Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

viernes, 10 de febrero de 2012

Son estadistas lo que necesitamos- AMLO: Votar por Peña Nieto o Vázquez Mota es una especie de suicidio colectivo- Luis Javier Garrido y la rebelión estudiantil


Sufragar por PAN o PRI convierte al electorado en cómplice de la corrupción y la injusticia, afirma
Votar por Peña Nieto o Vázquez Mota es una especie de suicidio colectivo: AMLO
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Andrés Manuel López Obrador realizó cuatro actos en San Luis Potosí y anunció que pretende incluir en su eventual gabinete a Bertha Luján y a Raquel SosaFoto Carlos Ramos Mamahua
Alonso Urrutia
Enviado
Periódico La Jornada
Viernes 10 de febrero de 2012, p. 13
Villa de Reyes, SLP, 9 de febrero. De gira por tierras potosinas, el precandidato presidencial del Movimiento Progresista, Andrés Manuel López Obrador, sostuvo que elegir en los próximos comicios al priísta Enrique Peña Nieto o a la panista Josefina Vázquez Mota sería una especie de suicidio colectivo. Sus proyectos equivalen a más corrupción, más injusticia y más privilegios y al elegirlos seríamos cómplices de prolongar el régimen.
Durante los cuatro actos públicos que realizó hoy, López Obrador descalificó los proyectos que representan sus adversarios, convocando a un cambio verdadero que termine con la corrupción y el abuso de los malos gobiernos priístas y panistas. En entrevista subrayó que el avance de la pobreza en México y la falta de crecimiento económico son producto las políticas neoliberales no nada más de los pasados dos sexenios, como quieren hacer creer los priístas, sino desde antes, cuando gobernaba el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN) prometía el cambio que no llegó.
Cuestionado sobre la ventaja que le daría a Vázquez Mota el enfoque de género en la campaña, afirmó “que ella representa más del régimen de corrupción e injusticias (...) Es como el caso de Peña Nieto, que lo presentan como una gente muy atractiva, pero el asunto no es ese, no es un asunto de belleza o género, lo que está de por medio es el país, si es Josefina o es Peña Nieto –toco madera– se va a seguir hundiendo el país”.
En este contexto justificó la carta que la víspera envió al Instituto Federal Electoral (IFE) solicitando acciones para impedir la compra y coacción de votos, enfatizando en que hace 6 años fue Vázquez Mota quien utilizó los padrones de los beneficiarios de los programas sociales para favorecer a Calderón. Por eso, insistió, estoy pidiendo al IFE que se verifique el uso de los programas sociales.
En este contexto, López Obrador hizo dos nuevos anuncios de quienes serían sus colaboradores: Bertha Luján, quien se desempeñara en la Contraloría del Gobierno capitalino bajo la gestión de López Obrador, sería la responsable de lo que hasta ahora es la Secretaría de la Función Pública y que cambiaría de nombre si gana la coalición de izquierda a la secretaría de la honestidad y combate a la corrupción.
Asimismo, la doctora en historia y militante de la izquierda desde los 70, Raquel Sosa, quien fuera secretaria de Desarrollo Social y después secretaria de Cultura en su gestión como jefe de Gobierno de la ciudad, asumiría la titularidad de Desarrollo Social.
Por la tarde fue cuestionado sobre la carta que le envió el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en torno a la forma de designación de candidaturas sobre la cual, dijo desconocer todavía su contenido.
Día frío e inusualmente lluvioso en San Luis Potosí, que agobiado por la sequía prolongada recibe apenas las primeras lluvias en meses. López Obrador insistió a lo largo de sus cuatro concentraciones en cuestionar lo que calificó como el gobierno faraónico que han prohijado PRI y PAN y lapidando los dineros del erario que deberían destinarse a los programas sociales.
Con la corrupción como eje de su discurso y su combate como la palanca financiera para reorientar el rumbo del país, el precandidato habló otra vez del cambio, esa palabra tan manoseada, pero éste se trata del cambio verdadero, de fondo, para eliminar la corrupción y los intereses.
