Bla bla bla Blake
Por Jaime Avilés y Víctor Manuel Pérez Bravo
Si Jesucristo hubiera sido asesinado en México, dicen los sabios del Caribe, la policía seguiría investigando el caso sin descubrir todavía a los culpables. Por lo tanto, nunca sabremos por qué se estrelló en Chalco, ayer en la mañana, el helicóptero que llevaba al secretario de Gobernación, José Francisco Blake Mora, de Los Pinos a Cuernavaca.
La nave no estalló en el aire. De eso no hay duda: en las fotos se ve partida en dos, a causa del golpe que recibió al chocar contra el suelo mexiquense. Si la hubiera destruido una bomba, habría quedado hecha confeti. Pero eso es todo lo que tenemos en términos de datos duros.
Según la televisión (la menos confiable de todas las fuentes informativas), en Chalco, un campesino dijo que vio pasar un aparato de características similares, que de repente dio un giro “brusco” y desapareció del cielo. Este es el único indicio del que podemos desprender conjeturas.
Al margen del testimonio del campesino –que no está confirmado–, sólo cabe especular, antes de que los manipuladores de la opinión pública vengan a imponernos sus hipótesis a la medida de sus intereses políticos e ideológicos. Como ayer fue el esperado 11/11/11, hubo quienes a botepronto imaginaron un atentado de Al-Qaeda, que suele irrumpir en la escena pública (por lo general, de acuerdo con la CIA) en días marcados precisamente con el número 11, para provocar grandes convulsiones en el plano internacional.
Pero hay algo peor en todo esto, igual que como pasó con la muerte de Juan Camilo Mouriño la televisión nos muestra a un presidente dizque abatido, tomando agua y agua para la cruda...chinguiñoso, dolorido ...con la misma cara que tendría alguien fétido oliéndose a sí mismo, repitiendo el guión de hace 4 años…bla bla bla Blake.
Es necesario un ejercicio de memoria para recordar que los datos de la muerte de Juan Camilo quedaron reservados por doce años, igual que hoy se dice que vendrán expertos de aquí, allá y acullá…¿para luego reservar el dato por 12 años? .
Fecal está entrampado en su propio juego, piloto oficial del ejército mexicano, vehículo oficial del ejército mexicano…por tanto la hipótesis que él mismo adelanta de manera irresponsable y sin el menor conocimiento del caso es decir ante los medios totalmente controlados…¡Fue accidente eh!…pues claro que lo tiene que machacar así porque de no hacerlo tendría que admitir que el ejército está coludido con la delincuencia organizada aunque la vox populi señale que ya son parte de lo mismo.
En tanto los aparatos del poder ejercían su “control de daños” para que la hipótesis presidencial del accidente fuera creíble hay decenas de testimoniales sacados por la radio mexicana ayer, en vivo, antes del control gubernamental que señalan varias cosas, lo mismo que dijo el campesino líneas arriba pero que fue muchísimo más temprano, hay testimonios en diversas cadenas informativas con lugareños y pobladores que establecen que desde las 6 y media de la mañana y hasta la probable hora del percance se escucharon ruidos de un helicóptero a baja altura….y el asunto cobra relevancia por un hecho ineludible, el helicóptero fue atrapado por un banco de niebla y casi casi tragado por él….bastaba elevarse a la capacidad total del aparato superpuma del ejército mexicano para librar la niebla de volada….¡maldita niebla asesina!
Por último la aeronave se ve desperdigada en al menos doscientos metros y según expertos volaba a 200 kilómetros por hora….es increíble pero se ve más esparcida que el Lear jet en donde se mató Mouriño…hace 4 años le echaron la culpa al piloto y a la supuesta succión de una aeronave mayor que antecedía el vuelo…hoy nos dicen que es la niebla…
Bien haríamos en pedirle al creador que llene de niebla la casa presidencial de Los Pinos a ver si así éste fenómeno natural único en México termina por extinguir, por tragarse vamos, por desaparecer de una buena vez y para siempre al peor mandatario que ha tenido México en su historia, al Presidente de la Muerte en el que se ha convertido Felipe Calderón Hinojosa.
Nubarrones-Fisgón
Nubarrones-Fisgón
Las muertes del titular de la Secretaría de Gobernación, José Francisco Blake Mora; del subsecretario de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos, Felipe Zamora Castro; del director general de Comunicación Social, José Alfredo García Medina; de la secretaria técnica Miriam Hayton Sánchez, y de cuatro efectivos militares, acaecidas ayer, cuando el helicóptero del Estado Mayor Presidencial en que viajaban en dirección a Cuernavaca se desplomó en el estado de México, trasciende, aunque no excluye, el ámbito de las tragedias personales, dada la jerarquía en el gobierno federal de dos de los fallecidos. Blake Mora ocupaba el segundo puesto en importancia, en tanto que Zamora Castro desempeñaba un papel de gran relevancia en la coyuntura por la que atraviesa el gobierno federal.
Además de lamentar la pérdida de vidas humanas, cabe señalar algunos elementos de contexto ineludibles de la tragedia.
