Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Luto en la Normal Rural de Ayotzinapa--ASTILLERO-- Guerrero--¿violencia legítima o acción criminal?

Alumnos normalistas, líderes magisteriales y miembros de organizaciones de derechos humanos de Guerrero realizaron una marcha silenciosa por Chilpancingo, que incluyó una parada en el palacio de gobierno, en repudio del asesinato de los estudiantes Jorge Alexis Herrera y Gabriel Echeverría de Jesús durante el violento desalojo policiaco ocurrido el lunes. Los manifestantes demandaron castigo para los responsables Foto Pedro Pardo
Represión en Guerrero
Estudiantes y ONG exigen justicia durante una marcha realizada en Chilpancingo
Guerrero no puede ser gobernado por un criminal como Aguirre; que se vaya del estado
Ayotzinapa está de luto; en ningún momento nos van a callar, ni con sus balas
Foto
Alumnos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, acompañados de padres de familia, exigieron justicia por la muerte de sus compañerosFoto Óscar Alvarado
Sergio Ocampo Arista
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 14 de diciembre de 2011, p. 3
Chilpancingo, Gro., 13 de diciembre. Alumnos de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, líderes magisteriales e integrantes de organizaciones defensoras de los derechos humanos de Guerrero realizaron una marcha silenciosa por esta ciudad en repudio por el asesinato de los estudiantes Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús, durante el violento desalojo policiaco ocurrido el lunes, y en demanda de castigo para los responsables.
Guerrero no puede ser gobernado por un criminal como lo es Ángel Aguirre Rivero, por tanto pedimos su salida del gobierno, exigimos su destitución, que se vaya del estado. El es de los que matan al pueblo, él no es como Zeferino (Torreblanca), que golpeaba; él es un asesino, dijo uno de los dirigentes estudiantiles de ese plantel al término de la protesta, frente a palacio de gobierno.
Minutos después de las 15 horas, el contingente partió de la alameda Granados Maldonado, en el centro de la ciudad, encabezado por la base estudiantil de Ayotzinapa –la mayoría hijos de campesinos–, que portaba dos ataúdes y cartulinas con leyendas como Gobernador asesino; Fuera gobernador represor; Aguirre, asesino de estudiantes; Somos estudiantes, no terroristas.
A las 16:25 la marcha llegó a las puertas del palacio de gobierno, donde uno de los oradores expresó: Ayotzinapa está de luto; no debemos olvidar que los dos compañeros que murieron dieron la vida por luchar por nuestros derechos. No hay que olvidar que las normales rurales se hicieron para los hijos de los campesinos y fueron promovidas por el presidente Lázaro Cárdenas, que tenía ideas socialistas.
Demandan juicio político
Por eso, agregó, “pedimos juicio político contra el gobernador Ángel Aguire y sus funcionarios, sobre todo contra el procurador Alberto López Rosas (quien ya fue destituido del cargo), a quien le pedimos que no se mienta a sí mismo, y que no invente en cuanto a lo de la masacre de ayer.
Culpamos a Aguirre Rivero de la matanza de ayer, al igual que al secretario general de Gobierno (Humberto López Rosas); ellos y el gobierno federal son los culpables. Que no se venga a hacer pendejo Aguirre, porque él es el culpable, porque no quiso firmar la minuta con la Normal Rural de Ayotzinapa.
Enfatizó: “exigimos la destitución de Aguirre, que se vaya de Guerrero; no queremos asesinos, es uno de los que matan al pueblo. Él no es como Zeferino (Torreblanca, ex gobernador) que golpeaba; él (Aguirre) sí mata. Ayer (en el desalojo del lunes) pudo ser cualquiera; hoy todos somos Ayotzinapa, en estos momentos de peligro.
Quizá (Ángel) Aguirre no sabe en qué se metió. En ningún momento nos va a callar, ni con las balas. No nos asusta la muerte; si piensa que nos va a callar, le decimos que no. Que deje su silla, porque no queremos que una gente asesina gobierne al pueblo, advirtió.
Al final de la manifestación, los participantes denunciaron la desaparición de la señora Juana Mayo Avilés, de 65 años, originaria de la comunidad de Las Ánimas, municipio guerrerense de Tecoanapa.
Ya la buscamos en hospitales y en las cárceles de la capital, y nos preocupa porque desde ayer desapareció, es una mujer campesina, dijo uno de los dirigentes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Guerrero (APPG).
En la marcha, que provocó el cierre de comercios en el centro de la capital, participaron contingentes del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), del Frente de Masas del Estado de Guerrero y de la APPG.