Sus concentraciones matutinas resintieron la dificultad del horario. Poca asistencia en la capital del rebozo, Santa María del Río y Villa de Reyes, que contrastaron con la afluencia de militantes y simpatizantes en los actos vespertinos en Mexquitic de Carmona y Soledad de Graciano Sánchez, efectuados por la tarde. En todos ellos sus simpatizantes escucharon el diagnóstico del desastre en que está el país, sumergido entre un ciclo entre desempleo, falta de oferta educativa a los jóvenes, violencia y asesinatos.
Y luego se rasgan las vestiduras estos gobiernos por que hay inseguridad, “cómo no va a haber inseguridad: si no hay empleos, si no hay escuelas. La paz y la tranquilidad no se consiguen nada más con mano dura, con cárceles, con policía, con leyes más severas. No, la paz y la tranquilidad son frutos de la justicia. ¿Cómo se va a enfrentar la violencia con la violencia? –se cuestionó en Soledad de Graciano Sánchez– es como querer apagar el fuego con el fuego. El mal se enfrenta con el bien.”
Casi un millar de personas lo escuchaban en este ayuntamiento gobernado por la izquierda, en la persona de Ricardo Gallardo Juárez, conocido como El Gallo por su negocio de pollos y quien ahora impulsa para sucederlo a Ricardo Gallardo Carmona, su hijo, al que le llaman El Pollo. De ahí las peculiares mantas de apoyo para recibir a López Obrador: Peje y Pollo, ¡qué gallos!
Siguió con su discurso en su lógica amorosa y en la que les recordó la realización del congreso para crear una constitución moral, a efectuarse en marzo, y elaborar un código del bien.
¿Qué es ser de izquierda? Es ser honesto y predicar el amor al prójimo. Ese es ser de izquierda. Lo demás es pura carga ideológica, lo fundamental es ser honesto y de buen corazón, remató el precandidato antes de agradecer la recepción a Ricardo Gallardo, “pero no al Pollo, sino al Gallo, porque en eso yo no me meto, eso les toca a ustedes”, dijo en alusión a la elección del candidato a alcalde.


Alerta metiche-Rocha
Son estadistas lo que necesitamos
Gabriela Rodríguez
     El abrazo de Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador sella un pacto entre dos estadistas y dos luchadores sociales. Dos personas que enfrentando la adversidad han demostrado capacidad para dignificar la política, para dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad, para buscar acuerdos que eviten –en lo posible– el desorden y la intervención militar. Nada más urgente en este momento de México, como en otros tiempos lo hicieran Benito Juárez, Lázaro Cárdenas, y… no me viene a la mente otro personaje. Ese abrazo me revivió la nostalgia, la nostalgia histórica, porque en el ciclo de mi vida no he podido experimentar a un presidente del cual me pueda enorgullecer, más que en sueños: yo vi a Cuauhtémoc dirigiendo a México en 1988 y en el 2000, yo vi a Andrés Manuel como presidente en 2006, y vuelvo a soñar al último en estos días. Dice Freud que los sueños son la realización de los deseos; me gustaría que fueran revelaciones, como creen los huicholes.
Vale la pena revisar el texto Un México para todos, la propuesta programática de Cuauhtémoc para 2012, así como el nuevo proyecto de nación que presentó Andrés Manuel el año pasado. Se trata de verdaderos programas de Estado, productos que integran el compromiso de todas las izquierdas que se unieron desde 1988, de los 600 compañeros eliminados en el régimen de Salinas de Gortari, de la experiencia de legisladores responsables, de un régimen que se ha venido construyendo durante 14 años en una de las ciudades más grandes, complejas y progresistas del mundo. Las dos propuestas expresan la ideología y las prácticas políticas de equipos técnicos e intelectuales, de gestores políticos y profesionales serios, así como de ciudadanos de altura, porque la definición del nuevo rumbo que necesita México ha tomado en cuenta la contribución de la ciudadanía, de empresarios honestos, de activistas en sindicatos y en proyectos de colaboración de la sociedad civil organizada, de ciudadanos que han sido tomados en cuenta a todo lo ancho y largo del país, en mesas y foros de consulta, en innumerables programas de coinversión social, en los recorridos que han tenido que realizar nuestros líderes durante las campañas electorales para la Presidencia y en las movilizaciones posteriores a los fraudes. En esos programas están reflejadas las organizaciones civiles, ex funcionarios y líderes de movimientos sociales, ciudadanos de a pie y partícipes de la resistencia civil.
