Nosotros ya no somos los mismos
Abusos de los bancos
Ortiz Tejeda
Las instituciones de crédito y sus despachos de abogados acosan a los cuentahabientes
Foto Guillermo Sologuren
Siempre he pensado que quienes tenemos el privilegio de divulgar en los medios de comunicación nuestras ideas y opiniones no tenemos el derecho de aprovecharnos de ese tiempo/espacio para el desahogo de asuntos personales. La columneta de hoy aborda un tema de ese carácter pero, sin embargo, atañe a cientos, miles de personas, víctimas de atropellos semejantes que paso a comentar. Se trata de delitos que instituciones bancarias y empresas de todo tipo cometen en detrimento de ciudadanos singularmente vulnerables, en razón de su precaria situación económica y del escaso conocimiento de sus elementales derechos. En esta ocasión voy a referirme al banco Santander. Ya vendrán más adelante la telefónica Iusacel, American Express y el propio Buró de Crédito. De manera muy concisa mencionaré los antecedentes del problema que hoy comparto.
Hace años cedí a la presión de mi amiga Violeta Hernández y acepté una tarjeta de crédito de Santander que, en verdad, no necesitaba.
Por cada nuevo tarjetahabiente el banco le da una comisión a la ONG en la que hoy por hoy milito, me dijo. Conociendo a Verónica, ésta podía ser:
Descendientes del Batallón de San Patricio,
Participantes rarámuris en la próxima olimpiadao
Vedettes rechazadas de la casa del actor. Ante causas tan incontrovertibles, acepté. De esto hace más años que los que Chespirito tardó en aprender a leer y, más aún, escribir. La usé siempre de manera esporádica, pero con un comportamiento crediticio ejemplar. Un día, como a las 10 de la mañana, recibí una comunicación breve y poco atenta: “Por razones internas del banco, se tomó la decisión de rebajar el límite de su crédito en…” La cantidad era menor a mi cuota anual de tarjetahabiente. Ya salía a la sucursal a desahogar mi furia, cuando en la puerta un mensajero me entregó otra carta de Santander. La abrí y... ¡oh sorpresa! Nos da gusto informarle que, en razón de su sentido de responsabilidad, su cumplimiento, etcétera, Santander ha decidido aumentar su nivel de crédito a la cantidad de…. cifra que rebasaba con mucho mis posibilidades de gasto mensual. El coraje no se atenuó, sólo se reorientó. En la sucursal Revolución le caí a un ejecutivo, le entregué las dos cartas (con idéntica fecha de expedición) y le mostré mi último estado de cuenta. No ascendía a 2 mil 500 pesos, pero incluía unos 800 gastados en Estados Umidos. Puse ante sus ojos mi pasaporte, en el cual no había registro de mi entrada a ese país en los últimos meses. Desconté esos cargos y firmé un cheque por el resto. Allí, delante de él, corté mi tarjeta y se la entregué. El coraje y la prisa me llevaron al error de no pedirle un finiquito oficial. El mes siguiente se iniciaron una serie interminable de exigencias de pago en las que, por supuesto, la cantidad inicial iba en aumento. Dejaron de llegar los estados de cuenta y comenzaron las reclamaciones en un tono cada vez más rudo. Pasó el tiempo y comencé a recibir llamadas telefónicas a todas horas y todos los días. Las voces y las formas de trato variaban constantemente: a veces eran de adolescentes temerosos y casi atentos que se expresaban con dificultades infinitas y otras de verdolagones, patanes y bravucones o muchachas tan desenfadadas y chacoteadoras como iletradas. Éstas me leían, no de corrido por supuesto, una serie de reclamos, insultos y abiertas amenazas. Yo respondía de acuerdo a mi estado de ánimo. Por ejemplo: ¿De parte de quién dice que me llama, señorita? –Del licenciado Muñoz, de Muñoz Corporativo. Por favor, dígale al mentado Muñoz que si quiere hablar conmigo se comunique personalmente o pregunte por Gastón el mayordomo, Jaime el chofer o Eduviges la aya de mis hijos. No tomo recados por interpósita persona. –¡Viejo majadero! –me contestó– Interpósita será su abuela. En otra ocasión hacía voz de plañidera y decía: ¿El señor Ortiz es a quien busca? No sé si