Peña Nieto se declara listo para enfrentar a los candidatos de la oposición
Enrique Peña Nieto, gobernador del Edomex.
Foto: Miguel Dimayuga
Foto: Miguel Dimayuga
MÉXICO, D.F. (apro).- El aspirante del PRI a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto, se declaró listo para enfrentar al recién anunciado candidato de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, o cualquier otro adversario.
Apenas se difundió la noticia de que López Obrador ganó la encuesta para encabezar la candidatura presidencial de la izquierda, se le preguntó a Peña Nieto –quien se encuentra en su segundo día de gira por Washington, la capital de Estados Unidos–, su opinión sobre la virtual candidatura presidencial del tabasqueño.
“Yo espero ser el abanderado de mi partido y enfrentarme con cualquiera o cualesquiera que sean los candidatos de la oposición”, afirmó en rueda de prensa en el Club Nacional de Prensa en Washington.
“Estoy muy seguro de que el PRI está en la ruta de ganar la elección presidencial y que es clara mi posición de ser el abanderado del PRI”, subrayó.
El exgobernador del Estado de México reservó su opinión sobre la conveniencia de que López Obrador, compita por segunda ocasión por la Presidencia; y apeló a su discurso de privilegiar la propuesta y el debate de ideas.
“Mi definición está en participar en este proceso de manera civilizada, privilegiando la propuesta y el debate de ideas, evitando una confrontación sobre todo marcada por la ‘guerra sucia’ que, me parece, no abona a la construcción de nuestra democracia”, señaló.
Peña Nieto expresó su optimismo por que el PRI concrete alianzas con los partidos Verde Ecologista (PVEM) y Nueva Alianza (Panal), este último fundado por Elba Esther Gordillo, para ir juntos a la elección presidencial del 2012; y confió en que, a más tardar, el próximo jueves 17, un día antes de que venza el plazo para inscribir alianzas, se dé a conocer el acuerdo.
“Estamos buscando construir una alianza que sea competitiva, donde se fortalezca la plataforma del partido, y los partidos están construyendo para llevarla al electorado” en 2012, confirmó el priista.
Según Peña Nieto, una alianza con el PVEM y el Panal –que apoyó a Luisa María Calderón en Michoacán y perdió— fortalece un escenario de triunfo para la elección y “se abre la posibilidad de mantener estas alianzas para impulsar las reformas estructurales que el país necesita”.
Defendió las alianzas con el PVEM y el Panal con el argumento de que tienen afinidad de “objetivos y propósitos”. Además, dijo, para nadie es desconocido que “se ha venido trabajando con estos dos partidos en la eventualidad de encontrar un acuerdo para una alianza competitiva” para el 2012.
En su segundo día de actividades en la capital de Estados Unidos, Peña Nieto se entrevistó en privado con líderes de la Cámara de Comercio, con el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, del Partido Republicano, así como con líderes demócratas y grupos afines.
Este miércoles 16, viajará a Nueva York para reunirse con inversionistas y el jueves 17 asistirá un foro en el Consejo de las Américas.
Apenas se difundió la noticia de que López Obrador ganó la encuesta para encabezar la candidatura presidencial de la izquierda, se le preguntó a Peña Nieto –quien se encuentra en su segundo día de gira por Washington, la capital de Estados Unidos–, su opinión sobre la virtual candidatura presidencial del tabasqueño.
“Yo espero ser el abanderado de mi partido y enfrentarme con cualquiera o cualesquiera que sean los candidatos de la oposición”, afirmó en rueda de prensa en el Club Nacional de Prensa en Washington.
“Estoy muy seguro de que el PRI está en la ruta de ganar la elección presidencial y que es clara mi posición de ser el abanderado del PRI”, subrayó.
El exgobernador del Estado de México reservó su opinión sobre la conveniencia de que López Obrador, compita por segunda ocasión por la Presidencia; y apeló a su discurso de privilegiar la propuesta y el debate de ideas.
“Mi definición está en participar en este proceso de manera civilizada, privilegiando la propuesta y el debate de ideas, evitando una confrontación sobre todo marcada por la ‘guerra sucia’ que, me parece, no abona a la construcción de nuestra democracia”, señaló.
Peña Nieto expresó su optimismo por que el PRI concrete alianzas con los partidos Verde Ecologista (PVEM) y Nueva Alianza (Panal), este último fundado por Elba Esther Gordillo, para ir juntos a la elección presidencial del 2012; y confió en que, a más tardar, el próximo jueves 17, un día antes de que venza el plazo para inscribir alianzas, se dé a conocer el acuerdo.
