Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Bajo la lupa- Cintas de Hollywood entre la tragedia siria- El revés anunciado

Bajo la lupa
Que siempre no es lucrativo el shale gas, según The Financial Times
Alfredo Jalife-Rahme
Resultó más real la postura asépticamente escéptica de los críticos del shale gas (gas esquisto/lutitas), quienes fustigan su extracción como una burbuja adicional del modelo neoliberal financierista global (Bajo la Lupa, 29/4/12; 19 y 26/12/12; 10/2/13; 17/3/13; 10/4/13; 3, 7, 21 y 28/7/13), sin contar la grave impugnación de su depredación ambiental, en especial, en Europa occidental: uso masivo de agua, que contaminaría los escasos mantos freáticos del planeta, el secreto de las 96 sustancias tóxicas inyectadas, y su presunta causalidad de sismos.
 
La polémica reforma energética de Peña/Videgaray/Aspe, más que encontrarse en peligro en las calles turbulentas (The Financial Times, 15/9/13), puede ser quebrada en su columna vertebral: el shale gas no es lucrativo, según la columna Lex, del Financial Times (17/9/13): “Mucho shale, pero ¿alguien ganará algo de dinero?”

La reforma energética de corte neoliberal/entreguista/antiambientalista fue inspirada teológicamente por los centros de EU: CSIS/Wilson Center y su excrecencia local, el ITAM, a quienes se agregaron las extrañas entelequias Cidec/IMCO/Comexi y sus ampliamente conocidos intereses financieros (Bajo la Lupa, 3, 7, 10, 14, 17, 21, 24, 28 y 31/7/13; 18 y 21/8/13), que llevan en última instancia a los minotauros a los dos lados del Atlántico Norte, los banqueros Rothschild (y su empresa petrolera BP) y la estadunidense Chevron con sus accionistas bancarios: JP Morgan Chase (con el equivalente al PIB mundial en derivados financieros), Black Rock, Vanguard Group (2 millones de millones de dólares de activos), Capital Group (1.5 millones de millones de dólares de activos), etcétera. En 1988, el polémico israelí-estadunidense Larry Fink fundó Black Rock, una de las más influyentes instituciones financieras del mundo (con activos de casi 4 millones de millones de dólares) bajo el fantasmagórico paraguas financierista de The BlackStone, que fue beneficiada asombrosamente con el doble (sic) cobro de seguros de las Torres Gemelas del 11/S (Bajo la Lupa, 26/9/04).

La insensatamente cacareada re­volución del shale gas, rumiada en México sin el menor rigor académico por IMCO, no es tal: abundan dudas sobre lo lucrativo de su extracción. Un estudio de la firma consultora IHS afirma que “podría existir cuatro veces más shale gas en el mundo que en EU”, cuando todo el mundo perora de su revolución y la transformación (¡supersic!) de la energía industrial de EU.

Su principal riesgo, que ocultaron los turiferarios de la elusiva y alusiva revolución: mucho rui­do y pocas nueces a nivel lucrativo. En el México neoliberal itamita, los fatuos apologistas del shale están resultando ser las ratas seducidas por la flauta del Hamelin desinformativo global.

Lex, del FT –no olvidemos adónde fueron a entregarse Peña, Videgaray y su nutrido séquito (Bajo la Lupa, 7/8/13)–, confiesa que “pocas empresas tienen buenas tasas de retorno con el shale”. En contraste, las grandes petroleras anglosajonas, como ExxonMobil y Shell, parece (sic) que no pueden comprar, descubrir o crear valor (¡supersic!). ¿Cómo queda con esta exhumación de datos nada lucrativos, que oculta(ba) una burbuja, la columna vertebral de la reforma energética Peña/Videgaray/Aspe?

En el México neoliberal itamita, el asunto del shale gas es peor, ya que en la región noreste, donde es abundante, existe carencia de agua, lo cual complica más su abultado costo de extracción.