le pueda contestar, pero búsquelo en la capilla cuatro de los velatorios del Issste. Falleció ayer. Sin embargo, la respuesta que más me regocijaba era: Sí, señorita, yo soy el señor Ortiz. ¿Sabe cuantos años tengo? –No, señor, ni idea. –Pues soy un hombre de edad provecta, un hombre de la quinta edad. Mis cardiólogos sólo me autorizan, a riesgo de la vida, dos relaciones sexuales al año, ¿me entiende? Sólo puedo ayuntarme, realizar el coito, fornicar, poseer, ejercer labores de varonía, conocer (bíblicamente) mujer, hacer looch o, más contundente, koox dzidz o, definitivamente, tlaquauhtlacaliztli (traducción al yucateco a cargo de la magistrada Cano Bolio), aparearme, montar (
En potra de nácary, en caso de libídicas urgencias, montar en lo que diosito permita), planchar, echarme un palo, un polvo, darme un revolcón, un acostón, medir el aceite, to make love, joder, tirarme, entrepiernarme, dar para las tunas, cepillarme, culear, tener intimidad, hacer cuchi cuchi (Josefina dixit), connubio o himeneo (ya dentro de la ley). Pues este día, a esta hora, señorita, estaba con toda voluntad y esfuerzo, dando inicio a mi segunda franquicia anual, cuando usted se ha introducido violenta y sin derecho alguno a la intimidad de mi alcoba, con los resultados que podrá imaginar. ¿Le resulta extraño, entonces, que a usted, a los ejecutivos de cuenta, a los gerentes, directores de área o generales, a los virreyes autóctonos del corporativo en Santa Fe y a los gachupines mayores de allende el océano me permita, en tan crítica situación, mandarlos a ofrecer una tarjeta de crédito o débito a su ibérica progenitora?
Las acciones se fueron radicalizando. Ya no me ponían jóvenes de carne y hueso al teléfono (porque ya había cooptado a varios, a quienes les invitaba una cerveza en La Providencia y los volvía radicales antigachupines). Ahora eran mensajes grabados y entonces las mentadas que yo les regresaba les llegaban muy diluidas. Mi identificador me prevenía para no contestar los números ya conocidos, pero tenía que desconectar el teléfono antes de dormir. Compré, para urgencias, un celular a otro nombre, y sólo la familia y unos cuantos amigos conocían el número. Me impuse en este frente, pero entonces se inició el ataque epistolar. No sé qué prestigiada empresa de head hunters (seguramente con sede en la acreditada Universidad Vicente Fox, de San Francisco del Rincón), le recomendó a banco Santander, los despachos jurídicos que atienden los asuntos de sus múltiples deudores. De qué tino, esmero, precisión, hicieron gala para seleccionar a equipos tan conspicuos de analfabetas funcionales, de verdaderos oligofrénicos, para encargarles los problemas de su cartera vencida. Ofrezco, para demostrarlo, la que algún día fue considerada la reina de las pruebas, la confesional: presento a ustedes transcripción de la comunicación que me fue enviada por uno de esos bufete-pandillas:
¡DOMICILIO SUJETO A INSPECCIÓN DE PROCESO EXTRA JUDICIAL!
CARLOS ORTIZ TEJEDA le informamos que USTED ha recibió DEMASIADAS llamadas y notificaciones por parte del despacho Muñoz y Asociados, pero esta pendiente la visita de nuestros notificadores que verifican de forma visual los bienes con los que cuenta y con los que podrá comercializar para hacer frente al crédito, pero sus constantes NEGATIVAS para solucionar el adeudo con Banco Santander, se hace sentir que prefiere llegar a estas instancias. Desafortunadamente es notable su negligencia compromisoria hacia la solución de SU problema, mismo que tratamos de finiquitar, por ende y debido a su rotunda NEGATIVA DE PAGO es la SEGUNDA Y DETERMINANTE OPORTUNIDAD que SANTANDER le otorga antes de proceder y turnarlo a su grupo de abogados externos quienes tienen las facultades de proceder bajo normas jurídicas. Realice un único pago con EXCELENTE bonificación.
Aclaro que las mayúsculas, los signos de puntuación, la conjugación de los verbos, la sintaxis y las cantidades arriba anotadas son transcripción fiel del documento que el despacho de Santander me hizo llegar.