Los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa confirmaron que el estudiante José David Espíritu, originario de Acapulco, se encuentra en estado de coma.
El lunes, representantes de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México aseguraron en la ciudad de México que habría un tercer alumno muerto luego del violento desalojo policiaco en Chilpancingo.
Compañeros de José David Espíritu confirmaron que éste sigue con vida en un hospital del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, aunque se encuentra en estado de coma, luego de los impactos de bala que recibió en el estómago el pasado lunes.
(Con información de Notimex)

Pa que lo vayan sabiendo-Fisgón
Represión en Guerrero
La Ministerial es la que disparó: SSP federal
Gustavo Castillo García
Periódico La Jornada
Miércoles 14 de diciembre de 2011, p. 3
La Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal difundió un presunto peritaje en el que, según la dependencia, un agente de la Policía Ministerial de Guerrero, vestido de civil, sería el responsable de la muerte de uno de los dos estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa, fallecidos durante el desalojo violento que realizaron policías locales y federales en la Autopista del Sol el pasado lunes.
La dependencia que dirige Genaro García Luna envió a los medios de comunicación dos imágenes; una de ellas es una fotografía aérea de la zona del desalojo, con gráficas sobrepuestas que supuestamente indican la manera en que el policía ministerial abrió fuego y mató al estudiante. La otra consiste en dos imágenes y un cuadro de texto.
La SSP federal escribió en el documento: los impactos de proyectil de arma de fuego sobre el muro de contención, que demuestra que los impactos fueron hechos por un costado, donde estaba haciendo disparos la Policía Ministerial. Esto es acompañado con fotografías de un hombre vestido de civil disparando y agentes federales posicionados lejos y de frente al cuerpo de uno de los estudiantes abatidos.
La Procuraduría General de la República (PGR) revisará las actuaciones ministeriales realizadas por la Procuraduría General de Justicia de Guerrero relacionadas con la muerte de estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa.
Las fuentes consultadas indicaron que durante la noche del lunes y la madrugada de ayer funcionarios de la PGR recibieron los casquillos de bala percutidos, restos de ojivas (balas) y cada una de las armas que fueron puestas a disposición del Ministerio Público, las que fueron sometidas a pruebas para determinar cuál lanzó los proyectiles que provocaron la muerte de los jóvenes, identificados como Jorge Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús, estudiantes normalistas.
Justo reclamo-Hernández

Astillero
Las prisas
Guerrero: salvar al jefe
Sin derecho a presidir
LSN, contratos, IFE
Julio Hernández López
Foto
La Secretaría de Seguridad Pública federal difundió ayer un peritaje en el que, según la dependencia, un agente de la Policía Ministerial vestido de civil sería el responsable de la muerte de uno de los dos estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, de Ayotzinapa. En la imagen, policías que participaron en las acciones contra los manifestantesFoto Sebastián Luna
El gobernador de Guerrero se fabricó con rapidez sus expiatorios ángeles caídos. Uno, dos, tres: el procurador, el secretario de Seguridad Pública y el subsecretario encargado de cumplir las órdenes de limpieza que dice haber recibido del mandatario en fuga y que considera haber cumplido con eficacia. Carretera limpia le habían pedido y carretera limpia entregó el general Arreola, ahora cesado. Pero el hilo de las responsabilidades se rompe por lo más delgado del organigrama y, para no dejar duda de que el fuego rozó las alturas y mantiene viva la amenaza, el entrampado Ángel Aguirre Rivero se deshizo con prontitud de tres de sus principales compañeros de viaje administrativo.
A diferencia de las maniobras de aligeramiento de equipaje tóxico que hizo el ex priísta habilitado como izquierdista, el calderonismo siempre complacido no movió ni una ceja ante las evidencias videográficas, aportadas por el mismo aguirrismo despechado, de que policías federales habían golpeado a estudiantes y habían avivado el encono en el escenario explosivo de Chilpancingo y los estudiantes normalistas en constante y aguerrida protesta. Sin embargo, más allá de los pleitos entre niveles de gobierno y las consecuencias que cada bando busque en términos partidistas y electorales, aún no se conoce con precisión el motivo por el cual se produjo una reacción a todas luces excesiva, con tiradores vestidos de civil y protegidos o cuando menos tolerados por policías de uniforme. ¿Qué fue lo que generó tan impresionante capacidad de fuego, disparos directos a la cabeza de los dos muertos, persecución y golpes? ¿Una decisión cupular de asestar un castigo ejemplar a los manifestantes frecuentes? ¿Provocación e infiltración?