Hoy nuevamente hay candidato y un programa de Estado enriquecido, un conjunto de estrategias para transformar uno de los peores momentos de nuestra historia. Las izquierdas tenemos una causa, y eso nos diferencia totalmente del proyecto en disputa del PRI y del PAN, “el que está subordinado a intereses ajenos, la desigualdad y la exclusión social –nos dice Cuauhtémoc Cárdenas–, impuesto y desarrollado con rigor en las últimas tres décadas, al que esos grupos entreguistas y retrógrados pretenden dar continuidad... (El nuestro) es el de un desarrollo independiente, de igualdad y progreso, en el que la nación pueda decidir soberanamente sus destinos a partir del mandato democrático de la ciudadanía”. De las numerosas necesidades señaladas por el fundador del PRD celebro las coincidencias estructurales con el proyecto presentado por el actual candidato de la coalición Movimiento Progresista, así como el rescate de las propuestas más destacadas: un sistema de planeación del desarrollo con grandes miras y a largo plazo; una política de derechos universales a la alimentación, a la educación, a la cultura, a la salud y a la vivienda; sistema de seguridad social universal no vinculado a la condición laboral; fortalecer el Estado laico mediante reformas constitucionales y legales; garantizar la igualdad de género en materia política, social, laboral y de oportunidades; combatir la violencia social e intrafamiliar, impulsar las legislaciones que permitan las uniones entre personas del mismo sexo, revertir las legislaciones oscurantistas en aquellos estados en los que se han cancelado los derechos de las mujeres a decidir sobre su cuerpo.
Toca ahora articular esta y otras propuestas que se harán a Andrés Manuel y a su equipo de gobierno, porque urge un cambio verdadero comandado por líderes sabios y virtuosos, y porque –como dijera Rousseau– más vale una conducta virtuosa que mil disertaciones brillantes acerca de la virtud. Enrique Peña Nieto y Josefina Vázquez Mota son vendedores de imagen pero carecen de un proyecto de Estado y no tienen la calidad moral ni la estatura política que México merece.
Dinero
Calderón deja en el Ifai gente que le cubra la espalda
Cinco bancos obligados a pagar a clientes engañados
El Día de San Valentín
Enrique Galván Ochoa
     Algún día por venir los mexicanos querrán saber cuántos miles de millones de pesos gastó el gobierno del presidente Calderón en su guerra contra el narcotráfico. O si hubo contratos para el cuñado Hildebrando y cuánto fue su monto. O conocer los contratos originales de la multimillonaria cuenta de importación de gasolina, y cuáles compañías petroleras extranjeras benefició, y los nombres de los intermediarios, si los hay. Son datos indispensables, más otros muchos, para hacer el balance de la administración calderonista. Los ciudadanos deberán entonces recurrir a las dependencias que posean esa información; lo más probable es que se las nieguen por ser sensitiva, así que tendrán que recurrir al Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (Ifai). Calderón sin duda lo ha previsto, porque está colocando gente que le cubra las espaldas. Ahora que la comisionada María Marván Laborde se incorporó al IFE quedó un asiento vacío y ha propuesto para que lo cubra a Ricardo Celis Aguilar Alvarez, uno de sus empleados, que ocupa un cargo de mediano nivel en la Consejería Jurídica de la Presidencia. La propuesta debió haber llegado ya al Senado; tiene 30 días para objetarla. Lo más probable es que no lo hará; ahí Calderón sigue contando con los servicios de don Beltrone. No es el único elemento de confianza con quien cuenta en el instituto, habría que añadir a Wanda Sigrid Arzt Colunga, la comisionada de lo oscurito, como es conocida; con frecuencia vota por que se clasifique por varios años la información que podría incomodar a Calderón. El nuevo comisionado, en caso de que pase el semáforo del Senado de la República, es sobrino político del ministro de la Suprema Corte Sergio Valls Hernández.