Resulta y resalta que existen tres mejores áreas de oportunidad fuera de EU: Argentina, Noráfrica (principalmente Argelia) y Siberia, cada una con sus problemas específicos, mientras la opinión pública en Europa occidental se opone ferozmente al polémico fracking (fracturación hidráulica).
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El presidente Enrique Peña Nieto, durante la presentación de su iniciativa de reforma energética, el 12 de agosto pasadoFoto Cristina Rodríguez
 
Todo parece indicar que, efectivamente, la producción controvertida de shale en EU cambió el mapa de la producción de energía mundial, pero de manera efímera, al resultar una vulgar burbuja financierista. Sin duda, “la producción de petróleo de EU se incrementó a la mitad desde 2008, basado en la fortaleza del shale” y es probable que se mantenga, si es que no decae antes debido al inicio del estallido de su burbuja, hasta 2020.
 
Se dice poco, pero a diferencia del restante de los hidrocarburos –como me señaló en forma personal el ex director de Petrobras Ildo Sauer–, la extracción del shale gas es exageradamente expedita (en un inicio: una captura de 70 por ciento) y no es duradera, como el petróleo.
 
El análisis de la consultora IHS (FT, 17/9/13) “sugiere que los campos, incluidos Vaca Muerta (Argentina), Bazhenov (Siberia) y el shale Silurian (Noráfrica), pueden producir más que el yacimiento Bakken (Dakota-Norte) y el Eagle Ford (Texas)”.
 
A juicio de Ed Crooks, “los costos de extraer las reservas de ‘petróleo apretado’ (tight oil), que se encuentran en el shale y en otras rocas de difícil acceso son significativamente mayores en otros países que en Norteamérica” (¡supersic!; nota: se han de referir a la tripleta EU/México/Canadá) que sugieren que necesitan un mayor precio del petróleo para ser comercialmente viables: ¡todo lo contrario a su cantado abaratamiento!
 
Según IHS, los 23 más promisorios campos de tight oil fuera de EU y Canadá tendrían 175 mil millones de barriles de petróleo extraíble frente a los 40 mil millones de campos similares de Norteamérica (¡supersic!), con el potencial de producir 5 millones de barriles al día en la próxima década de 2020, lo cual afectará significativamente el mercado del petróleo. Muy defensivos, los ejecutivos petroleros han expresado mucha precaución sobre la tasa en la que tales recursos puedan ser desarrollados debido a problemas como la incertidumbre sobre los derechos de propiedad –como en el México neoliberal itamita, donde prevalece la tramposa discusión bizantina entre reparto de utilidades, reparto de producción y el intermediario booking–, así como la “oposición am­bientalista (supersic!), la carestía de agua (¡supersic!), la necesidad del fracking y, por encima de todo, la falta de personal calificado (¡supersic!) y el equipo necesario en la industria de servicios del petróleo”.
 
Hasta Peter Voser, mandamás de Shell, comentó que hablar de una revolución global del shale era un poco sobrexagerado.
 
¡Pues a ver si convence a los alucinados fundamentalistas neoliberales de la fauna del ITAM/IMCO/Cidac/Comexi!
 
Crooks aduce que desarrollar el shale gas requiere una enorme inversión. Todo empeora bajo el horizonte de no ser lucrativo: objetivo primordial de cualquier entidad neoliberal, en especial la omnipotente banca de inversiones de Wall Street/la City.
 
¿Estalló la primera de las tres burbujas financieristas de la repelente reforma neoliberal/entreguista/ antiambientalista de Peña/Videgaray/Aspe: el shale gas y los tesoros, el convencional en tierra firme y el no-convencional en aguas profundas? ¿Se aferrarán Peña/Videgaray/Aspe al espejismo del shale gas nada lucrativo?
Primum nihil nocere: lo primero es no dañar.
Twitter: @AlfredoJalife
Facebook: AlfredoJalife
FUENTE: LA JORNADA OPINION
 
Cintas de Hollywood entre la tragedia siria
Robert Fisk
¿Qué diablos pasó en Washington y Ginebra la semana pasada? No trato de abaratar la indecible tragedia de Siria, ni el aparente sentido común que de pronto asaltó a los líderes del mundo el sábado, cuando Estados Unidos y Rusia acordaron un marco para la destrucción de las armas químicas de Siria, sino advierto que el gobierno de Obama se pone cada vez más extraño.
 
