Alianza Social de Trabajadores de la Industria Mexicana

martes, 8 de noviembre de 2011

Coaliciones: ¿para qué?- DINERO En la Cámara piden juicio político contra Moreira y sucesor- ASTILLERO

Astillero
Volver al futuro
De la colisión a la coalición
AMLO: borrón y cuenta nueva
O sea, más cristianos. Punto
Julio Hernández López
Foto
CASA DEL MIGRANTE EN TULTITLÁN. Madres de centroamericanos desaparecidos mientras intentaban llegar a Estados Unidos acudieron al municipio mexiquenseFoto Mario Antonio Núñez López
  Diego, Cuauhtémoc y Paco, los jinetes del pasado en busca de reacomodos presuntamente justicieros, hicieron ayer pública profesión de fe coalicionista a la hora de presentar un texto del reformista sonorense que busca condicionar al futuro gobierno federal a aceptar arreglos de pluralidad convenenciera en caso de que quien lo presida sea Enrique Peña Nieto y no el propio senador Beltrones.
  De las colisiones anteriores a la coalición gobernante, del empeño personal y partidista por alcanzar la Presidencia de la República a la pignoración del pasado en aras de eventuales repartos del poder bajo consenso. Fernández de Cevallos, Cárdenas Solórzano y Labastida Ochoa colocados en plan de modernización política inédita frente a la posibilidad de que sus adversarios naturales lleguen a triunfar, ya sea el calderonismo, el lopezobradorismo o el peñanietismo: hágase la voluntad de cambio en los bueyes del compadre que llegue al sexenio que ya no será mío; el coalicionismo como etapa superior del arreglo en lo oscurito.
  Beltrones trabaja a marchas intelectuales forzadas en busca de ser el jefe de un gabinete de coalición en caso de que, tal como todo apunta, la candidatura priísta a Los Pinos sea formalmente adjudicada a quien desde ahora ya actúa como gran jefe de la banda, el mediático Peña Nieto que contempla a su actual adversario interno como una pieza valiosa que en el futuro deberá ser acomodada en un nicho decoroso pero no influyente, en una posición de continuidad política pero no de mando ni fuerza personal o capacidad de organización y eventual presión.
  En torno a la propuesta beltronista de negociar la integración de la futura administración federal conforme a aires de pluralidad, que vayan mucho más allá de los procesos electorales en sí, pueden entonces, fácilmente, acomodarse todos aquellos que no están en primera fila de la política activa y tal vez ni siquiera en la butaquería inmediata. Menos por menos da más, según la fórmula de las coaliciones anticopetonas. Por lo pronto, el sonorense (que es un político muchísimo más hecho y eficaz en términos del sistema dominante, aunque ha sido avasallado en términos de imagen y viabilidad electoral por el figurín del estado de México) presentó su ensayo denominado El futuro es hoy, ¿para qué queremos ganar?, cuya intencionalidad central está justamente entre signos de interrogación. ¿Ganar? Se puede ganar con Peña Nieto, pero ¿para qué? El reino del espot gaviotero necesitaría de la ayuda providencial del teleprompter para atreverse a enfrentar una discusión a fondo respecto a las razones verdaderas por las cuales se aspira al poder, mientras la visión del equipo de Beltrones y las tablas y el discurso del propio sonorense dejarían mal parado al precandidato estético en caso de darse esa improbable discusión pública. Por tanto, ante hechos consumados, si carita mata oficio, y pelona con sal mata bigote de senador, se habla ahora de un venidero gobierno de coalición al que alegremente se suman tres figuras antaño divergentes a las que ahora reúne el tibio olor de la posibilidad de un reparto de posiciones federales como conjuro frente a ingobernabilidades o sectarismo: ¡Coalición o muerte, ya veremos!
  En otro salón de remozamiento han aparecido en alta definición (la mayor mostrada hasta ahora) signos de espiritualidad compasiva en forma del pez de los cristianos que en Tabasco tiene como una de sus formas al famoso pejelagarto. Entrevistado para un portal del Grupo Expansión pensado en términos del mercado electoral en puerta (www.adnpolitico.com), Andrés Manuel López Obrador ha anunciado que está en el proceso de una etapa nueva, con un borrón y cuenta nueva.
  En bit.ly/u7Ufys puede verse la sesión con el joven periodista Miguel Ángel Vargas en que postula el amor al prójimo, y que no siente odio respecto a Calderón ni Carlos Salinas de Gortari. AMLOve así despachó el tema: ¿...profesas amor por tus rivales políticos?: Sí, y respeto. ¿Por Felipe Calderón?: Sí, sí. No lo odio, no odio a nadie. Si el tabasqueño tuviese enfrente al michoacano, ¿qué le diría, en ese contexto de amor y paz?: Que fuese consecuente... que actuara con honestidad. ¿Algo más?: Nada más. O sea. Sería ofenderlo, y no se trata de eso, decirle que no le importó robarse la elección. Pero, hacia adelante, ¿algo le propondrías?: Que no va a haber persecución. Para nadie, insisto. Que va a haber justicia, no venganza (...) Vamos a inaugurar una etapa nueva, vamos a predicar con el ejemplo. Y va a ser, en ese sentido, un borrón y cuenta nueva. Vamos a ponernos de acuerdo para salvar al país entre todos.
