Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

jueves, 29 de marzo de 2012

El (inaplazable) fin del monopolio- Dinero- Calderón y el acuerdo transpacífico

El (inaplazable) fin del monopolio
Jorge Eduardo Navarrete
 
       Quizá no fue del todo inesperado que a mediados de febrero Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, anunciase que no aspiraría a ser designado para continuar al frente del organismo, que dirige desde 2007. Tras las traumáticas circunstancias que marcaron los relevos de su predecesor en el Banco, ese año, y de su par en el FMI, el pasado, este nuevo episodio careció de dramatismo y no produjo titulares de escándalo. Casi pasó inadvertido más allá de los círculos de la alta burocracia financiera internacional. Se hizo notar, es cierto, que no era alta la probabilidad de que un remanente de los años de Bush obtuviese el apoyo del gobierno de Obama, sin el cual no podría seguir en el cargo, y que ello podría haberlo orillado a anunciar su salida para el 30 de junio. No tardó en advertirse, sin embargo, que el relevo de Zoellick abría la oportunidad de poner a prueba las intenciones del puñado de países que detenta el control del banco respecto del alcance de la reforma de la institución. En otras palabras, brindaba la ocasión de sepultar la tradición feudal que ha regido las designaciones de los ejecutivos del fondo y el banco desde la fundación de ambas instituciones hace más de seis decenios. Como se sabe, esta peculiar forma de feudalismo fuera de época consiste en que Estados Unidos se ha reservado el privilegio de elegir al presidente del banco, mientras que a los países europeos ha cabido el de nominar al director-gerente del fondo. Se sabe también que, tras el relevo en el FMI el año último, todavía ajustado a esa práctica tan arbitraria como obsoleta, la siguiente oportunidad debería ser diferente. Esta siguiente oportunidad, que no debe dejarse pasar, es ahora.
Así lo señalaron, tres días después del anuncio de Zoellick, tres muy connotados economistas –François Bourguignon, Nicholas Stern y Joseph Stiglitz–, que entre 1997 y 2007 ocuparon las posiciones de economista jefe y primer vicepresidente del banco, en una suerte de carta abierta, publicada por el Financial Times, con el acertado título de Fin al monopolio: hagamos por fin un verdadero Banco Mundial. En el texto se alude a las varias ocasiones en que los países ricos –que controlan la mayoría de los votos– se han comprometido con un proceso de selección abierto, transparente, basado en los méritos de los candidatos, para terminar imponiendo su criterio monopolista. Lo han hecho, por ejemplo, en las reuniones del G-20, a las que se alude más adelante. Subrayan que esta conducta es improcedente y no refleja la actual correlación en la economía mundial, en la que la mitad de la producción global está a punto de corresponder a los países en desarrollo. Proponen que se elija al mejor calificado, con total independencia de su nacionalidad, y que las candidaturas surjan de un proceso que no incluya nominaciones por parte de los gobiernos con mayor poder de voto, pues de este modo se inhibe la presentación de candidaturas alternativas.
