Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

martes, 24 de enero de 2012

Monstruosas sanguijuelas- Un proceso ejemplar


Monstruosas sanguijuelas
José Blanco
   Es muy difícil creer que los gobernantes y partidos políticos del mundo desarrollado no entiendan los mecanismos a través de los cuales los grandes financieros del mundo avanzan tragándose bancos menores, derribando países y avanzando, apropiándose hasta ahora de riquezas inimaginables, sin pudor ni escrúpulo ninguno, llevando al límite del hambre a millones de seres humanos que no tienen cómo defenderse.
A la vista de quien quiera verlo, como hemos dicho en este espacio, la economía financiera se ha engullido enteramente a la política-política, al grado de humillarla haciéndola lamer el piso. O bien, el segmento mayor de la política y de los estados es un cómplice vil del perverso desenfreno de banqueros, agencias calificadoras y especuladores. Está el mundo absolutamente a su merced, y todos quienes operan el poder constituido, no quieren sino salvar a los amos del dinero.
Las grandes empresas financieras conforman un oligopolio coludido que opera en la sombra y sin regulación. Fueron esos oligopolios los que, mediante los derivados denominados credit default swaps (CDS o swaps de incumplimiento crediticio) y otros derivados, provocaron la crisis financiera.
Los swaps de incumplimiento crediticio son los instrumentos más modernos, resultado de la más siniestra y perversa imaginación financiera. En su forma más simple es un contrato bilateral entre un comprador y un vendedor de protección. En este contrato el comprador se compromete a realizar una serie de pagos en el tiempo (primas) y el vendedor se compromete a cubrir parte o el total del crédito asegurado en caso de que éste no sea pagado. Es un seguro sobre el crédito; pero, a diferencia de un seguro común, no existe ningún bien tangible de por medio: sólo papeles. Los CDS se utilizan en el aseguramiento de grandes corporaciones, en el aseguramiento de paquetes de referencia crediticia (CDO) o en el aseguramiento de los bonos de deuda soberana, y aparecieron a la luz púbica tras el estallido de la crisis subprime. Dado el mercado al que está dirigido, su monto mínimo de operación es de 10 millones de dólares.
El oligopolio financiero se halla garantizado por la intermediación de las empresas calificadoras. La crisis de las subprime fueron el aviso de una tormenta inusitada, pero las prácticas a que dieron lugar continuaron aumentando la liquidez de origen crediticio a una velocidad vertiginosa, producto puramente de la especulación, y sin relación con el mundo productivo.
El PIB mundial en 2010 fue de 74 mil billones de dólares, pero las finanzas lo superan con cifras astronómicas: el mercado mundial de obligaciones vale 95 mil billones de dólares. Las bolsas de todo el mundo 50 mil billones, los derivados 466 mil billones. Es decir, los mercados financieros mueven una riqueza ocho veces mayor que la producida en términos reales: industria, agricultura, servicios.
En la comercialización de los CDS los roles de comprador y el vendedor son intercambiables. El vendedor de CDS (usualmente un banco) vende el CDS a un inversionista (los 10 millones de dólares mínimos). Pero el banco también puede tomar el rol de inversionista y asegurar la operación con otro banco. De esta forma se produce una clonación de aseguramientos donde no existe nada tangible. Y esta clonación puede ser infinita.
Warren Buffet ha llamado a estos instrumentos armas de destrucción financiera masiva.
Las características de los CDS permiten a los inversionistas asegurar el riesgo de sus operaciones. Pero también especular sobre la calidad crediticia de la entidad o del paquete de títulos. Es decir, se apuesta en una ventanilla comprando paquetes de inversiones, obligaciones de deuda colateralizada (CDO) o paquetes de deuda soberana, y por otra ventanilla se adquieren los CDS en caso de que la operación fracase (default). Así fue con las hipotecas subprime, cuando los grandes bancos, además de comprar los paquetes de valores con respaldo, u obligaciones de deuda colateralizada (CDO), los aseguraban con CDS. De esta forma ganaban por la vía normal (el pago de intereses) y también ganaban por la vía de impago (el cobro del CDS) cuando el negocio fracasaba.
No es extraño, de este modo, que aún en las sombras, se les señale como los instrumentos principales de la desaceleración económica: es el medio más eficaz para aumentar en billones sus ganancias. Pero lo más relevante es que los CDS se alejan de los conceptos tradicionales de cobertura de riesgo, al impulsar la precipitación del colapso. Además, producto de su carácter desregulado y su total falta de transparencia, se han mantenido en una caja negra imposible de cuantificar con precisión. Para muchos analistas, estos instrumentos son la génesis de los activos tóxicos y las mayores armas de destrucción masiva, dado que nadie –esto es lo que permanece como gran misterio–, se ha atrevido a controlar.
