Prohibido claudicar
Los sucesos ocurridos estas dos últimas semanas en México nos han puesto en la escena internacional una vez más y de forma vergonzante; como ya se venía denunciando, la imposición de Enrique Peña
Los sucesos ocurridos estas dos últimas semanas en México nos han puesto en la escena internacional una vez más y de forma vergonzante; como ya se venía denunciando, la imposición de Enrique Peña por parte de la oligarquía mexicana se da de la peor manera, con levantones y represión a activistas de los distintos movimientos opositores, coacción y compra del voto, con engaños y con una maquinaria que va desde el Presidente nacional del IFE, hasta Felipe Calderón, pasando obviamente por los medios masivos de comunicación. Todos estos gritaron al unísono y mucho antes de que se contaran al menos el diez por ciento de los votos en el país, que Peña era el ganador de la contienda.
Frente a tan ignominioso panorama la dignidad del movimiento social y del candidato del bloque progresista Andrés Manuel López Obrador, ha sido sensata y responsable: el movimiento no ha dejado de salir un solo día a la calle pero siempre de manera pacífica y López Obrador insiste en agotar las instancias legales, pues el proceso electoral no acaba cuando se depositan los votos en las urnas, sino cuando se califica el proceso completo incluyendo las quejas y denuncias pertinentes.
El pasado jueves 5 de julio salió a la luz una nueva propuesta que pretende dar rumbo al movimiento social, de manera que puedan confluir las distintas expresiones sin que se vea agraviada de forma alguna su autonomía, esta propuesta se denomina Frente Nacional Contra la Imposición que pretende básicamente fijar un plan de acción para no permitir que se consume la imposición del candidato de las derechas.
Este ejercicio me parece que es el más claro hasta el momento y va en consonancia con la consigna del movimiento Yo Soy 132: “Si hay imposición habrá revolución”, pero resulta sumamente atractiva la posibilidad de que la Revolución sea declarada desde ya, y sea por la vía pacífica en todo momento, no obstante, creo que para que el esfuerzo alcance un carácter de Revolucionario, tiene que ir más allá de evitar la imposición de este personaje. Me explico.
Quienes estuvimos en las calles vigilando la elección, pudimos atestiguar un operativo priista imponente en cada casilla, más de cincuenta operadores de este partido que de revolucionario no tiene más que el nombre, eran las/os responsables de vigilar que cada tarjeta de Soriana se tradujera en al menos un voto, y cada voto a favor de Andrés o hasta de Josefina fuera anulado; con actitud intimidatoria trataban de impedir el paso a la ciudadanía que con convicción y esperanza acudía a las urnas.
En estos momentos en cada una de las 300 Juntas Distritales del país, se está dando una enorme batalla por rescatar los votos que de manera indebida se anularon o desconocieron a Andrés Manuel, tan solo en Tabasco más de 30 000 votos han sido rescatados, en Guerrero han sido más de 40 000. Consideramos que con esos votos que fueron indebidamente anulados o que al momento de llenar las actas fueron alevosamente desconocidos, podemos vencer a Peña, no obstante hay un problema de fondo y si este frente (en bloque o diseminado en cada organización) busca trascender y de verdad cambiar las cosas en el país, debe atender: La ciudadanización en México.
Y es que esos millones de votos comprados y coaccionados que sí entraron a las urnas y pueden dar el vergonzoso triunfo al descaro y la desmemoria, son el más claro reflejo de la falta de cultura cívica en el país. Este fenómeno se debe a que la derecha ha basado su estadía en el poder de dos herramientas que son el más grande obstáculo para la construcción de ciudadanía: el hambre y la ignorancia.
Por ello es fundamental que la izquierda atienda con toda su energía lo urgente que es contabilizar cada voto y documentar el fraude electoral, pero no descuide una vez más lo prioritario, y es que si no construimos un plan de acción de largo plazo que esté orientado a reeducarnos como ciudadanía y a combatir por todas las vías posibles el hambre, podremos tener la Presidencia de la República pero jamás el Poder, y entonces habremos fracasado como organizaciones políticas progresistas y seremos solo un brazo más de la oligarquía internacional.
Este momento de crisis nacional se presenta como una gran oportunidad para que abramos el diálogo entre las organizaciones sociales que no tienen en su agenda lo electoral, y las organizaciones progresistas que sí lo plantean; desperdiciarla no solo implicaría permitir una nueva imposición, sino sentenciar al pueblo mexicano a varias décadas más de hambre y miseria.
