Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

lunes, 30 de septiembre de 2013

American Curios- Hacia la soberanía de la información-Astillero- Sobre la insurgencia magisterial- El gobierno, a punto de cerrar

American Curios
Naciones Unidas
David Brooks
¿De dónde es usted? De Guerrero, de Acapulco, responde el mesero que atiende a una estadunidense, un cubano, un venezolano y otro mexicano en un restaurante en Manhattan, adonde, entre otros, llegan algunos participantes del debate en la Organización de Naciones Unidas. Otro mesero ofrece agua y responde a la misma pregunta: Ecuador. Un tercero comenta que es de Turquía, de Estambul; todos trabajan y conviven todos los días.
 
Para llegar al lugar desde cerca de la sede de la ONU, donde decenas de jefes de Estado y sus amplias delegaciones asisten al debate anual de la Asamblea General, el taxista maneja por las calles abrumadas de tráfico por las estrictas medidas de seguridad y los convoyes de camionetas negras escoltadas por el Servicio Secreto. ¿Ustedes están aquí para lo de la ONU?, pregunta. Le responden que sí. Y comenta: “todo eso es puro bullshit (algo así como pura paja, puro teatro), ¿no?”

Ya de noche, escapando por vías subterráneas de la zona inundada por los políticos y diplomáticos que asisten a dar sus muy importantes discursos ante la magna sala de la Asamblea General y participar en sus muy importantes reuniones, cenas y cocteles para, supuestamente, decidir el futuro del planeta, aparece otro mundo.

En el metro, cuatro jóvenes regresan del partido de los ya derrotados (para esta temporada) Yanquis, de hecho, el último juego en casa donde apareció el más gran cerrador de todos los tiempos, el panameño Mariano Rivera. Todos con camisetas de su equipo favorito. Uno de ellos, blanco pero tal vez de origen italiano, se acerca y se sienta junto a dos chicas guapas mientras sus cuates se quedan del otro lado del vagón, mirándolo con esa risa nerviosa adolescente al ser testigos de un intento de ligue, o por lo menos coqueteo. Primero es lo más convencional, que si no les gusta alguno de sus cuates, que si se los presenta y más, pero de repente algo cambia. ¿De dónde son?, les pregunta. Una, de ojos brillantes y risa peligrosa, le cuenta que sus padres son de Haití, pero que ella creció en Canadá antes de llegar a vivir aquí. La otra, más cautelosa que su amiga, dice que es de Tailandia, pero creció aquí. De ahí empezó un diálogo sobre la vida de los jóvenes aquí, qué música escuchan, adónde van a bailar, qué estudian.

Del otro lado del vagón se repiten las escenas cotidianas en estas catacumbas de Nueva York: un chino lee el periódico, un hasídico con un texto bíblico, tres musulmanas con parte del rostro cubierto, africanos en una intensa conversación en inglés, unos rusos, unos mexicanos hablando de un patrón y de una fiesta, hindús, y así (muchos se pueden identificar por lo que están leyendo, sobre todo periódicos).

En Washington Square, en una escapada del mundo bien vestido y perfumado, el jazz acompaña una tarde cristalina, mientras un centenar de personas rodea un acto realizado por dos gemelos afroestadunidenses y un baterista. Seleccionando voluntarios entre la gente, acomodan en fila a una europea rubia, una hindú, un japonés, un anglo y una afroestadunidense. Los que observan parecen representar todos los continentes. Piden que los voluntarios ofrezcan sus bolsas, y cuando obedecen les dicen, ¿de verdad le estás dando tus pertenencias a un joven negro desconocido? Obviamente no eres de este país. Piden que se agachen y pongan horizontal la espalda. Uno de los gemelos da varios pasos atrás mientras su hermano declara: ahora van a ver algo muy inusual: un negro corriendo a toda velocidad sin que un policía lo esté persiguiendo. Después de un poco de suspenso, el otro corre y logra saltar a toda la fila antes de caer con una maroma del otro lado. Entre los aplausos y risas se escuchan comentarios en varios idiomas. El jazz sigue en otras esquinas, música nacida aquí pero hecha por sonidos de todo el mundo. Por teléfono llega una invitación: Mono Blanco de Veracruz y Jarana Beat de Brooklyn, entre otros, ofrecen un fandango en el Upper West Side.
Mientras los líderes del mundo hablaban de si incluir o no la amenaza de ataques militares para resolver el asunto de las armas químicas en Siria, o la dramática iniciativa diplomática de Irán en sus relaciones con Washington y Europa, de cómo el presidente de Sudán no llegó porque está acusado de crímenes de lesa humanidad, de disputas sobre la ilegalidad del espionaje mundial por Estados Unidos, y mientras proseguía día con día la infinita lectura de discursos que casi nadie en el mundo escucha, más que las propias cúpulas de los líderes de los estados miembros de la Organización de Naciones Unidas, afuera, a unos pasos, hay otro mundo.
 