Conviene recordar el compromiso formal asumido por los líderes políticos del G-20 en 2009, en la cumbre de Pittsburgh, donde alcanzaron el acuerdo de que los dirigentes de todas las instituciones internacionales sean designados mediante procesos abiertos, transparentes y basados en los méritos, no en la nacionalidad de los candidatos. Al año siguiente, en Toronto, reafirmaron su compromiso previo con procesos de selección abiertos, transparentes y basados en el mérito, de los dirigentes de todas las instituciones financieras internacionales. Como tantos otros componentes de lo que en su momento se denominó el espíritu de Pittsburgh, éste en particular se ha diluido. Aunque en Seúl y Cannes volvió a abordarse el prolongado proceso de reforma de las instituciones de Bretton Woods, los señalamientos se concentraron en el FMI y en aspectos de su reforma ajenos a los procedimientos para la designación de sus dirigentes.
Por su parte, el BRICS –el grupo intergubernamental integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, no la entelequia imaginada por economistas de Goldman Sachs para ampliar sus negocios– ha presentado planteamientos similares, desde su primera reunión cumbre (Ekaterimburgo, 2009) hasta la más reciente (Hainan, 2011). En la primera declaración sostuvieron que los países emergentes y en desarrollo deben tener mayor voz y representación en las instituciones financieras internacionales, cuyos dirigentes deben ser designados mediante procesos abiertos, transparentes y basados en el mérito. Dos años después reiteraron que la estructura de gobierno de las instituciones financieras internacionales debe reflejar los cambios en la economía mundial, elevando la voz y representación de las economías emergentes y en desarrollo.
Al abrirse el proceso formal de selección del nuevo presidente del banco se formalizaron dos candidaturas, ambas muy calificadas, procedentes del mundo en desarrollo: la de José Antonio Ocampo, colombiano, quien ha sido ministro de Finanzas y secretario general de la Cepal, como parte de un historial muy distinguido, y la de la actual ministra de Finanzas de Nigeria, Ngozi Okonjo-Iweala. A última hora, Estados Unidos presentó un candidato insólito, Jim Yong Kim, presidente del Darmouth College y ex funcionario de la Organización Mundial de la Salud. Las tres candidaturas quedaron registradas. Obama no incurrió en el error de sus predecesores, que impusieron a personalidades políticas estadunidenses a veces impresentables. Kim es una personalidad respetada en el mundo de la cooperación internacional en materia de salud. Sin embargo, la competencia entre los tres candidatos se desequilibra por la regla de consenso que se aplicará en la elección y que será forzado por una straw poll, especie de votación informal, que estará predeterminada por la influencia de Estados Unidos.
Hoy y mañana se reúne la cuarta cumbre del BRICS en Nueva Delhi. Sería importante un pronunciamiento firme a favor de las candidaturas que suponen abandonar el monopolio o el feudalismo, según la expresión que se prefiera.
En el caso del G-20 sería deseable renovar el compromiso expresado en Pittsburgh. Es claro que sería mucho pedir a la actual presidencia mexicana del G-20 que insistiese en la necesidad de llevarlo a la práctica en la presente oportunidad. Sin embargo, otros países del G-20, quizá a iniciativa del BRICS, podrían provocar un pronunciamiento al respecto. Si el G-20 tiene un mínimo de congruencia, su pronunciamiento favorecería también las opciones que clausuran el anquilosado procedimiento monopolista o feudal.
La oportunidad que no debería dejarse pasar es ahora.

