Alcaldes bajo fuego
La escena del asesinato de Aurelio Fausto Cháidez
Chavarín, quien fue ex alcalde de Angostura, Sinaloa.
Foto: Juan Carlos Cruz
Foto: Juan Carlos Cruz
En la mayor parte de México, ser presidente municipal dejó de ser
atractivo. Más aún, lo que antes era una opción, ahora es una maldición, al
grado de que muy pocos quieren acceder al cargo. “Plata o plomo”, les plantea el
crimen organizado. Desde que Felipe Calderón desató la guerra contra el
narcotráfico, 30 alcaldes han sido ejecutados por cárteles o bandas organizadas.
El partido con más alcaldes asesinados es el PRI; le siguen PAN, PRD, PVEM y la
coalición PT-Convergencia.
MÉXICO, D.F (Proceso).- Nunca habían sido asesinados tantos presidentes
municipales como en este sexenio. Van 30. Otros más están desaparecidos. A los
que permanecen en funciones el crimen organizado los extorsiona, les cobra
derecho de piso, los amenaza o los obliga a pasar por alto sus actividades
delincuenciales.
No quieren morir. Pero si eso ocurriera, quieren hacer la pérdida menos
difícil para sus familias. Por lo pronto la Asociación Nacional de Alcaldes
(Anac, que agrupa a los 624 presidentes municipales panistas) encontró un
paliativo: contrató un seguro de vida para sus agremiados.
Argos Aegon, la compañía con la que firmaron, fija el monto de la suma
asegurada según la ubicación geográfica del municipio, el nivel salarial y sobre
todo el grado de violencia de la alcaldía en cuestión en los últimos años.
El partido con más alcaldes asesinados es el PRI; le siguen PAN, PRD, PVEM y
la coalición PT-Convergencia.
Por el alto riesgo que implica, ser alcalde dejó de ser atractivo en muchas
entidades del país este sexenio. Incluso hay municipios como el duranguense
Ocampo, donde nadie se atreve a ocupar la presidencia luego del asesinato de su
titular Luis Carlos Ramírez el 1 de junio de 2009.
Por el índice de asesinatos, los estados de mayor riesgo para ocupar las
alcaldías son Durango, Chihuahua, Michoacán, Oaxaca, Nuevo León, Guerrero,
Coahuila, Morelos, Zacatecas, Estado de México, Tamaulipas, San Luis Potosí,
Veracruz y Tabasco (Proceso 1614).
Por ello hace dos meses la Anac buscó asegurar a sus afiliados: “Ante las
condiciones de inseguridad que vive el país y tomando en cuenta el riesgo que
implica el desarrollo de las tareas, los 624 presidentes municipales afiliados
acordaron la contratación de un seguro de vida grupal, con un monto de
aseguramiento mínimo de 500 mil pesos”, señala un comunicado.
El documento, emitido el pasado 17 de julio y firmado por Eduardo Rivera
Pérez, alcalde de Puebla y presidente de la Anac, explica que la idea de
asegurarse se debe a que en los últimos meses dos alcaldes de esta agrupación
murieron en ataques adjudicados al crimen organizado.
En noviembre de 2011 el panista Ricardo Guzmán Romero, presidente municipal
de La Piedad, Michoacán, fue asesinado por un comando mientras realizaba
actividades proselitistas.
El pasado 24 de junio Marisol Mora Cuevas, alcaldesa de Tlacojalpan,
Veracruz, fue levantada por un grupo no identificado. Cuatro días más tarde su
cadáver fue localizado en Loma Bonita, Oaxaca.
En el escrito Rivera Pérez menciona que lo que no se ha tomado en cuenta es
que las familias de los alcaldes asesinados han quedado económicamente
desprotegidas.
Por ello la Anac acordó con Argos Aegon la contratación de un seguro de vida
grupal, con lo que lograron reducir costos hasta en 35% respecto al precio
comercial.
El acuerdo de este organismo es que cada presidente municipal del país
afiliado del PAN deberá recibir la aprobación de su cabildo para la contratación
del seguro durante el periodo que dure su gestión.
Tito Delfín Cano, alcalde de Tierra Blanca, Veracruz, e integrante del
Consejo Directivo de la Anac, abunda: “Aunque en lo personal no ha sido un tema
de extrema preocupación, por la ola de violencia que se ha suscitado hemos
tenido que tomar medidas extraordinarias en el tema de la seguridad de los
alcaldes, ya que algunos han sido asesinados. Obviamente no le puedo precisar si
alguno ha sido extorsionado o amenazado.
–¿Cuáles son los municipios que dentro de la Anac han sido considerados más
riesgosos para desempeñar el cargo de alcalde?