Aquí, en esta ciudad donde casi la mitad de la población es inmigrante, donde se hablan por lo menos 200 idiomas, en esta torre de babel, nadie está amenazando con bombardear a otros, nadie espía a los demás, nadie ofrece grandes discursos sobre la paz, los derechos y la seguridad nacional mientras hace todo lo contrario. No es que no haya broncas que estallan de repente, o enfrentamientos racistas; hace unos días un grupo de jóvenes rodeó a un médico sij que trabaja en la Universidad Columbia al grito de: agarren al terrorista y lo golpeó, suponiendo que era árabe por su turbante y barba. Y a veces hay balaceras y tensiones de todo tipo. Pero lo que más sorprende día a día en esta ciudad, tal vez la más diversa en el mundo, es la convivencia en paz de tantos.
 
Acá afuera hay otras naciones unidas. En las naciones unidas de las calles no hay tanto temor y mucho menos bull-shit que en esa organización de naciones más bien desunidas. Tal vez es hora de que los distinguidos líderes se atrevan a salir a la calle y, tal vez, aprender otros idiomas, diferentes del que se habla en esos pasillos del poder. En las calles hay aromas de todo tipo, pero, como dijo aquel bolivariano ante la ONU del olor ahí adentro hace unos años, acá afuera no huele tanto a azufre.
Señales clarísimas-Hernández
Hacia la soberanía de la información
En referencia al escándalo por el espionaje que dependencias del gobierno estadunidense realizan en contra de gobiernos, instituciones, empresas y personas de numerosos países, el periodista Glenn Greenwald, quien ha difundido materiales secretos obtenidos por el ex consultor Edward Snowden –actualmente refugiado en Rusia y perseguido por Washington–, señaló la necesidad de erradicar el predominio de Estados Unidos en la Internet y de conformar grupos de naciones que operen vías independientes de acceso a la red mundial. El reportero de The Guardian habló de la pertinencia de que Argentina y Brasil construyan una Internet propia, lo mismo que la Unión Europea, algo que hasta ahora sólo ha hecho China.
 
Como se recordará, el pasado 1º de septiembre la brasileña TV Globo entregó a este diario un documento secreto de la Agencia de Seguridad Estadunidense (NSA, por sus siglas en inglés) en el que se comprueba que esa dependencia interceptó las comunicaciones confidenciales de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, y del jefe del Ejecutivo federal de nuestro país, Enrique Peña Nieto, cuando éste era candidato presidencial. El hecho dio pie a diversas protestas de ambos países: inexplicablemente tibias, en el caso del nuestro, y sumamente fuertes en el de Brasil, como pudo constatarse con el reciente pronunciamiento de Rousseff en la Asamblea General de las Naciones Unidas. No es para menos, si se considera que el espionaje perpetrado por Washington no sólo es ilegal –y desleal, habida cuenta de que se practica contra países a los que públicamente el gobierno estadunidense llama aliados y amigos–, sino que otorga a Washington información privilegiada y lo coloca en situación de superioridad en cualquier negociación económica o diplomática y constituye de esa suerte una severa amenaza a la seguridad nacional de las naciones víctimas de vigilancia.
 