Otro ser con pretensiones celestiales sigue asomado al abismo. El maniquí habilitado por el PRI como virtual candidato presidencial continúa atorado en el retén insalvable de las preguntas sin guión preparado. Producto inflado, con saborizantes y conservadores artificiales, que debe mantenerse bajo protección en lugares ajenos a la discusión intelectual, el cosmético Enrique Peña Nieto sigue recibiendo tunda tras tunda en razón de viejos, nuevos y anunciadamente venideros tropezones o dislates, como él con gran ternura le ha llamado a la escandalosa demostración pública de ignorancia continua e irremontable que va haciendo en cuanta entrevista no arreglada le es posible.
Ayer tocó el turno del destazamiento al escritor Carlos Fuentes, a quien Pena (sí, con ene) Nieto confundió con Enrique Krauze como autor de un libro que decía el aspirante priísta que había leído. Fuentes dijo que el ex gobernador del estado de México tiene derecho a no leer determinados libros ni conocer a sus autores, pero no a querer ser presidente de México desde la ignorancia.
Tal vacuidad no es algo que pueda tolerarse en quien aspira a gobernar un país con tan grandes y graves problemas como México, pero el PRI y el propio Pena Nieto prefieren acomodarse bajo la sombrilla de fácil adquisición que adjudica a oposiciones partidistas y electorales el asombro, enojo y temor que provoca la perseverante campaña del mencionado Enrique contra sí mismo a través de la autoflagelación intelectual. Con prisa que sigue demostrando la increíble incapacidad del gaviotismo para remontar una crisis de más de 10 días atrás, el candidato que no es la señora de la casa trata de convertirse en víctima de complot cuando, en realidad, lo es día tras día de sí mismo.
En San Lázaro están tratando de aparentar responsabilidad y eficacia a marchas forzadas. Pero, en realidad, lo que buscan es filtrar a última hora, con el sopor de temporada encima, aprobaciones en temas polémicos que no pudieron sacar adelante en plazos ordinarios. Muy peligroso es, desde luego, el intento de aprobar a empujones la controvertida reforma a la Ley de Seguridad Nacional, que facultaría al encargado de la Presidencia de la República a poner en práctica mecanismos de virtual estado de sitio. Sin tales modificaciones, Calderón ha convertido al país en un gran cuartel y con soldados, marinos y policías federales ha tomado (o tratado de tomar; los resultados son otra cosa) el control de regiones enteras.
Ahora, con la nueva letra legal, estaría en condiciones excepcionalmente favorables para hacer más o menos lo que le dé en gana, siempre y cuando invoque perturbaciones a la paz interior y cumpla con ciertos trámites burocráticos. Los priístas de San Lázaro, bajo el mando del copete en jaque, están en favor de esas reformas porque quieren dar esas facultades autoritarias a quien creen enfilado inevitablemente a Los Pinos, sin reparar en que esas mismas modificaciones de hoy podrían ser la llave maestra para que el calderonismo en armas cancele, altere o cometa otro fraude en las próximas elecciones.
En la misma Cámara de Diputados se aprobó ayer la Ley de Asociaciones Público-Privadas, que servirá para que los detentadores actuales del poder público, de sus contratos y privilegios, hagan negocio no solamente de fin de sexenio, sino de una transexenalidad por definirse. En un país escandalosamente lleno de ejemplos de uso de las atribuciones gubernamentales para favorecer a camarillas empresariales, que a su vez retribuyen económicamente a los funcionarios amables, se está institucionalizando la manera de colocar el erario al servicio de intereses privados. Sólo votaron en contra la bancada del PT y una parte de la del PRD. El ebrardista Armando Ríos Píter, por ejemplo, estuvo en favor, y Alejandro Encinas en contra. Año de Hidalgo que durará de aquí a diciembre de 2012, pero mediante convenios y arreglos de largo plazo seguirá dando réditos a los funcionarios salientes muchos años después.
Y, mientras los diputados nombran a los tres consejeros faltantes del IFE, sin cumplir con la obligación de la consulta ciudadana y a través de angustiado y apresurado arreglo entre cúpulas, ¡hasta mañana, en esta columna en busca de posada cacahuatera!
Twitter: @julioastillero
Facebook: Julio Astillero
Guerrero: ¿violencia legítima o acción criminal?