Dinero
Corrupción, sangre y desempleo
Tarjetas de crédito
Casas de empeño
Enrique Galván Ochoa
 
     El presidente Calderón congregó ayer a 10 mil acarreados en el Auditorio Nacional en un autohomenaje en que repasó los imaginarios logros de su gobierno. Comienza la veda publicitaria en que no podrá usar los medios de comunicación para alabanza de su sexenio. Los siguientes tres meses serán de campaña política y en julio ya habrá nuevo presidente (o presidenta). No faltaron los miembros de su gabinete y los jerarcas del panismo. Hay algo en que dijo la verdad: en su gobierno se alcanzaron cifras históricas y sin precedentes. Por supuesto, él tiene sus propias opiniones sobre esto, pero la mayoría del pueblo mexicano piensa que las marcas históricas se consiguieron en corrupción, sangre y desempleo. Ese es el legado del calderonismo.
Tarjetas de crédito
Estamos en vísperas de vacaciones de Semana Mayor y no es superfluo hablar de tarjetas de crédito. Al terminar el año 2011 había 24.7 millones de plásticos en circulación. Es un índice relativamente bajo para un país con 112 millones de habitantes, pero sirve como muestra de la precariedad de sus recursos. No ha sido posible que se recupere el número de tarjetas que existía en el primer trimestre de 2008, antes de la devaluación calderonista, cuando circulaban 26.2 millones. Los bancos cancelaron millones de tarjetas de clientes que quedaron imposibilitados de pagarlas. Se observa un crecimiento consistente desde el segundo trimestre de 2010. Si se quiere ver un lado positivo, está aumentando el número de totaleros, clientes que cada mes liquidan el total de su saldo, por tanto, no tienen que pagar intereses. Cuide su tarjeta, evítese la visita a la casa de empeño cuando vuelva de vacaciones.
Casas de empeño
Es una reforma light la que hizo el Senado a la Ley Federal de Protección al Consumidor a fin de regular las casas de empeño. Operan más de 5 mil en la República. Solían ser las financieras de los pobres, ahora también lo son de la clase pobre alta y hasta de empresas que a veces recurren a ellas para pagar la nómina. Hay dos tipos de casas de empeño: las que corresponden a instituciones de beneficencia privada, como el Monte de Piedad, y las comerciales, que son negocios privados. Las reformas ahora aprobadas se refieren a las particulares. Algunas prestan con tasa de interés que se calcula día a día, por lo que llega a rebasar el mil por ciento anual. Algunas también operan como casas de cambio y se sabe que lavan dólares. La reforma light de los senadores otorga mayores recursos legales a Profeco para que las meta en cintura, sin embargo, podrán seguir fijando tasas de interés a su arbitrio. Hay algo plausible en su contenido: vetan a personas que hayan sido condenadas por delitos financieros o delincuencia organizada como socios o directivos de una casa de empeño.
Milagros de Benedicto XVI
Ya hay quien dé testimonio de que el Papa es milagroso. El secretario de Economía, Bruno Ferrari, fue visto en primera fila en las ceremonias religiosas de Guanajuato, rezando muy devotamente. Ahora se sabe que oraba para no ser despedido por la desastrosa rendición frente a los negociadores brasileños en el desacuerdo automotriz, que le costará a México varios centenares de millones de dólares a lo largo de los tres años que siguen. No solamente caerán las exportaciones, incluso se ponen en riesgo nuevas inversiones. Pero dicen que Calderón ya lo perdonó.
e@Vox Populi
Asunto: está en crisis la Academia
Como nunca antes, la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas padece la falta de recursos económicos para su operación, lo cual –al parecer– no está en el interés de las autoridades de la cultura resolver; incluso el problema ha sido desatendido por los propios miembros de la academia. Durante enero, febrero y marzo los siete trabajadores de ésta no hemos recibido nuestros salarios. Hace más de un mes suspendieron los servicios telefónicos y de Internet; a la fecha hemos sido advertidos del inminente corte de luz; las reservas mínimas de papelería y tinta se han agotado, etcétera. Aunque al día de hoy continuamos cumpliendo nuestras labores lo mejor posible, aun en estas difíciles condiciones, estamos preocupados porque nuestra propia situación laboral ha sido vulnerada y nos percatamos de cómo el desmantelamiento de la academia avanza a la vista de todos y la atención de nadie.
Trabajadores de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas AC
R: Veo en su portal que entre los miembros de la academia figuran personajes muy queridos y respetados, como Daniel Giménez Cacho, Diana Bracho, Jorge Fons, María Rojo, Vicente Leñero, Blanca Guerra, Carlos Bolado. Tal vez puedan hacer algo por ustedes.
Asunto: el intocable Niño Muerde
Los del Partido Verde siguen molestando con mensajes pregrabados. De vez en cuando recibo llamadas en mi Nextel. Ya me quejé hace días en la compañía, pero dice que no tiene control de esto y nada puede hacer. En este momento entró una llamada del número 55 1083-1340. Realmente es muy molesto. ¿Qué hacer?
Alejandro Zazueta/Distrito Federal
R: Sospecho que el partido del Niño Muerde se hizo de una copia de la lista del Renaut y además la de Telmex es pública. Estuvo violando la veda electoral y la Fepade como si nada.
Twitter
El comentario del cardenal Sandoval Íñiguez estuvo fuera de lugar. En vez de inmiscuirse en política que prevenga la pedofilia en la Iglesia.
Twitter: @galvanochoa
FaceBook: galvanochoa
Calderón y el acuerdo transpacífico
Napoleón Gómez Urrutia
Foto
El presidente Felipe Calderón, acompañado por su esposa, Margarita Zavala, y sus hijos, durante el informe Un gobierno democrático que rinde cuentas, ayer en el Auditorio NacionalFoto Cristina Rodríguez
 