Significativamente, el jueves pasado, en un videoenlace entre Julian Assange y un grupo de periodistas y blogueros cubanos, el fundador de Wikileaks señaló que no puede haber autodeterminación ni sentido de nación sin soberanía de la información.
 
Si se considera que las plataformas informáticas de origen estadunidense están infestadas de mecanismos de espionaje gubernamentales y privados, como demuestran los documentos obtenidos por Wikileaks y dados a conocer en la versión impresa de La Jornada del 3 de septiembre, los señalamientos de Assange y de Greenwald cobran plena significación e, incluso, urgencia.
 
Más aun, sin contar con actitudes entreguistas como la que caracterizó al gobierno de Felipe calderón –cuyo secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, ofreció al gobierno estadunidense toda la información de seguridad que poseían las autoridades mexicanas–, es indudable que la confidencialidad de los datos gubernamentales, institucionales, empresariales y particulares del país se encuentra gravemente comprometida por las actividades de espionaje del gobierno y las grandes corporaciones informáticas del país vecino.
 
En este contexto, resulta necesario y perentorio buscar y formular, en el contexto de la integración latinoamericana, plataformas propias y alternativas a las estadunidenses, como señaló Greenwald. Sería un paso necesario hacia la construcción de esa soberanía de la información sin la cual, como aseveró Assange, ya no es concebible la autodeterminación.
Enlaces:
De despensas y estribillos-Rocha
Astillero
Septiembre negro
Retos a EPN
Octubre, ¿tricolor?
Sofía: actriz blindada
Julio Hernández López
Foto
ACAPULCO. Estragos de la tormenta Manuel en el poblado Venta Vieja, en la zona rural de Acapulco, el cual fue prácticamente arrasado por el río Papagayo, cuyo cauce subió 10 metrosFoto Javier Verdín
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Para Enrique Peña Nieto fue un septiembre negro, de principio a fin. Comenzó con la impugnada presentación de algo denominado informe presidencial ante un Congreso de la Unión que comenzó a sesionar entre las presiones del pactismo reformista y la protesta en las calles, no solamente en la ciudad de México ni nada más por los profesores de la CNTE. A mitad de mes ocurrió el amargo triunfo del desalojo del Zócalo capitalino para cumplir de manera desangelada con el ritual de unas fiestas patrias que esta vez estuvieron enmarcadas en la tragedia derivada de lo meteorológico que pareció derrumbar las expectativas de crecimiento económico nacional, que sumió al gabinete federal en la fundada sospecha de que hubo negligencia criminal en la alerta del riesgo y en la toma de prevenciones adecuadas, y que ha dañado severamente a centenares de miles de mexicanos y a la infraestructura pública de varios estados.
 
Esos 30 días de dura prueba política mostraron a un Peña Nieto sin reflejos rápidos ni buen equipo de apoyo. No pudo destrabar ni superar ninguno de los retos que se le fueron presentando ni logró consolidarse más que en términos de discursos circunstanciales de poca miga y de un manejo obsesivo pero insustancial de lo mediático. A los profesores oaxaqueños parece irlos mellando más el desgaste natural, luego de tantas semanas viviendo en campamentos y desarrollando intensas jornadas diarias de movilización y protesta, que el oficio político de los negociadores gubernamentales.
 
Pero las batallas no se han constreñido a las calles de la ciudad de México: por todo el país se han realizado actos de oposición a la reforma laboral para los profesores, oficialmente etiquetada como reforma educativa. Y se han incorporado al movimiento disidente secciones del SNTE dominadas por la maquinaria oficialista, antes controlada por Elba Esther Gordillo y ahora apenas coordinadas por el frágil Juan Díaz de la Torre. Además, el placebo denominado Pacto por México ha entrado en una fase de estancamiento que parecería preludio de su extinción.
 
Pero viene octubre, el mes que el peñismo espera sea el de su revancha, particularmente en términos de aprobación de las reformas legislativas pendientes, a cuya consecución ha apostado la administración federal cuanto ha sido necesario, incluyendo la contención de los ánimos represivos que a no ser por esa suerte mayor, la reformista, ya se habrían desatado en varios lugares. ¿Octubre tricolor? Al menos eso prevén en Los Pinos, ya con los arreglos que permitirían sacar adelante la propuesta energética con el apoyo del PAN y la fiscal con el respaldo del PRD.
 