Para empezar, debe destacarse el hecho de que, ya sea por reacomodos de gabinete o por muerte accidental, la Secretaría de Gobernación ha tenido, en menos de cinco años, cuatro titulares, y se apresta a tener al quinto. Independientemente de los factores que la hayan causado, semejante inestabilidad en la conducción de la política interna y en la coordinación del gabinete no puede arrojar buenos resultados para el país ni para el gobierno, y acaso explique las dificultades en el diseño y la aplicación de sus estrategias en diversos rubros.
Por otra parte, la muerte de Blake tiene dos precedentes que no pueden pasar inadvertidos: hace tres años, justamente en este mes, murieron el entonces secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y el antiguo responsable del combate al crimen organizado, José Luis Santiago Vasconcelos, en lo que fue oficialmente calificado como accidente aeronáutico, ocurrido cerca de la Fuente de Petróleos, en la ciudad de México. En ese entonces –noviembre de 2008– resultó inevitable recordar el deceso de Ramón Martín Huerta, secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Vicente Fox, ocurrido cuando el helicóptero en que viajaba hacia el penal del Altiplano se precipitó en el municipio mexiquense de Xonacatlán, en septiembre de 2005.
Para empezar, debe destacarse el hecho de que, ya sea por reacomodos de gabinete o por muerte accidental, la Secretaría de Gobernación ha tenido, en menos de cinco años, cuatro titulares, y se apresta a tener al quinto. Independientemente de los factores que la hayan causado, semejante inestabilidad en la conducción de la política interna y en la coordinación del gabinete no puede arrojar buenos resultados para el país ni para el gobierno, y acaso explique las dificultades en el diseño y la aplicación de sus estrategias en diversos rubros.
Por otra parte, la muerte de Blake tiene dos precedentes que no pueden pasar inadvertidos: hace tres años, justamente en este mes, murieron el entonces secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y el antiguo responsable del combate al crimen organizado, José Luis Santiago Vasconcelos, en lo que fue oficialmente calificado como accidente aeronáutico, ocurrido cerca de la Fuente de Petróleos, en la ciudad de México. En ese entonces –noviembre de 2008– resultó inevitable recordar el deceso de Ramón Martín Huerta, secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Vicente Fox, ocurrido cuando el helicóptero en que viajaba hacia el penal del Altiplano se precipitó en el municipio mexiquense de Xonacatlán, en septiembre de 2005.
Otro factor contextual es el escenario de violencia e inseguridad desatado por las luchas entre grupos delictivos y por la estrategia oficial para combatirlos, proclamada a unos días de que Felipe Calderón asumió la jefatura del Poder Ejecutivo, en diciembre de 2006, y que ha dejado un saldo de decenas de miles de muertos.
A la espera de los resultados de la investigación oficial, sería irresponsable sugerir, sin los necesarios elementos de juicio, una relación entre la guerra calderonista y el desplome del helicóptero ocurrido ayer. Tampoco puede afirmarse que las muertes de Blake y de Mouriño conformen un patrón de accidentes de aeronaves del Estado Mayor Presidencial. Las casualidades existen, y el uso intensivo del traslado aéreo por parte de servidores públicos de primer nivel incrementa las probabilidades de que se vean involucrados en accidentes.
Sin embargo, ante una sociedad escéptica, con una credibilidad institucional seriamente debilitada, y en el entorno actual de violencia descontrolada, al gobierno federal no le será fácil explicar –y mucho menos asimilar– la muerte, en accidentes aéreos, a bordo de aeronaves oficiales, de dos secretarios de Gobernación en tres años, y en seis, la de cuatro funcionarios directamente relacionados con la seguridad pública y nacional.
La tragedia de ayer desvela, pues, otra circunstancia no menos trágica: la de un gobierno cuyos márgenes de credibilidad se han reducido en forma severa por efecto de sus fallidas estrategias en materia de economía, de seguridad y de comunicación pública. Las dos primeras son irreparables; la tercera puede no serlo, si la administración calderonista logra informar, con plena transparencia, la verdad de lo ocurrido al helicóptero en el que viajaba Blake Mora y algunos de sus colaboradores.
Recesión-Ahumada
Cuatro precandidatos frente a la salud y la seguridad social
Gustavo Leal F. *
Cuatro precandidatos a la Presidencia de la República se pronunciaron sobre el futuro de la red de protección social. Todos respondieron la pregunta:
Manlio Fabio Beltrones: ¿Qué opina de crear un solo instituto de seguridad social, de acceso universal y desaparecer el IMSS y el ISSSTE?(Enfoque, suplemento dominical de Reforma).
Lo primero es hacer que el IMSS y el ISSSTE funcionen al ciento por ciento, después de tanto olvido y descuido. Proveer de calidad a estos servicios y posteriormente, alrededor de la reforma hacendaria y fiscal, encontrar los recursos para tener seguridad universal. Hay que evitar los saltos al vacío.
¿En su administración no desaparecerían el IMSS y el ISSSTE?