      El próximo lunes 2 de abril se celebrará en Washington, DC, la cumbre de Norteamérica entre los presidentes Barack Obama de Estados Unidos, Felipe Calderón de México y el primer ministro de Canadá, Stephen Harper. Se espera que en esa reunión se analicen temas como el papel que asumirán las tres naciones en el encuentro de Cartagena, Colombia, que se efectuará a finales de abril, la actuación de México como anfitrión y miembro del Grupo de los Veinte (G-20), que se reunirá en junio en Los Cabos, Baja California Sur, y la solicitud del gobierno de México que aspira a formar parte del Acuerdo de Asociación Comercial Transpacífico, que aún no está terminado, Trans-Pacific Partnership Agreement, TPP por sus siglas en inglés.
Las negociaciones sobre este Acuerdo de Asociación Transpacífico se presentan en un momento crítico de la economía mundial, que ha experimentado en muchas partes una catástrofe debido a la falta de control, la imprudencia y la irresponsabilidad de los mercados financieros. El desempleo en el mundo se calcula entre 250 y 300 millones de personas actualmente, y en México la cifra de desocupados es de casi 6 millones, en tanto que los muy inestables empleos informales son más de 14 millones. La mayoría de los gobiernos y las instituciones financieras internacionales están presionando para que las deudas sean cargadas sobre la espalda de los trabajadores, y por supuesto que las corrientes antisindicales están llegando al punto extremo de pretender exterminar a los sindicatos, especialmente a los más democráticos, para que no exista organización que proteja y defienda los derechos laborales y humanos, y así cargarles más el peso y las consecuencias de la crisis y sus abusos a la clase trabajadora. Una visión miope, torpe y de muy corto plazo.
Federaciones internacionales como la Estadunidense del Trabajo-Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO), la de Trabajadores de las Industrias Metalúrgicas (FITIM) y la de Energía, Química y Minería (ICEM), entre otras, han señalado por escrito y en diversos foros que el gobierno de México no debe ser admitido al TPP si no cambia su política económica y social hacia una que verdaderamente promueva el crecimiento económico, el empleo, la aplicación correcta de la justicia y el respeto a la autonomía y la libertad sindical.
Los miembros y líderes de estas estratégicas y poderosas federaciones están conscientes de la importancia del comercio mundial. También saben que los acuerdos de libre comercio no han mejorado el bienestar de los trabajadores del mundo, ni tampoco han contribuido a reducir las desigualdades dentro y entre los países. El comercio debe ser justo y basarse en el principio de la equidad para elevar los niveles de vida, la ocupación de calidad, la protección y la seguridad social, al mismo tiempo que defender los derechos de los trabajadores, evitar la contaminación, respetar los derechos humanos, la dignidad y la democracia.
La administración de Felipe Calderón ha sido seriamente cuestionada dentro de esas y otras organizaciones, pero con mayor fuerza ante su última solicitud de formar parte del TPP, por la falta de congruencia entre los objetivos que pregona y los negativos resultados concretos que se observan en materia de la aplicación de la justicia, inseguridad, falta de oportunidades, desigualdad, corrupción y represión contra los trabajadores y los sindicatos democráticos.
A la vista de las federaciones globales, es claro que el gobierno de México, como socio del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN, no ha respetado el acuerdo de cooperación laboral paralelo, ha fallado en la protección de los derechos fundamentales de los trabajadores y ha sido muy ineficiente e insensible hacia las preocupaciones de ellos relacionadas con los demasiado bajos salarios, la inseguridad laboral y el florecimiento de los contratos de protección patronal y de sindicatos fantasmas, algunos de los cuales están vinculados con el crimen organizado y otros tienen nexos o forman parte de los sindicatos corporativistas “oficiales o charros”. Éstos generalmente son estafadores que operan con el consentimiento del gobierno y al servicio de los empleadores para asegurarles que los sueldos y las condiciones de trabajo sean mínimos, en un descarado sistema de corrupción y complicidad verdaderamente escandaloso y vergonzoso. Por todo eso las organizaciones globales se oponen a que el gobierno de México sea aceptado dentro del Acuerdo de Asociación Transpacífica.
Es más, la política laboral de Calderón ha conducido a una mayor represión y violencia al utilizar la intimidación física y el terrorismo en contra de los activistas y líderes de las organizaciones sindicales democráticas e independientes. Su gobierno ha abusado del poder al utilizar métodos como el reconocimiento oficial o toma de nota en contra de las dirigencias democráticas sindicales, con una estrategia discriminatoria de control de los sindicatos que no sirven a sus intereses. En la desesperación de su política antisindical en el final de su sexenio, de claros tintes fascistas, Felipe Calderón ha llegado al extremo de presionar y exigir a los diputados y senadores que aprueben su proyecto de reforma laboral, que profundizaría la explotación, la desigualdad y la inseguridad en el país.
Tiene toda la razón el prestigiado columnista y abogado laboralista Arturo Alcalde Justiniani, cuando expresa a ver a qué horas el gobierno deja de hacer causa común con los líderes corruptos a los que protege como si fueran un mal necesario... A ver a qué horas se suspende la guerra contra el sindicato minero y se deja de poner la fuerza del Estado al servicio del Grupo Minero México. Esta es la realidad de la política gubernamental hacia los trabajadores mexicanos. En resumen, Calderón, candil de la calle y oscuridad de la casa.

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