Frente a las estimaciones optimistas del poder federal se levanta una oposición de crecimiento imprevisible. Del lado izquierdo, contra la modificación en materia energética y el aumento de impuestos está el Movimiento de Renovación Nacional (Morena), que a la par de esa protesta genérica desarrolla sus tareas específicas para convertirse en partido. El próximo 6 se realizará una marcha que tiene por destino final (ahora sí) el hasta ahora inasible Zócalo capitalino. Allí deberá AMLO decidir cuál será el estilo de resistencia civil pacífica que sostendrá ante la desatención peñista de su llamado a que el mexiquense impulse una consulta popular sobre energéticos antes de que el congreso resuelva sobre el asunto, lo que según el tabasqueño habrá de suceder el 15 de octubre a más tardar (por lo pronto, López Obrador dio ayer una semana de plazo a EPN para que conteste sobre la consulta solicitada).
 
Para multiplicar fuerzas, AMLO ha aceptado que se convoque a un frente en el que participará Cuauhtémoc Cárdenas y, con él, la vertiente perredista encabezada por los Chuchos. Era natural que así sucediera desde que el tabasqueño y el michoacano hicieron en días pasados un llamado a la unidad. En el flanco moreno había resistencia a verse nuevamente igualados con el chuchismo, así fuera solamente de manera visual en los templetes. Pero, si el dirigente de Morena dijo estar dispuesto a sentarse a dialogar con Peña Nieto difícilmente podría negarse a hacerlo con Zambrano y Ortega, o a compartir tribuna con ellos o específicamente con quien hoy preside el PRD.
 
Astillas
Jair García consigna en La Jornada Veracruz el despliegue de seguridad que acompañó a Sofía Castro Rivera en la presentación de la obra teatral El cartero, en el Teatro del Estado: 40 elementos del Estado Mayor Presidencial y otros tantos soldados, una docena de policías federales, una veintena de policías estatales y otro tanto de agentes de tránsito, así como un número indeterminado de policías auxiliares. La hija de Angélica Rivera, esposa de Enrique Peña Nieto, y de José Alberto Castro, también requirió para su seguridad del uso de detectores de metales, en arcos a las entradas del teatro y de forma manual para la revisión directa de los asistentes a la obra. Desde días antes de la función se prohibió el estacionamiento de vehículos en los alrededores y sólo se vendió un máximo de cuatro boletos a cada solicitante, previa presentación de identificación oficial. El día del espectáculo fueron removidos con grúas los vehículos cercanos que parecieron sospechosos a los guardianes y fue conjurado cualquier riesgo para la visitante al levantar con camiones la basura y el escombro de la parte trasera del teatro. El reportero García señaló que las medidas de seguridad aumentaron por la tarde, pues Sofía Castro llegó resguardada por más miembros del Estado Mayor Presidencial, policías federales, soldados del Ejército, elementos de la SSP y en todo momento abriéndole paso agentes de tránsito (http://bit.ly/1eSnYpS)... Y, mientras el PAN aprieta en el tema del IVA y lo fiscal, con la vista puesta en su clientela de clase media, ¡hasta mañana, con el papa Francisco enviando 100 mil dolarucos a los mexicanos damnificados por las lluvias (hay ricos rancheros, exportadores de productos sin registro legal, que aportan más que eso de limosna al cura de su preferencia)!
Twitter: @julioastillero
Facebook: Julio Hernández
Sobre la insurgencia magisterial
Carlos Fazio
Decía Paulo Freire que lo educativo como institución no implica neutralidad ideológica ni epistémica, sino que los sujetos o actores que se incluyen en ese espacio social mantienen siempre una relación en favor de qué y en favor de quién. Es decir, en favor de qué contenidos, de qué fines, de qué sujeto, de qué sociedad. Pero también, en favor de quiénes: de los explotados, de los condenados de la tierra, de los excluidos o de los dueños del dinero, del capital.
Por consiguiente, la educación está instalada en el conflicto político-social, en la disputa histórica entre quienes impulsan o avalan la explotación, la enajenación, los dogmas de fe, los prejuicios, lo privado, y quienes propugnan la libertad, la igualdad, la dignidad, la justicia, la autonomía individual, la colectividad, lo público.