–Setenta por ciento de los municipios de Nuevo León y Tamaulipas son los que
se llevan las palmas. Aunque también algunos del norte de Veracruz que no quiero
mencionar por razones obvias. En Michoacán hay seis o siete. También Durango y
Guerrero son estados complicados para los alcaldes, ya que el nivel de
delincuencia es muy alto.
“Yo fui alcalde de Azueta entre 2005 y 2007, cuando el tema de la seguridad
estaba muy tranquilo en comparación a como está hoy; pese a que tenemos policías
municipales, ante este tipo de temas no es sencillo enfrentar el asunto. Por eso
asistimos a cursos de información en la Anac, porque pretendemos trabajar el
tema de la inseguridad para entrarle de manera fuerte y clara al tema. El seguro
es un asunto muy atractivo por los pagos pequeños, que pueden ser de 200 o 300
pesos quincenales, y uno se asegura por 150 mil pesos.”
–Un documento de la Anac señala que la suma mínima asegurada es de 500 mil
pesos.
–Hay hasta de 150 mil pesos mínimo, pero están los más altos, que pueden
llegar a un millón o millón y medio de pesos, dependiendo del nivel de violencia
que se tiene registrada y la ubicación geográfica. Pero en promedio puede ser de
cantidades más bajas.
–¿Lo tiene que aprobar el cabildo porque lo pagará el ayuntamiento?
–En lo particular cada uno lo decidirá, de acuerdo a como le convenga y lo
determine el cabildo. Dependerá de cada ayuntamiento. Lo interesante es que la
Anac consiguió ese seguro a muy bajo costo.
–¿Las familias del alcalde de La Piedad y la de la alcaldesa de Tlacojalpan
quedaron en la indefensión económica?
–Esa es la triste realidad. Por eso es tan importante el tema del seguro,
para que al momento de faltar un alcalde, la familia pueda sobrevivir, que no se
haga aun más pesada la pérdida. Cuando fui alcalde transitaba tranquilamente, no
había riesgos. Hoy el tema es más complicado. Ahora tengo que acompañarme de dos
o tres escoltas.
Otros presidentes municipales panistas consultados, quienes pidieron el
anonimato, afirman que el seguro es una excelente opción: “Vamos casi de salida,
nos falta un año. Todos estamos expuestos. En algunos lugares se justifica más
que en otros. En Durango y Chihuahua hay lugares que están en disputa entre dos
bandos, donde los grupos de la delincuencia presionan a los alcaldes para que no
se metan. Andan muy preocupados. Nerviosos. Platican que la situación es
grave”.
Puntos débiles
Aunque lo consideran necesario, para los alcaldes priistas integrantes de la
Federación Nacional de Municipios de México (Fenamm) –señala el alcalde de
Durango, Adán Soria Hernández– el tema de un seguro de vida que los proteja ante
la delincuencia aún no ha sido discutido.
–¿Cuál es el análisis que la Fenamm ha hecho acerca de la seguridad de los
alcaldes en estos tiempos de guerra contra el narcotráfico?
–Es un balance muy desfavorable porque en esta guerra que emprendió el
presidente Felipe Calderón contra el crimen organizado ha dejado en medio de la
pugna entre grupos criminales y la confrontación con las fuerzas del orden a
muchos municipios y a la sociedad. Hemos hecho llamados al presidente para que
modifique la estrategia, porque al menos 30 alcaldes han muerto a manos de la
delincuencia organizada.
Señala que los presidentes municipales y la sociedad son los más afectados
por la disputa entre grupos criminales y el combate del gobierno federal hacia
el crimen organizado.
–¿Cuándo hicieron el llamado al presidente?
–En cada reunión. Hace unos meses estuvimos en Veracruz en un encuentro de la
Fenamm; asistimos cerca de 800 alcaldes y se hizo un recuento de cómo a nivel
municipal los regidores y los alcaldes hemos sido los más afectados. Hablo de
autoridades, aunque desde luego la más afectada es la sociedad.
Afirma que el peligro aumenta en los municipios serranos, los apartados e
incomunicados, donde muchas veces las fuerzas federales no llegan y donde se
resiente más la pugna de los cárteles. Y los alcaldes tienen que andar en las
comunidades, estar con la gente, ir a colonias, a fraccionamientos y eso hace
que muchas veces no cuenten con los medios para proteger su integridad.
–¿De acuerdo con lo manejado en sus reuniones, cuál es el punto débil de los
alcaldes para ser atacados por la delincuencia?
–La falta de fuerzas policiales es un punto de vulnerabilidad importante para
el alcalde. Otra coyuntura de debilidad es donde hay dos o más grupos delictivos
en pugna por el territorio, ya que los alcaldes se encuentran en medio de dos o
más fuegos. A ello se suma que la Policía Federal, el Ejército o la Marina
realizan intervenciones sin que el alcalde esté enterado, y una vez que las
fuerzas federales se retiran, es aquél el que se queda en el municipio.