La crisis hipotecaria
Otro paso firme del presidente Obama hacia su relección: su gobierno dio a conocer que ha establecido convenios con cinco grandes bancos que tienen expedientes de 27 millones de hipotecas en problemas; se trata de familias que ya perdieron sus casas o que están a punto de perderlas. Son de los más grandes: Banco de América, Citigroup, JP Morgan Chase, Wells Fargo y Ally Financial. Tendrán que absorber pérdidas por 26 mil millones de dólares. No fue una iniciativa propia, el gobierno debió llevar a cabo una investigación y encontró muchas irregularidades y abusos de los funcionarios de los bancos. Entre los cinco poseen 55 por ciento de las hipotecas. El convenio, en los términos en que está concebido, podría ayudar a muchas familias que están batallando para hacer el pago de la hipoteca, o que su deuda creció de valor más que el costo de su casa o que ya la perdieron (foreclosure). Como dicen por ahí, en los detalles está el diablo, veremos cómo aterriza el plan de la administración Obama.
La hija de Garzón
Esta carta está dirigida a todos aquellos que hoy brindarán con champán por la inhabilitación de Baltasar Garzón, escribe su hija María Garzón en el diario español El País de ayer. A ustedes, que durante años han vertido insultos y mentiras; a ustedes, que por fin hoy han alcanzado su meta, conseguido su trofeo; a todos ustedes les diré que jamás nos harán bajar la cabeza, que nunca derramaremos una sola lágrima por su culpa. En uno de los episodios mas sombríos de la historia judicial del mundo, y en particular de España, el juez Baltasar Garzón fue inhabilitado por 11 años. Su falta es perseguir la trama de corrupción conocida como caso Gurtel. Y todavía espera otro fallo –que seguramente le será adverso también– por su intento de perseguir los crímenes cometidos durante el franquismo.
El Día de San Valentín
Con tantas crisis y problemas con los clientes que luego no pueden pagar, la tarjeta de crédito Visa, en lugar de recomendar que gasten hasta la desmesura ahora recomienda a los tarjetahabientes ¡cenar en casa! Recibí un mensaje de Anabel López Méndez, de Burson-Marsteller Mexico, la compañía que lleva las relaciones públicas de Visa, en que la tarjeta da varios consejos. Entre otros: Si piensa cenar fuera, tenga siempre presente su presupuesto y elija la opción que mejor se ajuste a su límite de gasto. Pero, agrega Visa, preparar su propia cena en casa puede ahorrarle el dolor de cabeza de tener que hacer reservaciones para cenar fuera. Cocinar juntos y cenar a la luz de las velas puede resultar en una velada verdaderamente romántica.
@Vox Populi
Asunto: los chapulines de la IP
Leí con interés tu columna de ayer en torno a quienes utilizan a las organizaciones empresariales como trampolín político. Otro caso es el de Héctor Rangel Domene, ex presidente de la Asociación Mexicana de Bancos, del Consejo Coordinador Empresarial y del consejo de administración de BBVA-Bancomer, quien ahora aspira a ser senador del PAN por Nuevo León, pero sin dejar su chamba actual como director de Bancomext y Nacional Financiera. ¿No crees que debiera renunciar de inmediato a este último cargo dual, o cuando menos pedir licencia, para evitar traslapes entre el manejo de ambas instituciones financieras públicas y el activismo político privado? Falta a la imparcialidad y la transparencia gubernamentales quien anda con tantas cachuchas puestas.
Alejandro Lara/ Distrito Federal
R: Es uno de los personajes del Fobaproa. Tiene muchos años beneficiándose del gobierno mexicano. Y no quiere soltar la ubre.
Twitter
Después de cinco años por fin se logra televisión pública para el DF.
@m_ebrard Marcelo Ebrard
Todo aquel que tiene una razón para vivir puede soportar cualquier forma de hacerlo.
Twitter: @galvanochoa
Facebook: @galvanochoa
Luis Javier Garrido y la rebelión estudiantil
Adolfo Gilly
     Entre los recuerdos de Luis Javier Garrido que las páginas de La Jornada albergaron en estos días tengo en mi memoria uno ya lejano, sí que vívido y duradero: su presencia en el Congreso Universitario de 1990, resultado éste de la rebelión estudiantil de 1987 en la UNAM, que hace unos días reseñó un suplemento de este periódico.