Esta última visión es la que defiende la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), un sujeto social-colectivo organizado que, en medio del caos, el terror y la violencia militarizada de la ideología neoliberal, practica la democracia directa y nuevas formas de poder popular. Un poder contrahegemónico, construido desde abajo, comunitario, de tipo asambleario y prácticas horizontales, radical −en el sentido de que quiere cambiar las cosas desde la raíz−, desburocratizado, con sus propios intelectuales orgánicos y no exento de contradicciones en su seno, que ha venido luchando por rescatar la educación pública en México de quienes la tienen secuestrada: los gobiernos neoliberales, la oligarquía, el charrismo sindical, los mercaderes y mercenarios de la educación, incluido el grupo Mexicanos Primero del oligopolio Televisa y sus amanuenses tarifados.

La disputa es entre quienes impulsan una visión empresarial, ahistórica, tecnocrática y productivista (eficientista) de la educación, con fines de amansamiento, de control individual y social en el marco de un estado de excepción, y quienes, como las maestras y los maestros de la CNTE, entienden que la enseñanza es una condición pública y el aprendizaje un acto individual y colectivo con base en la razón crítica, y debe tener un carácter humanista, autonómico, liberador; es decir, forjador de mujeres y hombres libres, emancipados.

Casi sepultadas por las campañas de odio, el alud de desinformación y el linchamiento artero y difamador de unos medios bajo control monopólico privado, las razones del magisterio en resistencia han sabido sobrevivir a los embates de la reacción derechista y conservadora, y afloran y generan hoy nuevas rebeldías en Zacatecas, Veracruz, Baja California Sur, Jalisco, Campeche, Guanajuato, Puebla, Quintana Roo, Aguascalientes, Chihuahua, Sinaloa, estado de México y otras latitudes del territorio nacional.

Desde el pasado 3 de septiembre, ante la imposición autoritaria de una contrarreforma educativa esencialmente administrativa, judicial y laboral, diseñada en el extranjero por la OCDE, que altera y niega el espíritu social de la Constitución de 1917 y convalida una educación empresarial, privatizadora y analfabetizante, los maestros de la CNTE han venido demandando la abrogación del decreto que reforma los artículos 3º y 73 de la Carta Magna y sus leyes secundarias, así como la vigencia de la gratuidad de la enseñanza y la relación bilateral entre los trabajadores de la educación y el Estado, junto con la democratización del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).
 
También convocaron a todo el magisterio a organizarse en torno a una resistencia civil pacífica. A consolidar los proyectos y programas pedagógicos que las distintas secciones de la CNTE han venido impulsando en Oaxaca, Michoacán, Guerrero, Chiapas y el Distrito Federal, como elemento central de una verdadera reforma educativa que pone en el centro a la educación como un derecho del ser humano; como un derecho universal.
 
Ante la imposición vertical, autoritaria y punitiva de la contrarreforma educativa, los profesores de la coordinadora llamaron a todo el magisterio nacional a incorporarse y promover la desobediencia civil organizada y pacífica, y manifestaron su decisión de seguir la lucha organizada por las rutas político-social, pedagógica y jurídica, sobre la base de que los derechos se defienden y se practican.
 
Lo novedoso, tras la insurgencia magisterial y popular del 4 de septiembre, fue que no sólo logró romper el cerco desinformativo de los grandes medios, sino que, gracias a su ejemplo de lucha, nuevos contingentes de maestros han conseguido sacudirse el dogal del corporativismo sindical y han salido a las calles en 22 estados de la República. Y que también miles de estudiantes, profesores y administrativos de varias universidades pararon sus escuelas durante dos últimos días en apoyo a sus justas demandas y los acompañaron en sus movilizaciones bajo la consigna ¡De Chiapas a Sonora, con la coordinadora!
 