La economía mundial no tendrá una recuperación duradera sin desinflarla del inmenso tóxico globo de dinero fiduciario creado por la especulación sin freno. Deberán ser provocadas pérdidas igualmente inmensas para unas cuantas miles de sanguijuelas cuya codicia incomprensible ha provocado la pérdida de sus casas y ha enviado al desempleo y al hambre a millones de seres humanos.
Regateo-Fisgón
Un proceso ejemplar
René Drucker Colín
   La semana pasada se concreto el proceso mediante el cual se determinó quién sería el candidato de la izquierda para contender en las elecciones que en julio definirán quién sustituye al actual jefe de Gobierno de la gran ciudad. Lo primero que me gustaría destacar es que deberíamos sentirnos muy satisfechos, porque por encima de todo se llevó a cabo un proceso transparente, que además permitió a mucha gente conocer más puntualmente a los diferentes aspirantes y, de alguna forma, conocer sus puntos de vista y diversas propuestas para hacer que esta ciudad avance y sea cada vez más satisfactoria para sus habitantes.
Podría uno estar de acuerdo o no con las propuestas, con las personas que contendieron, con su pasado y su presente, pero aquí lo importante fue que se abrió la ventana para que se viera, se expresara y mostrara que los candidatos de izquierda no representan aquel monstruo que algunos sectores de la sociedad quieren ilustrar, sino que todos son ciudadanos respetables, que tienen intereses para la ciudad como muchos ciudadanos comunes y corrientes, sean de partidos opositores o personas sin inclinación partidista alguna. A mí me parece que fue un ejercicio sin precedente, que mostró, sin duda, que a la izquierda le interesa transparentar los procesos de selección, lo cual pienso que tiene un enorme valor político y nos permite avanzar más y más hacia una democracia más participativa.
Ciertamente puede argumentarse que existen otros procedimientos –seguro que los hay–, así como también estoy seguro de que a través del tiempo este tipo de proceso irá mejorándose, adquiriendo cada vez mayores elementos para dar certeza a los ciudadanos.
Siempre existen espacios para mejorar procesos, pero lo importante fue que realmente la izquierda fue la que dio el primer paso, lo cual nos debería dar la quietud ciudadana de que justamente es la izquierda la que puede dar mayor confianza de que se busca trabajar en beneficio de la ciudad y sus habitantes. Los otros partidos deciden por dedazo. Eso es hoy día ya inadecuado.
El otro punto que quisiera resaltar es que los participantes en el proceso de selección, que, insisto, puede mejorarse, se comportaron de forma realmente ejemplar, pues por lo menos a la vista no hubo ataques ni exabruptos, y todos fueron muy profesionales en cuanto a su participación. Pero aún más importante fue su comportamiento en relación con el momento en que se dieron a conocer los resultados de la encuesta. Fue honrado y muy a la altura de las circunstancias. Hubo un frijolito en el arroz, pero estoy cierto de que esto fue circunstancial y que incluso para el día que este artículo se publique estará resuelto.
Lo que también me gustaría resaltar es un asunto que me parece toral en relación con el concepto de izquierda. Dado que Miguel Ángel Mancera era un precandidato más bien externo, se le acusaba de no ser de esa tendencia política, porque no militaba en ningún partido. Ya cuando ganó las preferencias en las encuestas se le ha acusado por parte de algunos articulistas de lo mismo. En mi opinión creo que es incorrecto sugerir que no ser militante de un partido de izquierda lo descalifica como de tendencias izquierdistas. Por ejemplo, Noam Chomsky nunca ha militado en un partido político de ningún tipo; sin embargo es uno de los principales intelectuales de la izquierda en el mundo, y es un hombre que mantiene una actitud sumamente crítica hacia la ideología dominante. Según su biografía, su activismo político se inicia contra la guerra de Vietnam. No pretendo comparar a Mancera con Chomsky; simplemente quiero hacer hincapié en que hay muchos que están inscritos en partidos de izquierda y no lo son, y muchos que son de izquierda sin ser militantes.
Yo creo que ser de izquierda más bien tiene que ver con visiones y compromisos, con propuestas progresistas y visión y compromiso por el bien común. Por eso creo que es injusto dudar de cualquiera, y en este caso de Mancera sobre si es de izquierda porque no tiene un historial de militante en algún partido o movimiento de izquierda. Creo que a la izquierda en su conjunto le vale más captar a los individuos con pensamientos y acciones liberales, progresistas y conducentes a obtener mejores condiciones de vida para las clases más necesitadas y reducir al máximo la brecha de desigualdad que hoy día impera en nuestro país. Así tendremos una izquierda incluyente y más efectiva. Por lo pronto pienso que se dio un paso importante.

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