“Estamos buscando construir una alianza que sea competitiva, donde se fortalezca la plataforma del partido, y los partidos están construyendo para llevarla al electorado” en 2012, confirmó el priista.
Según Peña Nieto, una alianza con el PVEM y el Panal –que apoyó a Luisa María Calderón en Michoacán y perdió— fortalece un escenario de triunfo para la elección y “se abre la posibilidad de mantener estas alianzas para impulsar las reformas estructurales que el país necesita”.
Defendió las alianzas con el PVEM y el Panal con el argumento de que tienen afinidad de “objetivos y propósitos”. Además, dijo, para nadie es desconocido que “se ha venido trabajando con estos dos partidos en la eventualidad de encontrar un acuerdo para una alianza competitiva” para el 2012.
En su segundo día de actividades en la capital de Estados Unidos, Peña Nieto se entrevistó en privado con líderes de la Cámara de Comercio, con el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, del Partido Republicano, así como con líderes demócratas y grupos afines.
Este miércoles 16, viajará a Nueva York para reunirse con inversionistas y el jueves 17 asistirá un foro en el Consejo de las Américas.
Boletas 2006: Desilusión y nueva esperanza
Las boletas electorales de 2006.
Foto: Octavio Gómez
Foto: Octavio Gómez
MÉXICO D.F. (Proceso).- Ninguna persona que haya presentado una demanda ante un órgano judicial en México puede dudar de que se han violado varios de sus derechos cuando concurren las siguientes circunstancias: que pasan tres años y medio sin que sepa si la demanda se admite o no; que en los últimos 15 meses ese tribunal no envió señales en torno a los avances de su labor, y que nunca fue respondida su solicitud de reunirse con los titulares del organismo, para finalmente enterarse de que se consideró inadmisible su caso, sin que le comunicaran oportunamente por escrito los motivos que llevaron a adoptar tal decisión.
Si fuera el Estado mexicano el que incurriera en tales omisiones y conductas contra el demandante, el propio Estado podría ser denunciado ante instancias internacionales para que afrontara su responsabilidad por la violación de derechos humanos como el debido proceso y el acceso a la justicia.
Pero ¿qué se puede hacer cuando los hechos mencionados los comete un órgano internacional como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)? La respuesta se torna necesaria porque eso es lo que ha sucedido con la petición del director de Proceso en el sentido de tener acceso a las boletas electorales de 2006.
Apenas el pasado 4 de noviembre concluyó el último periodo de sesiones de la CIDH, y se hizo público un anexo donde simplemente se lee que respecto de la petición de Rafael Rodríguez Castañeda se ha emitido un informe de inadmisibilidad que, hasta el momento de escribir estas líneas, no le ha sido notificado al director del semanario.
¿Cómo reaccionar frente a ello? Lo primero es desear que se trate de una equivocación, que simplemente sea un error de dedo, que alguien haya enlistado el caso como inadmisible cuando en realidad tuvo informe de admisibilidad. Pero cuando el sentimiento de negación se agota y se deja de soñar, resurge el cuestionamiento: ¿y ahora de qué manera se debe proceder?
Otros sentimientos que surgen enseguida son el enojo, la frustración, la impotencia, los cuales suelen conducir al denunciante así tratado a reaccionar de forma virulenta en contra de la instancia que ha dictado una resolución desfavorable en una causa en la que el primero tiene plena convicción de que lleva la razón. Pero cuando esa instancia es la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, un ataque visceral debe ser siempre contenido. Al fin y al cabo, el Sistema Interamericano en su conjunto es una esperanza para obtener una anhelada justicia y reparación para millones de personas en este continente.
Además, de momento nada se puede decir en esa línea porque ni siquiera se conoce el razonamiento jurídico empleado para dictar ese informe de inadmisibilidad. Así las cosas, pasada esta tormenta interna, lo constructivo es reafirmar el compromiso con una institución que es garante de nuestros derechos humanos, pero no de un modo condescendiente con sus integrantes, sino estructural. ¿Cómo? Acentuando la lucha por su autonomía institucional y por la independencia de su personal. Porque lo peor sería descubrir que luego de resoluciones adversas a los Estados, éstos castigan a la CIDH con un recorte presupuestal, con menos recursos enviados para su mantenimiento, o al revés, premiándola después de fallos favorables. Y por lo que hace a la independencia, peleando para que en manos de la sociedad y no de los gobiernos queden los nombramientos principales, pues debe evitarse que a los altos puestos de la Comisión se promueva gente afín a los intereses de Estado.