Por último creo que el aparato mediático de la oligarquía logró en algún sector de la población un impacto terrible, el desánimo es mucho; urge salir a las calles y contar a la gente la verdad, demostrarle que no nos han derrotado, hablar de cara a la ciudadanía y decirle que no ha sido en vano su esfuerzo. En este momento de tanta incertidumbre, es prioridad la alegría, la esperanza, la certeza de que la razón está de nuestro lado y que inevitable es que triunfemos, porque nuestro esfuerzo es por el bien común y los menos podrán comprar votos, pero jamás comprarán nuestra digna resistencia.
Nunca ha sido fácil luchar por una vida mejor para toda la población, nunca se ha dado el caso en el que quienes se benefician de la tragedia de la mayoría, renuncien a sus privilegios por humanidad o sentido común. Esta no es la excepción; prohibido está, para quienes hemos asumido el compromiso del Cambio Verdadero, o de la Transformación Profunda de México – como gusten llamarle – darnos por vencidas/os, impensable claudicar.
@EderGuevaraM
Eder Guevara - Opinión EMET
Nuestra Editorial: La mentira electoral (EMET)
Nuestra Editorial: La mentira electoral (EMET)
Cínicamente, los priistas hoy dicen que el asunto de las tarjetas Soriana es un invento de la izquierda y que nada de ello existió
La compra de votos por medio de despensas, monederos electrónicos, tarjetas telefónicas, etcétera, es una realidad inocultable. Sin embargo, los medios de comunicación tradicionales han hecho todo lo posible por ocultar la evidencia y cerrar apresuradamente el capítulo electoral para pronto iniciar la telenovela gubernamental. Lamentablemente para los objetivos mediáticos, la ciudadanía mexicana que se manifestó este sábado en distintas plazas del país, tiene muy claro que si algo tuvo el pasado proceso electoral fue el desaseo institucional sustentado en la corrupción y la impunidad.
Cínicamente, los priistas hoy dicen que el asunto de las tarjetas Soriana es un invento de la izquierda y que nada de ello existió. Es más, el propio Peña Nieto declaró a un medio internacional que pondría las manos al fuego para demostrar que su partido no compro un solo voto. Si esto es así, no hay duda de que estamos frente a una mentira en principio electoral que de quedar impune será reconocida como la mentira gubernamental.
Por lo pronto, la mentira electoral ha sido disfrazada principalmente por Televisa y por todo el ejercito de periodistas vendido al régimen, como una necedad más de López Obrador quien no quiere respetar el pacto de civilidad previamente firmando. No obstante el candidato que justamente se ha apegado más a la civilidad es Andrés Manuel López Obrador quien a diferencia de hace seis años que cerró la avenida Reforma, este 2012 se ha conducido en el marco del respeto a la instituciones y mediante la ley como herramienta de defensa. En ese sentido, no hay que perder de vista que quien no cumplió el pacto es precisamente Peña Nieto, pues en aquel documento se comprometían a no rebasar el tope de campaña y hoy la evidencia expone que el rebase fue insultante y atroz.
Esto aún no termina. Seguiremos informando.
Cínicamente, los priistas hoy dicen que el asunto de las tarjetas Soriana es un invento de la izquierda y que nada de ello existió. Es más, el propio Peña Nieto declaró a un medio internacional que pondría las manos al fuego para demostrar que su partido no compro un solo voto. Si esto es así, no hay duda de que estamos frente a una mentira en principio electoral que de quedar impune será reconocida como la mentira gubernamental.
Por lo pronto, la mentira electoral ha sido disfrazada principalmente por Televisa y por todo el ejercito de periodistas vendido al régimen, como una necedad más de López Obrador quien no quiere respetar el pacto de civilidad previamente firmando. No obstante el candidato que justamente se ha apegado más a la civilidad es Andrés Manuel López Obrador quien a diferencia de hace seis años que cerró la avenida Reforma, este 2012 se ha conducido en el marco del respeto a la instituciones y mediante la ley como herramienta de defensa. En ese sentido, no hay que perder de vista que quien no cumplió el pacto es precisamente Peña Nieto, pues en aquel documento se comprometían a no rebasar el tope de campaña y hoy la evidencia expone que el rebase fue insultante y atroz.
Esto aún no termina. Seguiremos informando.
Revista EMET

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