  Un entre todos, precisó a pregunta del entrevistador Vargas, que incluye a los treinta integrantes de la famosa mafia del poder en busca de reconciliación nacional, de no ver más al pasado y llegar a un nuevo pacto en busca de que ya no se sustente el crecimiento de unos cuantos en el sufrimiento de la mayoría de la gente. Es decir, que podamos ser más humanos, más justos, más igualitarios... O sea, más cristianos. Punto. Pejecristianismo, perdón y reconciliación. Podéis ir en paz.
Astillas
  El gasto federal en Michoacán es tan desproporcionado como evidente. El hermano volcó erario, aparato administrativo y recursos colaterales en apoyo de la hermana, sin reparar ni aquél ni ésta en el daño institucional que han generado al convertir una contienda electoral en asunto de familia, en obsesión dinástica, en tema de honor y orgullo de clan. No desmerecen el PRI ni el PRD en cuanto a uso de recursos públicos (Godoy en menor cuantía, no por falta de ganas sino a causa del corte presupuestal táctico que le aplicó el calderonismo para restarle posibilidad de apoyo económico al desfallecido Silvano Aureoles). Tampoco el partido de tres colores ni el sol azteca van a la zaga en cuanto a propósitos de defraudación electoral, pues a fin de cuentas Michoacán se definirá por el abuso del dinero y el uso de ingeniería de mapaches... ¡hasta mañana!
  Twitter: @julioastillero
 Facebook: Julio Astillero
Cosas del pedorré-Fisgón
Dinero
Embarra Cordero a Peña Nieto
En la Cámara piden juicio político contra Moreira y sucesor
Santander, Movistar
Enrique Galván Ochoa
Banco seguro
A la variada terminología que hemos tenido que aprender sus clientes –banca comercial, hipotecaria, oficial, de primero y segundo pisos– ahora deberemos añadir otro terminajo: banco sistémico. Lo oficializó el presidente Sarkozy en la reunión del G-20, en Cannes, aunque se había acuñado desde antes. ¿Qué es un banco sistémico? Aquél que tiene el potencial de crear una crisis en el sistema financiero en caso de que se hunda, como el Lehman Brothers. En este entorno, la revista Global Finance anuncia que Santander México ocupa el primer lugar como el más seguro del país y el quinto en América Latina. El presidente del grupo global es Emilio Botín y el director general es Marcos Martínez Gavica.
Costa Rica
Movistar comenzará operaciones hoy en Costa Rica ofreciendo servicios de telefonía en los esquemas de prepago, pospago y empresariales, apoyada en una red dual 2G/3G. El país centroamericano tiene 4 millones 615 mil habitantes y un porcentaje de penetración móvil de alrededor de 65%, lo que significa que hay oportunidades para el crecimiento de las nuevas compañías que participarán en el mercado. Movistar ya opera en El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Panamá.
@Vox Populi
Asunto: De nuevo el chuchinero
  Estoy muy enojada, furiosa; quise votar en las elecciones internas del PRD, pero nuevamente se presentó el chuchinero, ya que en la lista que traían las personas de las casillas no estaba mi nombre, porque supuestamente hubo nueva credencialización y yo nunca me enteré de eso. Pero, ¿no te parece raro que hace dos o tres semanas me buscaran en mi domicilio para informarme que tenía que votar y ahora no estoy en la lista? Me enteré de que a varias personas les pasó lo mismo. Así sí va a ganarle Marcelo a AMLO.
  Silvia Hernández Luelmo/Distrito Federal
  R: No deberías enojarte, querida Silvia. ¿De veras pensaste que las cosas podían ser de otro modo?
Asunto: El Zorba-proa griego
  Vivo en Grecia desde hace siete años y esto me habilita para dar una opinión que, sin esta experiencia, no sería válida. He visto el comienzo de la crisis en este país y cómo día con día ha ido alterando el diario vivir de este pueblo. El referendo griego es una caja de Pandora. Cualquier cosa puede pasar, ya que los griegos están profundamente confundidos; los acontecimientos se han desarrollado más rápido de lo que éstos pudieran ser tamizados por una población que vivió muchos años en una nube de broncas (en la inconciencia y la desinformación). El temor a ser pobre es abismal; en realidad no han entendido todavía que ya son pobres y el simple hecho de que se los compare con países tercermundistas los deprime. Es gracioso observar que 70% de la población no quiere las medidas impuestas por Bruselas y, a la vez, 70% no quiere salirse del euro. En pocas palabras, como dicen en Argentina, quieren la chancha y los 20 y la máquina de hacer chorizos, y eso no se puede conseguir. La decisión del referendo es muy buena y el resultado… un enigma.