Como sea, ahí no termina el asunto. Al interior de este país, la reforma constitucional en materia de derechos humanos proporciona otra alternativa. Hoy se puede solicitar una vez más acceso directo a las boletas electorales de 2006 en tanto que el Instituto Federal Electoral tiene la obligación de interpretar conforme a las normas más favorables a las personas el marco legal que ha usado como pretexto para aducir que las boletas son indisponibles. Y si así no lo hiciere, los órganos judiciales pueden no aplicar los artículos que obstaculicen el conocimiento público de dichos documentos antes de que alguien se disponga a destruidos.
Claro está que tal opción tendrá que intentarla alguien más que el director de Proceso, tal vez mucha gente más, personas interesadas en contar de cara al 2012 con un sistema electoral que no deposite su acto fundacional, el voto, en una cuestión de fe: creer que las actas reflejan fielmente las boletas electorales. Entre tanto, si la actual integración de la Comisión Interamericana no ha estado a la altura de lo que de ella se esperaba, pueden explorarse otras vías también en el ámbito internacional.
Una causa de interés público como la que está detrás del acceso a las boletas de la elección presidencial de 2006 no merecía la decisión de inadmisibilidad que anuncia el escueto comunicado de referencia. La sociedad mexicana no puede conformarse con creer y olvidar, pues tiene derecho a saber lo ocurrido ese año, y sólo así algún día podremos aspirar a vivir en un régimen democrático, no de fantasía. l
—-
*Codirectora de Litiga, Organización de Litigio Estratégico de Derechos Humanos, A. C. (Litiga OLE)
Si fuera el Estado mexicano el que incurriera en tales omisiones y conductas contra el demandante, el propio Estado podría ser denunciado ante instancias internacionales para que afrontara su responsabilidad por la violación de derechos humanos como el debido proceso y el acceso a la justicia.
Pero ¿qué se puede hacer cuando los hechos mencionados los comete un órgano internacional como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)? La respuesta se torna necesaria porque eso es lo que ha sucedido con la petición del director de Proceso en el sentido de tener acceso a las boletas electorales de 2006.
Apenas el pasado 4 de noviembre concluyó el último periodo de sesiones de la CIDH, y se hizo público un anexo donde simplemente se lee que respecto de la petición de Rafael Rodríguez Castañeda se ha emitido un informe de inadmisibilidad que, hasta el momento de escribir estas líneas, no le ha sido notificado al director del semanario.
¿Cómo reaccionar frente a ello? Lo primero es desear que se trate de una equivocación, que simplemente sea un error de dedo, que alguien haya enlistado el caso como inadmisible cuando en realidad tuvo informe de admisibilidad. Pero cuando el sentimiento de negación se agota y se deja de soñar, resurge el cuestionamiento: ¿y ahora de qué manera se debe proceder?
Otros sentimientos que surgen enseguida son el enojo, la frustración, la impotencia, los cuales suelen conducir al denunciante así tratado a reaccionar de forma virulenta en contra de la instancia que ha dictado una resolución desfavorable en una causa en la que el primero tiene plena convicción de que lleva la razón. Pero cuando esa instancia es la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, un ataque visceral debe ser siempre contenido. Al fin y al cabo, el Sistema Interamericano en su conjunto es una esperanza para obtener una anhelada justicia y reparación para millones de personas en este continente.
Además, de momento nada se puede decir en esa línea porque ni siquiera se conoce el razonamiento jurídico empleado para dictar ese informe de inadmisibilidad. Así las cosas, pasada esta tormenta interna, lo constructivo es reafirmar el compromiso con una institución que es garante de nuestros derechos humanos, pero no de un modo condescendiente con sus integrantes, sino estructural. ¿Cómo? Acentuando la lucha por su autonomía institucional y por la independencia de su personal. Porque lo peor sería descubrir que luego de resoluciones adversas a los Estados, éstos castigan a la CIDH con un recorte presupuestal, con menos recursos enviados para su mantenimiento, o al revés, premiándola después de fallos favorables. Y por lo que hace a la independencia, peleando para que en manos de la sociedad y no de los gobiernos queden los nombramientos principales, pues debe evitarse que a los altos puestos de la Comisión se promueva gente afín a los intereses de Estado.