Es decir, que tras la acción policiaca-paramilitar del 13 de septiembre en las calles del Centro Histórico −que contó con tres brigadas de la Policía Militar disfrazados con uniformes de la Policía Federal y halcones que actuaron como grupos de choque con apoyo de helicópteros y tanquetas antimotines−, cubierta en vivo y en directo como un reality show por Foro Tv de Televisa, Canal 40 de TV Azteca, Milenio Tv, Cadena 3, Efekto Tv y decenas de noticiarios radiofónicos y celebrada mediáticamente con fines de propaganda gubernamental como una liberación del Zócalo dirigida a permitir el ritual decimonónico de las fiestas patrias −verbigracia, la expropiación y militarización del Grito, con acarreados del estado de México y vía teleprompter, para no exhibir una imagen de debilidad ante los amos del exterior−, la protesta social sigue en las calles y los maestros se aprestan a rescatar al SNTE del pelele impuesto por Enrique Peña, a recuperar el patrimonio sindical y ponerlo al servicio de los trabajadores de la educación.
 
A salvo de huracanes-Helguera
El gobierno, a punto de cerrar
Arturo Balderas Rodríguez
Una vez más existe la posibilidad de que el gobierno estadunidense, o al menos una parte, deje de funcionar si en el Congreso no se llega a un acuerdo para aprobar el presupuesto del año fiscal que empieza mañana. A partir de la medianoche, la mayoría de las oficinas del gobierno federal cerrarán sus puertas. Más de 800 mil empleados federales dejarán de asistir a sus labores y probablemente dejarán de percibir sus salarios. En principio, las oficinas gubernamentales dependientes de cada estado continuarán sus labores, ya que operan con presupuestos propios, pero como parte de ese presupuesto proviene de la federación, paulatinamente tendrán que cerrar sus puertas también. Otros sectores que se verán seriamente afectados son los que tienen alguna relación comercial o financiera con el gobierno estadunidense. Debido al cierre de sus oficinas, aunque esto sea sólo por algunos días, el gobierno dejará de cumplir a tiempo con el pago de sus deudas, lo que podría generar un cargo adicional de miles de millones de dólares por los intereses o castigos derivados de esa omisión.
 
La segunda parte del drama es la necesidad de que el gobierno eleve el techo de su deuda. Invariablemente, el gasto del gobierno excede sus ingresos, y por ello tiene que endeudarse mediante la emisión de algún instrumento de crédito. En pocas palabras, pide prestado a individuos, organizaciones financieras e incluso países. La única garantía de que cumplirá con los intereses que genere esa deuda es que siempre lo ha hecho en tiempo, además de estar respaldado por el potencial de la economía estadunidense. Si el Congreso no autoriza el incremento en el techo de la deuda, el gobierno dejará de cumplir con el pago de los intereses correspondientes. La ocasión anterior en que tan sólo se especuló sobre la posibilidad de la suspensión de pagos, el tesoro estadunidense tuvo que pagar miles de millones de dólares a quienes exigieron la liquidación de sus bonos por la incertidumbre de que el gobierno pudiera cumplir con sus pagos.
 
¿Por qué todo este drama está a punto de estallar? El sector más radicalmente conservador del Partido Republicano en el Congreso decidió que la única forma de aprobar el presupuesto y el aumento en el techo de la deuda es borrando la partida correspondiente a la reforma del sistema de salud, conocido como Obamacare. Mediante dicha reforma se otorgarán servicios médicos a casi 50 millones de personas que ahora carecen de ellos, y las clases medias tendrán un ahorro considerable en los pagos que realizan por seguros médicos.
 
El chantaje y la irresponsabilidad de un grupo de ultraconservadores puede ocasionar una crisis económica de mayores proporciones. El presidente, y con él los miembros de su partido en el Congreso, han asegurado que no cederán a ese chantaje. Ya se verá en los próximos días.
Justicia educativa-Magú

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