Quebec: Otro despertar estudiantil
Protestas estudiantiles en Quebec.
MÉXICO D.F. (apro).- En febrero pasado –cuatro meses antes de que el
movimiento #YoSoy132 irrumpiera en la escena política mexicana– los estudiantes
de Quebec, inspirados en las protestas chilenas, salieron a las calles para
evitar un incremento de mil 778 dólares canadienses en la matrícula
universitaria, cuyo pago se distribuirá en un lapso de siete años.
Han protagonizando las marchas más nutridas en la historia de Canadá y se
proponen frenar las aspiraciones de relección del actual primer ministro liberal
Jean Charest.
Los días 22 de marzo y 22 de mayo organizaron manifestaciones a las que
acudieron más de 200 mil personas. A partir de ello lanzaron una campaña de
información a la población sobre las acciones del gobierno del Partido Liberal
de Quebec, el cual dirige la política de la provincia francófona canadiense
desde el 2003.
De acuerdo con la nota Estudiantes de Quebec revisan estrategias para el
verano, publicada el pasado 26 de junio por Montreal Gazette, la Federación de
Estudiantes Universitarios de Quebec (FEUQ) señaló que el gobierno quiere
apartar a los estudiantes del resto de la población, por lo que miembros de este
movimiento tocarán casa por casa para explicar sus acciones.
“El gobierno de Charest aprovecha la división para preparar las próximas
elecciones”, dice a Apro Stéphanie Desroches, estudiante quebequense. “Pretende
esconder lo que está en juego para las próximas elecciones, dejando de lado
temas como los recursos naturales. Por eso apuesta a construir una imagen de
garante del orden y la seguridad”.
Los gobiernos liberales llegaron al poder a Quebec en 2003, después de nueve
años de dominio del izquierdista Parti Québécois.
Desde el principio de su administración, el primer ministro Jean Charest
enfrentó manifestaciones de sindicatos obreros debido a su política de ajustes
estructurales, como la reducción del gasto social y del tamaño del gobierno. En
2006 enfrentó una dura oposición de grupos ambientalistas cuando permitió la
construcción de condominios privados en el parque nacional de Mont Oxford.
Aumentar el precio de las matrículas, un 82% por estudiante, fue una de las
promesas que Charest hizo en las elecciones de 2007. Desde entonces, la
Asociación por una Solidaridad Sindical Estudiantil (Cassee, por su acrónimo en
francés), analizó la posibilidad de realizar una huelga.
“El gobierno admitió varias veces que su decisión de aumentar la colegiatura
es política y no económica”, dice Desroches.
La estudiante cuenta que el sistema público de Quebec, desarrollado en los
años sesenta, establece una educación y un sistema de salud totalmente
gratuitos. “El gobierno liberal quiere cambiar este modelo socialdemócrata por
un modelo más liberal, en simbiosis con el resto de Canadá”, explica.
Debido a este tipo de medidas Charest llegó, en marzo de 2011, a tener el
récord histórico de la más baja aprobación para un Primer Ministro: 13%. Ya
entonces estudiaba la posibilidad de cumplir con su promesa de elevar el costo
de las colegiaturas. El pasado 13 febrero el movimiento estudiantil organizó
manifestaciones de protesta y una huelga indefinida que dura ya cinco meses.
En menos de un mes el número de manifestantes aumentó de decenas a cientos de
miles y los enfrentamientos entre estudiantes y la policía fueron más intensos.
El gobierno de Charest emitió el 18 de mayo la Ley 78. Se trata de una “Ley de
Emergencia” que suspendió el semestre escolar de invierno, ilegaliza cualquier
protesta adentro o cerca de algún campus universitario y pone trabas a los
trabajadores de las universidades para apoyar las marchas.
Desrochers cuenta al reportero que llevó un muñeco zapatista a Quebec, y sus
amigos le hicieron una broma: “Él no podría participar en las protestas”. Y es
que, la Ley 78 también prohíbe llevar máscaras en las manifestaciones.
El pasado 22 de mayo la organización Amnistía Internacional difundió un
documento en el que señala que la Ley 78 está en contra de las obligaciones
internacionales en materia de derechos humanos contraídas por Canadá. Lo mismo
opina la Barra de Quebec, la mayor organización de abogados del país.
A las autoridades “no les interesa tomar en cuenta las reivindicaciones
populares”, resalta Stéphanie.