Como sea, ahí no termina el asunto. Al interior de este país, la reforma constitucional en materia de derechos humanos proporciona otra alternativa. Hoy se puede solicitar una vez más acceso directo a las boletas electorales de 2006 en tanto que el Instituto Federal Electoral tiene la obligación de interpretar conforme a las normas más favorables a las personas el marco legal que ha usado como pretexto para aducir que las boletas son indisponibles. Y si así no lo hiciere, los órganos judiciales pueden no aplicar los artículos que obstaculicen el conocimiento público de dichos documentos antes de que alguien se disponga a destruidos.
Claro está que tal opción tendrá que intentarla alguien más que el director de Proceso, tal vez mucha gente más, personas interesadas en contar de cara al 2012 con un sistema electoral que no deposite su acto fundacional, el voto, en una cuestión de fe: creer que las actas reflejan fielmente las boletas electorales. Entre tanto, si la actual integración de la Comisión Interamericana no ha estado a la altura de lo que de ella se esperaba, pueden explorarse otras vías también en el ámbito internacional.
Una causa de interés público como la que está detrás del acceso a las boletas de la elección presidencial de 2006 no merecía la decisión de inadmisibilidad que anuncia el escueto comunicado de referencia. La sociedad mexicana no puede conformarse con creer y olvidar, pues tiene derecho a saber lo ocurrido ese año, y sólo así algún día podremos aspirar a vivir en un régimen democrático, no de fantasía. l
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*Codirectora de Litiga, Organización de Litigio Estratégico de Derechos Humanos, A. C. (Litiga OLE)
AMLO candidato, los escenarios se mueven
Obrador, candidato de las izquierdas.
Foto: Germán Canseco
Foto: Germán Canseco
MÉXICO, D.F. (apro).- Después de varias notas negativas desde el flanco de la izquierda partidista (los pleitos de las tribus y la derrota en Michoacán, entre otras), la conferencia de prensa de Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard distiende la situación entre los dos principales liderazgos del PRD y modifica los escenarios del 2012.
Estas son algunas lecturas que podemos derivar del anuncio de que López Obrador ganó en 3 de las 5 preguntas que se midieron en las encuestas realizadas por Covarrubias y Nodo:
1. Ruptura por otro lado. La anunciada ruptura y división entre López Obrador y Ebrard no ocurrió. Al menos, en función de quién será el candidato presidencial para el 2012. Ese pacto logra distender la situación entre los movimientos de afiliados y simpatizantes que ambos encabezan. Y, sobre todo, le otorga al Movimiento Regeneración Nacional (Morena) un nuevo protagonismo.
Quienes salen mal parados son algunas tribus y grupos del PRD que le apostaron a esta fractura, en especial, los integrantes de Nueva Izquierda (NI). Jesús Zambrano, dirigente formal del PRD y líder de esta corriente, cometió una tremenda pifia al adelantar que existía un “empate” entre ambas figuras. Quizá habló metafóricamente, pero esta expresión lo dejó como mal árbitro y coloca a Los Chuchos en una situación de franca desventaja.
La ruptura puede venir por este flanco. Y eso significaría otro episodio de reacomodos difíciles en la estructura del PRD.
2. Competitividad y consenso. El ejercicio demoscópico midió la competitividad de alguno de los dos precandidatos frente a población abierta y simpatizantes. La sorpresa para algunos fue que tras cinco años de guerra sucia, errores propios, malabares oficiales para “dar por muerto” a López Obrador, el segundo lugar en las elecciones de 2006 (que bien pudo ser el primero), está vivo, activo y presente como figura competitiva ante un escenario electoral que marca el fracaso del gobierno de Felipe Calderón y un insistente retorno del PRI a Los Pinos.
Obrador se movió en el entorno radical durante este lapso para consolidar su “voto duro” y crear un movimiento paralelo a la estructura del PRD. Ebrard apostó por una izquierda dialogante, eficaz en el gobierno del Distrito Federal, pero sin base electoral sólida.
Ebrard no logró desplazar a López Obrador, pero sí consiguió que el exjefe de Gobierno capitalino se recorriera al centro, tal como sucedió tras sus encuentros con empresarios en Monterrey y sus recientes viajes a Washington y España. Como sucedió con el fenómeno de Brasil y de Lula, es más fácil que un político radical se corra al centro-izquierda a que sea desplazado como figura electoral competitiva.
El consenso más interesante surgido de este ejercicio demoscópico es la necesidad de incorporar la agenda de los derechos cívicos, sociales y medioambientales en una plataforma electoral, cuyo eje principal es eliminar la desigualdad imperante en un país como México.