El próximo lunes veremos el dulce y delictivo ultimátum (sic) que Santander envió a mi domicilio, también la compensación de sus pérdidas en España y la eurozona, que realiza con los dineros que produce el trabajo mexicano (¿no que el Siglo de Oro español había sido el XVI?) y el dictamen aprobado en comisiones, por la Cámara de Senadores, que esperemos sirva para evitar que sigamos engrosando la faltriquera del Botín (no, la mayúscula no es una de las exageraciones arriba criticadas, así es el apellido del mero mero, a escala mundial, del Grupo Financiero Santander): Botín–Sanz de Sautuola García de los Ríos Emilio. ¿Karma, quesque así le dicen?
Chávez en la avanzada
Víctor Flores Olea
El artículo de Gabriel García Márquez
El enigma de los dos Chávez, publicado en La Jornada el último viernes, nos disparó también, como presencia ineludible, a la patria grande latinoamericana, a sus hombres de pensamiento, a sus problemas sociales, a las cuestiones de su presente y futuro. Claro está que las exequias en Caracas de Hugo Chávez, también héroe latinoamericano, y la asistencia de un sinnúmero de presidentes de esta región, dieron plena razón a quienes han exaltado con buenos argumentos la gestión de Chávez. En este sentido, nos felicitamos por la presencia de Enrique Peña Nieto en Caracas.
Chávez admitió que antes del intento de la oligarquía por derrocar a su gobierno, en 2002, no estaba decidido ideológicamente en favor del socialismo. Sin embargo, esos hechos y la insensibilidad del gobierno de Estados Unidos para entender los problemas de Venezuela y de América Latina lo llevaron a concluir que no existe la posibilidad de una
tercera víay que, por necesidad, la revolución debía ser antimperialista, con solidaridad hacia los otros pueblos, en el sentido de una
democracia revolucionariahacia el socialismo del siglo XXI. Chávez sostiene que este nuevo socialismo debe poseer fundamentalmente una actitud ética de solidaridad y cooperativismo, aplicando la autogestión.
Desde que Chávez está en el gobierno la oposición ha buscado diferentes caminos para eliminarlo, sobresaliendo el fallido golpe de Estado en 2002, así como una permanente y agresiva campaña contra el presidente por conducto de los principales medios de comunicación, nacionales e internacionales. Debe también decirse que, desde que Chávez llegó al poder, tuvo ásperas relaciones con México (con el ex presidente Vicente Fox, entusiasta promotor del ALCA de George W. Bush, idea a la que Chávez se oponía tajantemente). Por supuesto, la gran mayoría de los países latinoamericanos siguieron a Chávez y rechazaron la penetración del capital corporativo y globalizado en América Latina, como pretendía Bush bajo la forma del ALCA.
Reproduzco aquí, con cierta extensión, el escrito de Noam Chomsky
El desafío de América Latina, ( La Jornada, marzo 2009), sobre las batallas latinoamericanas de los últimos años, especialmente para lograr su completa independencia del imperialismo y las transformaciones que le son indispensables:
“Ahora Bolivia –nos dice Chomsky– junto con buena parte de la región, desde Venezuela hasta Argentina, ha resurgido. La conquista y su eco de dominio imperial en Estados Unidos están cediendo el paso a la independencia y a la interdependencia que marcan una nueva dinámica en las relaciones entre el norte y el sur. Y todo eso tiene como telón de fondo la crisis económica en Estados Unidos y en el mundo.
“Durante la pasada década, América Latina se ha convertido en la región más progresista del mundo. Las iniciativas a través del subcontinente han tenido impacto significativo en distintos países y en la lenta emergencia de instituciones regionales.
Entre ellas el Banco del Sur, respaldado en 2007 por el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, y la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe, que podría demostrar ser un verdadero amanecer para América Latina. Por supuesto, la orientación última depende de la participación de los pueblos latinoamericanos.
En el plano interno, el gobierno de Chávez expropió terrenos agropecuarios improductivos en manos de terratenientes y trasnacionales, para repartirlos entre campesinos pobres y ponerlos en producción. Esta política de expropiaciones es considerada por Chávez como una profundización de la revolución bolivariana para afianzar la seguridad alimentaria de Venezuela.
