Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Autoderrotas, metidas de pata y cinismo de Peña Nieto

Autoderrotas, metidas de pata y cinismo de Peña Nieto

El único candidato del todavía casi partido único (salvo que en las urnas sea derrotado y enterrado), Enrique Peña Nieto, obtuvo en una universidad patito su licenciatura con un trabajo sobre el presidencialismo de Álvaro Obregón (éste y el senador Manlio Fabio Beltrones, que merecía haber sido el candidato, tienen gran parecido físico y ambos son sonorenses). Con un sexenio de precampaña, al abusar de la gubernatura del Estado de México con cuyo dinero público pagó su promoción en Televisa y Tv-Azteca (consultar el libro de José Guadalupe Luna Hernández, Información programática y rendición de cuentas. Claves para entender el uso indebido de los recursos públicos en el gobierno de Enrique Peña Nieto, Libermex, 2011); el apoyo del nefasto Grupo Atlacomulco (su tío Arturo Montiel, los Del Mazo, los Chuayffet, los Paco Rojas… Carlos Salinas de Gortari, Elba Esther Gordillo, el gigoló del Niño Verde y los dinosaurios del priísmo más antiguo), y al prometer cargos, se apoderó de gubernaturas y posiciones del Partido Revolucionario Institucional (PRI), para consumar el golpe y autodesignarse candidato único, montado en su popularidad de galán a través de mujeres pagadas que le gritan: “¡Papacito… papacito!”, como su divisa electorera.
Pero, confiado en las encuestas de Liébano Sáenz, su asesor con un sueldo millonario y promesa de cargo (de la encuesta a la urna se puede caer Peña), comete errores que son autoderrotas: no competir dentro del priísmo versus Beltrones, le restó votos dentro y fuera del PRI; imponer al corrupto de Humberto Moreira y despedirlo como a un criado inútil; y presentarse en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara donde exhibió su total falta de cultura y de información, que lo evidenciaron como un completo ignorante. Y cuando los usuarios de Twitter le endilgaron mensajes irónicos que lo pusieron peor que un “burro” (sin ofender a los borricos), Peña, cínico, les “agradeció” sus filosos comentarios.
Sus defensores en vano trataron de disculparlo. Y el priísta Sami Gabriel David David se vio peor al argumentar que “a cualquiera le puede pasar… confundirse de nombres”. Quien asiste a una feria del libro y en calidad de “autor”, cuando menos debe saber que le pueden preguntar lo que el reportero del diario español El Mundo… y el mundo se le vino encima al hombre del copete (¡vaya ensayo de Jesús Silva-Herzog Márquez!, “Debajo del copete”. Reforma, 5 de diciembre de 2011). Un individuo iletrado que presume de su pragmatismo en la administración pública, obviamente repetirá su mal gobierno si es que llega a ser el sucesor de Felipe Calderón. Liébano Sáenz, Luis Videgaray (el hombre del maletín, con el dinero a repartir) y Salinas de Gortari, entre otros, convencieron a Peña de presentarse en dicha feria para subirse al protagonismo cultural. Y el tiro le salió por la culata. Cada error, aún minimizado, le resta votos y simpatías, pues se muestra como es: bobo, torpe y zafio. Ya que sólo se la pasa en el espejo (en lugar de leer) ondulándose el cabello para que su copete luzca como le apodaban cuando inició su carrera burocrática como sombra de su tío Arturo Montiel: “El pájaro loco”.
*Periodista

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