Primero –recordemos la narrativa de los acontecimientos–, el año pasado Obama estaba terriblemente preocupado en verdad de que las armas químicas de Siria cayeran en manos indebidas. En otras palabras, le aterraba que cayeran en manos de Al Qaeda o en el frente Al Nusra. Al parecer, en ese tiempo estaban aún en las manos debidas, o sea las del régimen de Bashar Assad. Pero ahora Obama y su secretario de Estado, John Kerry, han concluido que siempre sí están en las manos indebidas, pues acusan a las manos debidas de disparar proyectiles de gas sarín a civiles. Y eso cruza la infame línea roja.

Por ahora paso por alto el momento casi mágico en que Kerry declaró al mundo que el ataque de Estados Unidos sería increíblemente pequeño, después de lo cual Obama nos dijo que él no da piquetes de alfiler. ¿Qué significa tanta necedad?

Y luego –esperen a oír esto–, cuando el presidente ruso, Vladimir Putin, sugirió una recolección internacional de todos los herrumbrosos proyectiles químicos que hay en Siria, fuentes del Pentágono afirmaron que se necesitarían 75 mil hombres armados para proteger a los inspectores químicos. ¡Setenta y cinco mil! Si eso no son botas sobre el terreno, no sé qué pueda serlo.

Y todo esto en medio de otra sarta de tonterías en Estados Unidos, la semana pasada, acerca de Hitler y la Segunda Guerra Mundial. Tal vez los estadunidenses deben ofrecer más de 250 mil hombres y ver si Putin aporta otro cuarto de millón, y así los dos grandes estadistas pueden recrear la Gran Alianza de Yalta –me temo que Cameron no podrá hacer de Churchill en esta ocasión– para montar una segunda corrida de la Segunda Guerra Mundial con balas de verdad: el Día D, Arnhem –no, pensándolo bien, Arnhem no–, Stalingrado, la batalla de Kursk, todo el numerito. Créanme, los convoyes se extenderían por kilómetros.

Desde luego, Putin y Lavrov se mantuvieron al margen de las referencias a la Segunda Guerra Mundial; Rusia tuvo sufrimientos demasiado severos con el verdadero Hitler para meterse en eso. Ya lo he dicho esto antes, pero en verdad sospecho que los líderes carentes de experiencia de guerra –exceptúo a McCain y al infatigable enviado de la ONU Lakhdar Brahimi– en verdad creían estar filmando una película de Hollywood. El ridículo ataque increíblemente pequeño de Kerry era obviamente una cinta de bajo presupuesto para un Estados Unidos golpeado por la recesión. Obama promete un drama en pantalla ancha. Pensemos en Steven Spielberg. Y luego los rusos, que saben cuando hay gato encerrado, truenan todo el proyecto.

Nada de lo anterior es para abaratar la indecible tragedia de Siria. Sospecho que el mundo no está del todo convencido de que el régimen sea responsable de usar armas químicas en Ghouta el 21 de agosto, aunque apuesto a que los rusos saben quién fue. Ahora tenemos rebeldes que cortan la cabeza a prisioneros; no estoy seguro de qué escrúpulos tengan para usar sarín. Pero fue interesante ver al gobierno sirio acceder a poner su arsenal químico en manos internacionales; no pude dejar de notar que no exigió lo mismo de los insurgentes.
 