Definitivamente no, por el contrario, cualquier esfuerzo debería tender a fortalecer estas nobles instituciones que son deflacionarias socialmente(2/10/2011).
Enrique Peña Nieto:
Tenemos que dar pasos decididos y comprometidos para asegurar un sistema de seguridad social a toda la población, que garantice seguro por riesgos en el trabajo, servicios de salud, seguros por vejez y acceso a una pensión, pero más que hablar de suprimir o eliminar los sistemas de seguridad que se tienen, los tendría como soporte para dar paso hacia la creación de este sistema de seguridad universal. Y propiciar su participación en un nuevo modelo que haga que su operación sea más eficiente(2/10/2011).
Marcelo Ebrard:
Se necesita atender esencialmente dos cuestiones en el próximo sexenio: una es ésta, cómo armar un solo sistema de salud, de acceso universal, equivalente para todos, porque hoy lo que tienes son institutos diversos con calidades diversas. Y eso no quiere decir un solo instituto, sino un sistema realmente universal de cobertura. La otra es educación(9/10/2011).
Andrés Manuel López Obrador: “Tiene que analizarse la posibilidad de un solo servicio público de salud y garantizarles a todos ese derecho. Conozco el estado de bienestar europeo y es algo que nosotros queremos llevar a cabo.
¿Aunque haya quien dice que el colapso de la economía europea se debe al financiamiento de este estado de bienestar?
No, eso es lo que dicen quienes desde hace mucho tiempo no están de acuerdo, pero la aportación más importante de los europeos al desarrollo después de la Segunda Guerra Mundial fue eso. Se tiene resuelto el problema de salud, hay pensiones para adultos mayores. Es algo que podemos llevar a la práctica. ¿De dónde va a salir el dinero? Ya hablé de una bolsa de 600 mil millones de pesos que podemos usar para eso. Se refiere al ahorro resultante de reducir gasto del gobierno (alta burocracia); combate a la corrupción y reforma fiscal progresiva (9/10/2011).
Días después (17/10/2011), Beltrones y Peña Nieto ampliaron sus puntos de vista.
Beltrones. Un sistema basado en una sola institución. Que las existentes se transformen para garantizar el acceso de forma equitativa y universal.
Se debe transformar el sistema de seguridad social para que brinde protección ante riesgos de enfermedad, vejez, muerte e invalidez por accidentes de trabajo. ¿Quién no estaría de acuerdo con transformar el actual sistema de financiamiento de la seguridad social donde coexisten instituciones financiadas con cuotas y otras, como el Seguro Popular gratuito, lo cual alienta la informalidad y las distorsiones?
Peña Nieto. Un nuevo sistema de seguridad social universal. Integrar el sistema de salud.
Hay que crear un nuevo sistema de seguridad social que incluya seguro de desempleo y contra riesgos de trabajo. Estaría basado no en la participación laboral, como se hace ahora, sino en el simple hecho de ser mexicanos, pues se eliminarían las cuotas y se pagarían a través de impuestos. El nuevo sistema deberá ser financiado progresiva y mayoritariamente a través de impuestos generales, no mediante cuotas de obreros y de patronos que sólo castigan la generación de empleos formales, castigan también al trabajador al exigirle cuotas. También castigan la creatividad y la innovación de muchos mexicanos decididos a invertir y desarrollar actividades productivas.
Las ampliaciones de Beltrones y Peña Nieto corresponden –a la letra– con los modelos anticipados por el tecnócrata Santiago Levy (Nexos, 2/09), divulgados –sin agregado alguno y escaso impacto– por los propios Beltrones (Nexos, 8/10), Peña Nieto (El Universal, 26/7/10), Aguilar Camín (Nexos, 11/09), Juan Ramón de la Fuente (El Universal, 7/7/11) y apenas adoptados en la última propuesta de reforma del rector Narro (septiembre, 2011).
Salomón Chertorivski, sucesor del doctor Córdova Villalobos en la Ssa-Calderón, agrega:
Se debe transitar a un financiamiento único en salud soportado por impuestos y que tenga múltiples proveedores públicos y privados, misma iniciativa que había adelantado el doctor Córdova, así como David García Junco, quinto comisionado del Seguro Popular.
Sin siquiera discutir los contenidos del
nuevouniversalismo cabe preguntar: eliminadas las cuotas, ¿cómo se financiaría ese sistema universal? La tecnocracia sugiere vincular la
mejorade la seguridad social como objetivo de la reforma
hacendaria. No hay tal. Sintomáticamente, todas las propuestas referidas omiten la única opción que ha postulado Levy para ese financiamiento: con IVA –a 15 por ciento– generalizado a fármacos, alimentos y servicios
sin excepción.
Aún hoy, esas cuotas (artículo 123 constitucional) garantizan una atención integral inalcanzable por la
universalidad(Catálogo Universal del Servicios de Salud) de los paquetes tecnocráticamente racionados del Seguro Popular (artículo 4 constitucional).
Crear empleo formal de calidad con otro programa económico debería ser el inicio del debate nacional.
*Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco

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