3. Los riesgos y el impacto en PRI y PAN. Para algunos observadores y analistas constituye un “riesgo” para el PRD adelantar un candidato con tantos meses de antelación, lo cual significa que no habrá precampaña, y será hasta febrero de 2012 cuando López Obrador pueda promocionarse en los medios. Este “riesgo” sería importante si la definición de la competitividad electoral se diera sólo a través de spots, entrevistas televisivas y mercadotecnia mediática. López Obrador demostró en este sexenio que teniendo en contra al “gran consenso televisivo” y sus replicantes en prensa se mantiene como político de referencia para la izquierda.
El PRI tiene un frente interno dominado por una “cargada” mediática, política y empresarial que le puede costar más a Enrique Peña Nieto que a su contendiente Manlio Fabio Beltrones si deciden una “candidatura de unidad”.
Peña Nieto estaría en el mismo escenario que López Obrador: no podrá hacer precampaña sino hasta febrero de 2012. Quitarle presencia mediática a Peña Nieto sí es un riesgo para el modelo de campaña que impulsa desde que era gobernador del Estado de México. La decisión del PRD impactará en la “inevitabilidad” del exmandatario como triunfador del 2012. Este es un escenario construido, no consensuado. Y ya sabemos lo que sucede en el PRI cuando la unidad se confunde con unanimidad y el triunfalismo lo lleva a cometer errores fundamentales.
El PAN está a doble fuego: tiene tres precandidatos que se neutralizan, a menos que uno de ellos renuncie (y la lógica demoscópica indicaría que es Ernesto Cordero el peor posicionado); y su “árbitro informal”, el presidente de la República, se encuentra debilitado frente a la reciente derrota en Michoacán y la muerte de su cuarto secretario de Gobernación y operador político en el gabinete.
4. Dos candidatos de derecha, uno de izquierda. El escenario que se mueve de manera más clara es el siguiente: antes del acuerdo AMLO-Ebrard para aceptar el resultado de las encuestas, todo indicaba que habría dos candidatos de la izquierda partidista en las elecciones de 2012. Ahora es muy claro que habrá un candidato de las izquierdas que se mueve hacia el centro para recuperar e incrementar su eficacia y para no perder la “joya de la corona”, que es el Distrito Federal.
En contraste, dos fuerzas políticas se disputan el espectro de la derecha, sin que ninguna de las dos se corra hacia el centro. Peña Nieto, en Estados Unidos y ante empresarios, insiste en una opción privatizadora, sobre todo en Pemex, promete dar reversa a la reforma electoral que afectó a las televisoras y que aprobó su propio partido e impulsa el modelo de las “asociaciones público-privadas”, el cual no tiene consenso en el propio PRI.
El PAN está todavía instalado en la opción de la mano dura y la militarización para combatir el narcotráfico, de acuerdo a lo impuesto por Calderón en este sexenio, a pesar de que se ha demostrado su ineficacia y su impacto negativo a nivel electoral.
La disputa por el espectro de la derecha tendrá un impacto severo en el PRI y el PAN. Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel han tratado de colocarse en un espectro de centro-derecha pero, hasta ahora, no han marcado una clara diferencia con la herencia del sexenio de Calderón.
Comentarios: www.homozapping.com.mx
Estas son algunas lecturas que podemos derivar del anuncio de que López Obrador ganó en 3 de las 5 preguntas que se midieron en las encuestas realizadas por Covarrubias y Nodo:
1. Ruptura por otro lado. La anunciada ruptura y división entre López Obrador y Ebrard no ocurrió. Al menos, en función de quién será el candidato presidencial para el 2012. Ese pacto logra distender la situación entre los movimientos de afiliados y simpatizantes que ambos encabezan. Y, sobre todo, le otorga al Movimiento Regeneración Nacional (Morena) un nuevo protagonismo.
Quienes salen mal parados son algunas tribus y grupos del PRD que le apostaron a esta fractura, en especial, los integrantes de Nueva Izquierda (NI). Jesús Zambrano, dirigente formal del PRD y líder de esta corriente, cometió una tremenda pifia al adelantar que existía un “empate” entre ambas figuras. Quizá habló metafóricamente, pero esta expresión lo dejó como mal árbitro y coloca a Los Chuchos en una situación de franca desventaja.
La ruptura puede venir por este flanco. Y eso significaría otro episodio de reacomodos difíciles en la estructura del PRD.