Sin embargo, sin descartar por completo los trucos de Ginebra, miremos más de cerca el cronograma Karry-Lavrov. Los sirios tienen que presentar una lista de sus armas en el curso de una semana. Los inspectores tienen que estar en el campo a mediados de noviembre. Luego todas las armas químicas deben ser destruidas (o aseguradas) antes de mediados del año próximo. ¡Y todo esto en medio de una guerra civil! Paz en nuestro tiempo. O un mundo feliz.
 
Desde luego, mientras los inspectores se abren paso a través de las líneas de combate –si Assad no tiene todas sus armas en Tartous, Banias y Lattakia, en la costa del Mediterráneo, como sospecho–, los sirios continuarán matándose unos a otros, el gobierno sirio seguirá tratando de aplastar a los rebeldes y los insurgentes islamitas continuarán atacando poblados cristianos y descabezando cautivos. En lenguaje llano, pueden usar rifles, proyectiles, cuchillos y espadas para asesinarse unos a otros… pero absolutamente nada de sarín. Hay algo profundamente ofensivo y cínico en todo esto. Rusia vuelve a entrar en Medio Oriente, Obama se quita la carga luego de jugar a la Segunda Guerra Mundial… y los sirios siguen muriendo.
 
Espero que todo esto funcione, que tengamos al menos una conferencia Ginebra 2 y que Estados Unidos y Rusia ya no escupan sobre el baño de sangre en Siria. Pero no estoy seguro de que los rebeldes se conformen con eso, porque sin duda Assad no dejará el poder. Al menos no por ahora. ¿Y los sauditas? ¿Y los qatarís? ¿Y todos los demás sunitas del Golfo que han estado armando y financiando a los rebeldes? El cronograma me parece tan irremediablemente optimista que me pregunto qué pusieron Kerry y Lavrov en su café en Ginebra antes de hablar a la prensa. Porque hay terribles obstáculos en toda la ruta.
 
Sin embargo, hay otra historia en esto, y es Irán. Por ahora el líder iraní parece ser un hombre prudente y cuerdo; Putin puede sin duda resucitar sus ideas sobre el material nuclear iraní y la alianza Irán-Siria puede emplearse para poner fin al miserable fracaso de la política y tal vez hasta a la guerra en Siria. Entonces Obama puede clamar una victoria política que estremezca al mundo (lograda con su sola amenaza de recurrir a la fuerza, claro) y Kerry puede dedicarse de nuevo a hacer la paz entre palestinos e israelíes.
 
Y ahora que el ejército egipcio ayuda al israelí a poner de nuevo en vigor el sitio de Gaza, Obama podría encontrar unos cuantos viejos dakotas y organizar un sobrevuelo de posguerra al estilo Berlín para dejar caer alimentos y combustible a los palestinos. Total, una película más.
© The Independent
Traducción: Jorge Anaya
FUENTE: LA JORNADA OPINION
 
El revés anunciado
Luis Linares Zapata
El desplome económico estaba más que anunciado y desde varias perspectivas e intereses. Otra historia, paralela y de naturaleza conflictiva, ha crecido entre aquellos que resisten los efectos de las recientes leyes aprobadas a contrapelo de los intereses y aspiraciones de una buena parte de la población.
 
La narrativa de la actualidad se ha ido integrando con varios ingredientes simultáneos pero, ciertamente, coincidentes en los datos y augurios que la informan. Unos inciden en ella basados en individuales averiguaciones sobre la mermada cadencia del mercado interno, documentada por los datos del primer trimestre de 2013. Otros, especialistas en los mercados globales, y su complicada cual dispareja conducta, delinearon las repercusiones en México del entorno mundial, con especial acento en la débil recuperación de la economía de Estados Unidos. Pero muchos también extrajeron sus conclusiones observando el día con día del acontecer político nacional que bandea entre protestas, violencia y descontento. No faltaron los que, preocupados siempre por lo que sucede en la nutrida base social del país, concluyeron que las decisiones gubernamentales acarreaban serias afectaciones al bienestar y las posibilidades de mejoría de las clases populares.