Hay quien ha resumido de la siguiente manera los principales objetivos políticos de Hugo Chávez como presidente: socialismo democrático (al que ha denominado
socialismo del siglo XXI) e integración de América Latina, que tiene el doble significado de afirmar la autonomía latinoamericana en sus líneas de desarrollo y la emancipación de la tradicional tutela del imperialismo estadunidense.
Por lo demás, el Plan Bolivariano como ideología popular y nacionalista del gobierno de Chávez incluye la construcción intensiva de carreteras, hospitales y misiones de salud, viviendas, escuelas y universidades, reforma agraria, etcétera, no obstante que se vio obligado por razones políticas a frenar algunas nacionalizaciones que tenía previstas. Las diversas elecciones que han llevado a Chávez a la Presidencia, y que lo han confirmado en ella, han sido avaladas por distintos organismos nacionales e internacionales, entre ellos el Consejo Nacional Electoral y el Centro Carter, que han expresado que tales elecciones representan
legítimamente la voluntad del pueblo.
Chávez ha formulado leyes que han impulsado el bienestar de la población y disminuido drásticamente la tasa de la mortalidad infantil, un seguro social gratuito extraordinariamente amplio y la implantación de la educación gratuita hasta el nivel universitario. Durante su mandato Chávez lanzó una serie de
misiones(por ejemplo, la Robinson, para liquidar el analfabetismo de Venezuela) que tenían el propósito de fortalecer la ayuda al pueblo y que le otorgaron a su presidencia una popularidad extraordinaria.
Aun cuando sea breve este repaso, me parece que contribuye a despejar la incógnita de los dos Chávez a que se refiere García Márquez en su artículo, y que sitúan al presidente fallecido en una situación de afirmación popular y democrática en América Latina, no vista desde hace mucho tiempo.
Mil felicidades a Gabriel, por sus 86
Petróleo y democracia
Arturo Balderas Rodríguez
En 1999 Hugo Chávez llegó al poder por la vía electoral con la promesa de una agenda progresista, cuya meta eran el beneficio social y económico de los pobres y los trabajadores. En 2002 sobrevive al golpe de Estado perpetrado por algunos militares aliados a los sectores más conservadores de Venezuela, que ven afectados sus privilegios por las reformas de Chávez y lo acusan de dictador. Dos años después de esa intentona, gana arrolladoramente su relección con más de 63 por ciento de votos en su favor.
Las tensiones entre el gobierno venezolano y el estadunidense datan casi del mismo momento en que Chávez asume la presidencia. Su intención de rescatar la riqueza petrolera venezolana en poder de compañías estadunidenses yace en el fondo de los desacuerdos. Suben de tono cuando en 2000 George W. Bush llega a la presidencia de Estados Unidos, y en concierto con los sectores conservadores de Venezuela y las petroleras estadunidenses, acusa a Chávez de
dictador autocrático.
La animadversión mutua llega a su clímax cuando Chávez decide vender petróleo a Cuba por debajo de su precio internacional y extiende ese apoyo a otros regímenes de izquierda, como el boliviano encabezado por Evo Morales. La alianza con esos y otros países latinoamericanos se consuma mediante la proclamación de la Alianza Bolivariana para las Américas.
No es fácil hacer un juicio objetivo de un mandatario tan controvertido como Chávez, por lo que no queda más remedio que recurrir a los hechos duros. Sus enemigos más conspicuos lo acusan de haber dado al traste con la democracia, dilapidar la riqueza petrolera venezolana en programas populistas para cooptar a los pobres, y dejar en la ruina a Venezuela. Habría que preguntar qué piensan los millones de venezolanos que se han beneficiado de ese populismo, muchos de los cuales han esperado horas y días para darle un último adiós.
En este contexto, vale una efeméride: en 1951 el primer ministro iraní, Mohamed Mossadegh, expropió el petróleo a Inglaterra. Dos años después fue derrocado por un golpe de Estado promovido por Inglaterra, apoyado por la CIA. De esa forma los ingleses retomaran el control del petróleo iraní.
Cabe preguntar si la democracia seguirá definiéndose según las necesidades de compañías trasnacionales como la Exxon y no las de los países que legítimamente reclaman la propiedad de sus recursos naturales.

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