2. Competitividad y consenso. El ejercicio demoscópico midió la competitividad de alguno de los dos precandidatos frente a población abierta y simpatizantes. La sorpresa para algunos fue que tras cinco años de guerra sucia, errores propios, malabares oficiales para “dar por muerto” a López Obrador, el segundo lugar en las elecciones de 2006 (que bien pudo ser el primero), está vivo, activo y presente como figura competitiva ante un escenario electoral que marca el fracaso del gobierno de Felipe Calderón y un insistente retorno del PRI a Los Pinos.
Obrador se movió en el entorno radical durante este lapso para consolidar su “voto duro” y crear un movimiento paralelo a la estructura del PRD. Ebrard apostó por una izquierda dialogante, eficaz en el gobierno del Distrito Federal, pero sin base electoral sólida.
Ebrard no logró desplazar a López Obrador, pero sí consiguió que el exjefe de Gobierno capitalino se recorriera al centro, tal como sucedió tras sus encuentros con empresarios en Monterrey y sus recientes viajes a Washington y España. Como sucedió con el fenómeno de Brasil y de Lula, es más fácil que un político radical se corra al centro-izquierda a que sea desplazado como figura electoral competitiva.
El consenso más interesante surgido de este ejercicio demoscópico es la necesidad de incorporar la agenda de los derechos cívicos, sociales y medioambientales en una plataforma electoral, cuyo eje principal es eliminar la desigualdad imperante en un país como México.
3. Los riesgos y el impacto en PRI y PAN. Para algunos observadores y analistas constituye un “riesgo” para el PRD adelantar un candidato con tantos meses de antelación, lo cual significa que no habrá precampaña, y será hasta febrero de 2012 cuando López Obrador pueda promocionarse en los medios. Este “riesgo” sería importante si la definición de la competitividad electoral se diera sólo a través de spots, entrevistas televisivas y mercadotecnia mediática. López Obrador demostró en este sexenio que teniendo en contra al “gran consenso televisivo” y sus replicantes en prensa se mantiene como político de referencia para la izquierda.
El PRI tiene un frente interno dominado por una “cargada” mediática, política y empresarial que le puede costar más a Enrique Peña Nieto que a su contendiente Manlio Fabio Beltrones si deciden una “candidatura de unidad”.
Peña Nieto estaría en el mismo escenario que López Obrador: no podrá hacer precampaña sino hasta febrero de 2012. Quitarle presencia mediática a Peña Nieto sí es un riesgo para el modelo de campaña que impulsa desde que era gobernador del Estado de México. La decisión del PRD impactará en la “inevitabilidad” del exmandatario como triunfador del 2012. Este es un escenario construido, no consensuado. Y ya sabemos lo que sucede en el PRI cuando la unidad se confunde con unanimidad y el triunfalismo lo lleva a cometer errores fundamentales.
El PAN está a doble fuego: tiene tres precandidatos que se neutralizan, a menos que uno de ellos renuncie (y la lógica demoscópica indicaría que es Ernesto Cordero el peor posicionado); y su “árbitro informal”, el presidente de la República, se encuentra debilitado frente a la reciente derrota en Michoacán y la muerte de su cuarto secretario de Gobernación y operador político en el gabinete.
4. Dos candidatos de derecha, uno de izquierda. El escenario que se mueve de manera más clara es el siguiente: antes del acuerdo AMLO-Ebrard para aceptar el resultado de las encuestas, todo indicaba que habría dos candidatos de la izquierda partidista en las elecciones de 2012. Ahora es muy claro que habrá un candidato de las izquierdas que se mueve hacia el centro para recuperar e incrementar su eficacia y para no perder la “joya de la corona”, que es el Distrito Federal.
En contraste, dos fuerzas políticas se disputan el espectro de la derecha, sin que ninguna de las dos se corra hacia el centro. Peña Nieto, en Estados Unidos y ante empresarios, insiste en una opción privatizadora, sobre todo en Pemex, promete dar reversa a la reforma electoral que afectó a las televisoras y que aprobó su propio partido e impulsa el modelo de las “asociaciones público-privadas”, el cual no tiene consenso en el propio PRI.
El PAN está todavía instalado en la opción de la mano dura y la militarización para combatir el narcotráfico, de acuerdo a lo impuesto por Calderón en este sexenio, a pesar de que se ha demostrado su ineficacia y su impacto negativo a nivel electoral.
La disputa por el espectro de la derecha tendrá un impacto severo en el PRI y el PAN. Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel han tratado de colocarse en un espectro de centro-derecha pero, hasta ahora, no han marcado una clara diferencia con la herencia del sexenio de Calderón.
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