Cambio a futuro
El músico y escritor quebequense Stefan Christoff escribió el texto titulado
El conflicto de Quebec contrasta visiones sociales, el cual fue publicado el
pasado 31 de mayo por la cadena árabe Al Jazeera. El texto relata la historia de
un Quebec que sufrió intensos cambios sociales durante la década de los sesenta;
entre ellos el nacionalismo, la creación del Estado del Bienestar y una larga
historia de movimientos estudiantiles (1968, 1974, 1978).
Predice, además, un profundo cambio en la sociedad de Quebec, el cual,
sostiene, que tendrá eco a nivel mundial si prospera el actual movimiento
estudiantil.
“El movimiento va a dejar su huella. Su mayor aporte será de haber politizado
a una generación que no se sentía muy interesada por la política”, opina
Desroches, “Creo que puede crear un sentimiento de solidaridad a partir de
reivindicaciones”.
Sin embargo, considera que muy pocas personas –acaso los intelectuales y los
universitarios–, se enteran de los movimientos sociales y estudiantiles en otras
partes del mundo. “Tomo en cuenta la influencia de los medios de comunicación:
la cobertura de las noticias internacionales no es muy amplia, y, por ejemplo,
casi nadie sabe en Quebec lo que representa la relección del PRI (en México)”,
señala.
Y aclara: “No hay que olvidar los factores endógenos de las luchas, que
permiten que cada grupo pida cambios concretos y arrimados al contexto
real”.
Desrochers explica que el movimiento estudiantil de Quebec no tiene proyectos
más allá de la resolución del tema de las cuotas escolares. “El movimiento no se
va a convertir en un partido político. De hecho, los medios de comunicación
preguntan seguido a los líderes si se veían como políticos, y quedó claro para
la mayoría de ellos que no era un proyecto profesional”, dice.
Tampoco cree que el movimiento actual se convierta en un movimiento social a
largo plazo, a pesar de que las asociaciones estudiantiles permanecerán. “El
movimiento de Quebec está encabezado por cuatro asociaciones estudiantiles que
existen desde hace mucho tiempo y que representan a todos los estudiantes. Su
mandato abarca más que la resolución del conflicto”, dice Desroches.
132 al cuadrado
Al comenzar el movimiento, los manifestantes comenzaron a usar el cuadrado de
color rojo como símbolo, el cual recuerda la frase francesa carrement dans le
rouge; es decir: encuadrados, golpeados en números rojos. Una referencia a la
creciente deuda que tendrán los estudiantes por el aumento de las
colegiaturas.
El joven fotógrafo quebequense de sobrenombre Thien V. publicó en su blog
quelquesnotes.wordpress.com varias fotografías de canadienses portando creativas
insignias de cuadrados rojos que van desde pantalones de tablero de ajedrez
hasta tatuajes.
Llama la atención la foto 12 del álbum de la marcha del 22 de junio. En ella
aparece una pancarta que dice en castellano: “YoSoy132”. El número 2 aparece
enmarcado por un cuadrado rojo.
Y es que los estudiantes del Canadá francófono reconocen que se han inspirado
en los movimientos estudiantiles de América Latina. No por nada llaman
“cacerolazos” a las últimas manifestaciones nocturnas que pretenden anular el
efecto de la Ley 78. Protestan ruidosamente en las noches.
Miles de jóvenes acompañados por familias enteras se ven en las fotos que
circulan por la red. Portan sartenes y ollas que usan como tambores.
Desroches participó en tercera Asamblea Interuniversitaria del Movimiento
#YoSoy132 que se llevó a cabo el pasado 11 de junio en la Universidad
Iberoamericana. Ahí, ante los estudiantes mexicanos, dijo: “Más de 100 días en
huelga, y nadie lo hubiera sabido si The Washington Post no saca un artículo
sobre nosotros”.
“¡No están solos!”, gritó la concurrencia.
“Por eso agradecemos su apoyo: Nosotros también somos Latinoamérica”,
contestó la estudiante quebequense.
Entrevistada durante dicha asamblea, Desroches aclaró al reportero que la
organización es básica y de ella depende el futuro del movimiento, especialmente
cuando, por primera vez en la historia tanto de Quebec como de México, las
universidades públicas y privadas están unidas.
“Los estudiantes de Quebec también somos 132”, dijo.

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