Faltando tres meses para que termine el año, primero del priísmo que se predica renovado, la sentencia se matiza con pesimismo: no la saben hacer. La carencia de concreciones en el accionar gubernativo es una parte central de tan lastimera conclusión. El resto se delinea al analizar las consecuencias que, para la economía y el bienestar de las mayorías, se implican en las reformas legislativas en curso.

Ninguna de ellas, salvo la anunciada energética, tiene visos de ser una de las catalogadas como estructurales. Y ésta (la propuesta por el presidente Peña) acepta tal categoría sólo desde una perspectiva apegada a los propósitos de control y dominio que, sobre la industria energética mexicana, tiene el entorno dominante del poder americano.

El resto de ellas son de menor calado (educativa) y, en mucho, copias de las que se han implantado en otras naciones (laboral). Algunas más tratan en realidad de proteger a los grupos internos de presión (telecomunicaciones) o quedan sólo en la demagogia de las promesas incumplidas (transparencia)

Lo cierto es que, a falta de un volumen de inversión (pública y privada) suficiente, el mercado interno del país no ha podido convertirse –durante las pasadas décadas con mediocre desempeño– en el motor del crecimiento anunciado con frecuencia desde las cúspides decisorias del país.

La confluencia de inexperiencia del grupo recién llegado de priístas con sus inveterados afanes de control burocrático centralizador, alteraron el flujo de recursos públicos en un momento harto delicado para la planta industria propia.
 
Las fundadas expectativas de terminar la época de liquidez abundante (anunciada por el señor Bernanque, jefe de la Reserva Federal de Estados Unidos) fue otro de los aspectos no considerado por las altas autoridades hacendarias y financieras del Banco de México. Tampoco se hicieron intentos por aprovechar el periodo de capital barato y disponible en los mercados externos. De esta tonta manera se llega al increíble pronóstico público de lograr un aumento del PIB de sólo 1.8 por ciento. Posteriores alegatos de enterados ponen en entredicho tan optimista cifra y previenen contra una posible recesión.
 
Ahora, frente a una creciente oposición activa del magisterio y el rechazo que se viene formando hacia la planeada reforma energética, se visualiza un fenómeno emergente que movilizará, tras sus impulsos, las energías colectivas. De esta inesperada manera se condicionará la marcha regular de la vida organizada.
 
A este panorama desalentador hay que agregarle varios aspectos adicionales: uno, el más temible, es la precaria situación en que quedarán amplias zonas del país que fueron azotadas por las lluvias recientes y cuyos afectados no encontrarán el respaldo requerido en las autoridades y sus mermadas capacidades.
 
Los demás coadyuvantes del sombrío panorama son ya conocidos. Está la continuada y hasta hoy incontrolada plaga del crimen organizado. El plazo solicitado por la misma cúpula del oficialismo para dar resultados efectivos para su combate se agotará con el próximo fin del calendario anual. Pero por si todo esto no fuera de por sí una mezcla explosiva, la recaudación programada en la llamada reforma hacendaria conllevará límites a un gobierno con escasos recursos para fondear sus pretensiones transformadoras.
 
Además de los recortes que se harán en muchos de los renglones impositivos de nuevo diseño, habría que añadir el escaso crecimiento de la economía para 2014.
 
El artificio propagandístico desplegado, tan intenso como frágil y engañoso, no podrá soportar, por más tiempo, el cuento del inminente progreso por venir. El desengaño se apodera de amplios sectores de la ciudadanía. Bastantes más tupidos que aquellos que, desde un principio, manifestaron sus desacuerdos con las propuestas y los desplantes del priísmo cupular.
 
Se han terminado las treguas y las facilidades gratuitas. Ahora sobrevendrán las rijosidades y las exigencias de buen gobierno y bienestar. Los tapujos demagógicos, con todo y sus flamantes escenarios, no podrán taponar las necesidades imperiosas de una población cada vez más precarizada y con los horizontes quebrados.
FUENTE: LA JORNADA OPINION

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