Luis Javier, serio como siempre, con una sonrisa que se le escapaba por un costado de la boca y sus ojos abiertos que te miraban de frente y te consideraban de perfil, participó en los debates de la Comisión Uno del congreso, aquella que debía discutir y presentar un proyecto de resolución sobre El futuro de la UNAM. Él formaba parte de un conjunto de delegados elegidos por aquellos profesores e investigadores que compartían posiciones y visiones con los delegados del Consejo Estudiantil Universitario (CEU), en discusión y divergencia con otros tantos o más, afines a la visión institucional de la Universidad y a la propuesta del rector Jorge Carpizo en su documento Fortaleza y debilidad de la UNAM.
(Extraño congreso: allí encontré, para mi gran sorpresa agradecida, al doctor Raúl Cervantes Ahumada, jurista, uno de los primeros visitantes que en 1966, más de 20 años antes, había venido a verme en la cárcel de Lecumberri para informar a mi padre, su colega y amigo en Buenos Aires, cómo estaba su hijo en ese lugar que fue mi domicilio en los seis años siguientes; y también para extender con su presencia una simbólica mano protectora mexicana sobre ese preso. Subí de dos en dos los escalones de la sala del congreso hasta su asiento y lo abracé conmovido).
En los debates de esa comisión, el maestro Eduardo Nicol propuso –y se aprobó– elaborar para el congreso un documento sobre los principios de la UNAM que fuera imagen de su presente y visión de su futuro. Se debatieron dos propuestas, una por cada bloque. Después de extensos debates y vistas las coincidencias sobre el tema, se acordó elaborar un documento único de la comisión. ¿Pero sobre cuál de las dos propuestas como base?
Votación y, por supuesto, empate entre ambos bloques. Tocaba desempatar al presidente, el doctor José Laguna, figura histórica de la Facultad de Medicina y representante destacado del bloque institucional. El doctor Laguna, hombre ecuánime que en los tiempos muertos de las largas discusiones del plenario del congreso me había hablado de Shakespeare y de episodios de su vida académica y no académica –por ejemplo, supe entonces que su padre había sido panadero–, nos miró a todos, consideró la situación y desempató con su voto: el documento base tenía que ser el nuestro, el de los delegados afines al CEU.
Me sorprendió, pero no tanto. Descubrí que en el fondo no habría yo esperado de ese gran señor severo, culto, conversador e irónico, a quien apenas allí había conocido, otra cosa sino que votara conforme a su conciencia. Otros, sus más cercanos, se sorprendieron más que yo. Y en ambos bandos algunos ni cuenta se dieron, como siempre; y otros, también como siempre, colocados ante lo que para su universo mental resultaba inexplicable, pensaron que se trataba de una conspiración, sin que les resultara claro de quiénes, contra quiénes y para quiénes.
* * *
Ante el pleno del congreso, para explicar la decisión sobre el tema, subió a la tribuna Luis Javier Garrido, respetado por todos. La argumentó con su estilo severo y el congreso designó un grupo de trabajo plural para elaborar un proyecto de declaración. Iba éste a ser votado como cierre en la última sesión plenaria.
En ese grupo estuvieron ocho congresistas: Luis Javier Garrido, Arturo Bonilla, Pablo Pascual Moncayo, Marcos Kaplan, Claudia Aguilar, Rosario Uribe, Raymundo Ramos y Adolfo Gilly. (Kaplan y Moncayo se fueron hace un tiempo, Luis Javier y Arturo Bonilla en estos inicios del año 2012). Por fin, llegado el grupo de trabajo a un texto de acuerdo, fue designado el doctor José Laguna presidente de la Comisión Uno sobre El futuro de la UNAM, como el encargado de presentar ante el congreso el documento.
Así lo hizo el doctor, bigotes blancos y pronunciación clara y conmovida, en la última sesión plenaria: se le veía contento del resultado obtenido. Concluida la lectura, votación; y –nueva sorpresa en la cajita de sorpresas del congreso– el bloque institucional votó en contra, desautorizó a sus representantes en la comisión y dejó colgado de la brocha al doctor José Laguna. Qué habría sucedido en las altas esferas externas al congreso que seguían de cerca sus debates, es tema para otras conjeturas.
La Declaración de principios de la UNAM, que así se llamó el documento en cuya redacción Luis Javier Garrido puso su trabajo, sus ideas y su modo apasionado de exponerlas, quedó para la historia. Pero quedó, y sigue siendo actual.