El duranguense reconoce que hay un cuarto factor que pone en riesgo a los
presidentes municipales: “Algún grado de involucramiento con la delincuencia
organizada de un funcionario, de la policía o del propio alcalde”.
La Fenamm ha solicitado al gobierno federal información sobre el avance de la
investigación de los presidentes municipales asesinados: “En cada reunión
enviamos comunicados al gobierno federal solicitando que la PGR y la SSP dé con
los responsables… pero hasta hoy no hay resultados. Hablamos por todos, no sólo
por los del PRI, porque al final los que han muerto son colegas, compañeros que
hacían su labor cuando fueron atacados. Pero no se ha esclarecido ningún caso ni
hay avances en la investigación”.
Culpa de la Federación
La Asociación de Autoridades Locales de México (AALMAC), que aglutina a los
alcaldes de izquierda, reconoce el riesgo que corren los presidentes municipales
que gobiernan en zonas de alto riesgo; sin embargo, igual que los priistas,
tampoco han recurrido a seguros de vida ante el crimen. De ello habla su
coordinador, Ricardo Baptista.
“Hay necesidad de un saneamiento de las policías de todo el país en los tres
órdenes de gobierno. Las policías son corruptas, débiles; y los cárteles nos han
ganado en algunos territorios perfectamente ubicados. Ahí está el mapa
delincuencial que el propio gobierno federal tiene.”
Explica que hay 150 municipios de alto riesgo, según el mapa del Sistema
Nacional de Seguridad Pública: “El problema es real, porque son regiones que ha
ganado la delincuencia organizada; pero ahí han fallado los gobernadores y el
gobierno federal. Los municipios son la parte más débil, no por omisión o
complicidad sino porque es obvio que son los que menos recursos tienen para
seguridad pública”.
Añade: “Lo que vivimos y padecemos es que el control de la delincuencia
organizada es real en municipios de Guerrero y del Estado de México. Sin
mencionar nombres te puedo decir que hay alcaldes del PRD, PAN y PRI –como el
que acaba de ser ametrallado en Vista Hermosa o Susupuato, en Michoacán– que no
accedieron a las peticiones de cobro de piso de la delincuencia organizada.
Tenemos muchos municipios que sí pagan derecho de piso, pero esto no sólo es por
la inacción de los municipios sino también del estado y la federación”.
–¿Los municipios son los más vulnerables a la delincuencia?
–Los alcaldes son los más débiles porque si no se puede enfrentar la demanda
de servicios, menos la demanda de pagos a la delincuencia. ¿Qué hacemos los
municipios con los jóvenes que no tienen acceso a la universidad o a un empleo?
Hay zonas en donde dominan los chavos delincuentes porque no tienen nada más que
hacer, la única opción es la delincuencia organizada.
–¿Sólo esos 150 municipios viven el clima de violencia y extorsión?
–Hay más. Sólo en ellos el índice de delincuencia es mayor. Por ejemplo, la
debilidad está en los municipios de Guerrero, Estado de México y Michoacán
porque su vértice es corredor de droga, donde los gobiernos federal y estatal se
mantienen en la inacción. Los municipios no pueden enfrentarlo con resorteras
cuando el poder corruptor de los cárteles es tremendo. Hay regiones donde les
dicen a los alcaldes: “plata o plomo”.
“Además hay que ver quién pone más muertos en este país. Sólo ha muerto un
candidato a gobernador: el de Tamaulipas. Por el contrario han muerto muchos
policías municipales y alrededor de 30 alcaldes este sexenio.
“Las familias de los alcaldes viven aterrorizadas. Antes era un gusto ser
candidato o presidente municipal; hoy no tiene la misma demanda, sobre todo en
las zonas de riesgo. Ahí esta la prueba del exalcalde de Ciudad Juárez José
Reyes Ferriz, que gobernaba la ciudad pero su familia vivía en El Paso, Texas.
Son amenazas reales las que reciben. Hay presidentes municipales del PRD a los
que la delincuencia organizada se les ha acercado y decirles que los dejen poner
al director de Seguridad Pública a cambio de un pago mensual. Si no quieren, les
dicen que entonces van a hacer tratos con su viuda”, señala.
–¿Han cedido?
–La mayoría no acepta el dinero pero se tiene que hacer de la vista gorda
ante las operaciones de la delincuencia organizada. Otros alcaldes que no se han
prestado a eso están muertos. Los que han aceptado el dinero no nos lo van a
decir. No es el alcalde el que tiene la fuerza ni la facultad para dejar entrar
a un cártel. Es el ámbito estatal o federal.

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