Un día después de la agresión policial en contra de estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, en la Autopista del Sol, a las afueras de Chilpancingo, Guerrero, los resultados de las autopsias practicadas a Jorge Alexis Herrera, de 21 años, y Gabriel Echeverría, de 20 –hasta ahora las víctimas mortales de los hechos–, asentaron que murieron de tiros en la cabeza y en el cuello, respectivamente. A ello ha de sumarse la proliferación de evidencias gráficas que muestran a presuntos policías vestidos de civil que, parapetados por efectivos uniformados, dispararon contra los manifestantes.
Resulta insostenible, pues, la versión del gobierno estatal de que las muertes se produjeron en el contexto de un enfrentamiento entre policías y manifestantes, pero también parece incorrecto afirmar que se trató de un mero acto de desalojo.
En efecto, la violencia legítima corresponde, por definición, al Estado, y debe ser utilizada sólo en circunstancias excepcionales y extremas, cuando se hayan agotado todas las vías de negociación y de persuasión para restablecer el estado de derecho. En las democracias avanzadas, las prácticas represivas están meticulosamente reglamentadas y codificadas en procedimientos precisos, no sólo para prevenir atropellos e infracciones a la legalidad por parte de quienes deben defenderla, sino también para que, en caso de que éstos incurran en excesos, pueda determinarse con precisión su grado de responsabilidad.
Si se atiende a la información de los partes médicos y de los testimonios, debe inferirse que en la tragedia en la Autopista del Sol los efectivos de las corporaciones policiales no actuaron con base en protocolo alguno, que no emplearon los recursos no letales de los que toda fuerza pública dispone, que incumplieron la obligación fundamental de cualquier autoridad –preservar la vida y la integridad de los individuos, incluida la de los inconformes– y que simplemente tiraron a matar.
Semejante circunstancia da cuenta de irregularidades graves y responsabilidades de tipo penal que deben ser investigadas y sancionadas. Por desgracia, a la violencia criminal ejercida contra los manifestantes se suman los deplorables jaloneos y manejos irresponsables de la información realizados en las últimas horas por autoridades federales y estatales que complican las perspectivas de esclarecimiento. Ayer, el gobierno que encabeza Ángel Aguirre Rivero presentó un video en que se ve a agentes de la Policía Federal (PF) en el lugar de los hechos, incluso antes del arribo de las fuerzas estatales, a contrapelo de lo señalado la víspera por la Secretaría de Seguridad Pública federal.
Tales intercambios declarativos amenazan con provocar una nueva confrontación entre un gobierno estatal y el federal –algo que ha ocurrido con frecuencia en la actual administración– y esa perspectiva se sumaría a la lista de agravios que confluyeron en las muertes del pasado lunes: la insensibilidad para atender las demandas sociales, el descontrol policiaco en todos los niveles y el menosprecio de los integrantes de las fuerzas públicas hacia los derechos humanos.
Sin embargo, el video presentado no exime de responsabilidad al gobierno guerrerense, sobre todo cuando hay evidencia gráfica de presuntos agentes ministeriales accionando armas de fuego contra la población. En contraparte, incluso si se probara que la agresión vino de alguna de las fuerzas estatales, ello no deslindaría a la PF, corporación que, entre otras funciones, tiene la responsabilidad de vigilar el tramo carretero en que ocurrió la referida tragedia. Si sus efectivos no realizaron los disparos que privaron de la vida a los dos estudiantes e hirieron a muchos más, cabe atribuirles, al menos, responsabilidad por omisión, pues habrían debido evitar las agresiones letales contra los manifestantes.
Lo que sí han logrado las autoridades federales y estatales en estas pocas horas es inducir cotas adicionales de descrédito para las instituciones encargadas de esclarecer estos actos. Para restañar en alguna medida ese descrédito resultan del todo insuficientes las remociones, anunciadas ayer por el mandatario estatal, del procurador de justicia local, Alberto López Rosas; del titular de Seguridad Pública guerrerense, Ramón Almonte, y del subsecretario de la Policía Estatal, Ramón Arreola, quien estuvo a cargo del despliegue policial.
Tales destituciones deben ir acompañadas de un esclarecimiento pleno y verosímil de lo ocurrido, de un deslinde efectivo y transparente de responsabilidades, y de la desarticulación de mecanismos policiales tan bárbaros como los que se cebaron anteayer contra los estudiantes normalistas de Ayotzinapa. En caso contrario, la salida de esos funcionarios será vista como una medida de simulación orientada a distraer a la opinión pública y a eludir la procuración e impartición de justicia.

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