En su recuerdo aquí la reproduzco, pues habiendo seguido su trayectoria intelectual sé que hoy Luis Javier volvería a defenderla con la misma pasión ante cualquier auditorio y en cualquier congreso; y sé también que, palabras más, frases menos, eso que entonces parecía audacia se ha vuelto en la UNAM sentido común.
* * *
La declaración decía así:
La Universidad Nacional Autónoma de México es una comunidad de cultura integrada por profesores e investigadores, estudiantes y trabajadores. Tiene como tareas primordiales la enseñanza, el estudio y la investigación de las humanidades y las artes, la ciencia y la técnica, y la difusión más amplia de los beneficios de la cultura, con el propósito fundamental de servir a la sociedad mexicana y a la humanidad.
La UNAM funda su existencia en la cultura universal, con sus contenidos y valores, y en el proceso histórico de la nación mexicana y de los pueblos latinoamericanos. Sus rasgos se han definido en las luchas sociales de varias generaciones.
Institución pública de educación superior, autónoma frente al Estado por mandato constitucional y libre en consecuencia para organizarse de acuerdo con sus fines y naturaleza, la Universidad Nacional adopta para su vida interna formas de gobierno fundadas en la pluralidad y en la libre discusión de las ideas. En la organización interna de la UNAM, las instancias administrativas han de estar al servicio de la academia; las autoridades deberán ser representantes legítimos de la comunidad universitaria, y los órganos de gobierno, tanto a nivel central como local, han de guardar un equilibrio entre sí que impida la concentración de atribuciones.
La autonomía, conquista histórica y principio ético y legal, es condición esencial de la existencia de la Universidad Nacional de México. La autonomía se entiende como el derecho de la UNAM para gobernarse a sí misma al determinar su propia organización académica y administrativa, elegir sus autoridades, ejercer su actividad creadora y docente, y definir su desarrollo conforme a procesos propios de planeación y libre administración de recursos. Para la Universidad Nacional, la autonomía no tiene más límite que el cumplimiento de los objetivos para los cuales fue creada.
La Universidad, definida en su proyecto histórico como institución de la sociedad, plural y democrática, es el espacio por excelencia para analizar y debatir todas las corrientes de pensamiento sin que la Universidad misma se identifique con ninguna de ellas. Al mismo tiempo, como entidad pública asume el compromiso de extender los beneficios de la educación y la cultura al mayor número posible de mexicanos.
La UNAM, institución fundamental en la educación mexicana que aspira a su articulación en un sistema nacional de educación superior, debe dedicarse de manera prioritaria al estudio de la realidad de México y en particular de sus grandes problemas. Será también factor determinante para preservar la identidad nacional. La Universidad impulsará el desarrollo de la ciencia, la técnica, las artes y las humanidades para contribuir a la vida plena del país dentro de la universalidad del conocimiento, a la superación de rezagos acumulados y al fortalecimiento de la independencia nacional.
La búsqueda de la calidad académica es una constante en las actividades de la Universidad Nacional. Para ello debe contar con mecanismos de evaluación interna, permanentes y rigurosos. La Universidad debe ser siempre evaluada por la propia sociedad, con la cual tiene un compromiso insoslayable.
La Universidad Nacional, al educar a las nuevas generaciones y difundir el saber, contribuye a crear premisas para la igualdad y la democracia.
Principios fundamentales del trabajo universitario son la búsqueda de la verdad; las libertades de estudio, de cátedra, de investigación, de confrontación de las ideas y de crítica, y el rechazo de toda forma de discriminación.
Son condiciones de la vida universitaria la tolerancia, el respeto y la solidaridad; y sus ideales, la justicia, la paz y la libertad.
* * *
Ahora que otra vez hemos entrado en tiempos de propuestas, programas y promesas, esos ideales que Luis Javier Garrido y sus compañeros dibujaban como horizonte nuestro: la justicia, la paz y la libertad, han adquirido, todos lo sabemos, apremiante actualidad. Más aún cuando los malquerientes de esa UNAM de entonces siguen siendo aquellos que a ésta de hoy malquieren y hasta su indoamericano escudo cambiarían.

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