  Alberto Rivarola/Isla de Syros, Grecia
 R: Estimado Alberto: justo el fin de semana fue desechada la idea del referendo. La clase política se sometió a los acuerdos de Bruselas. Igual pasó en México en 1995, cuando el Fobaproa. A los griegos les tocará bailar el Zorba-proa.
Twitter
En el mes de octubre se crearon más de 123 mil nuevos empleos formales. (¡En funerarias y panteones!)
Twitter: @galvanochoa
FaceBook: galvanochoa
Haiga de ser-Rocha
Coaliciones: ¿para qué?
Ayer, en el contexto de la presentación del libro de Manlio Fabio Beltrones El futuro hoy, tres ex candidatos presidenciales respaldaron, con diversos matices, la propuesta del autor de establecer un gobierno de coalición. Argumentando la necesidad de alentar la unidad nacional y superar las fracturas políticas, contar con un sistema de planeación, superar el presidencialismo o propiciar el desarrollo y el crecimiento económicos, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Francisco Labastida Ochoa y Diego Fernández de Cevallos encontraron pertinencia en la idea de Beltrones, ya expuesta a la opinión pública en un desplegado publicado el pasado 10 de octubre.
Ciertamente, es atendible la inquietud por las crecientes dificultades del gobierno federal para adoptar estrategias generales en los distintos ámbitos del quehacer nacional, dificultades que se explican, en parte, por la ausencia de mayorías legislativas absolutas; esta circunstancia, que se remonta a 1997, ha impedido con frecuencia a quienes ocupan el cargo presidencial obtener la aprobación de presupuestos de egresos y de ingresos, emprender reformas diversas o disponer del margen de legitimidad requerido para llevar a cabo programas gubernamentales de gran calado.
Sería simplista, sin embargo, suponer que basta establecer acuerdos transpartidistas de gobierno para superar los usuales estancamientos en la actividad del Ejecutivo federal, toda vez que en éstos inciden otros factores; por ejemplo, la conformación de verdaderos feudos en las instancias estatales, las divisiones en los partidos políticos, la ineptitud o la falta de disposición de los propios gobernantes para negociar con las oposiciones, las redes de corrupción y las inercias burocráticas enquistadas en el seno de la propia administración, los intereses fácticos y su capacidad de presión efectiva sobre legisladores y funcionarios y, no menos relevante, la impopularidad de muchas propuestas gubernamentales.
La idea de un gobierno de coalición podría contribuir a la superación del primero de los escollos mencionados –la falta de mayorías parlamentarias–, pero no necesariamente modificaría el resto de los factores que explican las dificultades del Ejecutivo federal en el tramo presente de la vida republicana.
La capacidad de las instituciones –particularmente las legislativas y ejecutivas– para arbitrar entre los diversos sectores se ha visto mellada por la conformación de una clase político-empresarial que se representa –y sobrerrepresenta– a sí misma. Ello ha llevado a un déficit de legitimidad y representatividad, y en tal escenario la iniciativa del gobierno de coalición podría llevar a un mayor blindaje de la clase política frente a las demandas del resto de la sociedad y a una mayor fractura entre las instituciones y los ciudadanos.
Desde otro punto de vista, la conformación de una coalición de gobierno basada en un acuerdo programático explícito podría desembocar, con grave perjuicio para el país, en la perpetuación del modelo económico vigente, impuesto por los gobiernos priístas y continuado por los panistas y, por consiguiente, en la cancelación práctica de cualquier posibilidad de un viraje en ámbitos tan necesitados de cambio real como la economía, la seguridad, las relaciones exteriores, la agricultura, la educación, la salud o la política laboral. Con semejante acuerdo programático podría conculcarse el derecho popular a definir, por la vía del sufragio, un nuevo paradigma de gobierno, y garantizarse la continuidad, en lo sustancial, de estrategias fallidas y contraproducentes que han llenado a Estados Unidos de migrantes mexicanos, y a México, de pobres, de desempleados, de marginados y de muertos.
Finalmente, no debiera escapar a la atención que un gobierno de coalición puede construirse en cualquier circunstancia y momento, a condición de que exista voluntad y habilidad de negociación en el Ejecutivo federal y en las bancadas dispuestas a participar en la fórmula.
En todo caso, debe ser con base en una correlación real de fuerzas parlamentarias –definida, a su vez, a partir de elecciones democráticas– que se establezca si se requiere, o no, de una coalición gobernante, y proceder, si fuera el caso, a su conformación negociada: no hay impedimiento legal ni político para ello. Pero urdir un pacto entre dos, tres o más partidos, y presentarlo al electorado con la certeza de un triunfo aplastante, no sólo reduciría el mecanismo electoral a un mero formulismo para sancionar decisiones cupulares adoptadas de antemano, sino representaría un riesgo inadmisible de inmovilismo o, peor, de gatopardismo, y el país no está para eso.
Presumiendo-Magú

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