pregunta en la Feria del Libro. Haber nombrado al profesor Hank González o a Reyes Heroles o a Arturo Montiel hubiese sido peor. Como hombre que siente a sus públicos, Peña Nieto y su equipo saben que su campaña tendrá que ser una reeducación radical, que nadie puede adivinar si logrará completar.
Lo que el PRI se ha negado a hacer en una década –reescribirse con nuevos autores– lo tendría que hacer su joven candidato en un año.

Carlos Fuentes – Peña Nieto, el ‘candidato nonato’

Carlos Fuentes, escritor. Foto: Miguel Ángel Carmona
Carlos Fuentes, escritor.
Foto: Miguel Ángel Carmona
MÉXICO, D.F. (apro).- “Este señor tiene derecho a no leerme. Lo que no tiene derecho es a ser presidente de México a partir de la ignorancia. Eso es lo grave”.
Con esta frase, Carlos Fuentes, el novelista mexicano vivo más célebre a nivel internacional, descalificó –en una extensa entrevista con la cadena televisiva británica BBC– a Enrique Peña Nieto, la apuesta priista para retornar a la presidencia de la República que perdió en el 2000.
Fuentes, autor del libro La Silla del Águila –cuya autoría Peña Nieto se la atribuyó a su acérrimo adversario intelectual, el historiador Enrique Krauze–, argumentó:
“Los problemas exigen a un hombre que pueda conversar como par con (Barack) Obama, Ángela Merkel o (Nicolás) Sarkozy, y no es éste el hombre capaz de hacerlo”.
La descalificación de Fuentes es grave por tres razones fundamentales: el escritor es una voz autorizada a nivel internacional, en un plano similar al del reciente premio Nóbel de Literatura, Mario Vargas Llosa, o del mismo Gabriel García Márquez; refleja que “la torpeza” de Peña Nieto en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara va más allá de la reacción en las redes sociales y tiene un costo en la opinión pública que está creciendo, en vez de aminorar; Fuentes siempre ha tenido la extraña virtud como intelectual público de palomear o impulsar a figuras políticas en las últimas cuatro décadas, y su voz tiene un peso entre esos mismos círculos que generan opinión pública.
Fuentes ofreció esta entrevista al programa The World Today de la BBC y está disponible a partir del martes 13 de diciembre en su página www.bbc.co.uk.
Peña Nieto trató de aminorar el efecto de las palabras de Fuentes con una salida por demás anodina.
“Las opiniones de todos los ciudadanos son muy respetables, incluyendo la de un escritor o intelectual tan destacado como don Carlos Fuentes. Un principio central de la democracia es saber escuchar las voces críticas.
“Mi objetivo es que cuando inicie la campaña pueda convencer a la amplia mayoría de los mexicanos que el proyecto al que aspiro representar es el que tiene las mejores propuestas y la mayor capacidad para alcanzar acuerdos”, abundó.
En esta reacción vuelve a equivocarse Peña Nieto. La opinión de Fuentes no es una más. Se trata de una argumentación que el exgobernador mexiquense no ha querido responder: ¿Se considera capaz o no de estar a la par de otros gobernantes internacionales? ¿Considera que su analfabetismo funcional y su incapacidad para retener datos importantes son “errores comunes” o se trata de graves carencias que merecerían algo más que una asesoría multimillonaria de mercadólogos?
Fuentes también criticó a Andrés Manuel López Obrador por considerar que representa a una izquierda “antigua”, y afirmó que Josefina Vázquez Mota pagará “no haber aprovechado” las dos oportunidades de gobierno en Los Pinos.
“Los partidos tradicionales no tienen soluciones, no tienen propuestas que convenzan a la gente. Los problemas son muy grandes, la política es muy pequeña”, afirmó el también autor de La Región más Transparente y La Muerte de Artemio Cruz.
Fuentes habla desde un duro escepticismo que se identifica con el de amplias franjas de la población mexicana, pero no minimiza ni relativiza las carencias de Peña Nieto, como lo han hecho sus corifeos, promotores y “comunicólogos” de casa.
Entre líneas, el autor de Cristóbal Nonato también orientó su opinión hacia el PRI: ¿Cómo pensar que después de transitar durante 12 años en la oposición, el priismo hubiera elegido a un hombre impreparado para enfrentar el desafío de recuperar el poder presidencial?
Peña Nieto aún no es formalmente aspirante presidencial, y antes de que se registre ante las autoridades electorales comienza a convertirse en el Candidato Nonato.
www.homozapping.com.mx

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